Últimos temas
» The Enchanted Forest {Once Upon a Time ROL}
Lun Abr 13, 2015 7:09 pm por Alawen Lannister

» Reservas y Denuncias de físicos
Lun Abr 13, 2015 7:04 pm por Alawen Lannister

» Peticiones de rol
Jue Oct 23, 2014 3:34 pm por Elisabeth Light

» Breanainn Ó Scathach
Dom Oct 19, 2014 1:19 pm por Administrador

» Beyond the sea afiliacion | Afiliacion elite
Sáb Oct 18, 2014 12:09 pm por Afiliado

» Reglas Generales y Manual de Rol
Vie Oct 17, 2014 11:16 pm por Angra

» The Lightbringer
Dom Oct 12, 2014 2:06 pm por Administrador

» Anzus
Vie Ago 22, 2014 11:30 pm por Afiliado

» Arkham City {Afiliación Normal}
Jue Ago 21, 2014 9:47 pm por Afiliado

» Asómese quien pueda
Sáb Jul 26, 2014 6:47 pm por Jack Frost


Pokémon ÁmbarPain Killer




contador de visitas
Contador de visitas


Kinya Laeris

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Kinya Laeris

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 13, 2010 6:37 pm

- Apodo: Nueve colas

- *Nombre: Kinya

- Apellido: Laeris

- Fecha de Nacimiento: 761

- *Edad real y la edad que aparenta: Real: 231; Aparente: 22

- *Sexo: Femenino

- *Raza: Zorro

- *Clase: Habitante

- *Empleo: Cantante

- *Bando: Leal

- *3 Habilidades:
Peleas cuerpo a cuerpo: Está acostumbrada a meterse en peleas taberneras, por lo que conoce bastantes trucos sucios. Además, es suficientemente robusta como para hacer frente a un hombre medianamente corpulento.

Leer la mirada: Es capaz de, con sólo ver la expresión de los ojos de una persona, saber aproximadamente qué siente dicha persona. No es una habilidad que tenga afinada.

Voz sugerente: Su voz, ya sea hablando normalmente o cantando, tiene un efecto algo hipnótico, lo cual es útil para sacarle unas monedas con facilidad a cualquier borracho. Cuando canta, el efecto se potencia un poco más.

- *3 Debilidades:
Cola y orejas: Cualquiera que roce queriendo o sin querer cualquiera de estas dos partes de su cuerpo, hará que Kinya se quede rígida como una estatua durante un par de segundos.

Alcohol: Siempre se ve incapaz de rechazar una copa de vino. Nunca dice que no, lo cual le ha metido en más de una trifulca.

Ruidosa: Es incapaz de escabullirse sin ser vista, ya que no tiene mucho sentido del silencio. Además, sus colas y sus orejas le hacen inconfundible, por lo cual llama demasiado la atención la mayoría de las veces.

- *Descripción física: Es una mujer bastante alta, voluptuosa y con una expresión descarada en su rostro. Sus ojos son verdes, del color del vidrio de las botellas, auqnue pequeños. A pesar de que sus colas le dan un aspecto pesado, la realidad es que es bastante ligera. Su pelo es rubio y algo largo, del color del oro, ligeramente ondulado. Sus nueve colas y sus orejas son del mismo tono. Tiene las manos alargadas y suaves, mientras que sus brazos son bastante robustos, aunque su aspecto en general sea frágil. Sus pies son más bien pequeños, aunque perfectamente blanqueados, como el resto de su piel. Siempre se las apaña para desprender un ligero aroma a incienso a pesar de fumar bastante. Suele llevar consigo una capa larga y con capucha para cuando quiere que sus colas y orejas pasen desapercibidas.

- *Descripción psicológica: Realmente saber qué piensa Kinya es complicado. Tal y como quiere ayudar un día a una persona, al día siguiente se comporta de manera indiferente ante cualquier tragedia. Tiene un amplio sentido del humor que no demasiados comprenden, aunque puede ser seria cuando quiere y se entrega bastante a él. En general se toma su trabajo con mucho entusiasmo, y puede que sea el único campo que realmente la interese. De todos modos también le gusta superarse en cuanto a su poder mágico. Siente una extraña admiración por sus compañeros de profesión y por los bardos, y, en general, cualquiera que se dedique al mundo del espectáculo. Cuando se enfada por algo insignificante puede ser bastante ruidosa, pero cuando se enfada seriamente, se queda sencillamente en silencio. Sabe cuál es el lugar y momento para las cosas y sabe estar cuando es necesario. No le agrada demasiado la nobleza ni la corona en general, pero sabe que lo le conviene ser contraria a éstas.

- *Gustos: El tabaco y el buen vino la pierden. Adora la compañía de los que saben apreciar sus canciones y su voz, además que adora conversar hasta altas horas de la noche comentando sus actuaciones. Tiene un fetiche por los perfumes y normalmente se queda revisando los puestos de los mercados. También tiene una pasión desmedida por los estampados de los kimonos y yukatas, aunque prefiere los vestidos sencillos cuando actúa.

- *Disgustos: Que alguien no sepa apreciar la belleza de una canción, que la tomen el pelo o intenten engañarla de forma descarada, que intenten conquistarla sólo para una noche. No le gustan demasiado las flores por su inclinación a pensar que sólo son un medio para conquistarla.

- Extras: Puede agrandar y encoger un poco sus colas, lo cual le viene bien para poder pasar desapercibida en algún momento dado, o incluso expresar su estado de ánimo, si está muy enfadada. También puede transformarse a voluntad en un zorro, como sus congéneres.

- *Historia: Kinya ni se acuerda dónde nació ni dónde creció. Su primer recuerdo es de una mañana fría en la que llovía. Tenía los pies mojados y sucios, llenos de barro. No tenía nada más que un fino vestido raído y una capa en iguales condiciones, aunque sabía que aquella capa era todo un lujo dada su condición. Estaba simplemente en la calle, intentando, con sus últimas fuerzas, conseguir algo de limosna, aunque sabía que estaba a punto de morir del hambre. La sombra de la muerte se acercaba a toda velocidad, y ella lo veía venir.

Tenía la ligera impresión de que su madre estaba muerta. Ni siquiera recordaba su rostro. Y mucho menos el de su padre. Pero, de algún modo, sentía la esperanza latir con su débil corazón. Su respiración cada vez se iba haciendo más y más lenta, hasta que las calles que tenía ante ella se nublaron y, finalmente, se oscurecieron.

Cuando despertó, se encontró en una cama caliente y mullida y un par de ojos azulados que la miraban fijamente. Kinya se sobresaltó, pero el chico rubio que estaba frente a ella le hizo un gesto para que se calmara, sin dejar de sonreír. Le ofreció un poco de agua sin decir nada, que Kinya aceptó sin vacilaciones. Tampoco rechazó el mendrugo de pan y el trozo de queso que le ofreció el desconocido. Cuando terminó de devorar aquello, se sintió vacía. Intentó entablar conversación con el desconocido, sin demasiado éxito. No contestaba ninguna de sus preguntas. Simplemente permanecía allí, con una sonrisa. Hasta que Kinya cayó en la cuenta de algo:

-¿No puedes hablar…?

El desconocido torció su sonrisa y sus ojos se llenaron de dolor, y Kinya se arrepintió al instante de haber formulado la pregunta, por lo que se calló inmediatamente. Acto seguido, el chico cogió una pluma y escribió en un papel:

-No te preocupes. Estoy acostumbrado. Cuéntame cosas de ti.

Kinya sabía leer con soltura, por lo que descifrar lo que ponía no fue un reto para ella. Se limitó a contar todo lo que le había ocurrido hasta el momento con todo detalle. Aunque más tarde lo olvidaría todo. El chico reaccionaba según lo que ella le contaba, poniendo caras tristes o alegres según la situación. Lo cierto es que la pequeña terminó pronto de contar sus desventuras, así que el chico sonrió más ampliamente y escribió:

-¿Sabes alguna canción?

La pequeña se quedó un instante pensativa. Comenzó a cantar una sencilla cancioncilla popular, que entusiasmó al chico, el cual empezó a dar palmadas al ritmo de la voz de la niña. Cuando acabó de cantar, aplaudió con entusiasmo y con gestos, le indicó que cantara otra. Así lo hizo. Cantó todas las canciones que sabía durante un par de horas, hasta que se desgastó su voz. A partir de ahí ella empezó a hacer preguntas al chico. Averiguó que era el hijo de un posadero. Compensaba su falta de voz con un trabajo impecable en la taberna, por lo que a veces se llevaba una buena paga y un tiempo libre que le resultaba largo a veces. Le preguntó a Kinya si podía actuar para la taberna de su padre, y ella se ruborizó al instante. No tenía un gran repertorio, pero él dijo que ya aprendería con el tiempo más canciones. Que tenía una gran voz y no debería desaprovecharla.

Kinya nunca lo reconoció ni lo reconocerá, pero se enamoró de él. Se enamoró todo lo que se puede enamorar una niña. Pero el tiempo hizo sus estragos, y un par de años más tarde, el chico se volvió arisco. A raíz de eso, Kinya buscó con más interés un cantante de más experiencia que estuviera dispuesto a llevársela. Debido a su gran voz, no tuvo problemas en encontrar un mentor, y muchos menos en aprender todo de él. Nunca volvió a ver a aquel chico.


- *Objetivos en la vida: Encontrar la canción con la belleza perfecta. No tiene definido ninguno más por el momento.

- *Mentor: Gareth

- *Manga/Anime/Videojuego: Creo que es de touhou, pero no estoy segura.
- *Nombre original del personaje: Yakumo Ran

-Imágenes:
Humana
Spoiler:
Zorro:
Spoiler:

-Cuidaré la ortografía-

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Kinya Laeris

Mensaje por Mia Mya el Dom Nov 14, 2010 7:58 pm

Ficha Aceptada.

Bienvenida a las Tierras de Arcadia
avatar
Mia Mya
Sirviente
Sirviente

Elemento : Sombra
2º Elemento : Ninguno
Mensajes : 203

Edad : 19 Años
Empleo : Sirvienta de Glenn

Heroísmo del Personaje
Valentía Valentía: ••••• (5)
Puntos de Vida Puntos de Vida: 3

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.