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Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

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Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Mar Nov 30, 2010 3:43 am

Se alzaba el amanecer en las tierras de Arcadia. El sol comenzaba a bañar el Gran Salón con sus cálidos rayos y el trono fue el primero en ser iluminado. Como era usual a esas horas, el trono estaba vacío.
El usual silencio del lugar era el verdadero rey, siempre presente e inmutable. Gilgamesh se encontraba en sus aposentos, calzándose su armadura parte por parte, luego de despertar. Siempre acostumbraba usarla en todo momento, para acostumbrarse lo mas posible a su peso y moverse con extrema agilidad. Era muy, demasiado exigente en cuanto a entrenamiento.

Terminó con su vestimenta se quedó sentado en su cama, en silencio por un momento, mirando al suelo.

Reflexión silenciosa

No se sabía de qué. Simplemente parecía tener la mirada perdida. Se llevó una mano a la frente, pareció reaccionar y se levantó, abandonando su habitación personal por el momento.
Mientras caminaba por los pasillos, los cientos de sirvientes caminaban a su alrededor y lo saludaban. No había un extremo respeto temeroso. La mayoría estaba allí desde antes del nacimiento de Gilgamesh, incluso muchos lo vieron en sus primeros minutos de vida. Lo consideraban un hijo mas, y se notaba en sus rostros y accionares, la comodidad de estar junto a él. Todos parecían estar como en su casa. Parecían apresurados, pues tan temprano a la mañana había mucho que hacer: Las camas, la limpieza, el desayuno, la ropa que lavar, las compras...

No lo dejaban a Gilgamesh preocuparse por ese tipo de cosas... Por el contrario, su ocupación era atender al populacho. Se dirigió al comedor del castillo, un recinto extremadamente grande con cuatro larguísimas mesas repletas de sillas. Estaba lujosamente decorado y adornado, desplegando una elegancia sin igual.

Spoiler:

Era un comedor pensado para fiestas y cenas muy concurridas... pero no se utilizaba para eso, al menos no hasta el momento. Por mucho tiempo, el único comensal que se había sentado en esas sillas, fue Gilgamesh. Sabía que sus antecesores acostumbraban a hacer enormes fiestas llenas de cerveza, música y descontrol, y que muchas veces, la gran cantidad de sillas no bastaba para tantos invitados. Pero el actual rey era todo lo contrario, no conocía a tanta gente, no conocía a nadie. Y a los pocos con quien se cruzó, no los consideraría dignos de compartir su mesa.

Así es entonces como, inmerso en el sonido ambiente de pasos de sirvientes, cortinas ondeadas por la suave brisa y el agradable piar de los pájaros, Gilgamesh se encontraba sentado una vez mas, irónicamente solo en tan vasto lugar. Siempre se sentaba en una de las cabeceras de la mesa, y desde el otro extremo de la mesa solo se lo podría reconocer por su resplandeciente armadura.

Mientras preparaban en la cocina el desmedido desayuno (Pues el rey era una persona de muy buen comer), se dedicó a mirar a su alrededor, a sus sirvientes pasar de aquí para allá. Gran parte de ellos estaba en mercado haciendo las compras del día, por lo que dentro de las murallas de Cámelot le faltaba gente.
Siguió con la mirada a una señora de alrededor de unos cincuenta años, baja estatura y ligero sobrepeso, a través de los pasillos tapada por completo de una enorme bola de ropa sucia. Se preguntaba como hacía para ver por donde caminaba, pero era lógico que algunas personas llevaban toda su vida trabajando allí, se conocían el castillo incluso mejor que el Rey.

Suspiró y recordó de pronto que tenía a una nueva sirviente a su cargo, podría ser de ayuda en ese momento. Se descubrió la parte de la armadura que cubría el antebrazo y sacó de allí una pulsera. No la llevaba puesta, pues para él era horrible, pero sin dudas de mucha utilidad.
La frotó con sus dedos sobre una inscripción que tenía tenuemente grabada y... para sorpresa de todo aquel que mirara... una bola de humo apareció justo en medio del salón, a unos metros del Rey... De todo lo que había recolectado a lo largo de sus veintiséis años, tenía gran cantidad de artefactos extraños, conjuros en pergaminos y objetos hechizados o malditos... pero ese era muy especial, y útil sobre todo...

- Bienvenida, lacaya de segunda.- Saludó con una sonrisa pícara.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Mar Nov 30, 2010 9:01 am

Había huído del campamento muy temprano, por lo que no había podido descansar demasiado, primero por el frío y segundo por la comodidad. Cuando se despertó, se había encontrado un campamento totalmente vacío con respecto a compañía, pero seguían estando ahí todas las demás cosas. No obstante, no perdió ni un segundo en escribir en la tierra una despedida para seguidamente coger lo que le pertenecía y marcharse. Ya no tenía las oreja ni por supuesto el rabo, estaba contenta, parecía que ese día iba a ser satisfactorio para ella, aunque no supiese que eso no iba a ser así de ninguna forma. Atravesó Arcadia hasta llegar a la zona residencial donde habitaba y rápidamente se metió en su casa, algo cansada pero contenta. Respiró hondo y entonces observó nuevamente la estatuilla de gato que le había regalado Seth, era rara para qué negarlo, pero también era bonita. No tardó en colocarlo sobre una estantería que había sobre la chimenea, una chimenea que estaba más que vieja y polvorienta, y que para utilizarla primero tendrían que destupirla. Se giró sobre si misma y entonces se fue hacia su habitación para coger ropa limpia y seguidamente marcharse al baño a darse una buena ducha. Ésta fue de lo más refrescante para la ladrona y sentía que nada podría estropearle la buena mañana que estaba teniendo ese día.

Salió de la ducha y entonces comenzó a vestirse. Era un día distinto por lo tanto, distinta ropa. No era ropa que ella solía comprarse, pero la había modificado un poco a su gusto poniéndose unos pantalones bajo el "medio traje" que era bastante cómodo por cierto, y le había añadido unas pequeñas botas con tiras negras. Mirándose al espejo con la toalla aún en la cabeza se colocó los guantes y después el pañuelo en el cuello. No tardó en comenzar a peinarse, dejándoselo suelto por supuesto, pues era muy rara la vez que se lo recogía, si acaso para ocasiones especiales, y de esas ocasiones hacía bastante tiempo que no tenía ninguna, la verdad. Tras terminar pues en el baño se fue hacia la cocina mientras se palpaba el collar de forma animada.
Spoiler:


Sin embargo en cuestión de segundos su cara iba a cambiar completamente, pues nada más llevarse una tostada a la boca y dejársela ahí, apareció humo alrededor de ella y pronto perdió la noción del tiempo y la situación, con un ligero mareo. De pronto se vió n una habitación que no reconocía en absoluto, sus ojos parpadearon varias veces intentando comprender que demonios había pasado y por ello se había metido rápidamente la mano en sus bolsillos, en una palpó la dichosa pulsera... Y en la otra palpó una daga, una daga muy afilada que colocó entre sus dientes rápidamente, aún entre el humo, y la otra la sacó ligeramente de la manga, y además, escupió la tostada. No obstante, pronto oiría al culpable de todo esto.


- Bienvenida, lacaya de segunda.

Esa voz... ¡Esa estúpida y arrogante voz! Pronto el humo se disipó dejándole ver claramente al rey más antipático, engreído, manipulador y rubio del todo el maldito reino. Frunció el ceño y entonces se quitó la daga de la boca volviéndola a guardar rápidamente en en la parte trasera, en un bolsillo interno de piel y para eso que tenía. Sin embargo no había soltado la de la mano y ya que estaba tan cerca del rey, no dudó en utilizarla clavándola fuertemente en la mesa, justo delante del maldito chulo arrogante.

- ¡Pero se puede saber en qué cojones piensas! - le gritó nada más clavarla - Éste no era el puto trato, irrumpir mi intimidad no era el puto trato, si querías saber algo de mí mandas a alguno de tus millones de súbditos a buscarme, cojones.

Suspiró totalmente contrariada con lo que acababa de pasar. ¿Teletransportación? Había oído hablar de ella pero nunca la había visto tan de cerca, ni siquiera visto, pero ahora ya lo había comprobado y esperaba que esta no fuera la manera de llamarla cada vez.

- Puto loco amargado... - masculló entre dientes, de forma totalmente audible.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Miér Dic 01, 2010 3:42 pm

Al sentir la mesa retumbar por la daga, los sirvientes que pasaban con ollas, ropa y demás, se pararon en seco, algunos tiraron lo que llevaban. No pasaron mas de cinco segundos hasta que todos los criados recogieron las cosas y volvieron a sus quehaceres normales. Si bien les había sorprendido, nadie se preocupaba realmente por el Rey. Ya había sufrido ataques antes y confiaban plenamente en su seguridad. Nunca nadie había salido vivo del castillo.

- Tsk, tsk, tsk, tsk- hizo chasquear su lengua mientras movía el dedo índice de un lado a otro, en señal de negación. - No puedes traer armas a mi castillo, lacaya.- Dijo con una sonrisa, mientras quitaba la daga de la mesa y la giraba alrededor de su dedo, jugando con ella en frente de Ghatta.

- Nunca especificamos eso en el trato, nena, no llores. Yo te llamo cuando quiero y como quiero.- Dijo guardándose la daga entre sus ropas. - Ahora por ese insulto final, vas a ir a traer toda la pila de sábanas limpias que necesitan mis criados para hacer las camas. Y si escucho alguna irreverencia mas, las harás tu misma.- Ordenó con una sonrisa, mientras le señalaba el camino por el cual tenía que ir.

- ¡MARTA!- Gritó en un alarido que retumbó en todo el castillo. Justo después, la misma señora que había pasado antes, de alrededor de sesenta años, un poco obesa y de baja estatura, caminó hasta el rey. Estaba un poco sorda, por eso necesitaba que le hablen en un tono de voz mas elevado de lo normal. - Ya va, ya va, que no puedo trotar.- Se oyó refunfuñando, pero con mucho humor.
Le preguntó al rey que se le ofrecía y esperó. Ella estaba en Camelot desde su nacimiento, pues sus padres y sus abuelos también habían servido a los De Lagash en quehaceres menores.

- Guía a esta nueva niña hasta el cuarto de las sábanas.- Ordenó sin mirarla, haciendo gesto con la mano hacia Ghatta como si fuera poca cosa. El pasillo pasa justo por al lado de las puertas de la cocina.

- No tengo toda la mañana, nena. Aún tienes que cumplir con tu tarea principal... Ah, por cierto... espero que hayas desayunado ya.- Dijo de forma tranquila a las espaldas de la ladrona, quien ya había emprendido camino junto con la criada hasta el pasillo que las llevaba a su destina, dándole la espalda al rey.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Miér Dic 01, 2010 4:02 pm

- No puedes traer armas a mi castillo, lacaya.

Había cogido la daga y chasqueado con su lengua. ¿Qué no podía traer armas? ¿Y ella que sabía que iba a ir al castillo.

- ¡Yo no sabía que iba a venir a este estúpido lugar!
- Nunca especificamos eso en el trato, nena, no llores. Yo te llamo cuando quiero y como quiero. Ahora por ese insulto final, vas a ir a traer toda la pila de sábanas limpias que necesitan mis criados para hacer las camas. Y si escucho alguna irreverencia mas, las harás tu misma.

¿S-Sábanas? ¿Pero quién demonios se creía? Frunció el ceño, aunque cuando vió como llamaba a la servienta y ésta apareció sintió algo de lástima por ella. ¿Cuánto llevaría trabajando para alguien como él? Qué horror, por lo que en realidad no le molestó tanto tener que ir a ayudarla, sin embargo, el dichoso rey seguía sacándola de sus casillas. Al parecer la señora se llama Marta, y la verdad es que por sus pintas y voz parecía bastante agradable aunque se quejase nada más llegar del rey; y por eso ya le caía bien. Ghatta se cruzó de brazos y se quedó mirando al rey aún con el ceño fruncido.

- No tengo toda la mañana, nena. Aún tienes que cumplir con tu tarea principal... Ah, por cierto... espero que hayas desayunado ya.
- Pues no, a todos no nos preparan las cosas como a ti y mi desayuno se ha jodido por tu culpa. - espetó.

Sin mediar palabra se sacó la otra daga de la manga y la depositó sobre la mesa con desprecio. No tardó en irse con Marta y abandonar el lugar. El castillo estaba lleno de puertas que daban a otras habitaciones y seguramente si Ghatta vagara por ahí sola se perdería a la primera. Finalmente llegaron a la habitación de sábanas limpias y no tardó en acompañar a Marta para entregárselas en otro lugar a los sirvientes.


- ¿Siempre es así de estúpido? - masculló, preguntándole a Marta mientras carcaba con la pila de sábanas.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Miér Dic 01, 2010 4:25 pm

El Rey se sorprendió de que la ladrona dejara su segunda daga sobre la mesa, por propia voluntad. Él no iba a revisarla, por lo que perfectamente podía llevarla escondida todo el tiempo. Le pareció extraño y se quedó mirando la daga por unos segundos. Luego hizo un gesto de molestia y se la guardó.

[Marta habla...]

La criada caminaba por delante de Ghatta con pasos rápidos pero algo torcidos, parecía un pingüino tambaleandose. Se notaba que no le molestaba y que podía caminar con seguridad y de forma rápida, por lo que en un santiamén dieron vueltas por los pasillos laberínticos hasta llegar al cuarto de las sábanas. Si Ghatta quedaba sola en ese lugar, no sabría como regresar.

- Extiende tus manos.- Le dijo mientras abría un armario. En seguida comenzó a sacar sábanas muy bien dobladas y a depositarlas en los brazos de la ladrona. No paraba de sacar conjuntos de sábanas hasta que la pobre Ghatta ya estaba cubierta hasta la cabeza con una pila de ellas. No podía ver nada hacia adelante, pues la pila superaba su cabeza.
- Bueno, ahora sígueme querida.- Le pidió, sin reparar en la visión y movimiento limitados de la pobre chica.

Mientras caminaban por los pasillos hacia otro sitio, el de las habitaciones, Ghatta le hizo una pregunta, a la que Marta no tardó en responder. - Al Rey solo le cuesta aceptar lo que piensa o siente, y mucho mas admitirlo abiertamente, no debes hacerle el mas mínimo caso.- Explicó con una sonrisa, la cual Ghatta no podía ver.

- Cuando se trata del Rey hay que prestarle mucha atención a los detalles... por ejemplo, ningún extraño ha pasado del Salón Servant o del Salón Principal, mas de 10 segundos sin salir hecho un fiambre. Todos estamos sorprendidos de que aún tengas la cabeza sobre tus hombros, debe ser por algo.- Explicó con naturalidad, como si contara algo que repetía todos los días, pero nunca lo había hecho. Se notaba que la señora era alguien que conocía bien al rey y no temía errarle en su forma de pensar y actuar.

- Como te dije, no le hagas el mas mínimo caso, es un buen niño. Podría ser mi hijo. Seguramente el palurdo alardea de ser cruel por fuera, pero siempre nos ha tratado muy bien. Nos tiene prohibido comentarlo fuera del castillo... pero ya sabes querida, tu estás adentro, por lo tanto la regla no cuenta.- Dijo guiñándole un ojo a la chica cegada por la montaña de sábanas.

- Bueno, aquí está bien... Gracias por tu ayuda. Sabes como regresar, ¿No?- Preguntó la sirvienta de forma retórica. Realmente ella pensaba que andar por los castillos era pan comido, ya que había estado tanto tiempo viviendo allí, pero Ghatta estaba completamente perdida y desorientada.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Miér Dic 01, 2010 5:00 pm

- Al Rey solo le cuesta aceptar lo que piensa o siente, y mucho mas admitirlo abiertamente, no debes hacerle el mas mínimo caso.

Ghatta intentaba seguir a Marta lo más rápido que podía pero se notaba que la mujer tenía demasiado soltura en ese lugar, por lo que seguramente llevaría trabajando ahí demasiado. Lo cierto es que le sorprendió que le dijese lo de no hacerle caso y en realidad le agradó oirlo. ¿Entonces a ella también le caía mal? Siguió escuchándola con tranquilidad, con cuidado de que no se le cayese ninguna sábana ni conjunto.

- Cuando se trata del Rey hay que prestarle mucha atención a los detalles... por ejemplo, ningún extraño ha pasado del Salón Servant o del Salón Principal, mas de 10 segundos sin salir hecho un fiambre. Todos estamos sorprendidos de que aún tengas la cabeza sobre tus hombros, debe ser por algo.

De pronto sus pasos dejaron de ser tan acelerados. ¿Estaban sorprendidos de que ella siguiese con vida? Le sorprendió bastante el dato. ¿Por qué ella? ¿Acaso era la única que le había hecho frente al rey y por eso no la había matado? ¿Por no ser cobarde? No podía ser esa la razón, estaba segura de que habría más gente que lo odiase más o tanto como ella. Volvió a sus pasos acelerados siguiendo entonces a la señora parecía que aún no habían llegado a la habitación correspondiente.

- Como te dije, no le hagas el mas mínimo caso, es un buen niño. Podría ser mi hijo. Seguramente el palurdo alardea de ser cruel por fuera, pero siempre nos ha tratado muy bien. Nos tiene prohibido comentarlo fuera del castillo... pero ya sabes querida, tu estás adentro, por lo tanto la regla no cuenta

¿Que los trataba bien? ¿Acaso estaba fingiendo? ¿Por qué demonios estaba haciendo eso? Ghatta no estaba segura de lo que estaba oyendo, pero la señora parecía conocerle realmente bien y estaba comprobado que llevaba mucho tiempo en ese lugar por sus rápidos movimientos. Ghatta tenía la mente en otra parte cuando de pronto paró en seco Marta, por lo que Ghatta también lo hizo, sujetando bien las sábanas para que éstas no se cayesen. Aún seguía dándole vueltas a lo de la personalidad del rey, sobre su crueldad. ¿De verdad no era así? Pues con ella se comportaba como un auténtico capullo integral. Suspiró nuevamente y entonces le dió las sábanas a la señora.

- Bueno, aquí está bien... Gracias por tu ayuda. Sabes como regresar, ¿No?

- ¿Eh-h? Claro que sí, no se preocupe por mí.

Rauda y veloz la señora desapareció tras una puerta y cuando Ghatta se giró, se encontró un largo y enorme pasillo plagado nuevamente de puertas y esquinas que llevaban a otros pasillos. Parpadeó varias veces y entonces intentó recordar las veces que había girado. Tres, vale... Y casi siempre había ido recto, ¿qué recordaba haber visto por le camino? Cuadros... Pero es que todo estaba lleno de cuadros en aquel lugar, sobre todo retratos. De sus labios salió otro suspiro y comenzó a caminar, tampoco quería ser una carga para Marta pues parecía tener mucho trabajo, y entonces giró la primera esquina... Sí, parecía que era por ahí ¿no? ¿Por qué no habrían carteles? Sí, en un catillo no solía haber carteles pero la cuestión era quejarse de algo del rey. Siguió caminando y entonces giró la segunda esquina y luego la tercera. ¿Dónde demonios estaba el salón?

Se apoyó contra la pared hasta que un olor entró por sus fosas nasales. ¿Qué olía así? Siguió el olor hasta que finalmente éste salía de una puerta. Con sigilo, la abrió de forma cuidadosa viendo entonces a cocineros caminar hacia delante y hacia atrás, izquierda y derecha con bastante prisa. Parecían hacer el desayuno... Desayuno que ella habría tenido si el maldito rey no se lo hubiese interrumpido. Se maldijo por ello y entonces observó lo que hacía uno de las cocineras, parecía también veterana. Ghatta en seguida adivinó que receta estaba preparando, se trataba de tortitas. Sin embargo se sorprendió y entonces, sin darse cuenta poco a poco se estuvo acercando cada vez más a la chica y ésta giró su vista y algo alarmada respondió.

- ¿Qué está haciendo aquí jovencita?
- D-Disculpe, me he perdido en este... Enorme lugar. ¿Dónde está el salón?
- Si sales de aquí, el en próximo pasillo gira a la izquierda y sigue recto hasta encontrar la gran puerta.
- Gracias.

Se dió media vuelta y se dispuso a salir cuando de pronto vió algo que le llamó la atención. La mujer estaba añadiendo los ingredientes sin embargo, había algo que no le convencía a la chica, y su afán por la cocina pudo por unos instantes con ella, haciendo que se acercase a la mujer de forma rápida y le agarrara un brazo con suavidad para evitar que siguiese echando harina.

- La masa está demasiado blanca por lo que le falta huevo - probó rápidamente un poco - Es más, yo le echaría un poco más de azúcar pues a una buena tortita no le debería de hacer falta añadir algo para que estuviese sabrosa, por si sola debe estarlo, aunque no dudo de su maestría... - siempre había respetado a las personas mayores, había sido bien educada por Leonna.

La señora la miró con ojos curiosos pero pronto esbozó una sonrisa.


- ¿Te gusta cocinar?
- La... Verdad es que sí, un poco.

Sin embargo pronto cogió un pellizo de sal y lo echó en la masa, batiéndola con esmero y quedando un poco de harina sobre mejilla, en la parte inferior, pues se habías rascado la cara ligeramente con la mano algo sucia. Ghatta empezó a entablar una conversación con la señora de qué hacía en el castillo y por qué se había perdido, ésta había reído de forma amigable y suave ante su relato y le había incluso dicho palabras que se parecían mucho a las que Marta había pronunciado antes. ¿De verdad tenían esa imagen del rey? Salió de la cocina tras despedirse de todos pues no sólo había entablado finalmente conversación con ella sino con todos en general. Se le había hecho largo al final y por ello aceleró el paso hacia el salón. ¿Por qué se daba prisa? Si llegaba tarde pues llegaba. No tardó en entrar pues en el salón, volviéndole a ver sentado en... Estúpida silla especial de rey.

- Bueno, ya estoy aquí. ¿Qué quieres? - dijo entonces, sonando brusco pero no tanto como sería habitual.

¿Por qué había bajado el tono con él? ¿Por lo que le habían dicho sobre él? No tenía por qué creérselo, es más, podrían estar pagándoles por decir cosas buenas del rey... Para qué engañarse, seguramente no sería así y sería lo que ellas pesaban. Suspiró en su interior esperando a que el rey le respondiese de una maldita vez.




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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Miér Dic 08, 2010 2:24 pm

Que tardanza~ Esa mocosa se tarda demasiado- Pensó realmente molesto. El Rey estaba con el codo apoyado sobre la mesa, y la mejilla descansando sobre su mano, de manera que dejó caer todo su peso sobre ella. Estaba aburrido y sin nada que hacer... su otra mano dibujaba figuras abstractas con sus dedos en las vetas de la madera de la mesa. Se preguntaba una y otra vez si se habría perdido en los pasillos, o si intentaba escapar... quizás incluso buscaba los tesoros del reino. Ni siquiera se dio cuenta cuando la ladrona regresó, hasta que habló.

- POR FIN! ¿Se puede saber donde estabas?- Exclamó mirando a los ojos. Estaba por seguir su reproche pero en ese momento su cara cambio de fastidio a sorpresa, mas bien incredulidad. No acostumbraba a mostrarla, pero algo le había llamado mucho la atención. Se levantó rápidamente y se acercó a ella... Mucho... Se acercó hasta quedar a milímetros de la ladrona, a quien clavaba al suelo con la mirada, para que no retrocediera. Luego, sin quitarle la vista de encima, acercó su cara a la de ella, agachándose un poco para ello.
Cuando sus narices casi se tocaban, el rey abrió la boca. - ¿Que es esto?- Preguntó simplemente, levantando un dedo y pasándolo por su mejilla para limpiar la harina. Se separó un poco, inspeccionó la sustancia blanca, y se la metió en la boca....

...

- ¿Por qué hay harina en tu mejilla? Mas vale que tengas una muy, MUY buena razón.- Hizo una pregunta mas, esperaba que le respondiera todo en una oración, que solo sea una razón, y que no haya pasado por la cocina. Vaya uno a saber los desastres que podría ocasionar esa ladrona si se metía en ese lugar. Podría intentar asesinarlo, en venganza por su hermana. - Podría tratar de envenenarme o darme alguna droga de la verdad o... Seguía pensando innumerables posibilidades, que las había muchas, las había. Pero no, no era posible... seguramente pasó una cocinera por los pasillos y le manchó la mejilla... quizás el rey había olvidado prohibirle a la mocosa meterse en cualquier cuarto que no sea el que ordenaba en ese momento. Al menos parecía haber cumplido bien con su deber de las sabanas.
Luego volvió a sentarse y le señaló una silla cerca de la suya, la última del extremo de la mesa, y como Gilgamesh estaba en la cabecera, la hizo sentarse a su lado.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Miér Dic 08, 2010 2:41 pm

- POR FIN! ¿Se puede saber donde estabas?

Ghatta alzó una ceja y se quedó aún con los brazos cruzados mirándole de forma incrédula.


- Haciendo lo que pediste, ¿de qué te quejas? - dijo, molesta.

Pero no entonces, sus ojos se volvieron totalmente sorprendidos y desconfiados cuando el rey comenzó a acercarse a ella. ¿Pero qué coño hacía? ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué demonios se acercaba? Sin poder evitarlo una pierna se hizo hacia detrás, como queriendo retroceder como el rey diese un paso más, pero no lo hizo y por ello se quedó donde estaba. Sin embargo su siguiente movimiento no le hizo apartar la vista y se quedó mirándole a los ojos de forma brusca. ¿Qué coño quería ahora? ¿Por qué se había acertado TANTO? Si era un juego de miradas Ghatta no iba a perder a pesar de la proximidad de sus narices. Un gesto mal hecho y todo podría acabar en desestrase... Un desastre asqueroso y repugnante para ella ahora mismo. Siguió con los brazos cruzados, en señal de cabezonería que nadie le iba a quitar en ese momento.

El rey no sólo se había acercado a ella sino que había pasado su dedo por la mejilla de la chica. En ese momento ella apartó un poco el rostro sin quererlo. Vió como luego se había llevado la mano a la boca. Pero qué asco, ¿era un obsesionado del sabor de la gente? Pero qué tipo más raro, ¿qué coño quería?


- ¿Por qué hay harina en tu mejilla? Mas vale que tengas una muy, MUY buena razón.

¿Harina en su mejilla? En ese momento recordó la escena de antes, seguramente el limpiarse la cara o algo de eso y al final se ha había ensuciado más. Pero no quería decirle que había "mejorado" su desayuno porque no lo había hecho por él sino por el sentimiento de cocinera que le surgió en ese momento, pero eso tampoco se lo quería decir porque sino, ya le veía obligándola a cocinar.

- Cuando venía hacia aquí, me topé con uno de tus cocineras, lo típico yo miro a ver por donde cojones vuelvo, no la veo, me choco... Cosas que pasan. - dijo con aires superiores y quitándole totalmente importancia.

El rey no podría sospechar nada porque la historia era totalmente válida y si le pedía descripción física podría dársela sin problemas. Vió el gesto del rey y por ello se acercó hacia la silla aunque no quisiera y tras sentarse, no diijo absolutamente nada, ya había hecho lo que él había pedido y ahora tocaba esperar a que quisiera otra cosa más, otra estúpida y arrogante cosa más.



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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Miér Dic 08, 2010 3:15 pm

Escuchó atentamente las palabras de la ladrona... Al menos lo que había contado, era una de las posibilidades que se le habían pasado por la cabeza. Pero por alguna razón no estaba del todo cómodo... sin mas, aceptó de mala gana la explicación y la hizo sentarse.

- Bien, por ahora no tengo mas tareas, salvo tu trabajo principal...- Decía esto mientras los ánimos se iban calmando. Varias cocineras pasaban del salón a la cocina con preparativos, platos, ollas, y demás. Solo para un desayuno...
- Y bien... así que pudiste vivir tanto tiempo solo del robo... ¿Como ha sido eso? ¿Por qué es tan difícil vivir en mi reino?- Preguntó mas bien increpándola, ya que significaba que estaba haciendo mal las cosas...
Justo después de su respuesta, llegaron las cocineras con todos los platos del desayuno. Ellas comían aparte, en un cuarto amplio contiguo a la cocina.
Había una gran variedad de alimentos. Varios tipos de panes, manteca, leche, huevo frito y huevo duro, fiambres de todo tipo, tortitas de harina, magdalenas y panqueques. Mermeladas hechas ahí mismo y dulce de leche, una gran cantidad de frutas y jugos... En fin, todo lo que podía contener un desayuno enorme y completo, y este solo era para dos personas.
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- Come...- Dijo simplemente. Era su forma de invitarla a desayunar, pues no podía dejar a su sirvienta famélica y desnutrida. - Supongo que hace tiempo que te falta una buena comida...- Agregó al recordar lo difícil que era para ella conseguir alimento. No podía dejar que a su sirviente se le vieran las costillas, haría quedar mal al rey.

La miró por un momento detenidamente, con la intención de hacerle probar primero la comida, solo por si acaso.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Miér Dic 08, 2010 3:49 pm

- Bien, por ahora no tengo mas tareas, salvo tu trabajo principal...

Parecía de momento habérselo creído la verdad pero ella estaba totalmente tranquila en ese momento. De pronto, mucha gente empezó a aparecer en la sala, aunque todavía no habían puesto sobre la mesa alargada que cubría una buena parte de la sala. Ghatta se quedó mirándolas hasta encontrarse las caras conocidas de la cocina, sobre todo a la cocinera que le había ayudado. La miró durante unos segundos y luego dirigió su mirada al rey, más fría que la otra y aún con la apariencia ruda ya que conservaba los brazos cruzados.

- Y bien... así que pudiste vivir tanto tiempo solo del robo... ¿Como ha sido eso? ¿Por qué es tan difícil vivir en mi reino?

De pronto, muchos platos con muy buena pinta empezaron a reinar encima de la mesa. Ghatta abrió los ojos sin poder evitarlo porque la verdad es que tenía hambre, pero no pensaba pedirle nada a ese tipo. ¿A qué venía preguntarle eso? ¿De verdad contarle lo ocurrido era su cometido? El rey había empezado casi a comer mientras veía como se acercaba alguna que otra tortita que ella misma había preparado, pero no dijo absolutamente nada.

- Come..Supongo que hace tiempo que te falta una buena comida...
- Para nada, como bastante bien - cuando lo hacía claro - Aunque hoy no he desayunado - le miró de forma acusadora y sin mediar palabra comenzó a escoger alimentos.

Cogió un mini trozo de fruta y una única tortita a la cual no le pensaba echar absolutamente nada pues como antes había dicho, ella pensaba que una buena tortita no tenía por qué tener nada encima. Por ello, cogió el cuchillo y el tenedor con destreza y educación. ¿Quién lo esperaría de una ladrona que había vivido en la calle siempre? Su educación había sido buena gracias a su hermana quien se había preocupado de decirle lo que debía y no debía hacerse en general. La servilleta estaba debidamente puesta sobre su regazo mientras probaba el primer trozo de tortita ya que el rey la miraba acusadoramente. Lo cierto es que estaba realmente rico, pero no lo expresó, con saber que lo estaba era más que satisfactorio.

Se le ocurrió algo, la verdad es que podría ser divertido para ella y con eso le bastaba. Había sido un impulso y por ello, se levó la mano al corazón de forma rápidamente poniendo cara de dolor, un dolor bastante creíble y que seguramente hasta los cocineros se creerían. Todo estaba saliendo bien la verdad, tosió ligeramente y entonces no pudo evitar sonreir de forma malévola hasta subir la vista, pues había llamado la atención del rey pues le había notado sobresaltarse aunque no demasiado, pero lo suficiente para parar y reirse ligeramente.


- ¿De verdad piensas que estaba envenenado? Si quisiera matarte lo haría de otra forma...

"En la que sufrieras" pensó durante unos segundos.

No había respondido aún a su pregunta pues le había molestado la forma en la que le miraba acusándole directamente sin preguntar ni dejar que por lo menos se "defendiera", como siempre.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Miér Dic 08, 2010 9:51 pm

El se sorprendió un poco de que una ladrona de nacimiento tuviera esos modales. Parecía conocer las costumbres y llevarlas a cambo bastante bien. ¿Le habría mentido? ¿Vendría de una familia noble?

En lugar de empezar a comer, se quedó mirandola como se preparaba y tomaba los cubiertos, lo hacía bastante bien. Se sirvió algo de la comida que había y llegó el momento... espero con paciencia a ver si ocurría algo, pero era muy poco probable. Si le había puesto algo a la comida, no se la comería.
Dejó de preocuparse por un momento y simplemente tomó un trozo de jamón. Estaba a punto de llevárselo a la boca cuando notó una expresión muy extraña en la cara de Ghatta... luego una mano a la altura del corazón podría significar un dolor punzante, algo grave.

Gilgamesh se quedó inmóvil mirando... ¿Había sido tan estúpida de comer su propio veneno? apenas ocurrió esto, al menos diez sirvientas que estaban paradas alrededor, a una cierta distancia, observando al escena, se asustaron mucho y comenzaron a emitir expresiones de asombro. Algunas gritaban por ayuda, otras (al menos cinco) se acercaron a la ladrona para asistirla.
Ni siquiera el rey entendía nada. No les había ordenado semejante reacción...

Luego de un segundo, Ghatta reveló la farsa y las cocineras se aliviaron mucho... ¿Pero quienes se creían?
Gilgamesh temblaba en su silla del enojo. Cerró los ojos e intentó no explotar... acto fallido.
- ¡SIN COMER!- Gritó, y apartó los platos del alcance de la ladrona. - ¡Y USTEDES! ¡SE VAAAAAAAAAN!!- Gritó también a las cocineras y sirvientas, que rápidamente volvieron a sus quehaceres.
Estaba avergonzado y enojado con él mismo por haberse creído por completo el engaño, a pesar de las nulas probabilidades.
No miró a Ghatta en toda la escena, completamente sonrojado y con el ceño fruncido... alguna que otra vena se marcaba en su sien.
- Ahora te sientas, no comes, y respondes.- Ordenó con firmeza, mordiendo una tortita con fuerza desmesurada, como si fuera un enorme bistec.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Miér Dic 08, 2010 10:06 pm

La verdad es que le había impresionado la reacción de las cocineras, y por ellas que luego iría a hablarles en cuanto el reyesito se calmara. Les pediría disculpas a todos y explicaría el por qué lo había hecho. Aunque, con la charla que habían tenido previamente en la cocina, más de uno podría entender los motivos de la ladrona de querer hacer sufrir un poco a Gilgamesh. Oyó las órdenes que el rey estaba impartiendo pero no dijo nada y simplemente se quedó con la sonrisa esbozada. No le importaba no comer, pues había conseguido lo que había querido, un rey enfadado y que había picado completamente el anzuelo. Sonrió con satisfacción aunque por un lado le jodía no poder desayunar agusto. Se quedó mirándole, de forma curiosa o quizás atenta, viendo su reacción... Lo cierto es que parecía un niño totalmente enfadado que dejaba que el orgullo y vanidad se apoderasen de él. No sólo observó eso, sino que también contempló las mejillas sonrojadas del rubio. ¿Estaba sonrojado? Se quedó callada, aún mirándole y pensando en qué odiaba de que pronto, fuera tan humano.

- Ahora te sientas, no comes, y respondes.

Rió muy suavemente, más bien para ella, y tras posar los antebrazos de forma delicada sobre la mesa y entrelazar sus manos (pues apoyar los codos era de mala educación), comenzó a hablar.

- Había una vez... - pero paró de hablar al ver que el rey estaba apunto de explotar - Vale vale, ya respondo. Veamos... - su rostro se volvió entonces, de pronto, en un semblante serio - No es difícil vivir, qu]izás lo complicado es sobrevivir. El reino está bien, por así decirlo, pero... No contratan a cualquiera y menos si presenta ropas desgastadas y rotas - explicó - Toda mi vida he vivido del robo por así decirlo, sólo robo para alimentarme vamos, sobrevivir, no robo por placer... Por lo menos no siempre - añadió de forma interesante.

Aunque seguramente por el tono que había empleado la ladrona en éste último dato el rey se daría cuenta de que sólo estaba bromeando. Se quedó mirando como el rey comía y esperaba el momento de ver la cara cuando probase la tortita, quien sabe, a lo mejor le gustaba y todo. Ya había respondido a su pregunta, y ahora, esperaba seguramente otra por lo que no cambió la postura en ningún momento y se quedó mirándole, de forma fija, como atravesándole con la mirada de color miel que poseía la ladrona, como para ponerle aún más nervioso...


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Jue Dic 09, 2010 1:34 pm

El rey comía de a montones, casi con bronca, tratando de apaciguar ese momento vergonzoso con grandes bocados de comida. Mientras, escuchaba hablar a la ladrona.
- Seguro que ni has intentado buscar trabajo... ¿Acaso ser ladrón es un empleo especial? ¿Robas solo comida o grandes botines que te dejen una importante suma de dinero?- Interrumpió el rey en tono ofendido. En ningún momento la miraba directamente a los ojos.

-- Al menos ahora tienes uno, y si recibo una queja de que has robado una sola vez mas... ¡AL CALABOZO!- Soltó levantando un poco la voz al final. En realidad ya quería enviarla hacía tiempo, y le sobraban motivos... pero por conveniencia de lo que le ofrecía, mejor tenerla cerca. Era una molestia tener que ir hasta las mazmorras solo a escuchar historias en ese húmedo y oscuro lugar.

De pronto, se le ocurrió que quizás incluso podía usar sus habilidades para el robo... ¿Como no se le había ocurrido antes? Claro que primero hacía falta una pequeña prueba. Dejó los cubiertos sobre el plato para hacer una pausa y la miró. Le señaló a un guardia de espaldas, a lo lejos. - ¿Ves aquel guardia de ahí? Tiene un conjunto de llaves colgando de su cintura, ¿Serías capaz de traerlas sin ser descubierta?- Había sonado mas como un desafío que como cualquier otra cosa.

Siguió con su desayuno pinchando una tortita con el tenedor, y llevándosela entera a la boca. Conocía muy bien su sabor, diariamente ingería dos comidas que contenían esas tortitas. Al recordar que Ghatta había tomado una anteriormente, la saboreó especialmente para molestarla. Si cumplía con su función correctamente, quizás le daría alguna en recompensa, tal y como funcionaban los animales.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Jue Dic 09, 2010 1:52 pm

Ante el absurdo comentario del rey de que no había ni intentado buscar trabajo, se limitó a no decir nada y seguir con el diálogo. Se notaba que no la estaba escuchando bien y eso realmente le molestaba. Si se supone que era su trabajo y él quería que ella le contase las cosas ¿entonces por qué cojones no la escucha con detenimiento? Puto niño malcriado. Suspiró y entonces siguió mirándole, sin apartar la mirada.

- Al menos ahora tienes uno, y si recibo una queja de que has robado una sola vez mas... ¡AL CALABOZO!
- Que ya lo sé, no seas pesado. - bufó entonces, aún en la misma postura, quedando con los brazos cruzados.

De pronto el rey se había distraído mirando hacia otro lado y sin mediar palabra había soltado los cubiertos y señalado a un guardia que estaba lejos, y que poseía un manojo de llaves en su cintura. Ghatta oyó lo que el rey le había dicho y entonces, miró de nuevo hacia el guardia. Demasiado fácil, ¿cuántas veces se habría escapado robando las laves de esa manera? Siempre cometían el mismo error, pero en ese momento, volvió a mirar hacia el rey y entonces alzó una ceja.

- Como bien has dicho, tengo un trabajo, ya no necesito robar... A menos que, me lo ordenes.

Si el rey lo ordenaba lo haría, pero entonces seguramente él se daría cuenta que no lo hacía porque a ella le apetecía, sino porque era una orden. No iba a caer en su sucio juego, además, quería ganarse en ese preciso momento el dinero y como bien había explicado antes, roba para alimentarse no para disfrute personal, por lo que ya con la vista puesta en el rey, se encogió ligeramente de hombros y contempló el desayuno. Sin embargo volvió a recordar la pregunta del rey, ¿por qué cojones quería que robase? ¿No estaba él ahora mismo reprochándole de ello mismo sin ni tan siquiera darle tregua? Si se que no había quien lo entendiese hombre, era imposible. Trasladó su vista hacia el rey y entonces con una media sonrisa burlona añadió:

- Se te va a enfriar.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Mar Dic 14, 2010 3:56 pm

Gilgamesh sonrió de lado mientras la miraba. - Bien, eso es lo que me gusta oír, mocosa.- Dijo un poco mas animado, ante su observación de que lo haría si el rey lo ordenaba. Luego se quedó esperando unos minutos, pero nada pasó, a lo que el rey arqueó una ceja y volvió a mirarla. - Si es para hoy, mejor....- Dijo de forma sarcástica. - No estoy pidiendo que robes, niña tonta, aprende a escuchar... Quiero que vayas y le quites las llaves, por supuesto no te las quedarás. Luego de que me las traigas tendrás que volverlas a dejar en su cinturón, sin que siquiera se de cuenta de tu presencia.- Explicó con una sonrisa desafiante. Al rey le emocionaban estos retos, era como un juego para él ver a sus sirvientes hacer trucos. El truco de Ghatta era robar, por lo que sería como un divertimento para él.

Volvió a meterse una tortita en la boca y miró el plato. - Podrías recibir una recompensa si haces lo que te pido... depende de tu desempeño...- Dijo como al pasar, refiriéndose a darle como pago la comida que tanto le gustaba. Al menos era la primer cosa que había tomado de la mesa.

El rey parecía algo confundido de que la tonta niña no supiera la diferencia entre "robar" y otras acciones. Para el rey, robar significaba quitarle algo a otra persona de forma permanente y para beneficio propio o de otra persona. Nada de eso se reflejaba en el pedido de Gilgamesh.

Tomó un gran vaso de leche fría mientras tomaba una manzana con la otra mano. Era de buen comer, pues el fuego que siempre lo acompañaba le hacía quemar muchas calorías. Le hizo un ademán vulgar con la mano, indicándole que ya comience su tarea de una vez. No tenía por qué decirle para que quería que Ghatta cumpliera la tarea... Al menos no por el momento... Solo era una prueba sin importancia.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Mar Dic 14, 2010 4:23 pm

- No estoy pidiendo que robes, niña tonta, aprende a escuchar... Quiero que vayas y le quites las llaves, por supuesto no te las quedarás. Luego de que me las traigas tendrás que volverlas a dejar en su cinturón, sin que siquiera se de cuenta de tu presencia.

¿Niña tonta? En ese momento frunció el ceño pero entonces no dijo nada simplemente se quedó con los dientes apretados para ella misma e incluso, no oyó lo de la recompensa que le quería dar el rey o que había insinuado, seguramente si lo hubiese escuchado hubiese pensado que se trataba de otra burla y que seguramente no le daría nada. Simplemente lo que hizo fue levantarse y mirarle durante unos instantes para luego acercarse aún con el ceño fruncido.


- ¿Niña tonta? A quien se le va a quedar cara de tonto es a ti, enterado - farfulló para luego con la mano alzada tomar un poco de chocolate.

El rey no vería ese gesto ya que ella se había acercado mucho pero nada más alejarse se lo pegó en toda la nariz, de forma rápida. Por supuesto, al rey se le habría quedado la nariz manchada mientras Ghatta se iba en dirección el guardia que estaba bastante lejos de la situación aunque el rubiales podría observarlo todo. No tardó en chuparse el dedo, la verdad es que había quedado el chocolate en su punto. Al acercarse al guardia éste le miró de reojo y entonces la ladrona empezó a entablar una mini conversación con él, sobre el rey. Primero utilizaría dos puntos débiles, su feminidad indiscutible y el odio hacia el rey. Pronto el guardia, a pesar de haberse puesto duro intentando no seguirle la corriente, le había seguido igualmente por lo que allí estaba ella, mediante gestos hablando con él. Es más, le decía que el rey la había echado de la mesa mientras él comía así que por ello había preferido ir a hablar con alguien que sí que quisiera hablar con una joven como ella. Pronto la distancia se acortó cuando la chica quiso murmurarle algo al oído y fue entonces cuando aprovechó para robarle las llaves de forma minuciosa y encima en silencio. Se llevó pronto la mano hacia detrás y colocó las llaves ahí agarradas, bajo su capa. Desvió la mirada hacia al rey y como quien no quiere la cosa, le dijo que le había hecho un gesto para que se volviera a acercar, por lo que se despidió y pronto volvió junto a él.

Aplastó las llaves sobre la mesa muy cerca de donde estaba él comiendo en su plato.


- ¡Chúpate esa reyecito!


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Mar Dic 14, 2010 4:49 pm

El rey no le dio importancia a sus movimientos y la trató con desdén, hasta que de pronto sintió que su nariz estaba cubierta de chocolate. Miró de reojo a la chica y se preparó para soltarle una lista de insultos y regaños, pero ya estaba de espaldas y caminando hacia el guardia. El rey gruñó sin poder hacer nada y se pasó el dedo por la nariz y luego a la boca, probando el chocolate. La próxima vez no la dejaría acercarse tanto. ¿Por qué estaba tan distraído? Se supone que se debería cuidar mas de alguien como ella.

Luego se dispuso a mirarla mientras cumplía su tarea. En realidad solo quería ver sus tácticas y trucos. Ese soldad era algo inútil, no sería difícil quitarle las llaves, pero necesitaba ver como actuaba la chica. Tomó otra tortita y la comió de a trozos pequeños, con mas detenimiento. Parecía que estaba disfrutando de algún tipo de espectáculo teatral.
Le llamó bastante la atención su forma de encarar la situación. Pensaba que se acercaría sigilosamente y que llevaría a cabo su tarea sin que el guardia se enterara de su existencia. Pero no fue así, sino todo lo contrario. Entabló conversación con él, se dejó ver y formó un vínculo pequeño. Que extraña forma de hacer las cosas...

Y si eso no era suficiente para terminar de llamar su atención, notó que lo que estaba comiendo en ese momento estaba particularmente delicioso. Miró su tenedor para recordar que es lo que había pinchado allí, y era uno de los panqueques.
Se rascó un poco la nuca, confundido, olvidando completamente a la ladrona.

- ¡¡¡CLARISA!!!- Llamó en un grito a la cocinera, al tiempo que Ghatta regresaba. - Si si, ya ví.- Dijo como al pasar, restándole total importancia como si no hubiese visto todo lo que hizo la ladrona. Dejó pasar el insulto por el momento, tomó las llaves y comenzó a jugar con ellas en sus dedos, haciéndolas girar mientras parecía pensativo.
La cocinera llegó al trote con pasos muy cortitos, levantando su delantal para no tropezarse y le preguntó amablemente a Gilgamesh que se le ofrecía.

- ¿Has cambiado la receta? Muy buen trabajo.- Dijo, como máximo cumplido que alguien podría escuchar de la boca directa del rey. Se quedó unos segundos mirando la tortita, ignorando por completo a Ghatta.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Mar Dic 14, 2010 4:59 pm

El rey la había ignorado. ¡Después de lo que había hecho como orden la había ignorado! Oyó su grito, viendo así como rápidamente venía una de sus cocineras. El rey seguía en su puesto y postura, pero ahora jugueteando con las llaves haciendo que éstas sonaran ligeramente. Ghatta se cruzó de brazos nuevamente pero se quedó allí de pie, no fuese a ser que de repente se pusiera más cabreado por sentarse "sin permiso". Suspiró, ¿qué habría hecho la pobre señora?

- ¿Has cambiado la receta? Muy buen trabajo.

En ese momento la fuerza de sus brazos se calmó. Bajó la mirada hacia el plato del rey y entonces vió que había probado efectivamente, las tortitas de Ghatta. Sin evitarlo se sonrojó muy levemente. ¿Qué más le daba a ella eso? Las había hecho por emoción y gusto al cocinar, no para cocinarle a él, ni de coña. La verdad es que no sabía si suplicarle con la mirada a la cocinera que no dijera nada o qué hacer. Bueno, lo que pasaría a continuación de su incumbencia. Así que no dijo nada y se quedó en silencio.

Se quedó más bien pensando en cómo iba a devolverle las llaves. Sería una tarea más que sencilla pero bueno, la pensó igualmente.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Mar Dic 14, 2010 5:26 pm

La cocinera, muy delgada y de gran estatura, se sonrojó levemente y casi se cubre la cara con su sombrero de chef. Trastabilló un poco al hablar, parecía no encontrar las palabras adecuadas.

- Ehhh... yo... pues... - No sabía como se lo iba a tomar el rey, lo único que temía era la vida de Ghatta si se enteraba que ella había sido la responsable. Como todas las demás sirvientas, se preocupaba por la ladrona. Estaba a punto de agradecerle pero su moral le pudo mas sobre ella y terminó confesando.

- A decir verdad, mi rey... esta chica a su lado fue la responsable del cambio en la receta...- Dijo con hilo de voz, señalando a la chica.

El rey primero las miró a ambas sin comprender, primero a una, luego a la otra... ¿Como pudo haberlo hecho? ... ¿Entró a la cocina? Entró a la cocina!! Recordó la macha de harina en su rostro...

La cocinera se percató de la reacción que vendría del rey y se alejó rápidamente refugiándose en su lugar de trabajo, entre ollas y sartenes.
Toda la muchedumbre de sirvientas expectantes que se detuvieron a mirar estaban muy asustadas, temiendo por una reacción a los gritos de su rey. Increíblemente, no ocurrió eso, sino que simplemente se sonrojó y apartó el plato. Tenía tantas cosas para gritarle, pero no sabía por donde empezar o si quería empezar. No la miró, pero con un rostro enojado le señaló la puerta.

- A F U E R A - Dijo manteniendo el tono y de forma pausada. No la echó del castillo, sino, sino del comedor. Lo que Ghatta no sabía era que una sirviente estaba esperandola para llevarla a su habitación... La mujer creyó que se quedaría en el castillo, y el rey tampoco estaba enterado de eso.
La verdad era que le había gustado mucho la comida de Ghatta, pero no podía ni quería permitir semejante atrevimiento.... pero seguramente con lo cambiante que era, la próxima vez le pediría que se pasara por la cocina a prepararle lo mismo.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Mar Dic 14, 2010 5:45 pm

Su temor había llegado, pronto la chica había empezado a hablar. Ghatta giró la vista rápidamente y le miró de reojo. Podía ahora hacer una cosa, o lanzarse a taparle la boca o simplemente quedarse estática como estaba haciendo. ¿Pero cuál sería la reacción del rey? Era algo aún más interesante que su pequeña duda sobre qué hacer. Pronto, la cocinera dijo que había sido la mismísima Ghatta la encargada de la receta de esas tortitas o por lo menos de su cambio. Contra todo pronóstico pensado por la ladrona, el rey no gritó, el rey no llevó el puño a la mesa, simplemente se... Se sonrojó. Ghatta se quedó aún mirándole, ¿por qué era así de repente? ¿Otra vez así? Le odiaba, él jamás sería una persona para ella.

Pronto, el rubio alzó el dedo hacia la puerta de salida, ordenando que se largaran los presentes, o sea, ellas dos por lo menos. La cocinera pronto se estaba marchando por la puerta sin embargo Ghatta había permanecido unos segundos más mirando al rey con los brazos cruzados, sin embargo, los dsecruzó y dejó ambos brazos relajados al lado de su cuerpo.

Iba a acercarse un paso más, pero dejó su movimiento como estaba y simplemente se dió la vuelta como para irse, pero no lo hizo.


- No sólo sé robar ¿sabes? Y no pasa nada porque alguien de mi "categoría" haga algo que esté bueno, aunque bueno, no eres el único que se ha puesto así al saber la verdad.

En ese momento recordó todas esas pruebas de trabajo que había realizado para trabajar en lugares elegantes y que le dieran bastante dinero, y en las que por supuesto le habían dicho que no por muy bien que cocinera, ya que era pobre e iba desarreglada para su gusto. No dijo nada más y comenzó a caminar hacia la gran puerta. Ya sabía ella que todos eran unos cabrones y que el rey no iba a ser menos. Sin embargo, había sido como decepcionante y le había molestado que el rey hubiese actuado como el resto aunque por una parte se lo esperase.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Mar Dic 14, 2010 6:18 pm

Gilgamesh no le entendió las últimas palabras, él solo se limitó a desviarle la mirada. No se había dado cuenta que tenía clavados los ojos en el plato con las tortitas de Ghatta. Pinchó una de ellas con el tenedor y se la llevó a la boca. El rubor tiñó un poco sus mejillas mientras sentía sus pasos alejarse ¿Sería de las que miran hacia atrás de reojo?. Ni siquiera sabía por qué seguía comiendo eso, si había alejado el plato ya....... Para él esa humillación era como veneno, aunque no haya veneno real en la comida. Pero de todas formas eran deliciosas.

No tenía intenciones de decirle nada, estaba fastidiado de no poder gritarle o algo... ¿Cuando se mandaría alguna equivocación? En el fondo eso quería, ese sentimiento de "piedad" o "comprensión" o... no sabía lo que era... pero le estaba perforando el pecho. Él tenía que hacer rodar cabezas, no otras tonterías. Se quedó algo fastidiado/desanimado mientras terminaba su comida. Mas les valía no ser molestado.

Al llegar a la gran puerta principal del comedor, las sirvientas que allí se amontonaron se acercaron a la joven ladrona. No dijeron nada, pero algunas se mostraban preocupadas, otras emocionadas... Una de ellas se acercó mas y le hizo una reverencia. - Venga conmigo, señorita. La llevaré a su habitación ahora mismo.- Dijo comenzando a caminar hacia unas escaleras que subían.


[Gilgamesh desaparece de escena]


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Mar Dic 14, 2010 6:59 pm

Ghatta siguió caminando con paso lento y tranquilo. Le daba igual que el rey no le dijera nada. Pronto, se encontró rodeada de las sirvientas de Gilgamesh hasta que una de ellas le hizo una ligera reverencia que hizo que se sorprendiese, pues ella no era para nada alguien importante así que luego le diría que no hacía falta esas formalidades con ella. Sin embargo pronto le dijo que la siguiera, que la llevaría a su habitación. Ghatta iba a decirle que no, que ella se iba pero entonces pensó que quizá eso sería un castigo del maldito rey. No obstante no le dió tiempo a pensar que no hubo tiempo de que el rubio le dijera nada a nadie ya que pronto se vió por la espalda con pequeños empujones en la espalda para que empezara a caminar.

Pronto se vió en unas escaleras. No dijo nada, se quedó en silencio unos segundos pero pronto miró hacia algunas, sobre todo, hacia la cocinera.


- No te preocupes - dijo entonces - Siento que tengáis que estar tan pendientes de mí. La verdad es que no sé como lo aguantáis.. Es tan ¡argh! Además no sé por qué no me devuelve lo que es mío y me deja tranquila - confesó.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Miér Dic 15, 2010 11:00 am

Las sirvientas soltaron risitas tímidas y se miraban entre ellas llevándose una mano a la boca al escuchar las palabras de Ghatta. Por un lado parecían coincidir, por otro lado parecían reírse de la ingenuidad de la ladrona.
Algunas sonreían y le guiñaban el ojo a Ghatta mientras otras se mordían el labio inferior. Sin decir nada, la guiaron hacia arriba, subiendo las escaleras dos pisos.

Caminaron por varios pasillos laberínticos hasta llegar a uno mas amplio donde habían varias puertas que daban a diferentes habitaciones. - Ya hemos preparado esto para tí- Dijo una de ellas, mientras le abría la puerta. La habitación era muy grande y tenía todos los lujos de los que podía gozar: Sabanas de seda y terciopelo, una vista deslumbrante, un espejo, un gran armario, etc. Sobre la cama estaba extendido un fino vestido muy bonito, que justo cuadraba con su talle.

Spoiler:

- Esperamos que te guste, querida.- Las sirvientas le sonrieron una vez mas y cerraron la puerta tras de sí, dejándola sola.


Última edición por Gilgamesh el Miér Dic 22, 2010 3:13 pm, editado 1 vez


Spoiler:
Gran trabajo de Ghatta! ;)

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Gracias Ghatta por la firma!

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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Ghatta el Jue Dic 16, 2010 8:49 pm

La ladrona no comprendía por qué aquellas señoras tan simpáticas se reían de aquella manera tan pícara que le hacía sospechar, no de ellas, sino de la situación. Había algo que se le estaba escapando de las manos y no sabía qué era y eso en cierto modo le frustraba bastante pues le gustaba tenerlo todo bajo control. Siguió a las amables señoras hasta una puerta que no tardó en ser abierta. Ghatta contempló con sorpresa la gran habitación. Pensaba que el rey le daría un tuburio para dormir aunque ahora que lo pensaba... Esto no podía ser obra del rey pues no él jamás sería tan amable con ella, bueno, ni con nadie. Sin embargo, no pudo evitar sentirse halagada por estar en ese lugar. Nunca había visto una habitación tan grande, con tantas cosas y tan... Tan bonita.

- Ya hemos preparado esto para ti.
- ¿D-De verdad? Muchas gracias... - dijo de forma honesta.

La verdad es que, había un cambio radical de actitud cuando se trataba de personas como todas ellas y el rey. Gilgamesh era un hombre y ellas mujeres, él era antipático, chulo, prepotente, arrogante y demás adjetivo que harían que cualquiera se crispase los nervios con la descripción y sin embargo, ellas eran todo lo contrario, honestas, amables, simpáticas, graciosas... Vamos, que para no estar agusto.

- Esperamos que te guste, querida.

Ghatta había sido arrastrada ligeramente hacia la habitación con pequeños empujones de las sirvientas que finalmente cerraron la puerta dejándola sola. Para cuando quiso darse cuenta, abrió la puerta y las buscó, pero ya no estaban ni lejanas. Suspiró y negó con la cabeza volviendo a entrar de nuevo en la habitación. Se acercó a las ventanas y observó el paisaje, la verdad es que podía verse gran parte de Arcadia sino toda y era precioso. Suspiró. La verdad es que le gustaban mucho ese tipo de paisajes... Si hubiese una forma de plasmarlo que no fuera mediante el dibujo.. Ya que no se le daba muy bien esas cosas artísticas. ¿Entonces tendría finalmente, que pasar la noche ahí? Debía resignarse, sabía que si el rey quería que ella estuviera ahí, no la dejaría largarse así como así, lo típico, "era una orden".

Se dió la vuelta y se acercó a la cama y entonces vió el vestido. ¿P-Para qué era ese vestido? ¡N-Ni en sueños se lo pondría! Lo cogió con sumo cuidado pues tenía miedo de estropear cualquier cosa y lo dejó colgado en el respaldo de una silla de forma que, el vestido en sí no se estropease. Se sentó en la cama, la cual era bastante blandita, y no pudo evitar dar pequeños botes mientras se sentaba, comprobando la calidad de ésta. Qué envidia.. Algún día ella tendría el suficiente dinero como para decorar su casa y renovar los muebles, o quizás arreglarlos simplemente y entonces quedaría bien bonita... Y estaría presentable para cuando volviese Leonna.

Se tumbó, quedándose boca arriba. ¡Era por la mañana! Acababa casi de ver como el rey desayunaba. ¿Qué haría en esa habitación? Seguramente esperar una nueva orden, y eso le crispaba los nervios. ¿Por qué quería que le contara su vida? A él le daba igual, nunca le escuchaba cuando hablaba, parecía más bien un bufón y eso no quería ni pensarlo. Aún no había visto ni una sola paga.. Solamente la estúpida pulsera que cogió de su bolsillo y dejó sobre la cama.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

Mensaje por Gilgamesh el Dom Dic 19, 2010 11:27 pm

El rey estaba aburrido ya en el salón comedor. Las sirvientas se llevaron los platos sucios y lo que quedó de la comida, que era poco. Gilgamesh era de buen comer, por todas las calorías que solía quemar.
Se quedó mirando a un punto fijo cualquiera, distraído y pensativo. Pensaba en que la chica ya habría salido del castillo y ya estaría por la zona de los mercados, si es que caminaba ligero.

Jugaba con su dedo en las vetas de la madera de la mesa sin ningún sentido... ¿Y ahora qué? Otra vez como siempre... Se levantó con pesadez y caminó lentamente hasta el gran salón, donde recibía al pueblo y donde estaba su trono. Lo miró por un minuto... Hoy no tenía ganas de sentarse allí. Extraño.
Se dio media vuelta y se perdió al doblar un pasillo...

En el primer piso, las sirvientes cerraron la puerta y se alejaron entre risitas, pero una de ellas, mucho mas joven, se quedó. Tenía alrededor de 20 años y permanecía seria, mas bien nerviosa. No llevaba mucho tiempo trabajando allí. Su expresión era inocente y tímida y su cabello negro y corto.
Tenía un sobre en la mano y una bolsita en la otra.

Observó a las otras sirvientas marcharse, y con dudas en su cabeza, golpeó suavemente la puerta de la habitación.
- S...señorita.- Saludó al ver la puerta abrirse. - Esto es para usted...- No dijo de donde provenían las entregas, simplemente se las tendió, esperó a la reacción de Ghatta, hizo una reverencia y se dispuso a marcharse.

El sobre contenía una nota escrita a mano, claramente por alguna sirviente. Mas específicamente Marta, pero no estaba firmada.
Querida, te dejamos preparado un vestido para ti, al rey le encantaría verte con eso en la cena. Y a nosotras también por supuesto, segura te queda hermoso... Dentro del armario hay multitud de zapatos, ropa y accesorios, elige lo que gustes. Si necesitas algo, llámanos.

La nota terminaba allí, por otro lado, la pequeña bolsa provenía del rey. La sirvienta tenía ordenes de entregársela hoy mismo, pero la pobre no sabía que Ghatta había sido expulsada del castillo. Dentro de la bolsa, que cabía en la palma de su mano, había una importante cantidad de monedas de oro, como pago por sus servicios.


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Re: Cuando el gato se mete en la cocina... Solo el desastre se avecina.

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