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Círculo de Hadas

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Re: Círculo de Hadas

Mensaje por Gilgamesh el Lun Oct 25, 2010 4:49 pm

Spoiler:
Esto suena raro xD pero se me ocurrieron unos dibujos en acuarela con situaciones de estos posts... x.x En mi cabeza son geniales, pero si tan solo supiera dibujar decentemente... y no es el caso xD

El rostro del rey mostraba una apacible serenidad, era toda la lástima que podía reflejar por la situación de la joven.
El Caballero dorado hacía lo posible para no doblegarse, pero no era tarea fácil con un ser de esas características frente a él. Ya le había ofrecido como obsequio una de sus dagas, sin dudas nadie jamás volvería a tener ese privilegio.
Se mostró algo molesto cuando escuchó sus incoherentes razones. ¿Voto de humildad? ¿Que rayos era eso? Otra estupidez religiosa parecía... No entendía ese pensamiento de ser pobre para agradarle a dios, o de rechazar regalos ajenos.

No sabía como tener una actitud bondadosa, no solía hacerlo, y lo único que atinó a hacer fue a insistir manera no muy grata. - No me importa, yo te ordeno que lo aceptes. Y si no, míralo como un castigo por atacar al rey... debería colgarte del cuello, así que creo que es un buen trato.- Respondió con frialdad. Poco le importaba que la joven estuviese poseída en ese momento. Bien lo sabía, pero de esa manera podía chantajearla un poco y hacerla sentir culpable. No le importaba con tal de que cumplir su cometido.

Se dio media vuelta, molesto por sus palabras. ¿Como podía ser tan buena con él, y encima darle las gracias? No sentía que había hecho nada en lo absoluto, y en todo casi, si había aprendido algo, fue gracias a ella misma.
- N... no digas estupideces...- Dijo dándole la espalda, aún mas molesto. Tampoco quería ser un tipo bueno. Pero parecía que no importa lo que hiciera, ella lo veía de esa manera.
Era extraño, sentirse así agradecido cuando había sido detestable con ella desde que la conoció. ¿Que le ocurría? ¿Acaso tenía que ser así con todo el mundo? Pensó que sería la política de su iglesia, pero poco le importaban esos asuntos. Para él, lo mas cercano a un dios en esas tierras era el mismo Gilgamesh.

Pensaba esto mientras regresaban al recinto y se alejaba para llamar a su dragón. De lo siguiente que se percató, fue que al invitar, a su manera claro, a la joven a que se montara, ésta solo se desplomó sobre el suelo, farfullando unas cosas incomprensibles.
Gilgamesh cerró los ojos y respiró profundo... intentando armarse de paciencia para esa situación. Ahora no comprendía que le sucedía. Se mostró mas valiente con el espectro, pero frente a una hermosa e inofensiva criatura se desmayaba del susto...

- ... Pero que chica tan inútil...- Dijo en voz baja. Con pesadez y maldiciendo por lo bajo, se acercó hasta la pobre sacerdotisa desmayada y la levantó fácilmente, cargándola en su gran hombrera de oro, parte de su armadura.

Caminó con la chica a cuestas de vuelta hacia la cabeza del dragón, que esperaba pacientemente a que los individuos se subieran a su cuello. Y Así fue. Gilgamesh fácilmente saltó sobre él, y apoyó a Solace con cuidado delante suyo, para que no se cayera en el camino. Si fuera el caso, sería una larga y dolorosa caída...

El dragón comenzó a quitar la cabeza del agujero, lo que para los dos mortales era un amplio y alto recinto. Como si estuviesen sobre un elevador, pasaron de estar en una capilla subterránea derruida a admirar una hermosa noche de madrugada despejada... y seguían elevándose mas, muy por encima del suelo, hasta que por fin se detuvieron en lo alto.
El dragón aún estaba de pie, sobre la tierra, pero el rey ya podía contemplar su reino desde una altura envidiable. Lastima que Solace estaba desmayada y no podía presenciar tan hermoso paisaje.
Respiró profundamente del aire limpio, fresco y sobre todo sin olor a muerte, hasta que se le llenaron los pulmones. Gracias a eso se le estaba yendo el mal humor.

Ahora solo quedaba una cosa por hacer... y necesitaría de la sacerdotisa despierta para ello. La sacudió sin mucha delicadeza e intentó que reaccionara.

- Oye... despierta de una vez...- Dijo en tono severo, elevando la voz. Extendió su dedo índice y envolviéndolo levemente en un calor intenso, le chamuscó con suavidad uno de sus hombros descubiertos, su ropa ya estaba hecha jirones...

- Levántate de una vez, y dime a donde tienes que dirigirte ahora... pensé que tenías prisa.- Dijo mirándola seriamente. - Espero que no me hayas mentido.- Concluyó su frase, como si quisiera hacerla mas amenazadora.
En ese momento, el dragón comenzó comenzó a mover majestuosamente sus alas y comenzaron a elevarse del suelo, alejándose del agujero hecho por la criatura, el cual cada vez se veía mas pequeño.

Tomaron gran altura en muy poco tiempo, y Gilgamesh pudo divisar entre los árboles, unas luces muy pequeñas, danzando alrededor de un mismo punto. No tardó en darse cuenta de que se trataba del hoyo donde todo había comenzado, donde Solace cayó por primera vez. Al parecer las pequeñas hadas seguían revoloteando sobre el mismo lugar. ¿Estarían velando por ellos?. Recorrió con su mirada el lugar que supuestamente habían recorrido, desde donde entraron hasta donde salieron. Increíblemente era un trecho bastante largo, pero por dentro parecía mucho menos.

Sin mas que mirar, levantó la vista calculando la ubicación de su castillo. La luna sin duda le serviría para calcular hacia donde debería dirigirse. A juzgar por su posición, también dedujo que eran alrededor de las tres de la madrugada. Hora perfecta para un paseo por el cielo.


Spoiler:
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Re: Círculo de Hadas

Mensaje por Solace el Miér Oct 27, 2010 12:04 am

"¿A-Atacar al rey?"

El pensamiento espasmó su mente, nublando su sentido común, sin poder atinar a armar un rompecabezas tan sencillo, como si le faltara una pieza, para ella era todo un completo acertijo al ser ingenua y encontrarse tan desgastada ¿dónde estaba el rey? ¿quién lo había atacado? Quizá por miedo a él, quizá por miedo a lo que vendría, tomó la daga, encogida de hombros y cabizbaja, era la segunda vez que le regalaban algo, pero ahora no sentía un gusto inmenso, sino una obligación ante tan terrible amenaza, que también era la primera vez que le proferían tal injuria, lo que la hizo pasar saliva pesadamente. Sería una persona buena ante sus ojos, pero la realidad es que era un hombre frío y cínico para cualquiera, menos para una buenaza como Solace, que pecaba de ingenua.

Notó como el caballero tartamudeaba por primera vez, como si la amabilidad tuviera una efecto secundario en él, casi como si le incomodara. Se rió por lo bajito, pareciéndole simpática su conducta, parece que era estricto y carecía de corazón, pero en realidad era una persona dura que había crecido en un mundo duro, un cascarón que guardaba mucho más, protegía todo lo bueno que había por conocer, con todo y mal genio, malas actitudes y malas palabras. Salió de sus cavilaciones en cuanto un pensamiento fugaz acudió a su mente de rayo: muchos describían al rey como un hombre imponente, de dorada armadura, montando un dragón sagrado que zurcaba los cielos con gloria infinita... pero también decían que medía 2 metros y medio, que tenía una barba tan larga como el crin de un corcel y que lanzaba fuego por la boca, su soberano Gilgamesh de Lagash, pero ¿el no se llamaba así? ¿o sí? Apenas reparaba en que no sabía su nombre ¡desconocía el nombre de su salvador! Pero sería fácil de adivinar ahora que todas las señales se juntaban y el dragón armaba el rompecabezas, como última pieza, embonando a la perfección. Jamás hubiera deducido que se encontraba ante la presencia de su patriarca, uno preferiría creer cualquier otra cosa: un fanático, un imitador, otro caballero de la Mesa Redonda, alguien similar, pero ¿el rey ayudándola y asistiéndola con suma paciencia? algo en lo que todos los bardos coincidían era en su carácter comparado al de un dragón, recio y firme, tiránico. Todos esos fueron los pensamientos arremolinaron la mente de la clériga, antes de desplomarse al piso, eso, y la impresión de ver a una criatura gigante y mítica parada frente a ella.

Antes que el dragón retirara la cabeza de la capilla que terminaba de derrumbarse ante su presencia magnífica, Gilgamesh notó un montón de lucecillas que revolotearon alrededor de la pequeña dormida, alzando sus cabellos para despeinarlos aún más: llevaban ramitas que parecían pequeñas espadas herbales en sus manillas diminutas, y las depositaron en el regazo de la niña, para envolverlas con su vestido, una forma de agradecimiento quizá. Por su parte, para el rey hubo un regalo más inesperado: un hada de mayor tamaño que el resto y distintas cualidades -parecía estar hecha de agua cristalina en su totalidad- se acercó a él y le ofreció una joya que se asemejaba a una lágrima, donde se arremolinaba un líquido brillante que destilaba magia hasta para el más ignorante en las artes arcanas. El hada le hizo una reverencia, luego de depositar la gema en su enguantada mano metálica y se desvaneció en gotas de rocío que se esparcieron con la brisa matutina, para después dejar el recinto en oscuridad, como si nunca hubieran estado ahí, haciendo honor a los cuentos de hadas, donde un Círculo las podía atraer y si tenías la suficiente suerte, quizá, sólo quizá podrías verlas, pero había que tener un corazón muy puro para eso y un espíritu muy altivo para soportar su luz mágica...

(Escena actual)

Despierta...

De nuevo esa voz la llamaba, la reclamaba de vuelta ¿había muerto? el aire era tan puro, tan limpio y se sentía una brisa helada, después calor... un calor que de agradable pasó a ser molesto hasta que finalmente...

- ¡Auh! -

Se sobresaltó, despertando de golpe, apartando su hombro de la fuente de calor, que era nada más y nada menos que el dedo del mismísimo Rey Sol. Su rostro se tornó un tomate, no solamente por encontrarse entre sus brazos (así entendí que la llevabas XD), sino por... todo lo que había acontecido y el trato que ella le había dado, algo que la sentenciaría a la pena de muerte: tanta familiaridad y tantas faltas de respeto, sin mencionar que puso en riesgo su integridad física -eso pensaba ella- e invadió sus dominios más sagrados, en los que descansaba su noble linaje. Ahora menos que nunca, las demandas del caballero no cesaban ¿nunca se le agotaba la energía? La mujercilla simplemente atinó a examinar el puntito rojizo que le había marcado la quemadura sobre el hombro, sin atreverse a alzar la vista o pronunciar palabra alguna siquiera, simplemente guardó un largo silencio mientras las ganas de llorar la abatían por instantes, pues sabía que era indigna de tal presencia, además que ahora temía al castigo ¿la dejaría curar a su enfermo antes de cortarle la cabeza? Ni siquiera podía disfrutar el hecho de que estaba volando sobre un majestuoso especimen, y no solamente era un noble dragón, sino que era el más noble de todos al pertenecer al rey.

Negó rotundamente con la cabeza, nerviosa y queriendo hacerse pequeña en su lugar mientras el rey le demandaba respuestas. Alzó poco a poco la mirada, hasta encontrarse con... el mentón de Gilgamesh, pues no podía levantar los ojos más allá, de por sí ya le costaba bastante trabajo estar presente, incluso pensaba seriamente en lanzarse del dragón...

- V-voy a... a los barrios del oeste s-se--que diga, su majestad... -

Inclinó torpemente la cabeza a modo de saludo, quizá si se portaba con propiedad le perdonaría la vida, mandándola a una mazmorra hasta que cumpliera 40. Los barrios del oeste eran conocidos por estar llenos de crimen, ahí habían ido a dar los bandidos, prostitutas y traidores del imperio en cuanto el rey puso orden en Arcadia, se habían aislado en ese lugar, haciéndolo peligroso, casi inhabitable, muy pobre, con algunos refugiados de guerra viviendo en la miseria, tal como le pasaba a la chica. Ella vivía lo más tranquila posible ahí, no les convenía hacerle nada a la "milagrosa" niña que curaba con las manos, al menos por ahora. Recordando su hogar, recordó de golpe la razón por la que había sobrevivido a esa noche y buscó con la mirada por todos lados su pequeña canasta, aunque al hacer un movimiento tan brusco, se sintió caer de la montura, por lo que se aferró con las uñas a la armadura del caballero, rodeándolo con los brazos, sin darse cuenta siquiera, mirando para abajo y sintiendo como el aire le golpeaba y helaba el rostro, incluso le hizo olvidar lo que estaba buscando mientras refugiaba su cabeza contra el pecho protector del rey, al fin y al cabo, condenada estaba.

Spoiler:
[OFF: Awwww que lindo detalle, ojalá yo supiera dibujar mejor *////*]

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Re: Círculo de Hadas

Mensaje por Gilgamesh el Jue Oct 28, 2010 2:19 am

Spoiler:
*//* Aww le dijiste Rey Sol ... le queda bien!! que detalle!! (L)
Spoiler:
xD Sos una vil... zorra (en el sentido de la astucia xD)! La hiciste ir a esos barrios peligrosos solo para ver una reacción tierna y dulce de su parte no? Sabes que lo hará xD

[Escena anterior]

Se extrañó al ver a las hadas acercarse, mas aún al notar que la que mas llamaba la atención se dirigía hacia él. Por lógica, lo primero que pensó fue que los echarían a patadas por perturbar su hogar tan descaradamente. Sin embargo, muy equivocado estaba. Seguramente subestimó la infinita templanza de estas criaturas mágicas y sublimes, ya que no hicieron mas que agraciar a los intrusos.

Les echó un ojo a las hadas pequeñas alrededor de Solace, por si le hacían algo extraño. Incluso era un poco desconfiado de esas magníficas criaturas. Aunque tenía un ojo puesto en ellas, no puedo evitar enfocarse en el hada turquesa de mayor tamaño que se le acercaba. Al igual que las otras, también traía consigo un regalo.
Dejó caer en su mano una joya muy extraña y hermosa, que parecía contener vida en su interior. Se veía incluso fresca como el agua mas pura que podía encontrar, pero no era agua lo que contenía, solo era asemejaba. Al no ser habitual en él la práctica de esas artes, no sabía exactamente lo que contenía esa gema.

Simplemente la miró unos segundos y la guardo en su armadura, para luego seguir con su camino.

(Escena actual)

Al despertar, Solace pareció confundida por todo lo acontecido, y sobre todo extrañada por la quemadura. Al analizarla, pudo notar un punto pequeño rojizo, pero ese punto de a poco fue expandiéndose, como agua surcando canales zanjados cuidadosamente, hasta formar una especie de tatuaje color rojo-anaranjado en el brazo de Solace, (a la altura del pinchazo de la vacuna xP). Su forma era algo peculiar, y el punto de eje, en el centro, era la quemadura inicial hecha por el dedo índice del caballero.
El tatuaje era indoloro y muy pequeño, de alrededor de 3 centímetros de ancho y de alto. El rey no pronunció ni una palabra al respecto, pero parecía una marca muy difícil de quitar...

Spoiler:

Luego de escuchar a dónde se dirigía, la miró a los ojos algo sorprendido. No podía creer que una niña como ella, se dirigiera a esa zona. La comerían viva... y si fuera literalmente, mejor para ella.

- ¿Que tienes que hacer allí? ¿Es por esa persona enferma? No es un lugar agradable para alguien como tú- No sabía que decir mas que eso, era imposible que una chica de tal pureza tuviera a algún conocido en esa zona de miserables.
Mientras la miraba como si fuera estúpida, notó que aún después de tanto la perseguía un miedo infundado, exagerado.

- Quédate quieta, nena...- Dijo seriamente, algo molesto por los bruscos movimientos. Irónicamente cuando menos quería dar miedo, daba aún mas. Luego, al notar que se resbalaba cayendo de la montura, la miró unos segundos como se sujetaba en su armadura. No iba a dejarla caer, pero... pero bueno, nada. Tampoco era una forma de escarmiento pues ni ella sabía qué es lo que estaba haciendo mal. Sin mas que decir, hizo un sonido de fastidio con su lengua y la agarró de las ropas a la altura de la nuca, así como suele hacerse con los pequeños gatos. La levantó con una sola mano tan fácilmente como si fuera un costal de plumas y aún colgada de su mano, en el aire, la colocó frente a él, quedando sus rostros frente a frente, muy cerca.

- No voy a hacerte nada... nada de nada. Compórtate como una persona normal. O te lanzo al vacío- Le faltó decir al final, pero se contuvo para no alterarla aún mas... ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Un par de horas con un ser tan inmaculado y puro ya lo estaba cambiando? Eso no era para nada posible, solo se comportaba así con ella... aunque de ser así, de nada había que avergonzarse, pues no era cualquier chica. Prácticamente era la envidia de un ángel. Ni siquiera él se comprendía pues la mitad del tiempo lo sacaba de quicio al borde de cortarla en trocitos por su ingenuidad, y la otra mitad le despertaba un lado humano que no conocía.

Intentó tranquilizarla a su manera y colocarla de nuevo segura entre sus brazos. Mas aprisionada que contenida. No parecía cuidada y no por elección, sino por la propia naturaleza/torpeza del rey.

Le dijo unas palabras al dragón en su idioma particular y cambió de rumbo suavemente. Aún no se veía muy convencido de dejar a esa chica en esos barrios... pero ya tenía algo preparado para ese caso. Solace ya lo tenía...

- ¿Acaso no me queda otro remedio que acompañarla?- Pensó fastidiado. Con ese humor, bastaba para que algún pordiosero de ese lugar se le acercara para carbonizarlo hasta su desintegración.


Spoiler:
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Re: Círculo de Hadas

Mensaje por Solace el Sáb Oct 30, 2010 12:47 am

Spoiler:
[OFF: Continúa en la Residencia Hospitalaria, si no te molesta el cambio de escenario ¡gracias por el voto por cierto! n.n]

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Re: Círculo de Hadas

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