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La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

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La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 12, 2012 3:37 pm

El comandante y jefe, así como también capitán de escuadrón Lans Tartare recorre el lago y sus alrededores para asegurarse que todo este en orden esa durante esa noche, el que sea una noche fresca y bonita a los ojos de muchos no quiere decir que sea una noche calma, por eso para asegurarse de que todo este en orden el recorre la zona, a pesar de sus responsabilidades a la cabeza del primen escuadrón de Élite, así como también comandante y jefe de las tropas leales a la corona, al lugarteniente del castillo del Lago aun se le hace difícil dejar los hábitos que sigue hace ya tantos años. Armado y cubriendo su cuerpo con la armadura completa de color negro su figura se hacia ver entre la nieve, o eso podría decirse ya que con tanta nieve amontonada sobre el lo hacia verse como un muñeco de nieve dándole así cierto camuflaje, seria bastante bueno de no ser por lo frió que se volvió el acero, dentro de la armadura el capitán sufría el frió y lo soportaba sin chistar exhalando vapor por la boca. No se ven los signos de la corona de Arcadia en su armadura debido a la gran cantidad de nieve que tiene sobre su propio cuerpo, pero un conocedor de dichas armaduras podría reconocer la forma y el acero si pudiera verlo desde cerca.

Hundiendo los pies sobre la nieve y dejando marcado su camino al pasar con paso firme y seguro continuo su ronda nocturna, en una hora mas habría recorrido las cercanías al lago, una vez completada su ronda regresaría al castillo del Lago para cenar en la comodidad de su hogar y pasar un buen rato frente a la chimenea, pero hasta entonces no tenia permitido regresar o al menos el no se lo permitía, no hasta estar seguro que todo estaba en orden por allí, con la declaración de guerra por parte de Pendragon hoy esta el comandante bien atento, como nunca antes lo ha estado, y eso es decir algo prácticamente épico, considerando que en todos estos años, muchas de las batallas y conspiraciones derrotadas por Arcadia han tenido a ese hombre a la vanguardia de dichas campañas. Observaba el lago, sus aguas congeladas eran un lindo espectáculo que el puede disfrutar año tras año, ya sea desde las cercanías a las aguas o desde la distancia.



*-Al parecer no sucede nada, otro noche en paz y en orden-* Se dijo el soldado en sus pensamientos mientras miraba la capa de hielo sobre el lago. Mira en el agua, apenas algo de agua se ve allí, la mayoría del lago así como de las hierbas y los arboles que lo rodean ahora se volvieron blancas debido a las bajas temperaturas del invierno. En ese territorio se sufre mucho el invierno debido a su cercanía con el desierto, al extremo de las fronteras de Arcadia, allí permanece la fortaleza que el comanda, soportando los climas mas hostiles en algunas temporadas del año. Mientras observa esa gran belleza natural de su país, la nieve comienza a caer lentamente, despacio, los copos empiezan nuevamente a acumularse unos sobre otros sobre la nieve que ya permanece allí desde hace algunos días, para amontonar mas y mas nieve, mientras el observa placido y tranquilo ese hermoso espectaculo que le trae muchos momentos gratos sobre años pasados y tierras distantes.

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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Eböret el Lun Ago 13, 2012 10:09 am

Saco de mi bolsillo mi péndulo y vuelvo a contemplar hacia donde oscila. No es posible, no puede ser. Otra vez repito la misma operación y el resutado vuelve a ser el mismo. Quiere que avance entre la espesura blanquecina que parece contener al aliento a todo el valiente que se atreve a alcanzarla. No me molesta el frío, para eso mi piel es resistente cual reptil y una gruesa manta se encarga de envolverme, pero a ojos de una pequeña exploradora novata en estas tierras, todos los árboles parecen iguales. La noche estaba cerrada en un cielo inquieto.

Está nevando y siento a esos pequeños cristalitos humedeciendo mi manta, qué desagradable. Recuerdo la última nieve que sentí sobre mis pies, hace un año. Todavía no había llegado a Arcadia y pocos fueron quienes se pararon a escuchar mis historias. Pero también recibí alguna que otra a cambio. Esbozo una sonrisa con mis colmillos que bien recuerdan al dibujo de las sierras. He permanecido tanto tiempo inactiva que casi hasta he sentido aburrimiento. Pero los rumores de una guerra inminente me han espabilado como la mariposa que sale de su crisálida. Aunque si estuviese en mi mano, me comía a ambas, dicen que a la brasa están sabrosas. En mis 150 años de mi existencia he permanecido al margen de toda contienda que se haya celebrado. Los blasones y estandartes nunca han significado demasiado para mí, siempre esconden pretextos egoístas que llevan al fatalismo de sus seguidores. Pero las potencias sobreviven y mejoran lo que en otro día les hizo débiles. Conozco tantas historias así...

Sé a dónde me llevan mis pasos, igual que supe cuando mi madre iba a exhalar su último suspiro y que había llegado el momento de buscar respuestas. Lo he visto, en mis sueños, aunque todavía desconozco qué es lo que debo encontrarme en un paraje como este. He visto nieve, piedra, sangre y acero. Eso me ha hecho levantarme recelosa de abandonar mi descanso y emprender mi nueva misión.

Sigo avanzando por la fría y tosca nieve apretando el paso en la dirección que el péndulo me ha marcado. Se descubre ante mí un inmenso lago que devuelve una imagen cristalina a todo cuanto queda reflejado en él. Me arrodillo y tomo parte del suelo nevado entre mis dedos para acostumbrarme a su gelidez y naturaleza paralizada. Qué belleza, la vida atrapada en su máximo esplendor. Cierro los ojos y pronuncio entre susurros la letanía que en sus cánticos me enseñó mi madre para honrar al espíritu del invierno. Y es que siempre llega el invierno para todos. Para algunos antes de tiempo... es por lo que estoy aquí.

Camino esta vez deleitándome con lo que veo, hay una figura que sobresale en el lago. Parece humana o al menos es humanoide, para más detalles debería acrcarme. ¿Es a él a quién debía encontrar? La ardilla del árbol que estoy sobrepasando ahora mismo parece amistosa pero no es el tipo de "revelaciones" que esperaría de una visión. Igual como comida de emergencia... Sí, me alegro que todos tengamos una función en este mundo. Esa ardilla ya ha encontrado la suya. Le sonrío mostrándole mi afilada fila de dientes y le hago un saludo con la mano. Sigo avanzando por el paraje blanco, no quisiera interrumpir los pensamientos del hombre acorazado pues estoy ya bastante cerca suyo. Me recuesto en el tronco de uno de los árboles y cruzo los brazos, observándole mientras parece contemplar las aguas heladas.

Este lago es un requiem perfecto...-susurro para mí.-Lo recordaré cuando entone mi "dies irae"...
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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 13, 2012 11:16 am

Observa aquel caballero ataviado de acero y cubierto por la nieve el bello cristal delante de el, de seguro podría correr sobre el lago que la gruesa capa de nieve no cedería ante su peso, así de gruesa y helada han quedado esas aguas tras algunos días de nevadas intensas y muy bajas temperaturas. Pero los ojos de ese poderoso y a estas alturas heroico guerrero no solo ven esas aguas congeladas, no solo las huele y siente, las comprende, viaja a través de ellas muchos años atrás, cuando llego a las tierras del norte, tierras por siempre heladas, cubiertas de nieve y hielo, de hombres con el poder de dioses en sus venas y una historia en verdad inspiradora.
Se quito el yelmo halcón y dejo ver así su rostro, el cual si bien luce serio se le nota relajado. Una gran melena de color negro cae hacia su espalda y sobre sus hombros, el cabello largo cae cual cascada hacia sus lados. Un hombre ya adulto, de unos treinta años de edad, ojos marrones y piel pálida, al menos ahora su piel es pálida debido al intenso frio al que esta siendo expuesta. Con el yelmo bajo su brazo derecho, levantando la visto al cielo comienza a susurrar unas palabras, que en todo ese blanco páramo helado se puede escuchar a la perfección.

-Oigo y veo a sagradas gentes
Grandes y pequeñas, en el reino de Heimdal.
Me pides Valford, que yo te cuente
los antiguos mitos de los hombres,
que me interne en las profundidades de la memoria.-
En ese momento, realmente escucho una voz, aunque esta voz se hizo escuchar antes de comenzar a recitar aquello que estaba recitando, solo que se encontraba perdido en años pasados, por lo cual tardo en regresar y en escuchar.

Gira su rostro y luego su cuerpo en dirección de donde el cree provino aquello voz, podría ser un enemigo que pretende tomarlo desprevenido, o tal vez seria una persona perdida en este temporal que necesite su ayuda, y posiblemente, no sea ninguna de las dos cosas y solo sea su imaginación, de todas maneras, atento, aquel gran hombre busca por el lugar para sacarse cualquier clase de duda.

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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Eböret el Miér Ago 15, 2012 9:22 pm

Mis pies se hunden grácilmente sobre la nieve enterrándome un poco más conforme pasan los segundos. Me engulle pero para qué impedírselo, a fin de cuentas soy una forastera y ella tan solo nos acompaña una estación al año. La acústica de este lugar acoge con fervor la oración recitada por el humano. Cualquier tiempo pasado parece mejor, es la popular crítica que la mayoría de seres suelen adoptar alcanzada cierta edad. Pero lo cierto es que el ciclo continúa igual que siempre, eso sí, los protagonistas cambian. Nuestros días ya han sido inventados hace más de un milenio. Pero a nadie le gusta recordar esas cosas, es como si nos destripasen el final de nuestro libro favorito. He permanecido inmutable a los acontecimientos, sobrevolando por encima de blasones y escudos. Pues tras ellos lo que se oculta no es más que el incono de un imperio al que un hombre codicioso quiso convertir en potencia. Castillos se alzan de día, pirámides caen de noche.

Escruto desde mi posición y sin moverme un solo ápice al hombre que está de espaldas a mí. Su atuendo dista de ser sencillo, embadurnado casi al completo en acero y metal. Mi madre me enseñó que para que un noble escuche es necesario que tenga el estómago lleno y la lengua empozoñada de vino. Se ha dado la vuelta pareciendo haberse percatado de una presencia; la mía. Espero a que nuestros ojos se encuentren y por si pudiese albergar alguna duda de mi paradero le saludo con la mano. Pues con la oscuridad nunca se sabe el alcance de la vista. Saco mi péndulo y vuelvo a consultarlo. Todavía no he llegado a mi destino pero estoy cerca. Me aproximo unos metros sin cambiar de expresión aunque cordial.

No es bueno conversar con los fantasmas, escuchan y a veces responden.- Le comento en un tono que no admite discusión. No es ninguna chanza, la advertencia es por su bien.- No pretendía interrumpir Sir, me hallo de paso hasta alcanzar el lugar donde se me espera. Y lo cierto es que este lago me ha llamado la atención, pues guarda muchos secretos, eso salta a la vista. Si me disculpa... los cuervos me miran mal si me quedo mucho tiempo quieta. -Le comento, ahora sí, chistosa señalando hacia arriba con el dedo índice para indicarle que continuaré mi camino. Si mi intuición es certera y los últimos aldeanos con los que hablé estaban bien informados, puede que mis pasos lleguen ante un castillo que no debería estar muy lejos. ¿Es ahí? ¿Eso fue lo que ví?
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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Jue Ago 16, 2012 1:56 pm

Con el frió recorriendo cada parte de su cuerpo, aquel caballero ataviado de acero negro, del mejor acero que puede proveerle su amada nación escruta los alrededores de aquel lugar, buscando lo que podría ser un enemigo, también podría ser algún oso u otro animal, y posiblemente, no sea nada, no mas que su mera imaginación, podría haber sido cualquiera de esas opciones, pero no, no seria ninguna de ellas. Entre medio de la oscuridad visualizo algo, una figura femenina en un comienzo moviendo una mano, de hecho primero vio la mano y luego el resto de su cuerpo, el cual difiere en algunas cosas del humano. Observa bien desde donde esta, parece ser una mujer como Enea y Lilya, una dragona, podría serlo por como se ve. Esa mujer le dice algunas palabras, una de las tantas es una advertencia, que si bien puede ser cierta lo que mas le interesa es el ver hacia donde se dirige.

-Puede mujer, que eso sea verdad, pero en mi caso, los espíritus jamas me han respondido- Respondió con voz fuerte y autoritaria- Pero por otra parte, las que si han respondido e alguna forma a mi son las dragonas, ya que al menos, contigo, si eres una de ellas, eres la tercera con la que me encuentro en lo que va en los últimos dos años, y las anteriores pasaron o pasan una buena temporada ya conmigo-Sin perder el tono de su voz responde, mostrando que no tirita por el frió.

-Por otro lado, es libre de vagar por todo el territorio que comando y resguardo siempre y cuando no perjudique a la nación en su andar-
Le da el visto bueno a esa mujer para deambule cuando guste por allí, advirtiendo como debe debe hacerlo y advirtiendo también que ese territorio esta bajo su mando, dejando saber que no solo es un noble, sino que es un soldado y con cierto rango, un rango lo suficientemente elevado como para tener a su cargo la que dicen es la fortaleza donde los guerreros mas fuertes de Arcadia nacen y viven, puesto que la única formación militar allí en la frontera mas alejada de la capital es el famoso castillo del Lago, comandada por el comandante y mano derecha del rey Lans Tartare.

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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Eböret el Vie Ago 17, 2012 4:08 pm

Las cosas han quedado claras, nunca estuvieron más claras que el fondo oscuro de ese lago imperturbable. No es de mi convenencia meditar sobre el secreto que lleva a tantas dragonas a cruzar sus pasos con este caballero. ¿Todas hicieron este mismo camino? Cuanto menos es curioso, por qué no admitirlo. ¿Es a él dónde me redirige mi sabio péndulo? Vuelvo a consultarlo una vez más, para ello me detengo en seco. Continúa marcándome recto. Le hago una reverencia al caballero y continúo unos metros más por mi cuenta. Si permanezco mucho tiempo por la nieve temo que tendré que pasar la noche a la intemperie y eso jamás me ha hecho demasiada gracia. Soy reacia a admitir que me he perdido, incluso cuando lo hagp, me convezco de que lo he hecho aposta. Chasqueo los dientes sonoramente, para mi colmo de pesares esa ardillita habrá huído tan lejos como sus crujientes patitas a la parrilla le han permitido.

Giro sobre mi pierna izquierda y con una sonrisa, aún sin haber apoyado el pie todavía, me dirijo nuevamente al hombre de armadura. Según me ha comentado, él está bajo el mando de estos dominios. Si es al castillo donde debo ir, esto quiere decir que en última instancia deberé dirigirme a él y compadecer ante su presencia. Realmente este frío me está haciendo pensar lento... No quisiera que me pasase como a "Campelo el llegatarde" aunque cada día más parece que envejezco y me olvido de pensar.

Lamento importunarle una vez más... Mis pasos me han dirigido hasta aquí aún a sabiendas de no saber qué podía encontrarme. -Poso mi verdicienta mirada sobre sus ojos y la desvío para evitar que sea interpretada como atrevimiento.- He visto mucha sangre, he escuchado gritos en la noche y mi deber me marca que este es mi lugar ahora. Me persono como Eböret Urianthel la Última de su Nombre, durante generaciones mi familia ha interpretado los sueños como profecías y...

Hago un silencio brusco, como si me hubiese quedado sin palabras. Es la primera vez que me identifico de una manera tan formal, acostumbrada a apodos y realmente tampoco tengo la certeza de si estoy en lo correcto. Debo dirigirme hacia el castillo... pero... ¿por qué? ¿qué hay ahí? ¿qué destino me espera? Respiro hondo y doy varios saltitos a la pata coja mientras pienso en la forma de seguir contando mi historia para obtener información pero sin soltar lo más importante, no vaya a ser que esté equivocada y no sea él a quién debo dirigirme.

...creo que es momento de ponerlos al servicio de Arcadia.-Termino añadiendo mientras alzo una ceja y suspiro.- Probablemente se os haga disparatado lo que acabo de contaros Sir, lo entendería. Ni el propio entendimiento entiende lo que yo entiendo y sin embargo a veces hasta tiene razón.

Me estoy liando demasiado y puede que se esté perdiendo con mis diálogos de sesos mancos que suelto sin querer. Mejor me callo y dejo que sea el caballero que decida tomar mis palabras y ofrecerme aquello que esté en su mano. Si mi premisa era errónea, le pediré amablemente que me acompañe hasta el castillo y allí buscaré a quién deba hallar.
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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 18, 2012 8:47 am

Ya le ha explicado a esa mujer que puede deambular libremente por el territorio siempre y cuando no cause problemas, ahora es decisión de ella sobre lo que hará a continuación, si quiere tener una estancia tranquila en esas tierras o quiere ganarse un enemigo mortal y con ello prácticamente una muerte segura es ya cosa exclusivamente de ella. Tras unos momentos de silencio la mujer le hizo una reverencia y continuo su viaje, por lo que el ve va en camino al castillo del Lago cosa que le llama la atencion, no importa cuando se aleje de el, de ser así volverán a encontrarse en cuestión de unas pocas horas. Iba el caballero de Arcadia a voltearse a seguir mirando y admirando la belleza del lago en esa temporada invernal cuando la mujer se dio la vuelta hacia el con una sonrisa en su rostro, lo cual hizo que ese caballero alzara una ceja y la observe detenidamente. Se acerca la mujer hacia el quien la observa detenidamente, iba a preguntarle si se le perdió algo pero ella tomo la palabra primero, por lo que guardo silencio y escucho. Se miraron a los ojos por unos momentos, aunque a decir verdad fue ella quien el miro a los ojos a el, una acción atrevida para una dama, en especial con alguien de alto rango como el, a quien la verdad no le molesta en lo absoluto, después de todo, toma como una halago el que una mujer quiera verlo tan profundo a los ojos. Son extrañas las palabras de esa mujer, aunque saca algunas cosas importantes de estas, una es su nombre, llamativo sin dudas, otra es la razón de que esta allí, servir a Arcadia, otra cuestión es eso de los sueños, le da a entender que puede ver a través de ellos, podría ser, podría ser ella como Pandora la vidente de sueños, de ser así sera muy necesaria en la defensa del territorio.

-Sinceramente joven dama, mi vida ha dejado de ser normal hace años, ya apenas reconozco que es lo cuerdo y que es la locura. Si realmente puede ver el futuro en sueños, entonces la sangre y los gritos que ha visto y escuchado sean los de nuestra nación, tal vez, en un futuro no muy lejano alguna de nuestras ciudades sea presa de la muerte y la destrucción de los enemigos de nuestra nación, tal vez, usted junto conmigo...Podamos evitarlo-Hablo ese hombre con mucha calma, a pesar de que se hable de sueños, sangre, futuros y otras cosas que muchos tomarían como irreales y sin sentido.

-Eböret Urianthel, yo soy Lans Tartare, comandante de todas las fuerzas armadas leales a la corona, mano derecha de su majestad y lugarteniente del castillo del Lago, si quieres servir a Arcadia, a su nación y a su rey entonces has de servirme a mi primero.-Fuerte y claro, con mucha presencia, seguridad y orgullo aquel hombre se presenta como el segundo hombre de mayor importancia en todo el país, héroe reconocido en toda la nación quien le planta cara a Pendragon desde el primer momento en que entraron en guerra por la agresión de la nación vecina a menos de un dragón rojo. El ha sido claro, si quiere servir a la nación entonces, al estar bajo su mando automáticamente le sirve a Arcadia y a sus propósitos.

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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Eböret el Sáb Ago 18, 2012 2:38 pm

Mis sueños estaban en lo cierto una vez más. Ahora puedo dar fe por completo de ello, el país se está desangrando aunque todavía no es inevitable que todas las provincias tomen partido por alguno de los bandos. El equilibrio va a verse afectado y por eso seguramente haya decidido mi péndulo marcarme la opción de alistarme en uno de los dos bandos. Necesito conocer la verdad, reportar con estos dos ojos los acontecimientos que se sucedan a partir de aquí. Las decisiones del hoy serán las historias del mañana de las que se extraerán las consecuencias para la posteridad. Ese fue el legado que me fue entregado a mí, junto las fuerzas aunadas de los espíritus, ese será el testamento que deberé dejar cuando mi tiempo haya expirado. Va siendo hora de que tome conocimiento de aquellos que morirán junto a mí porque los dioses dispusieron que así deberíamos coincidir en la línea del tiempo. Vivamos juntos, luchemos gritando al unísono, muramos en el exilio de nuestros pecados. Recogeré todo esto y lo pasaré a mi siguiente generación, mi único descendiente, cuando el sol se haya puesto para todos.

Trago saliva y sonrío para mí. Jamás un Urianthel ha servido a una causa que no fuese la suya propia. Pero el mundo les ha devorado y ahora me ha llegado el momento a mí. Espero que no se confíe mucho en mí porque lo cierto es que tengo dos grillos dentro de mi cabeza que pedalean cada vez que hablo y me muevo. ¿Acaso no se nota?

Alzo la palma de mi mano derecha para observar cómo se posan los posos de nieve que caen sobre nuestras cabezas con más detenimiento.- Al fin y al cabo todos somos marionetas y todos servimos a algún fin.- Replico completamente abstraida. -Me pondré bajo su supervisión pero no le pediré que responda de mis actos, de igual modo mi humilde persona no cuestionará sus órdenes. Mi Lord, el tiempo nos encorre y apenas somos dos minúsculos copos entre la blanca espesura. - Vuelvo a enfrentar nuestras miradas.- Debemos apresurarnos. Tengo más de mil historias que quizás os puedan reconfortar, y apuesto a que vos tenéis más datos recientes en los que podéis instruirme. Aunque un arpa es exigente, si tiene la lengua seca no canta para nadie.

Matizo a la par que decido dejarme caer sobre la nieve postrándome de rodillas y esgrimiendo una sonrisa burlona. Aunque mi pelo se ha mecido hacia delante al llevar mi cabeza hacia mi pecho en señal de obediencia. Es lo que corresponde a un comandante. Esperaré a su señal para alzarme, o quizás desee acogerme en un acto más oficial. No estoy puesta en este tipo de eventos, lo más marcial a lo que me he enfrentado nunca ha sido asistir a la inauguración de un barco. Champagne, sal y agua. Nada de nieve, acero y cuervos. Sinceramente, las rodillas se me están congelando y no sé a quién pretendo engañar... los huesos de esta dragona están podridos si hacen menos de tres disparates al día.

Entierro con disimulo las manos en la nieve y con el mismo cuidado la llevo hasta mi boca la nieve para que se derrita en ella. No me malinterpretéis, esto lo haría cualquiera, al menos cualquiera que llevase más de diez horas de camino y tuviese sed ¿no? ¿no? ¿no? Pues igual no...
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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 18, 2012 4:08 pm

La mujer frente a el parece no estar dentro de todo cuerda, aunque la verdad, si alguien posee el poder de ver a través de sueños, pasados, presentes y futuros ¿Lo estaría? El presente en si puede volverte loco, lejos estas de necesitar poderes sobrenaturales para ello, entonces ¿Cuanto puede soportar la mente de una persona antes de quebrarse? Eso es algo difícil o imposible de saber. Aun así, si ella desea ayudar al país no le negara la oportunidad de hacerlo, sera mas que bienvenida y sera bien cuidada, no planea mandarla a combatir cuerpo a cuerpo, esta claro que su rol en este era es otro que no es el conflicto bélico directo. Le mira alzar su mano a la alto y le escucha hablar, sabias palabras en otros momentos, en otro lugar, el no es un filosofo ni nada que se le parezca, es un guerrero, por ende las palabras bonitas o grandes ideas filosóficas no son parte de su vida o su creencia, aun así, no le quita el merito a la dragona frente a el. Ella mira nuevamente y el no le desvía la mirada, completamente seguro de si mismo no muestra vergüenza, timidez ni enojo en su ojos, solo seriedad y tal vez hasta algo de calma.

-Desconozco yo de grandes temas donde grandes entidades y dioses usen a los mortales como juguetes, soy de pensar que tienen cosas mas importantes que hacer que fijarse en nosotros. Pero si puedo decirle que es bienvenida al castillo del Lago, la fortaleza donde viven los guerreros mas poderosos de la nación, espero este lista para seguir mis ordenes y yo, tratare de confiar ciegamente de todo en tus visiones, pues de seguro algo de locura que habrán traído a lo largo de los años, aunque soy de pensar que todos estamos mas o menos locos, algunos mas que otros por supuesto.-Bien, ya le da ha dado la bienvenida y ella esta apurada por llegar al castillo y al parecer beber y comer, bueno, después de tan tremendo viaje es lo mínimo que se merece. Se postra de rodillas sobre la nieve, como si un caballero le estuviera jurando fidelidad o algo así. Alza una ceja el comandante mientras la observa detenidamente, esta claro ahora que esta tiritando de frio, vaya a saber cuando ha estado expuesta al frio esa criatura. Si fuera ella como Enea estaría desfalleciendo ya debido a las bajas temperaturas de esta estación, mas aquí donde el invierno pega mas duro que en el resto de Arcadia. Se acerca Lans a ella y se agacha al estar frente a frente, su rodilla derecha toca la nieve y sus manos toman a la mujer de sus hombros, despacio se incorpora haciendo que ella se incorpore junto con el. La mira a los y ve la nieve caer de su boca, la mira fijo y en silencio por unos momentos.

-Conmigo no pasaras sed ni hambre, no al menos que sea imposible ello de evitar. Estamos cerca del castillo del Lago ¿Puedes continuar? Sino puedes, puedo cargarte hasta allí, o sino también puedo romper un poco las placas de grueso hielo de las aguas del lago para que puedas beber de el-Si bien es cierto que es algo tosco Lans, es bien cierto que no deja de ser un caballero y que trata muy bien a sus aliados, tiene una gran reputación en todo el reino, no solo como comandante y conquistador, sino también por el buen trato que les da a sus sirvientes y soldados.

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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Eböret el Sáb Ago 18, 2012 7:31 pm

Nos hemos levantado a la vez, aunque ha percibido perfectamente mi descortés hábito de servirme de los trocitos de la madre naturaleza para saciar mi fe. Mis ojos no se apartan de los suyos y le presto atención, sin parar a limpiarme la nieve que se desliza por mi boca mientras ha iniciado la conversación. Igual la cabeza no me gira hacia el mismo lado que todo el mundo pero lo que está claro es que no soy ninguna paleta de pueblo que se deshonra constantemente con sus maniobras horteras. No es que me importe, pero bastante impresión estoy dando por mí misma en escasa media hora que hayamos podido compartir.

Le sonrío tras finalizar su ofrecimiento. Con ello me ha demostrado que pese a la crítica situación actual es un hombre confiado y humanitario. No gozo de su experiencia, ni si es que es portador de algún escrutinio rápido que le permita determinar quiénes son portadores del bienhacer y quiénes son malhechores ruines. Pero me parece una actitud temeraria.

Mis habladurías de juglar no deberían perturbaros en absoluto, mi Lord. Pero estimo que pronto nos encontraremos con gente que no dudará en usar y abusar cualquier recurso para poner su vida en peligro. -Quizás si encuentre mi consejo desacertado. No sería el primer caballero que me encuentro que toma la vanidad por virtud y la sordera como aliada. Pese a que pueda ser malinterpretado esta es mi primera acción bajo sus órdenes. Advertirle antes de que se pudiese dar un terrible suceso.- En este caso, mostrar servidumbre para haceros bajar la guardia. Pero... desoidme si procede, soy una juglar que nada sabe de la guerra.

Ahora, de forma más recatada e incluso remilgada, tomo un trocito de la manta que me envuelve para secar la parte inferior de mi rostro que ha quedado impregnado de nieve derretida y compacta. Ciertamente casi me resulta una idílica ensoñación la idea de estar bajo un techo cálido, con comida y bebida saciando mi apetito. Me he visto obligada durante tanto tiempo a improvisar que ya casi hasta temo no aparentar ser civilizada.

No os preocupéis por mi persona, mi Lord, bajo esta manta reservo una constitución huesuda pero resistente. Podré caminar hasta el Castillo y descansar mi fatiga una vez en su interior. Aunque, me siento en la obligación de no negarme ante el hecho de que tengo sed, bastante sed.- Parpadeo varias veces y me rasco la nariz con nerviosismo.- Agradecería un poco de agua Sir. Sí, eso.
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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 19, 2012 9:43 am

Tanto Lans como Eboret se miran a los ojos, tanto el uno como el otro así muestran su interés y su respeto por cada uno de ellos, es la muestra mínima de educacion que una persona debe tener, el mirar a la persona que le acompaña es lo mas básico de lo básico en lo que se refiera a etiqueta y buenas costumbres. Estando tan cerca puede verla con detalle, una mujer delgada pero ciertamente bonita, en especial cuando sonríe y ese leve toque salvaje o despreocupado que lleva consigo, tanto así que ni siquiera se ha limpiado la boca tras servirse de algo de nieve en su desesperación por algo de agua que sacie su sed. Guarda silencio mientras ella le habla, la observa a sus ojos verdes y la mantiene sujeta con sus manos, no vaya a ser se desplome sobre la blanca y fría nieve que todo lo cubre. Le hace reír esa mujer, en verdad le cae en gracia, pero no es la primera vez que recibe una advertencia como esa, aun así, difícil es que a esas alturas cambie su forma de actuar. Esboza una pequeña sonrisa antes de contestar a esas palabras.

-En todos estos años de servicio, en especial al ir obteniendo logros y rangos he sufrido un sin fin de ataques, variados todos ellos, he sabido salir bien parado por merito propio así como también por buena obra de mis guardaespaldas, e incluso a veces he salido bien parado simplemente por la suerte del diablo como dicen algunos. Pero, no soy un hombre que vive con miedo a ser traicionado o lastimado, después de todo, si eso pasara, no serias la primera en mi vida que intentara matarme o que me haya traicionado en mas de una década de servicio-Deja saber que no es ningún tanto el comandante, pero no es alguien que viva del miedo o la duda, día a día se cruza con un sin fin de personas, no puede estar escondido tras una capa de sombras por siempre. -Si no sabes nada sobre la guerra, entonces deberás aprender, aunque no sea estrictamente necesario el que portes un arma, al menos espero aprendas sobre las historias de la guerra y de los hombres que combatieron en ellas- Agrego, aunque en simples palabras, esta hablando de su propia persona, puede Lans contar su propia experiencia en el sin fin de batallas que ha librado.

Momentos después la dragona usando un pedacito de su manta se limpia la boca que tenia mojada debido a la nieve que comió hace momentos atrás en su necesidad de agua. Le responde esta al caballero negro, puede soportar aun el viaje hacia el castillo sin problemas, aunque si necesita del agua urgentemente, por lo que tiene Lans que conseguirla para ella. La soltó lentamente, fue retirando sus manos de los hombros de la dragona con cuidado, no vaya a ser que ella se caiga de súbito sobre la fría y blanca nieve.

-Entonces la conseguiré para ti, quédate aquí y aguárdame un momento.-Tras decirle esas palabras se giro en dirección al lago y camino hacia allí. Una vez a los pies del lago se quedo mirando fijo las placas de hielo que se formaron en sus aguas. Dio un paso al frente, dejando así su pie derecho sobre el hielo y su pie izquierdo mas atrás quedo de apoyo sobre tierra firme. -Si esto sale mal sera un verdadero desastre-Con voz alta como para que ella también lo escuche dijo esas palabras al viento. Espero unos momentos mas y dio un leve pisotón sobre esas placas de hielo, su pie derecho golpeo esa superficie y nada paso. Hizo unos intentos mas y al quinto intento la tierra tembló debajo de ellos, lo suficiente como para hacer perder el equilibrio de aquellos a los que tomara desprevenido. Una gran fisura se marco en las placas de hielo y al poco tiempo estas cedieron hundiéndose en las aguas del lago. Ahora podía verse claramente las aguas del lago, tocarse e incluso beberse.

-Aquí tiene Eboret, puedes beber toda el agua que necesites, agua fresca y pura como pocas-Exclamo el capitán sin voltear siquiera a mirarla, solo observando las aguas del lago mientras la nieve le cae encima una y otra vez.

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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Eböret el Dom Ago 19, 2012 8:47 pm

Por sus palabras lo conoceréis, por sus pecados lo condenaréis. Es una reflexión que siempre aparece por mi mente cuando la experiencia se agarra firmemente en las convicciones de alguien. Pero sería inútil explicar por qué yo no renuncio al miedo ni a las posibilidades de recatarme de tal amenaza. A fin de cuentas ¿quién soy yo? Entiendo la muerte, viaja conmigo todos los días y la represento mejor que nadie, pero no entiendo nada de la guerra. Me mantengo en pie, firme, mientras el caballero se aleja bajo la promesa de conseguirme algo para beber. Parece tener algún que otro contratiempo con el hielo, no es fácil partir hielo. Lo sé, y la última vez me quedé enganchada a él. Pobre de mi lengua. Desde entonces la nieve es mucho más fiable y no tarda en derretirse entre mis fauces.

Cuando creo que tiene la situación bajo control me voy acercando a él. Asiento como agradecimiento con la cabeza y me inclino para beber con la boca directamente. Así se bebe más rápido, por muy incívico que resulte. Es como lo hacen todos los animales y por mi condición también la utilizo. Es reconfortante sentir fresca y aliviada mi garganta de nuevo. Ni siquiera me paro ante la idea de que el agua está congelada y así está llegando por mi cuerpo. Me reincorporo una vez me he saciado y me vuelvo hacia el caballero.

Gracias debo daros. -Replico todavía algo ronca ante el contacto con el gélido líquido.- Podemos continuar cuando os plazca Sir. Le nieve parece estar arreciando sería conveniente que comenzásemos la marcha.

Cierro los ojos sin perder la sonrisa y siento cómo la nieve va adhiriéndose cómo le parece hacerlo. En especial por mi rostro. En realidad estoy esperando a que el caballero decida emprender la marcha o bien retomar la conversación con algún aspecto olvidado que crea conveniente. Quizás deba evocar este momento cuando nos hallemos ante el frente de batalla.

El sabor de la victoria es lo más parecido al sabor de la nieve que existe.- Comento de súbito, parpadeando a destiempo un ojo y otro.- Saboreas con ansia su textura, que se deshace de súbito entre la propia saliva y el líquido refrescante. Después solo quedan sus... despojos...

Le miro fijamente esperando su reacción. Espectante pero animada.
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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 20, 2012 1:03 pm

Ya teniendo la situacion bajo control la joven dragona se acerco hasta el comandante Tartare y tras darle las gracias en forma de una reverencia se agacho en el borde del lago para beber de sus puras y frescas aguas. El sagrado liquido fue a dar a su boca directamente, como si fuera un cachorro usa su lengua para beber, acto que le resulta extraño pero simpático al comandante quien la observa detenidamente. Tras saciar su sed ella le deja claro que ya esta lista para continuar, por lo que no dudo en encaminarse en dirección a su fortaleza, aunque no pudo ni dar un paso ya que ella comenzó a hablar sobre la nieve y la victoria. Si bien no entendió mucho, le pareció ciertamente interesante ese pensamiento que ella comparte con el, por lo cual le mostró una leve sonrisa antes de contestar.

-Interesante interpretación Eboret, aunque es posible que al ser nuestros estilos de vida muy diferentes pensemos diferente sobre la victoria.-
Le respondió mientras observa los ánimos de la dragona encenderse, posiblemente el agua le devolvió la vitalidad y eso le ha devuelto las energías y los ánimos. -Sígueme- Comenzaron a caminar contra el viento y la agua nieve que de súbito comenzó a caer y a darles de frente y sin deparo, el soldado se llevo su brazo zurdo a la los ojos para evitar así que su visión no se vea lastimada por el viento y el agua nieve, avanzando casi sin mirar nada a su alrededor debido al clima hostil que estaba azotando ahora a esa región.Como era de esperar el comandante arrasaba con todo a su paso, no caminaba lentamente como lo harían otro. Continuo con su paso firme y seguro como alguien que es guiado por ordenes absolutas, aunque cada tanto miraba hacia atrás ya que no quería perder a su compañera y futura huésped y aliada.

-¡No puedo ver nada mas que mi mano y mis botas! ¡¿Estas bien?-Le pregunto a los gritos el comandante, esperando a que la dragona no se le haya perdido por el camino en un momento de distracción.


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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Eböret el Mar Ago 21, 2012 7:19 pm

Y así, como cuando tu madre te despierta en medio de la noche para decirte que has olvidado lavar tus dientes, la tormenta de agua nieve nos sorprendió. No sabría decir cuánto llevaría sobre nuestras cabezas, pero de alguna forma incierta intuía que terminaría pasando algo así si demorábamos la charla. Al invierno le da por recordarte que nunca llevas capas suficientes de ropa cuando menos te lo esperas. Siempre ha sido así, no le cambiaremos por mucho que avancemos en la evolución. Lo cierto es que mi reflexión llega tarde y ahora mis ojos se han sumergido en una nube blanca. Resoplo con resignación, pese a que el olfato dracúneo no es especialmente fino, es la única garantía que tengo para seguir al humano de brillante armadura. Su rastro viene y se pierde como los riachuelos en el verano, pero su silueta hace un rato que la he dado por imposible de seguir. No es que mi vista sea especialmente buena ante temporales. Cierto era que al caminar podían sentirse los surcos dejados por el comandante, pero el problema son estos ojos hechos más para el aire que para el agua.

Mi ruta se definía en el Castillo según he creído interpretar, quizás si lo saco, lleguemos antes. Claro que también suelo llegar tarde a los sitios que se me espera por la misma razón. Péndulos, no hay quién los entienda. Con su cadena entrelazada y su bolita puntiagua...¡¡Aaay!!

¡¡Aaay!!- grito a la par que lo pienso.- No es nada, Sir, una piedra en el camino me ha hecho la zancadilla pero creo que ha salido peor parada que yo.- O al menos eso espero, porque la condenada ha hecho que piense en todos sus ancestros de su roca primigenia.

Ha sido rápido, he entornado mis ojos para cerrar el campo de visión y poder seguir mejor al humano cuando algo ha hecho crujir una de mis patas. A juzgar por el choque ha debido resquebrajarse, o al menos, eso le deseo. Desde lo más profundo de mi corazón podrido. Por el momento creo que mis pasos siguen los mismos que han seguido los de mi guía. Es eso o estoy dando vueltas en círculo. Lo triste es que eso tampoco sería raro. Por suerte para mí, escucho su voz no muy lejos de mi posición, acallada por la que está cayendo, pero entendible.

Mentiría si no dijese que la sensación de victoria me está aplastando. Por eso es peligroso hablar, los mortales piden y los dioses conceden.-Replico tratando de hacerme escuchar entre la nieve.- Puedo proponer dos opciones; esperar a que amaine esta racha o dejar que nos encuentren mañana los niños y nos pongan una zanahoria por nariz, dos botones y un sombrero. Dicen que me favorecen los sombreros, pero solo soy una juglar, acataré lo que vos digáis, Sir.
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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 22, 2012 11:43 am

Espero el comandante Tartare donde había quedado parado por Eboret, no veía casi nada, su rango de visión es mínimo, mas aun al tener que cubrirse la cara con su brazo, razón por la cual no ve a su nueva sirviente donde esta. Lo mas seguro en ese momento para comunicarse es la voz, por ende a los gritos se hablan y responden, para así cada cual hacer saber al otro su ubicación aproximada. Según las palabras de la dragona acaba de vencer a una piedra, lo cual posiblemente haya sido una batalla épica entre ellas dos, pero lo mejor es continuar, por lo que primero retrocede unos pasos, para si visualizarla y con mano libre tomarla de la mano, de esa forma aunque tenga que jalarla la arrastrara hasta el castillo.

-¡No me veo bien con sombrero!-Le respondió e inmediatamente comenzó su andar nuevamente. Pocos pasos después la sombra del castillo se hizo ver entre la nieve, aunque la parte trasera del mismo, por lo que debían rodearlo para llegar a la entrada principal, principal y una entrada al mismo.

-¡Ya estamos cerca, en unos 50 metros tendremos las puertas del castillo delante nuestro!-Exclamo el soldado mientras de su mochila sacaba una bengala e inútilmente intentaba encenderla.

-¡Joder esta porquería esta imposible de encender!-Maldecía el capitán ante la terrible dificultaba que le presentaba el prender la bengala bajo esas condiciones climáticas.Sino iban con algo para que pudieran reconocerlo corrían el riesgo de ser atacados por algunos sus aliados que viven en el castillo. Se encontraron sobre el hielo, o casi sobre este, por lo cual Lans supo que no debía avanzar mas. Al logro encender la bengala, la luz de la bengala hizo que los engranajes y cadenas comenzaran a correr y de esa forma el puente de madera descendió hasta encontrar tierra firme. La nieve se levanto cual neblina y al caer esta de nuevo al suelo tuvieron el gran puente sobre los pilares de piedra invitándolos a ingresar en la fortaleza del lago.

-¡Bienvenida al castillo del Lago!- Exclamo el soldado mientras se adelantaba a ingresar al castillo, su castillo.Desde las torres dos soldados observan a los recién llegados, vestidos con armadura y pieles gruesas para soportar el frió mientras sobre tierra firme dos lanceros saludan a su líder quien regresa de patrullar quienes reciben el mismo saludo por parte del comandante .Al estar ya todos adentro del castillo las puertas detrás de ellos se cerraron y el puente fue elevado nuevamente.La guió a través del patio interior del castillo hasta que pudieron entrar al interior, allí estaba mucho mejor, la chimenea se hacia sentir a gusto realmente acogedora.

Adentro pudo ver la dragona el comedor, una gran mesa redonda de madera fue lo mas llamativo, con sillas ciertamente lujosas y bien elaboradas del mismo material, una gran chimenea estaba allí prendida haciendo de aquel lugar una habitación muy acogedora, en especial en esta temporada de invierno, varios cuadros de muchos hombres y señoras se veían allí, al parecer todos ellos de la nobleza por sus pintas, tres puertas mas ademas de la entrada también podían verse, una a la izquierda, otra al frente y la ultima a la derecha, el suelo adonde estaba la mesa estaba a un nivel mas bajo que el resto del suelo de piedra.Al adentrarse mas pudieron ver que había un gran sillón al frente de la chimenea, estupendo para pasar una noche de frió y unos muebles adornaban los costados de la habitación y arriba de ellos había copas y floreros vacíos, una araña con varios candelabros colgaban del techo proveyendo de iluminación.

-Siéntase ahora en su hogar, puede ponerse cómoda ¿Gusta un trago de algo caliente?- Le pregunta Lans señalando una botella de bebida blanca.

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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Eböret el Miér Ago 22, 2012 9:38 pm

De forma espectral, la mano del comandante ha salido de entre la tormenta para cerciorarse que tomaba el mismo rumbo que el suyo. Supongo que los barcos varados en alta mar funcionan igual, iré a remolque hasta que lleguemos a la costa o una sirena nos indique mal el camino. En ambos casos mi cometida es fácil, cantar porque vengan los buenos tiempos como el valiente marinero y emborracharme. Es decir, mantener mi espíritu en estima y seguir a la fuerza que tira de mí hacia el castillo prometido.

Escucho que maldice, pero no atiendo a saber por qué. Un momento... esto que pisan mis pies es ¿hielo? ¿Dónde nos estamos metiendo? Una bengala ha sido prendida y despedida entre la densa nieve. Escucho un portentoso ruido cernido sbre nosotros, como de cadenas moviéndose. Según la superficie podría decir que se trata de un puente, sí, lo estamos cruzando. La ilustre figura del castillo emerge sobre nosotros tras llegar al otro lado, y con ella aquellos que representan a Sir Tartare. Sin perder el rítmo, pero contemplando con ojos inquietos todo cuanto me rodea, sigo a mi anfitrión. No tengo ninguna imagen mental de esta fortaleza, señal de que es la primera vez que la veo en mi vida.

Los pasos nos conducen a una sala acondicionada con el calor de una chimenea. Estamos frente a un comedor señorial, que sucede a una sala hogareña. Si mi difunta madre alzase la cabeza no dudaría en apurarme sobre mi estancia en este lugar. Siempre le gustó que llevase sombreros... por más ridículo que suene. Pero tenía una buena explicación, los dragones estamos hechos para surcar los cielos y revolver la tierra. Y no al revés. Nunca al revés. Pero de madre ya no quedan ni los huesos y a los míos tanto les da el frío que el calor. Mi verdadero deber se alimenta de algo tan lento como el tiempo que tarda un caracol cojo en salir de un laberinto.

Así que esta es la tierra prometida...-Comento a la par que doy tres vueltas sobre mí misma para hacerme con la imagen de toda la sala. - Mataría por tumbarme cerca del fuego y dar unas caladas en mi pipa de viaje. Pero lo correcto sería que me quedase quietecita esperando a que me proporcionase asiento y escuchase los nuevos acontecimientos del reino, más aquello que se puede esperar de mí estando a su servicio.- Sonrío apretando mis afilados dientes, entrecierro mis ojos por unos segundos y tras parpadear regreso a la normalidad.

La fatiga del viaje comienza a hacer mella, estoy de acuerdo con mis músculos humanos. Necesitaré liberarme de ellos un rato ahora que conozco la ubicación del castillo y estirar las alas en el exterior. Pero primero lo primero y segundo lo que sea segundo. Escuchemos al noble y busquemos fatalidades después.
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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 28, 2012 9:37 am

Estando ambos dentro de las instalaciones de la fortaleza el frio comienza a desaparecer rapidamente, el viento no los alcanza allí, tampoco lo hace el agua nieve, y al estar la chimenea encendida tampoco puede alcanzarlos el frio del invierno. El comandante se sirvió un trago de una bebida blanca, algo de vodka para sacarse el frio, la dragona por su parte no acepto la bebida ofrecida por el comandante Tartare. Observa y escucha a la dragona, la cual da algunas vueltas sobre su propio eje, una forma actual tan extraña como curiosa la de ella. Le escucha hablar y luego, pasa a darle algunas respuestas.

-Este es mi hogar, el tuyo también desde ahora. Si quieres tumbarte cerca del fuego adelante, eres libre de hacerlo, no es que voy a hostigarte desde este mismo momento con toda la actualidad del reino, es innecesario, al menos después de tremendo viaje.- Si bien el comandante es exigente, no es un tirano, tampoco inhumano, es de carne y hueso, y como soldado que es sabe lo que es el agotamiento extremo.

-¿Quiere algo de comer? O simplemente vayamos al sillón, usted fumar y yo beber, ya le contare de a poco como esta la situacion por aquí- Al decirle esas palabras Lans camino hacia el sillón, llevando consigo la botella de vodka y un vaso de vidrio.

-Como de seguro sabe, el enemigo en este momento, o al menos el mayor enemigo es alguien de su raza, es un dragón-Le dijo el comandante mientras se sirve un vaso mas de esa bebida blanca. Se recostó sobre el sillón poniéndose cómodo, tratando de relajarse un poco.

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Re: La fortaleza, fortunas, afortunados y no tan afortunados.

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