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¿¡Qué cojones está pasando aquí!?

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¿¡Qué cojones está pasando aquí!?

Mensaje por Ghatta el Miér Nov 03, 2010 9:22 pm

El día había sido bastante melancólico para Ghatta. Hoy, era día de limpiar la casa, y hasta que llegó a la habitación no había habido mucho problema... Los recuerdos llenaban su mente y sus ojos tornaban bastante triste. Había tenido que limpiar la habitación y ordenarla, y por lo tanto tocaba hacer de nuevo la cama de Leonna, limpiar y cuidar los pocos zapatos que su hermana poseía además de espolvorear sus ropas.
Mientras lo hacía, un suspiro salía tras otro de los labios de la ladrona. No iba a llorar, no podía permitirse llorar en ese momento ni nunca más, por lo menos hasta que su hermana volviese. Leonna le había hecho prometer que no iba a llorar por nada ni nadie, que sería fuerte hasta el final, y Ghatta no podía defraudarla ahora, necesitaba cumplir esa promesa. Sin embargo había veces en las que el olor de las ropas de Leonna embriagaba sus fosas nasales, haciendo que ocultara el rostro sobre éstas, totalmente destrozada.
Aún no podía creerse que finalmente se hubiesen separado. Recordaba como su hermana la regañaba diciendo que siempre confiaba en los hombres muy rápidamente, que no debía ser tan amable; cosa que ahora era totalmente contraria. También le daba golpecitos en la cabeza cuando dejaba las cosas tiradas por la casa. Lo cierto es que todos esos recuerdos la hacían entretistecer a pesar de lucir una sonrisa totalmente melancólica. Siempre que corría la cortina que hacía de puerta en un especie de armario, veía los ropajes de su hermana y todo volvía a aflorar. Fue por eso que decidió cogerlas y ponerlas sobre la cama. Estuvo bastante tiempo sobre su cama, mirando hacia el techo pero finalmente volvió a guardarlo todo en el armario.

Después de eso no pudo volver a su casa, por lo que se pasó todo el día fuera. Primero se pasó por el mercado, pero no le entró ganas ni de robar nada. Acabó paseando por Arcadia, acabando en el lago. Miraba el lago sin saber qué cojones buscaba, pero bueno. Finalmente acabó por regresar a la ciudad, aún estaban los puestos del mercado abiertos por lo que siguió paseando.
Se aventuró a robar una pieza de fruta, una manzana. Nadie la vió la verdad, pero ni siquiera se había currado el robarlo, había sido tan fácil ya que la gente era demasiado descuidada. Se comió la pieza de fruta aún caminando. No sabía lo que realmente hacer, estaba un poco deprimida para qué negarlo. ¿Qué podría hacer para que se le pasara ese gran malestar que amenazaba a su mente? Suspiró y entonces pasó frente a una taberna. Ya iba a caer el sol, por lo que tras mirar durante unos segundos más la puerta de la taberna y oir las horribles voces que provenían desde dentro, finalmente entró.

Era un lugar bastante cutre, pero le daba exactamente igual. Se sentó en un taburete, en la barra, y pidió una birra bien bien fría. Se quedó mirando a los barriles de vino de forma totalmente absorta, en su mundo. Cuando el tabernero le sirvió la birra y entonces Ghatta la tomó por el asa y se fue hacia una de las mesas vacías. Nada más sentarse se quedó mirando hacia ese líquido amarillento hasta que finalmente posó sus labios en el borde de la jarra. De pronto, sin tan siquiera haber bebido, unos guardias irrumpieron de golpe en la taberna y la señalaron, lo que pasa es que ella estaba de espaldas y no se enteró de ello hasta que unas manos agarraron su brazo con brutalidad, tirando de éste y poniendo a Ghatta de pie en un instante. Pronto sus ojos se abrieron de par en par, estaba flipando en ese momento, no sabía qué cojones estaba pasando. Su cuerpo poco a poco comenzó a reaccionar cuando le agarraron por ambos brazos y se los colocaron en la espalda. Pronto el ceño de Ghatta comenzó a fruncirse cada vez más, y entonces fue cuando forcejeó haciéndose incluso daño ligeramente en el brazo.

- ¡CABRONAZO SUÉLTAME! ¡¿QUIÉN COJONES TE CREES?!
- Cállate.

Sus gestos eran más que enfadados, no podía estár más furiosa. Se fijó un poco más y se dió cuenta de que era de la guardia real. Salió de la taberna bajo espectación de todo el mundo y con la cabeza agachada, haciendo que su pelo cubriese su rostro. Sin embargo pronto levantó la cabeza, de forma altiva. ¿Quienes coño se creían? Fue vociferando hasta las puertas del mismísimo castillo.

¿¡QUÉ COJONES ESTABA PASANDO AQUÍ!?

[Sigue en este post.]


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