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El señor Beren Dorgalad

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El señor Beren Dorgalad

Mensaje por Invitado el Miér Nov 10, 2010 11:20 pm

Ficha de Personaje


- Apodo: Lengua Venenosa

- *Nombre: Beren

- Apellido: Dorgalad

- Fecha de Nacimiento: 745

- *Edad real y la edad que aparenta: Aparenta en torno a los 24 años. Siendo su edad real los 255

- *Sexo: Masculino.


- *Raza: Vampiro

- *Clase: Brujo

- *Empleo: El Maestro de “Los Caballeros de Prometeo”.

- *Bando: “Rebelde”.

- *3 Habilidades:
(1) Luminokinesia: Control sobre las sombras.
(2) -Control Ilusorio: Crea ilusiones a los demás, si éstos le miran directamente a los ojos. Sumiéndolos en un estado agónico y de desesperación. Pareciendo los segundos, horas; y las horas, días. Dependiendo de la ilusión, la víctima caerá inconsciente o no. Pero el daño psicológico es de buen seguro, en mayor o menor medida.
(3) Controla el elemento de fuego en un estilo sombrío. Son como llamas negras, algo más hirientes que las normales. El fuego es negro debido a que su elemento sombra y su afecto por la oscuridad así lo ameritan, además de su odio por la luz.

- *3 Debilidades:
(1)Debido a que en la oscuridad no hay sombras prácticamente, el primero de sus poderes queda inutilizable en lugares oscuros.
(2)Odia la luz, lo cual hace que le afecte más que al resto de vampiros. Resultante de haber vivido mayormente en un bosque carente de luminosidad alguna.
(3) Los poderes ilusorios, al ser algo poderosos en sí, le crea debilidad cuando los utiliza en demasía.

- *Descripción física: Parece dibujado en un puro papel blanco, delineado sólo en contornos. Fácilmente confundible con el más higiénico y virgen páramo de nieve. Sus ojos son de un carmesí jubiloso, complicados de olvidar, grandes, que contrastan ligeramente con el estampado calcáreo de la piel. Fino y hermoso rostro. Su mirada es fría, y su cabello fogoso; ondulado y brillante ante la luz, como sus ideas y estrategias. Álgido dueño de un aire bañado en supremacía. Es de una estatura media, rondando el 1'82. Su caminar es resuelto e imponente. Lleva una piel impoluta, liberada de cualquier marca innecesaria.

Spoiler:


- *Descripción psicológica: Tiene un aspecto “apetitoso” para las mujeres, pero éstas deberían retraerse un poco debido al marcado carácter de Lord Beren, ya que puede ser algo frío en innumerables ocasiones. Es fino y elegante, con un garbo que no pasa desapercibido, pareciera más bien de la nobleza, que un guerrero de magnas cualidades. Es amable pero estricto, y a menudo lo tachan de arrogante. No tolera los errores y es más bien poco paciente. Pero es tranquilo y acomodado, gusta pasar tiempo en soledad consigo mismo, recostado sobre cualquier superficie cómoda como hierba, por poner un ejemplo. Sus principales rasgos se centran en la seriedad de su carácter, cuya tranquilidad roza con su fría naturaleza. Ser impasible, orgulloso a discreción; infunde respeto y temor. Aires de superioridad, sin entrar en la insolencia ni en la petulancia, características de sus ancestros. Inteligencia privilegiada y poseedor de dotes inimaginables. Siguiendo con sus objetivos, es capaz de tomar decisiones corrosivas, disimulando cierta aflicción en su rostro cuando estas saboreen algo de crueldad. Nunca vacila en sus órdenes, pero tiene cierta tendencia a la amargura en ocasiones. Su mirada puede decirlo todo, o nada. Con su mirada puede amedrentar a sus propios amigos o causarles un efecto benéfico, como darles tranquilidad y fe.


Ornamentado particularmente con vestimentas "luminosas", remarcando el color morado como distintivo rebelde de sus tejidos.

- *Gustos: Es un amante del arte en general. Los viejos cuadros de alto precio, la música, la literatura. Ama los libros tan como el clavicordio, y gusta de tocarlo y componer siempre que puede. Osado escritor, no deja temática libre: obras de teatro, poemas ácidos y amorosos, canciones para los bardos, novelas épicas…todo un compendio de maestrías que se ha añadido a su carrera particular como mediador del arte como símbolo general.


- *Disgustos: El desorden y la desobediencia absurda.

- Extras:

- *Historia: Este niño, fue encontrado por una familia rural de hechiceros, afincados en un alineamiento algo ambiguo. Y éstos nunca le dijeron que no eran sus verdaderos padres, y nadie más que ellos sabían la verdad y ni a sus familiares más allegados se les hubo ocurrido contárselo. No era de esos a los que les gustaba alardear de pequeño mientras que sus amigos siempre le repetían el venerable y grandioso señor de la guerra que sería. Beren se dedicaba a leer, estudiar con su madre. Eso era lo que más le atraía, mientras que su padre lo adiestraba con el arte de la espada. No eran una familia renombrada, pero nadie les incomodaba, eran respetados. No sobresalían en nada, pero sabían hacer de todo. Una familia normal en siglos de oscuridad. Al cobijo de un bosque cercano a la ciudad.

Beren era un niño serio y solitario. No solía salir a jugar con sus “amigos”. Por el contrario, se dedicaba a tocar la armónica o a leer libros de cualquier índole. Todo era normal hasta cierto punto. Pues a sus padres les preocupaba que no saliera a socializar casi nunca. Y ante eso, tomaron una decisión. Lo llevaron a clases de piano, donde él se enamoraría de la que fuera su maestra, que le sacaba once años por aquel entonces. Pues él tenía doce y ella veintitrés. Era muy hermosa.

Ella lo enseñó a tocar por varios años, hasta que un hombre la desposaría y se iría con él a quien sabe dónde. El niño de ahora quince quedó desolado y juró no conocer a más nadie en este mundo. Le había partido el corazón una mujer mucho más vieja que él.



Por aquellos tiempos la piratería dominaba los mares, y la iglesia todo lo demás. Eran épocas estrictamente eclesiásticas, todo lo regía la divinidad santa. Su voz se atendía por encima de todo lo restante y nadie se aventuraba a contradecir su palabra, pues el infeliz que lo intentaba era condenado a la horca.

Muchas brujas perecieron en la candelada. Cualquier raza sobre-humana la consideraban un agravio hacia el Señor. Eran tiempos hostiles, estas especies divagaban sin rumbo por las sombras, cuidándose de que no les advirtieran.

Pero el auténtico relato comenzó cuando el joven humano que creció a la vera de sus progenitores en los precarios bosques, se dio cuenta de que su estadía con sus padres iba a llegar a su fin.


Por ese año, una noche, llegaron montados en sus majestuosos corceles y cantando en un idioma fuera de lo común pero muy delicado unos seres mitológicos, tapados con sus capas de terciopelo de un gris muy ahogado pero con sus rebordes bordados con hilo de plata deslumbrante que se disponía entrelazadamente como una enredadera y con sus respectivas capuchas enfundadas, su canto era melodioso y exquisito, vagaban en la fría oscuridad pero su travesía se desvinculaba inesperadamente de otro que no fuese el de la casita de madera de los magos.

-Papá, ese canto es hermoso- dijo el joven con un asombro que no se dejaba notar en su cara.

-Tanto como ellos hijo-explicó su papá ligeramente embelesado. –son elfos, ¿recuerdas lo que te conté sobre ellos?

-Su canto se asemeja al de las sirenas que atraen a los marineros para su fatalidad- argumentó correctamente Beren.

-Pero los elfos no infieren esa perversidad- arregló el padre la locución.

-Lo hacen para satisfacer su inmortal paso por nuestro mundo, y en sus dilatados viajes entonan para encandilar a la naturaleza y que esta respete agradable su paso. –deleitó el adolescente a su padre con sus palabras.

-No se te han olvidado ni las comas hijo mío. –piropeó el padre a su chico. –estoy muy orgulloso de ti hijo.- Al muchacho se le encendieron los ojos.

Los elfos se acercaron a la casa de madera, y el dueño de esta los recibió de buen agrado y ofreció al chico irse con ellos.

-El momento de tu partida ha llegado Beren, espero volverte a ver algún día antes de que muera.- habló a su hijo con una sonrisa amarga. –Ve a despedirte de tu madre. –concluyó mientras sus ojos luchaban para que las lágrimas no ganaran la trifulca.

Pronto reanudaron la marcha, pero ahora con el joven entre ellos.
El chico convivió con los elfos hasta sus 20 años. Estos le forjaron una espada élfica escrupulosamente grabada que Beren denominó “SilverHell” , era un presente para que jamás olvidara su estancia con ellos.

Aprendió mucho de los inmensos conocimientos que estos seres ostentaban gracias a su perennidad.

El joven dejó a los elfos para ir donde un día fue su hogar para vivir con sus padres los últimos años de sus vidas, pero cuando llegó al bosque donde nació, se percató por sí mismo de que la casita estaba en cenizas y aunque no estaba seguro de que los restos de sus padres se abrazaban con los de la casa, el hombre rompió a llorar furioso, de rodillas y con los puños llenos de las cenizas del suelo elevándolos al cielo como queriendo que volvieran a la vida. Se quedó allí bastante rato, sentado, parecía esperar una respuesta. De repente una sombra oscura cerca de los árboles se dejó ver lentamente dentro del campo de visión del muchacho.
-¡Quién eres tú!- se alteró Beren.

-Tranquilo, solo quiero ayudarte.- dijo con voz galante casi poética. La cara de Beren se descompuso al ver con claridad al ser.- No tengas miedo muchacho, solo vengo a ayudarte, a ofrecerte…la inmortalidad. Ya nada te une a este mundo. – su voz ponía los pelos de punta, y más con la tranquilidad que hablaba.

-¿Un…un vampiro?- dijo algo asustado.
El cadáver ambulante se apareció justo detrás del joven en un abrir y cerrar de ojos. El chico se sobresaltó.

-No te preocupes, no voy a hacerte daño, he venido a ayudarte.- seguía diciendo con el mismo tono el no-muerto.

-¡Nadie puede ayudarme!- seguía asustado el hombre. – ¡ni siquiera la magia puede remediar esto! – decía con lágrimas mimando sus mejillas que corrían a raudales.

-Entonces olvídalo, ven conmigo, yo te ofrezco la inmortalidad y un corazón frío para olvidar.- dijo con acento elegante mientras le tendía la mano.

El no-muerto volvió a surgirse a varios pasos por delante del mozo.
-Tómate tu tiempo joven mortal, pues yo tengo toda la eternidad.- dijo tranquilamente el pálido ser en tono divertido.

El muchacho volvió su mirada hacia las cenizas mientras debatía en su cabeza el aceptar o no su nuevo destino. Pronto diría que sí, y el vampiro hincó sus colmillos en el cuello frágil del hombre hasta que lo dejó seco, luego le suministró su sangre cortándose las venas de su muñeca.
Fue de este modo como el joven Beren se adentró en el mundo de las tinieblas, de la mano (más bien sus colmillos) de su nuevo tutor antediluviano Áscärd.

Juntos pasaron unos dos años. Áscärd enseñó absolutamente todos sus conocimientos, la sabiduría de un anciano vampiro como Áscärd era.


Beren fue adquiriendo poco a poco las enseñanzas con mayor perfección del antediluviano. Áscärd mataba sin compasión, mientras que su hijo Beren tan solo robaba la vida de ladrones y asesinos principalmente, pues su corazón; aunque frío, era sensible y aún quedaban vestigios humanos en él.

Meses más tarde, ambos habían adquirido paulatinamente inmensas hectáreas de terreno en el centro del continente, dónde se podía hallar una esbelta mansión rodeada de unas vastas verjas que protegían los grandes muros y el vergel que también bordeaba la gran vivienda.
Con esas posesiones perduraron pocos meses, logrando hasta ese año a obtener grandes fortunas. Hasta que las leyes de aquel entonces descubrieron las malas artimañas que Áscärd, que tenía todo a su nombre, manipulaba para obtener los beneficios. Pero de una, todo aquello que los hacía ricos desapareció al instante.

Beren se indignó mucho con su sire (su creador), y decidió abandonarle. Pero éste no lo aceptó. En ese momento discutieron, luego se batirían en una reyerta que acabaría adjudicándose el antediluviano.

Beren permaneció a la fuerza un año más, pues usando su poder mágico proveniente de la energía de la sangre al no ser un ser vivo y no conseguir de ese modo emanar energía vital cómo antaño hacía junto a su padre, logró crear una gran sucesión de considerables esferas de agua que fundieron el cadáver de Áscärd dejándolo reducido a poco menos que células madre. Ya Beren volvía a manejar la magia como en otros tiempos lo hizo, pues aprendió a sacar la energía de la sangre que absorbía todas las noches.

Con unos pequeños enseres salió de aquel lugar. Contando ya con 22 años.

-¿Por qué quieres ser un solitario aventurero?- Le preguntaba un viejo que estaba al extremo delgado, sucio y mugriento, en un pueblo casi desolado, parecía hecho para la videncia

-No entiendo de qué otra manera pudiera yo convivir con este mundo de maldad y desolación. Por lo tanto, este camino es el que escojo. No tengo el alma para adaptar mis melodías al público, ni las energías mentales suficientes como para ser un escritor renombrado. No quiero ser popular ni destacar, no quiero más que luchar por mi vida, y ser yo, yo, y sólo yo. No confío en nada ni nadie, pero la espada me da la oportunidad de salirme de mi contexto, y eso quizás pueda ayudarme a sentirme realizado de una buena vez.-contestó el joven Beren.

-¿Cuál es tu meta en la vida?- siguió el viejo con su cuestionario.

- Ser rey es mi camino y posiblemente, mi salvación como persona.

-Qué prefieres, ¿Acabar enseñando a los demás o ser un egocéntrico coronario y hacer las cosas a lo loco?:

-Realizar misiones para cambiar el rumbo de la historia, no deseo vivir si no puedo sentirme a gusto en este mundo. Pero...según avance mi vida, no deshecho aun la idea de poder enseñar a otros más jóvenes que yo, a entender el mundo desde la pura verdad, la verdad más cruel, la verdad más temeraria, pero la verdad al fin y al cabo. No deseo que nadie sufra las consecuencias de una vida fría y despiadada, una vida que no respeta a nadie. Ni tan siquiera al noble más puro de todos.


-Realmente es de buen corazón y siempre va a querer lo mejor para la humanidad que vale la pena. Odia terriblemente a la restante.-dijo el viejo.-Su padre era el líder de una organización de templarios organizados que luchaban contra las razas demoníacas y bestiales. Él era un humano de un corazón vivaz, de coraje. No necesariamente era un buen hombre en cuanto a modales, pero era bondadoso en el fondo. Sus carencias y limitaciones radicaban en su fuerte temperamento. Abolió muchas iglesias, derrotó muchos demonios, muchas bestias. Él era uno con sus hombres. Un grupo fuerte y unido. Leales entre sí.

Los padres de Beren se separaron cuando él era un niño, pero la cosa no quedó ahí sin más. Su madre quiso abarcar todos los bienes, algo a lo que su padre se negó. Los juicios fueron interminables, llegados al extremo, ella lo mató finalmente, al parecer se había cansado de la justicia y la lentitud con la que se llevaba el caso. Aunque seguramente todo estaba empezando esclarecerse y ella temió una pena bastante abultada. Por lo que actuó en consecuencia y se escapó.

-Vuestra madre por el contrario, no era humana, era una malvada señora que se había propuesto aprovecharse hasta de su propio hijo, era una tremenda pécora. Si, chico, como suena. Formó una triada tan magnífica como esperpéntica. Eran tres; ella y dos más, las féminas que se dedicaron a matar seres de la raza “luminosa”. Era ese el propósito, la misión que se dio a si mismo vuestra madre. Ella y vuestro padre se juntaron por puro engaño. Ella mintió porque se sentía atraída por el humano. Pero tu padre fue envejeciendo, perdió su hermosura, y ella lo mató. Esa es la verdad.

-¿Cómo sabes todo eso? ¿Quién eres?

-Modales, chico. Modales. A un viejo como yo, debe tratarlo de usted. Incluso yo lo hago con su persona, muchacho. Te diré que soy tu sangre.

-¿No decís que no tutearía?-

-Es cierto, pero todo cambia cuando quiero decirte que soy tu abuelo.-el joven quedó perplejo. Cuando una flecha pasó acariciando el aire que Beren respiraba en ese momento. La flecha siguió su camino para clavarse en la frente del viejo. Beren miró detrás de él...era...ella. Un golpe en la nuca lo dejó seco minutos después, quedando inconsciente al lado de su abuelo.

-Su padre no era ningún humano...-dijo la voz femenina.

Y así quedó esa conversación.

Él se dedicó a la música y a la escritura. Es escritor, dramaturgo y pianista (le gusta tocar más el clavicordio). Se ganó la vida muy bien con ello, y cuando cumplió los veinte, compró su castillo a las afueras de la capital. Sus ropajes y ornamentas son en su mayoría, vestiduras de los siglos antiguos. Elegantes y ostentosas, nunca perderán sus maneras de vestir la grandeza que lo rodea. Un hombre abatido por sus experiencias no tan lejanas. Muy reservado, sus facciones se han endurecido con los años. Su templanza crece, así como su frialdad. Casi nunca revela sus deseos, sus emociones, sus virtudes o sus defectos.

Un misterioso caballero vampírico, forjado en el protocolo antiguo, modélico, un galán de la antigua época se estaba forjando con el tiempo. Músico y escritor. Dirigió varias obras de teatro y recitó numerosos espectáculos de piano en los más prestigiosos lugares, aumentando su reputación. Todos quedarían enamorados de su arte, y su reputación fue excelente. Aunque cuando cumplió los 23 se recluyó del mundo en un castillo apartado, pero exuberante. Al noreste del continente, en medio de las montañas con un bosque rodeándolo todo prácticamente. La neblina era densa en aquel lugar, casi no se veía nada si salías del castillo. Era todo muy húmedo, los torrenciales de lluvias y tormentas eran reinantes, rebosantes de osadía y prepotencia, acometiendo con altivez sus lanzas de agua y rayos contra aquella gótica fortaleza de arquitectónica antigua, excelente ejemplar para la visión de cualquier arquitecto actual, siempre que las tormentas no te arrastren y te pierdan para siempre en los acantilados donde ésta va a parar.

Y ahora, en una crisis de identidad apocalíptica, decidió exiliarse del mundo a otro lugar. Excluyéndose por su propia voluntad, bajo el manto de los árboles y absorbido por los pantanos en los que hoy en día "vive", o deberíamos decir...sobrevive.


Un bosque oculto en un lugar eternamente sombrío donde protegerse del brillo ardiente del Sol no es empresa complicada, permitiéndole de este modo estar despierto eternamente, alimentándose de mamíferos extraños, y acrecentando su poder algo más aprisa.

Se cuenta que también succionaba reptiles mortalmente venenosos, de ese modo al pasar las décadas su lengua y labios de tornaron oscuros como la misma sombra. Adquiriendo más tarde el sobrenombre de Beren “LENGUA VENENOSA”.

Allí permaneció algo más de par de siglos de su existencia. Y luego partió hacia el sureste de Arcadia, para empezar a reclutar intelectuales a su causa, gente inteligente con buenas dotes para la guerra, a los que denominaría “Los Caballeros de Prometeo”.

Pero su aspecto es una “máscara” para amedrentar a las bestias, pues su corazón frío, es puro y noble como siempre lo fue…aunque se ha vuelto ambiguo con el paso del tiempo.

Esta es la historia de Beren Dorgalad “Lengua Venenosa”. Un ser a simple vista pavoroso; con el cabello dorado tirando al blanco color de la luna y ondulado que le cae por debajo de los hombros, sus ojos son rojos como la sangre en su éxtasis, y blancos, su tez blanca como una vela y sus labios negros como el carbón al igual que su lengua.





~º~ Los Caballeros de Prometeo ~º~



Tan antigua como oscura, en esta hermandad secreta se dice que se encuentran los mayores intelectuales del continente de Arcadia, incluso de otros lugares más lejanos… sin embargo, hay quien afirma que es una asociación desaparecida hace siglos o incluso inexistente…

Nada más lejos de la realidad. Este grupo de grandes librepensadores comienza a despertar tras siglos de un estado de una inactividad casi, por no decir totalmente, absoluta. Estos siglos de inactividad se debieron al miedo de los intelectuales tras la Gran Purga llevada por los tiranos de la iglesia. Corrían tiempos oscuros, en los inicios de la hermandad cuando, por motivos de discusiones donde la ciencia y la iglesia difieren, los religiosos secuestraron, torturaron, marcaron la espalda con una cruz (como símbolo de que incluso Dios les había dado la espalda), y asesinaron a tres grandes científicos que ocupaban elevados rangos en la orden de Los Caballeros de Prometeo… Tras ello sus cadáveres fueron arrojados a la calle, para que el mundo contemplara que les ocurriría a aquellos que se opongan al conocimiento de Dios… Esto obligó a Los Caballeros de Prometeo a entrar en la clandestinidad, lo cual provocó un secretismo total… A partir de entonces sólo se lograría entrar en esta orden por el beneplácito de los rangos más altos de la asociación, y no era fácil encontrar un contacto para ello.

Predican la ciencia por encima de cualquier deidad por el bien del ser humano, lo cual les convierte en un enemigo contra quien mueve los hilos a su antojo del mundo: la iglesia y el rey.

“La Fuente del Ámbar” es el denominativo común de su hogar de refugio a las afueras de cualquier zona con vida en Arcadia, al sureste del continente: lo describen como el nacimiento del fuego, la fuente del fuego.

El objetivo prioritario de la organización es el de derrocar la monarquía (rey por la gracia de Dios, según el mismo Rey) y establecer un estado liderado por intelectuales, que llevarían al pueblo a un nivel de vida nunca visto… Para ello es necesario también destruir por completo la religión, en especial aquella que impida el avance tecnológico… El odio hacia la iglesia es tal, que su propio “lema” tienen como protagonistas a estos religiosos: “¿Qué verdad posee la iglesia? ¿Un libro de fábulas antiguas? ¿Promesas de milagros venideros? ¡La ciencia logra milagros cada día!’’

El grupo posee varios símbolos que les identifican para aquellos ojos que saben mirar, de hecho, algunos incluso se encuentran en la misma fachada de la “Fuente del Ámbar”… El número 5 es uno de sus símbolos principales, pudiéndose observar incluso que son 5 los niveles de rangos dentro de este grupo… otro símbolo son las estrellas de 5 puntas, los pentágonos… Con el nuevo resurgir, ha crecido el símbolo del Fénix (mitológico animal que resurgía de sus cenizas) escupiendo 5 bolas de fuego.

Los mencionados rangos, en orden de mayor poder a menor, son:

• El Maestro: es el cargo de mayor poder. Sin duda, es siempre un puesto otorgado a uno de las mayores mentes del planeta. Es el encargado de la seguridad de la organización y, por ello, nadie entra en clan si su consentimiento. Su secretismo es tal, que incluso los primeros niveles de la hermandad no sabrán nunca quién es realmente El Maestro, pues éste muchas veces se presenta como un soldado del fuego más
• Los Caballeros: son 2. Junto con El Maestro son el corazón de la organización. Ambos tienen el poder de liderar la organización ante la ausencia de Il Maestre y por la ciencia que lo harán tan bien como éste.
• Guardián del Fuego: es el encargado de iniciar y cerrar todas las reuniones oficiales. Será él quien tenga la primera palabra, incluso cuando el tema de la reunión no tenga que ver con él y, cuando es así, puede desviar inicialmente el tema hacia donde a él le interese. El pero se encuentra en que éste no tendrá voto, pues es el encargado de recoger cada voto (siempre y para cualquier tema secreto) y hacer el recuento. Y líder de los Capitanes.
• Los Capitanes: son 5. Son los encargados de que ninguno de los Soldados del Fuego rompa el secreto de la organización. Son por lo tanto, el brazo armado de la organización y no dudan en asesinar a quien haga falta para asegurar la existencia de la organización.
• Soldados del Fuego: su número varía… puede haber incluso cien, sólo los grandes rangos lo saben… Sin duda, son todos grandes intelectuales: escritores, pintores, escultores, actores… Muchos de ellos son infiltrados en mundos como la iglesia, el castillo… Quien sabe observar, los encontrará en bibliotecas, teatros…

Es conocido por todos que el fuego es el elemento esencial de Los Caballeros de Prometeo… Ni que comentar hay que Prometeo fue un Titán, amigo de los mortales, que robó el fuego (como símbolo de la ciencia) a los Dioses para entregárselo a los mortales… Es por ello que para los eruditos de la ciencia, el fuego es un símbolo de ciencia.

- *Objetivos en la vida: En la historia lo pone bastante amplio: (-¿Cuál es tu meta en la vida?- siguió el viejo con su cuestionario.

- Ser rey es mi camino y posiblemente, mi salvación como persona.

-Qué prefieres, ¿Acabar enseñando a los demás o ser un egocéntrico coronario y hacer las cosas a lo loco?:

-Realizar misiones para cambiar el rumbo de la historia, no deseo vivir si no puedo sentirme a gusto en este mundo. Pero...según avance mi vida, no deshecho aun la idea de poder enseñar a otros más jóvenes que yo, a entender el mundo desde la pura verdad, la verdad más cruel, la verdad más temeraria, pero la verdad al fin y al cabo. No deseo que nadie sufra las consecuencias de una vida fría y despiadada, una vida que no respeta a nadie. Ni tan siquiera al noble más puro de todos.)




- *Mentor: Aileen.


- *Manga/Anime/Videojuego: Videojuego
- *Nombre original del personaje: Héctor

"Cuidaré la ortografía".

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Re: El señor Beren Dorgalad

Mensaje por Gilgamesh el Jue Nov 11, 2010 1:12 am

Ficha aceptada y cerrada. Bienvenido a las tierras de Arcadia.


Spoiler:
Gran trabajo de Ghatta! ;)

Gran trabajo de Bell ;)


Gracias Ghatta por la firma!

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