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El rey ordena, los soldados responden.

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El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Vie Oct 14, 2011 10:43 am

Paso una semana desde que tuvo la reunión del capitán del primer escuadrón de Élite Lans Tartare con su majestad en la ciudad capital, ahora ya de regreso en su fortaleza el señor del castillo sin esperar pide el reporte de lo acontecido esta semana durante su ausencia, se dirige a su estudio donde lo recibirá de forma oral y luego lo leerá de forma escrita, de mientras desayunara y los revisara con cuidado para que nada se le escape a su conocimiento. Nada fuera de lo común, eso dicen los reportes razón por la cual se ha sacado una preocupación de encima, razón por la cual termina de desayunar y se dedica de lleno a sus obligaciones, pero por sobre todo a las nuevas ordenes de su majestad, dos puntos importantes en especial, una es traer a ese extranjero al castillo del Lago y la otra reunir a los nuevos integrantes del primer escuadrón de Élite y conocerlos en persona, y ya sea de paso darles algo de trabajo para que no se oxiden y ponerlos a prueba.

El rey le ha dado la orden de hacer lo que sea necesario para llevar a cabo sus ordenes, ese es el idioma favorito del capitán, es hora de actuar con la precisión de un disparo entre ojo y ojo, ahora es tiempo de que el tome la participación y la obligación total sobre los rebeldes del país, sobre la fortaleza y sobre Chesire. Llamo a algunos de sus hombres de confianza, entre ellos estaba su guardaespaldas Sakura y a cada una de ellos les dio ordenes especificas, también les dio dinero y ciertos papeles para que usen en ciertas partes de la ciudad, todos estos años estando en contactos con rebeldes ahora darán sus frutos, sus dudas ya no existen, es tiempo de matar o morir. Ya dando esas ordenes paso a escribir cartas para los miembros de su escuadrón convocándolos al castillo del Lago, espera que se hagan presente en los próximos días y con toda la predisposición que un soldado leal a la corona debe tener.

Los jinetes salieron en todas direcciones, algunos con ordenes especificas y muchos otros con las cartas que debían entregar, los soldados del castillo miraron con atención, algo ha ocurrido en la reunión del capitán con el rey sol y sea lo que sea que haya sido el capitán ha decidido por fin tomar todas las cartas en el asunto. Así comenzó el primer día del regreso del capitán Tartare, en el comienzo de la primavera, con los rayos del sol dando sobre el territorio, corriendo grandes vientos sin nada de nieve a la vista, nuevos vientos soplan en el territorio y el capitán piensa imitar a la madre tierra, grandes cambios hará en el territorio a base de ley y fuerza.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Johny Lorenz el Vie Oct 14, 2011 6:32 pm

Recibí la carta de manos de un jinete desconocido, y se fue antes de darme tiempo a darle si quiera las gracias...

-Hum...- Susurre antes de sentarme apoyando mi espalda en una de las paredes que allí podían verse, algunas de casas viejas, otras de edificaciones en mal estado... Pero no tarde en abrir la carta, y comenzar a leer con detenimiento, la cual venía con el sello de las autoridades de arcadia, cosa que me extraño en principio, hasta que comencé a leer, y una pequeña sonrisa se tatúo en mi rostro, con algo de malicia... Había logrado justamente lo que quería, mi nombre había resonado tal como yo pretendí en los oídos de lans, por lo que, ya había estado esperando en pendragon para ahorrarme el posible tramo, que efectivamente me había ahorrado.

-Todo sale, a pedir de boca...
- susurre para mi mismo, levantandome de un salto, sin siquiera llegar a leer toda la carta al completo, por lo que no tarde en guardar el sobre con el resto del texto en mi camiseta, mientras la sonrisa, se iba haciendo mas y mas grande, tras dar varios pasos, llegue a un caballo de raza el cual, hacia las veces de transporte para los pueblerinos.

-Necesito que me lleves al castillo del lago... Es una tarea por orden del rey... Si quieres el dinero, se lo pides a el...- Susurre sonriendo, subiendome en la parte trasera de dicho caballo, asomando solo la esquina de la carta, dejando ver el sello de la milicia, como si fuera algún tipo de distintivo o algo así, lo cual no creí que se llegara a creer, por la cutrez del mismo, pero no tardo en asentir algo nervioso, y subirse al caballo.

-¡B-bien!- Exclamo el joven jinete, el cual no tendría mas que 19 años y su voz sonaba algo nerviosa quizas me tomara como algún noble o parecidos, pero la cuestión es que daba gracias a esto, pues me ahorraría dinero.

-¿Cuanto tardaremos en llegar?... Es algo de carácter muy urgente...
- Dije con aires de superioridad, aprovechando esa situación, esperando a que cuanto antes, el chico azotara el caballo y comenzaramos el viaje hacia mi posible fama.

-Tres horas mi señor, con mala suerte, 4... D-depende del caballo...-
Contesto algo nervioso, a lo que yo asentí levemente, sorprendido por la velocidad del mismo, quizás fuera normal, pues era un caballo de carreras, y estaba bastante bien cuidado, más que estaba descansado y bien comido antes de salir... Note como el jinete, azoto las riendas que tenía en su poder, y el caballo comenzó a correr dirección la salida sur de villa pendragón.

Por alguna razón, el caballo paro en seco tras casi 6 horas de tranquilo viaje, y ya comenzaba a ser noche cerrada, por lo que decidimos acampar, y sin apenas entablar conversación, cace algo pequeño para que el chico comiera, y algo de fruta y agua para el caballo, de lo cual se encargo el chico, del cual no sabía ni su nombre.

Casi hacian ya 20 horas de cuando habíamos partido, cuando retomamos el viaje, pues anteriormente, nos habíamos perdido.. Y ya había sermoneado al chico por ello... Mi sed iba en aumento, hasta que no pude mas, y termine por en mitad de la carrera, hacer parar al chico para ''hacer mis necesidades''.. Cuando este se volteó, ataque su cuello directamente, sorbiendo así la sangre que emanaba este, el cual gritaba con fuerza, y intentaba forzejear conmigo, más no pudo hacer gran cosa, y no lo llegue a matar, pues lo cargue al caballo y subí en este, dirigiendo ahora yo el viaje del caballo, poniendo el rumbo acertado, guiandome por los puntos de referencia marcados en el mapa.

El chico comenzo a despertar cuando ya casi estabamos llegando, por lo que pare el caballo y le di un azote en dirección contraria a el castillo, haciendo así que sus heridas ya estuvieran curadas, y ami no me quedaran mas de una hora a pie...

Al fin, llegue al castillo tras casi dos días de viaje, jadeante.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Vie Oct 14, 2011 7:12 pm

La última prueba que había hecho para formar parte del Ejército Real había salido negativa una vez más, Elincia se preguntaba que había podido pasar si había manejado la espada como nadie en su grupo y había demostrado su lealtad y disciplina como nadie pero una vez más había fracasado en su intento. Sabía que todo aquello tenía que tener un explicación y no tardó mucho en dar con ella: su padre había influenciado a la guardia para que no la aceptaran en el Ejército Real así había sido como todos sus intentos habían sido en vano hasta ahora. Elincia muy enfadada mantuvo una discusión con su padre, él alegó que se preocuparía mucho si su única hija formaba parte del Ejército Real pero ante la insistencia de Elincia decidió recapacitar, puede que no fuese tarde todavía y así fue como pocos días después llegó un emisario con una carta con el inconfundible sello real, no tardó mucho en leerla y comprobar que esta vez si se le abrían las puertas de par en par, Elincia era citada en el Castillo Tartare y allí probablemente tendría la prueba definitiva para demostrar su valía pero lo sorprendente de todo que era para formar parte nada mas y nada menos que del prestigioso primer escuadrón de élite capitaneado por Sir Lans Tartare, los ojos de Elincia se empañaron por la alegría y es que aquello era lo que llevaba esperando después de tantos años.

Tenía que partir al día siguiente para llegar a tiempo a la citación, el viaje era largo y si quería llegar a tiempo tenía que partir en ese momento de modo que dejó de lado sus elegantes vestidos de joven noble y se atavió con su indumentaria, su armadura de combate y su espada luego salió y observó a su pegaso Victoria, todavía no tenía la suficiente graduación para ser jinete de pegaso pero sabía que algún día lo lograría y compartiría grandes aventuras con Victoria pero mientras tanto debía partir a caballo así que tomó uno de los caballos del establo de su padre y partió al galope todo lo rápido que el caballo daba de sí, el viaje era largo y no quería llegar tarde a la que podría ser su última oportunidad.

El viaje resultó ser tranquilo, Elincia paró lo justo para comer, beber y que el caballo recuperara fuerzas y cuando tuvo que acampar no surgió ningún incidente, si bien era una mujer sola en un campamento no se trataba de una mujer cualquiera pues por su gran estatura intimidaría a mas de un malhechor que intentase algo.
Nerviosa por la prueba que le esperaba y cansada por el largo viaje Elincia llegó finalmente al Castillo Tartare, había logrado llegar a tiempo y allí se encontraba ahora en el lugar donde la habían citado dispuesta a dar todo de si misma para convencer a Sir Lans Tartare de que ella era el miembro que le faltaba para completar su prestigioso escuadrón.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Sir Milo Matisse el Sáb Oct 15, 2011 3:42 am

Cuantas... cuantas cosas habían pasado en su vida y aún no había aprendido a pelear. Si seguía así iba a morir seguro. Primero la fiesta de Aina, donde su vida peligró de manera temible, pero escapó acobardado. Aunque todos le decían que no se preocupara, que era normal porque un humano común contra tres dragones no podía hacer nada, él no lo veía así... Nunca se pudo sacar la espina de no haber dado el pecho en esa situación y juró enmendarlo algún día, cuando tuviera la fortaleza necesaria.

Sus primeros pasos fueron muy importantes, contando con la suerte de su lado y las magníficas personas que conoció, muchos de ellos nobles, cambiando completamente su visión sobre ellos. Él mismo vive en carne propia lo que significa llevar tal cargo, y si se usa con propiedad, puede salvar cientos de vidas, vidas que con una espada quitarías...
Una pequeña comunidad de gente necesitada se había formado y recibían al joven Matisse cada vez que caminaba por las calles. No era famoso ni nada por el estilo, pero unos pocos reconocían el rostro de quien les había ayudado a alimentarse diariamente. De a poco, gracias a un comedor público que fundó, su nombre comenzaba a sonar en las calles de Camelot.

Si bien los peligros para encontrar el tesoro fueron enormes y mortales, nunca había estado tan cerca de la muerte como en la batalla con Darzo, un duro oponente frente al cual tenía una abismal desventaja. Cobarde de él por buscarse a un insecto como Milo... Estúpido de él por haber provocado a Darzo, pero lo haría cien veces mas si volvía a amenazar a una mujer. No podía evitarlo.

La recuperación de esa batalla no le duraría mucho, sin duda le debía muchísimo al joven hechicero que conoció en el bosque, aunque aún algo de él le daba mala espina. A Milo nunca le daba mala espina nadie, siempre confiaba plenamente en todo el mundo, pero... ese joven daba la sensación de no ser como todos los demás, como los perros que suelen percibir fantasmas... A Milo le inquietaba la presencia de Georgerous, como si no fuera una raza mortal.
Cuando combatió junto a él al ejército de Skavens sentía como si fuera su primera vez luchando, nervioso y agitado, temblando como una hoja. Difícil era creer cómo pudo salir airoso, pero le había enseñado mucho... Ahora el próximo paso era definitivo. El punto de inflexión había sido esa gran batalla del bosque nevado. Las veces que casi muere esa noche fueron incontables. Deseaba volver a ver al hechicero, pero no había vuelto a saber de él por el momento.

Ahora estaba ahí, frente al puente del Castillo del Lago, en el interior de un carruaje de elegancia discutible... Por mas oro que tenga, mientras tenga cuatro ruedas y un caballo, para Milo era exactamente lo mismo, no le faltaba nada mas. Se bajó de su transporte y luego de extensas palabras de agradecimiento hacia el cochero, que trabajaba para Milo aunque parecía justo lo contrario, el carruaje se alejó.
Milo suspiró y dio un paso hacia adelante, avanzando por el puente. Llevaba un traje no muy llamativo, pero de gran calidad, zapatos de igual porte y una carta en su mano. La influencia de los aristócratas que conoció le han valido para ser recomendado para una prueba en la armada real, a cargo del capitán Lans Tartare... Vaya si lo conocía, había oído muchas historias sobre él y lo había visto en la Plaza de Lanzarote en una ocasión, en la cual tuvo el agrado de cruzar palabras con él pero el desagrado de que no fue en la mejor situación posible.

Ahora el invierno había terminado y daba paso a la primavera... un nuevo comienzo, un nuevo camino... Estaba a un paso de cambiar su destino para siempre, a un paso literalmente, porque había cruzado el puente y llegado a las grandes puertas, a las cuales miraba con admiración. Ahora solo quedaba ver personalmente al Capitán.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Miér Oct 19, 2011 2:19 pm

El capitán estaba en pleno movimiento, de aquí a allá de un lado al otro, como si estuvieran preparando todo para la guerra y así es, se preparan para una guerra, con números menores a las de los ejércitos pero a gran escala, una guerra que se llevara a cabo a lo largo y ancho del territorio y tal vez mas allá aun, porque el capitán Lans Tartare borra a los enemigos de raíz y en su totalidad y ahora esta dispuesto a hacer lo que sea para conseguirlo, se luchara con gloria y honor y cuando eso no alcance se combatirá con inteligencia, mentiras y fuerza incluso tal vez traición, todo sea por derrotar a loa enemigos de Arcadia. El vampiro quien tira para el mejor postor se encontró a unos metros de el a un carruaje y a una dama montada a caballo ademas del castillo en completo movimiento, el joven quien descendió del carruaje fue observado por muchos ojos desde las alturas, las torres vigiás nunca descansan en esta fortaleza. La joven soldado vio allí en ese lugar la fortaleza mas poderosa de Arcadia, mas pequeña que el castillo del rey pero preparada absolutamente para la guerra, misión que los hombres y mujeres de este lugar cumplen con orgullo, aquí ella puede cumplir sus sueños, así como el joven noble de corazón incluso el muerto viviente podría conseguir lo que anhela.

Spoiler:
Castillo del lago

Para llegar al castillo primero debían pasar por un gran puente de madera con cimientos de piedra que une al castillo con tierra firme, desde allí llegarían al puente propio del castillo donde los soldados los recibirán primero que nadie. Al acercarse al puente los soldados que montan guardia en la entrada del castillo miraron seriamente a los recién llegados, pudieron notar que estos soldados son hombres grandes de edad y de cuerpo, 4 de ellos encontraron, barbas cortas, pelo corto, serios y corpulentos vestidos con lanzas y armadura de hierro, la piel de estos muestra los signos de haber sido expuesta a la fuerza de la madre naturaleza, ninguno de ellos muestra tener menos de 30 años de edad.

-Este es el castillo que defiende y comanda Sir Lans Tartare, el campeón de Camelot ¡¿Quien vive y que busca?!-Exclamo uno de ellos mientras en los adentros del castillo las noticias vuelan a la velocidad del viento, llevando las nuevas al capitán de escuadrón y lugarteniente del castillo del Lago.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Johny Lorenz el Miér Oct 19, 2011 4:35 pm

Observe como un carruaje se freno a mi lado, y salio una joven... La cual estaba bastante de buen ver pero sin embargo, no le dí mayor importancia puesto que estaba trabajando... O almenos, empezaba a trabajar en breves.

Camine hacia la entrada a un paso relajado, mientras una sonrisa se tatuaba en mi rostro, algo sádico a la par que divertido, pues sabía que sin duda, no sería un día como otro cualquiera... Mis objetivos poco a poco, se veían cumplidos... Y personalmente, no era un mercenario, pero... En este caso, me mostre como tal para así poder ser ''contratado'' por este.


-Vivir... Yo, personalmente, no vivo.- Dije con un tono divertido, pues era la frase que solía decir cuando alguien me preguntaba por mi vida, o demás... Tras eso, me puse serio y conteste a aquel avejentado y fornido guerrero.- Soy johny... Citado por el comandante Sir lans Tartare, para una misión...- Dije con la espalda recta, mientras mis ojos se clavaban en los del soldado, demostrando, o almenos eso intentaba, que no me amedrentaría ni por el, ni por nadie.
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Jue Oct 20, 2011 6:41 am

Dejando a su montura atrás para que pastara y descansara tras el largo viaje Elincia se dirigió hacia el castillo, el caballo estaría ahí por si lo fuese a necesitar sino de lo contrario algún siervo de la familia vendría a buscarlo puesto que sabían a donde había venido y donde estaría el animal en caso de que no lo fuese a necesitar mas.
Acompañada por otros dos hombres que quizás también serían novatos y vendrían a prueba para formar parte del escuadrón tal y como venía Elincia fue cruzando el puente de madera que llevaba a las puertas del castillo, durante el trayecto apenas dedicó una escasa mirada a los dos hombres que la acompañaban y a juzgar por su apariencia ambos parecían muy jóvenes lo que todo hacía indicar que efectivamente no sería la única novata del día.

Al llegar junto a los soldados que flanqueaban el acceso al castillo fue cuando Elincia se sintió mas insegura, al lado de aquellos hombres ya no se sentía tan alta pues ellos eran igual o mas grandes que ella. Elincia dejó que hablara uno de sus acompañantes primero, luego apolló la mano sobre la empuñadura de su espada y dio un paso al frente para ponerse a la altura del compañero que acababa de responder.

-Yo, Elincia Ridell Crimea de Camelot he sido citada por Sir Lans Tartare para formar parte de su escuadrón durante la próxima misión. -Dijo con firmeza mientras pensaba que además de formar parte de la próxima misión esperaba una confirmación para formar parte del escuadrón de manera oficial pero eso probablemente tan solo llegaría si daba la talla en la misión que le esperaba.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Dom Oct 23, 2011 4:07 am

Hacía tiempo, poco realmente, desde su primera y última visita al Castillo de su capitán, Elaine se encontraba revisando una lista con posibles prospectos para sus cacerías, nombres que se encontraban en esa lista eran tachados y nuevos se agregaban, otros estaban pendientes, ya habiendo revisado esa lista se disponía a salir de su habitación en el hotel en que se hospedaba cuando, al haber pasado junto a la recepción, el hombre que atendía le llamó mencionandole que una carta había llegado para ella.

Extrañada la tomó y la leyó, ahí mismo, notó el sello real, ésto debía ser importante, se trataba de una reunión en el castillo del Capitán, esperaba que los invitados fueran como buenos soldados que eran, sólo los verdaderos hombres de honor, aquellos a los que realmente les interesase su tarea y responsabilidad que tomaron al hacer su juramento a la corona, estarían ahí, y Elaine sería una de esas personas.

Le dió las gracias al recepcionista y salió, le pidió a una carroza que pasaba por la Plaza Perceval, un buen lugar para tomar una pues está llena de gente, que la llevase hasta el lugar.

Habiendo llegado cerca le pagó al hombre y pasó por el puente, recordaba aquel lugar, ese lago cristalino le encantaba, el puente era como un interminable pasillo al que, cuando te internas en él, dudas que llegarás al final de éste, le gustaba.

Notó la presencia de otras tres personas a quienes el paso se les había cerrado por unos guardias, llegó y escuchó a los guardias exigir sus razones de su estadía en ese lugar y a los recién llegados dar sus justificaciones, a éstos no los había visto antes, a lo mejor eran nuevos reclutas.

Una sensación se disparó en su interior, una alerta natural que recibe desde que fué modificada en aquel antiguo ritual, sólo se daba cuando un vampiro estaba cerca, y ahí había uno, sabía quién era ese chupasangre, pero era un invitado de su capitán, ni modo, se aguantaría ésta vez.

Se volvió a los guardias y respondió su cuestionamiento.

Elaine Inviolatta De´Cromwell Windwhisper, leal soldado a la corona y miembro del Primer Escuadrón de Arcadia, acudo a la llamada que mi capitán hizo. Y entonces, con su inexpresivo rostro se limitó a esperar una respuesta.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Lun Oct 24, 2011 3:14 pm

El primero en responder a las preguntas de aquel soldado fue el hombre que Elaine identifico como a un chupa sangre, el vampiro hablo primero en broma y luego a presentarse y a dejar saber el porque de su presencia en el castillo del Lago, se paro firme y miro a los ojos del soldado donde solo vio orgullo y fuerza, ni mas ni menos, en este lugar el único miedo es una derrota cobarde, ni mas ni menos. Luego una dama realmente alta se adelanto mostrando su espada envainada y paso a presentarse, también dejo saber a que venia a esa fortaleza. Finalmente la que ultimo llego paso a presentarse, dejando claro el porque esta allí aunque ella al ser miembro del primer escuadrón de Élite tiene acceso directo al castillo del capitán Tartare por lo cual no le detendrían en su andar.

-Soldado Windwhisper, de frente a mi- Ordeno el soldado que les habla desde el comienzo, al acercarse ella a este el le saludo llevando su diestra al pecho, reconociéndola así como una igual.

-Como miembro del primero escuadrón de Élite tiene acceso libre a esta fortaleza cuando usted lo necesite, puede entrar, la guiaran hasta el capitán si así lo desea- Dentro del patio interior un soldado espera para guiar a los invitados del capitán si es que estos son realmente sus invitados.

Ya dentro del castillo se le informaba al capitán Tartare de la llegada de sus invitados por lo que paso a salir de la fortaleza para ir a recibirlos el mismo como es su costumbre. De mientras los soldados continuaban vigilando a los recién llegados con cara de pocos amigos.

-El capitán ya ha sido informado sobre la presencia de todos ustedes aquí, los recibirá a la brevedad- Explico el soldado sin perder su postura. Pasaron unos cinco minutos hasta que el caballero negro se hizo presente en las puertas del castillo, alto y fornido, al menos 1.90 de alto de cabello negro y largo sobre sale de los demás soldados dejando saber quien es el líder allí con facilidad. Armado como para la guerra el capitán del primer escuadrón de Élite, lugarteniente del castillo del Lago, Campeón de Camelot y recientemente ascendido a Guardián de Camelot se presento ante sus invitados, aquellos que el a convocado para llevar a cabo las ordenes que le ha dado el rey sol.

Spoiler:

-Bienvenidos a mi castillo, fortaleza que yo defiendo y comando, solo Elaine Windwhiper me conoce personalmente, yo soy Lans Tartare, lugarteniente del castillo del Lago, capitán del primer escuadrón de Élite, Campeón de Camelot y su Guardián bajo mando directo del comandante y jefe Alexandros Magnos quien responde al rey soy sol Gilgamesh de Lagash soberano de toda Arcadia, ustedes están aquí porque los he considerado de utilidad para nuestra nación, espero que estén a la altura de las tareas que he de encomendarles. Siganme, hablaremos dentro del castillo- La orden fue fuerte y clara, se dio la media vuelta y se encamino hacia el patio interior del castillo, ya preguntaría dentro quien es cada uno y a que se dedica.

Al voltear el capitán quedo a la vista que sobre su capa negra por fuera y roja por dentro esta lleva bordado en hilo de oro el escudo de los Lagash, insignea que solo aquellos con rango de capitán tienen permiso a portar. Al ingresar al patio interior del castillo lo primero que vieron fue que el patio yacía yermo, no había nada verde allí sino fuera porque al extremo izquierdo del patio se encontraba una espada clavada en el suelo y allí habían varias flores y terreno verdoso, del otro lado al extremo derecho se encontraba una caballeriza y a la derecha de esa caballeriza un lugar para practicar el tiro con arco. Dos caminos de piedra que llevaban a las dos entradas principales del castillo pueden verse desde allí, una entrada en cada extremo tenia el castillo en cuestión.

-Si desean marcharse este en el momento adecuado- Les dijo el capitán sin siquiera voltear a verlos, desde el fracaso de la reunión de Élite el capitán se ha tornado mas duro con los soldados, como si ya desde antes no fuera suficientemente severo ahora lo es aun mas.


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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Browning Romero el Mar Oct 25, 2011 12:29 am

Ya habian pasado varios dias desde que me habia Reunido con mi amada Luna en la iglesia y habia regresado al pabellon donde se encontraba mis compañeros donde ellos me entregaban un sobre firmada y sellada con el simbolo de Sir Lans Tartare, me parecio extraño ya que era conocido en todo Camelot. Al leer la carta me despedi de mis compañeros, tome mis cosas para retirarme hacia los establos montandome en uno de los corceles del pabellon y dirigirme al Castillo Tartare donde era el sitio de reunion.

Sali de la ciudad capital para empezar mi viaje hacia el castillo, hiba a una velocidad bastante alta para llegar los mas pronto posible al castillo, pasando los poblados llenos de alegria y rijas, traspasando el bosque lleno de criaturas com sumo cuidado y descansaba el corcel un poco cuando encontraba un lago para que relajarnos ambos. Pase cerca de las ruinas donde habia conocido mi hermano dragonico -no puedo seguir perdiendo mas tiempo- me dije a mi mismo apresurando el paso con el corcel para llegar a las montañas, soportando ese frio inminente lleno de caos y tristeza.

Finalmente pude llegar al lago donde se encontraba el castillo Tartare, me encontraba galopando tranquilamente hasta que finalmente llegue a un gran puente de madera con cimientos de piedra que une al castillo con tierra firme, el caballo pasa con tranquilidad mientras me encontraba relajado observando el lugar, ya que era mi primera vez aqui. mis compañeros me habian dado un mapa para no perderme, debia agradecerles cuando regresara al pabellon. desde allí llegue al puente propio del castillo donde pude observar unos soldados que son hombres grandes de edad y de cuerpo, tenian barbas cortas, pelo corto, serios y corpulentos vestidos con lanzas y armadura de hierro, la piel de estos muestra los signos de haber sido expuesta a la fuerza de las guerras y de la naturaleza, ninguno de ellos muestra tener mas de 30 años de edad mientras que uno de ellos me decia que este era el castillo que defiende y comanda Sir Lans Tartare, el campeón de Camelot. que quien vive y que buscaba.

-Browning Miembro de la Mesa Redonda, uno de los soldados del rey y leal a la corona- le respondia al soldado y no sabia si era el primero en llegar o el ultimo pero queria ayudar a mi señor en lo que fuera e incluso ayudar s Sir Lans Tartare, una persona de gran importancia para nosotros.
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Sir Milo Matisse el Mar Oct 25, 2011 3:01 am

Apenas cruzar, Milo se encontró con cuatro guardias enormes e imponentes que le impidieron el paso. Realmente estaban bien ubicados, porque espantarían a cualquiera. Sobresaltado por tal recibiemiento, el joven les entregó la carta con la mano temblorosa. - Mi... Milo Matisse. Recientemente adquirido el título de Lord por la corte real. Ehh...- Por ningún motivo podía decir "Florista oficial y Herrero real de la corona de Camelot", por las diosas! que ridículo sonaba eso. Tenía que aceptar que no era nadie, salvo por la enorme buena suerte que tuvo al encontrar ese tesoro y que le dio un nombre en la alta sociedad. Pero a pesar de eso siempre prefirió ocultar su título obtenido, no quería ser llamado "Lord Milo Matisse", no se sentía cómodo. No se sentía parte de ese mundo y le avergonzaba ser llamado así. Fuera de eso, no tenía nada en su historial para mencionar, eso era vergonzoso y deprimente. - Yo... he solicitado muchas veces ingresar a la armada real, y por fin se me ha concedido un período de prueba y entrenamiento a cargo del capitán Lans Tartare. Ehh quiero decir! Sir Lans Tartare!- Era una carta oficial, así que no habría mayores problemas. Por fin sus pedidos habían sido escuchados y todos sus sueños estaban plasmados en esa carta, que lo único que hacía era aprobarlo para comenzar el entrenamiento. Después de un tiempo, por fin le dieron el visto bueno, pero no lo dejaron pasar. Tenía que esperar ahí mismo y el lugar de a poco se fue llenando de gente. Varias personas estaban allí con intenciones de ver al legendario capitán, se notaba que era una persona muy popular.

Mientras Lans los iba a recibir, el joven se dedicó a observar disimuladamente a las personas presentes. Eran increíbles, tenían apariencias impresionantes y envidiables. Dos mujeres hermosas, aunque de ellas con una apariencia algo siniestra... un guerrero con armadura de muy buen porte y un joven elegante que parecía ocular mas de lo que se veía a simple vista. Todas personas las cuales tenían una historia que contar, quizás personas que habían visto la cara de la muerte. Milo tragó saliva y esperó junto a ellos, sintiéndose totalmente desubicado. Pero...

...De pronto, apareció. Por fin, en persona, mas cerca aún que en el encuentro que tuvo con él en la Plaza de Lanzarote. Obviamente no se acordaría de un simple florista, pero Milo si se acordaba muy bien de él. El gran Lans Tartare, Sir Lans Tartare. ¿Que mejor que entrenar con él? Sería una oportunidad única en la vida y se sentía profundamente agradecido y emocionado. Le temblaban las piernas pero no del miedo, sino de los nervios sanos y la emoción por lo que pronto vendría. Lo escuchó hablar, pero sus palabras aún estaban perdidas en el aire, pues su atención se enfocaba en admirar a tan importante Caballero. Decidió controlarse y portarse como todo un hombre, por lo que sacudió su cabeza y se tranquilizó. La gente comenzó a caminar y Milo siguió a todos, junto al capitán, hacia el interior del castillo.

Las últimas palabras sí las oyó claramente. Tanto que llegaron directamente a su cerebro. Milo frunció el ceño, apretó los puños, y se quedó firme en su lugar. El sudor corría por la frente, y sus manos aún seguían mostrando un leve temblor, pero si había algo, una cosa, solo una cosa que Milo no haría nunca en ese momento, era marcharse. Sea lo que sea que tenga que soportar, se quedaría firmemente, demostrando su valor. No se rendiría por nada del mundo.
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Johny Lorenz el Mar Oct 25, 2011 4:27 am

Ante las palabras del capitán, solo pude sonreír levemente, a la par que seguir con la mirada a este el cual parecía infravalorarnos en todos los aspectos, lo único que me molestaba, era tener que esforzarme para demostrarle que esto no era así.

''Que pereza, dios mio...''
Pensé para mi mismo, mientras comenzaba a andar con aire un poco despreocupado, pero sin caer en una forma irrespetuosa, caminando aunque algo relajado, también con el cuerpo firme, y aún una pequeña sonrisa en el rostro, por lo que no tuve mas que seguir a una distancia de 4-5 metros al capitán, el cual parecía ir directamente a el punto de reunión... Mientras caminabamos, mi mirada curiosa se iba clavando en cada esquina del castillo... El campo de entrenamiento para tiro con arco, me podría ser útil si finalmente decidía comprar uno de estos, por lo que no tenía pensado, almenos de momento, desaparecer del castillo sin mas.

''Curioso... Muy curioso...''
Pensé para mi mismo, algo sorprendido al ver el único fragmento de vida vegetal dentro de aquel castillo, con una espada clavada en medio, lo primero que pensé fue en alguna especie de ''segadora'', para impedir el crecimiento de las plantas, pero eso sin duda, era una teoría tan estúpida que nunca saldría de mi cabeza, simplemente preguntaría por ella mas adelante, supuse que lans, nos interrogaría en unos instantes por lo que la sonrisa se ensancho un poco mas, ignoraba si mis compañeros me seguían por detrás, pues desde que el capitán se volteo apresure el paso para no perderle, siendo así el primero en marchar tras el... Si algo tenía claro en esta situación era una cosa, podría morir hay dentro por ''conducta provocadora'', pues no me dejaría amedrentar por el capitán, pero si quería al menos, empezar bien con este no podría mostrar, ni un ápice de miedo en mi cuerpo, y así intente que se me viera... Relajado pero aún respetando la pose militar, y con una pequeña sonrisa en el rostro, la cual dejaba ver que el entorno me agradaba... Armas, humanos, luchas... Por ahora, todo era perfecto, sin quitar la posibilidad de tener un renombre dentro de arcadia... ¿Había algo mejor?... Un vampiro con renombre en lo que la corona se refiere, podría ayudar a mi cometido, podría ayudar a la unificación de las razas, podría ayudar a eliminar el temor a los de mi raza... Podría hacer tantas cosas, y sin embargo, aún estaba allí, siguiendo a un capitán cual perro sigue a amo... No era mi modos de actuar normal pero a fin de cuentas, esta situación, no era una situación normal.



Última edición por Johny Lorenz el Mar Oct 25, 2011 10:32 am, editado 2 veces
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Mar Oct 25, 2011 8:57 am

Elincia empezaba a pensar que aquella misión que les aguardaba era mas importante de lo que una simple prueba de reclutamiento se suponía, al ver a la soldado que había llegado con todos los galones de ser parte del escuadrón empezaba a ver claro que se trataba de algo importante o quizás tan solo fuese a formar parte de la instrucción a los novatos. Aquella mujer era alta aunque Elincia le sacaba unos centímetros pero a veces ser la mas alta no le impedía sentir el respeto que le transmitía ver a una soldado experimentada, además, aquel rostro le resultaba en cierto modo conocido quizás de haber escuchado alguna hazaña.

-El susurro del viento... -Murmuró en un susurro apenas perceptible al caer en la cuenta.

Después de tantos años intentando ser soldado había llegado el momento de Elincia o eso se suponía pues ahora que lo tenía tan cerca empezaba a sentir miedo escénico, estar frente a soldados tan preparados y experimentados le hacía sentir como una niña frente a un grupo de adultos pero viendo a otro de los novatos sabía que no era la única, Elincia no mostraba sus miedos al exterior pero ese chico si estaba realmente nervioso, aquello en cierto modo la tranquilizaba pues le hacía ver que no era la única que estaba nerviosa y que se sentía infravalorada ante el capitán y sus soldados, todo ello en contraste al otro hombre que se permitía el lujo de caminar relajado e incluso llevar una sonrisa marcada en su rostro que delataba la enorme confianza que debía de tener en sí mismo.

Las palabras del capitán resonaban en la cabeza de Elincia una y otra vez mientras recorrían aquel camino, pocos hombres en Arcadia estaban por encima de él ya que estaba bajo el único mando del propio rey y del comandante Alexandros Magnos, aquellos rangos no tenían nada que ver con la simple burguesía de la que Elincia provenía, unos títulos nobiliarios que eran concedidos según el dinero que tuviera una familia no eran nada comparables con los títulos que se ganaban en el ejército donde ahí si que tenías que demostrar tu valía y sobre todo sobresalir sobre los demás y ser el mejor entre los mejores.
Marcharse no entraba en los planes de Elincia, no al menos ahora que tenía su sueño tan cerca así que sin decir nada apretó los puños con fuerza y continuó el camino donde pronto sabría si le llevaría hacia el honor y la gloria o si por el contrario la conduciría a un nuevo fracaso.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Mar Oct 25, 2011 1:21 pm

Mientras el capitán de escuadrón daba a los allí presentes la oportunidad de marcharse y evitarse ellos así una posible humillación en un asunto oficial otro hombre mas se hacia presente en el puente que da al castillo del Lago, ataviado con armadura blanca el joven de pelo corto camino por el único camino que une a la fortaleza con tierra firme, lo recibieron con miradas severas y con muchos ojos observándolo desde las alturas. Se presento ese joven como Browning un caballero de la armada leal, al tener los soldados a unos pasos al primer capitán de Élite le permitieron pasar, escoltado por dos soldados, solo por si este no era bien recibido por el capitán Tartare, aunque siendo un soldado su identificación le concedía ciertos beneficios. El otro jovencito, Milo su nombre se presento también junto a Browning, al parece es un Lord, titulo otorgado en la corte de la ciudad capital, lo miraron mas feo a el que al resto de los invitados, al igual que el capitán estos soldados no respetan mucho a la nobleza ni a sus títulos, ni mencionar los mercenarios a cargo del capitán, estos desprecian cualquier cosa referido a ellos. Pero el joven tiene una carta con el sello Tartare, por lo cual puede ingresar, aunque bueno, en parte lo respetaban por ser un noble que dejo de ser niña para convertirse en hombre, eso se lo reconocerían siempre, podrá decir en un futuro que al menos lo intento, ademas, siendo noble y queriendo ser soldado del Lago, es algo cómico, de ser así el capitán es quien mas deberia comprenderlo debido a su pasado.

Entraron los dos últimos jóvenes en llegar y vieron allí al capitán Tartare acompañado de un hombre y dos mujeres, una realmente alta tanto como el mismo capitán, la otra, muy bella ella, pero con una mirada que por si sola puede matar, la única superviviente de la primera reunión de Élite le llaman los soldados de Lago, la única de todo ese grupo de ineptos que ha demostrado estar hasta ahora a la altura de ser comandada por el capitán de esa fortaleza.

El primero en llegar fue el que mas confiado se mostró, aunque el pobre vampiro podría morir allí mismo en un instante, no por obra del capitán de escuadrón sino por Elaine quien se especializa en cazar a los de su raza, pero esta respeta las ordenes de su capitán por lo cual permanece por ahora indiferente tanto al vampiro como para el resto del grupo, aunque ella dejo saber en la primer reunión ser alguien que puede trabajar muy bien en equipo y en unidad, una de las pocas, cualidad que el capitán valora muchísimo en un soldado. La otra noble, Elincia Ridell siguio también al capitán de escuadrón y no mostró signos de querer marcharse de allí, al igual que el noble Matisse, son ellos allí los mas puros de los recién llegados y muy pocos en esta castillo pueden mostrar las emociones que muestran ellos, el capitán sonrió para sus adentros al verlos, pues un soldado necesita tener miedo, pero lo que no debe dejar es que este lo domine, después de todos son novatos en esto, nada mejor que su mano para guiarlos en su camino, después de todo, solo necesitan fuerza y valor para triunfar y al parecer ellos de lo segundo tienen y mucho, pero sobre todo, deseo, el deseo de conseguir sus sueños, ya vera el capitán si le ayuda a conseguir sus sueños o no.

-En vista de que ninguno de los presentes planea huir con el rabo entre las piernas, entonces, siganme, los invito a entrar al castillo del Lago- Al decir esas palabras tomo el camino de piedra que lleva a la entrada de la extrema derecha, allí entro por la puerta de gruesa madera que hace de entrada e ingreso al castillo con los demás detrás de el.
Entraron por el camino del extremo derecho donde al entrar al castillo pudieron ver lo que parece ser el comedor del castillo. una gran mesa redonda de madera fue lo mas llamativo, con sillas ciertamente lujosas y bien elaboradas del mismo material, una gran chimenea estaba allí prendida haciendo de aquel lugar una habitación muy acogedora, en especial en temporada de invierno, varios cuadros de muchos hombres y señoras se veían allí, al parecer todos ellos de la nobleza por sus pintas, tres puertas mas ademas de la entrada también podían verse, una a la izquierda, otra al frente y la ultima a la derecha, el suelo adonde estaba la mesa estaba a un nivel mas bajo que el resto del suelo de piedra.Al adentrarse mas pudieron ver que había un gran sillón al frente de la chimenea, estupendo para pasar una noche de frió y unos muebles adornaban los costados de la habitación y arriba de ellos había copas y floreros vacíos, una araña con varios candelabros colgaban del techo proveyendo de iluminación.

Con un ademan de su mano derecha les invito a tomar asiento en esa mesa, pronto comenzaría la reunión con los que serán los nuevos miembros del primer escuadrón de Élite.

-Pueden tomar asiento donde gusten, están en su casa siempre y cuando no olviden que es mi casa-Dijo el capitán mientras toma asiento a la cabeza de la mesa.

-Para los últimos que llegaron, yo soy el capitán Lans Tartare y como les explique a sus compañeros, los he convocado porque creo que pueden ser útiles para esta nación-Explico así el porque los ha mandado a llamar, de mientras, una sirvienta muy sensual les sirve algo de vino dejando también agua fresca para aquellos que no deseen vino.

Spoiler:
La sirvienta : La ficha : http://www.little-arcadia.com/t1524-ficha-de-sakura-bayushi#16572





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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Johny Lorenz el Mar Oct 25, 2011 6:11 pm

Seguí al capitán hasta una gran sala, bastante acogedora hasta para mi... Temperatura optima, y ni un solo rallo de sol.

-Muchas gracias..-
Susurre a la joven que paso a mi lado, dejando frente a mi un vaso de vino y otro de agua fría, aunque aún no me senté pues en un principio hice el amén de invitar a las señoras a sentarse, pero con la cantidad de sitios que había no sabía si ese sitio era el que tenían pensado, o si simplemente querían sentarse mas lejos o cerca del capitán, por lo que procedí a sentarme cerca de este, dejando solo dos huecos de distancia entre el y yo... Quería enterarme de cada susurro que pronunciara, de cada halo que saliera de su garganta, cada respiración que exhalara quedaría grabada en mi mente, así como cada gesto que este haga quedaría en mis retinas para la posteridad... No quería malinterpretar nada de lo que el capitán dijera, y aunque no quisiera representar el miedo, y así estaba haciendo, intentando mostrarme frío cual roca por dentro sabía que en esta misión podría morir con suma facilidad... Podría tener que dejarlo todo a atrás y arriesgarlo todo para ayudar a los míos... Si quería la alianza de todas las razas, a fin de cuentas, tenía que hacerlo... Era un objetivo un tanto infantil quizás, pero mis movimientos, si que no lo eran...

-Todo un honor, al menos para mi...-
Dije al escuchar de las palabras del capitán que podría ser útil para la nación, pues sobre la marcha, una sonrisa se tatuo en mi rostro la cual era una mezcla entre felicidad y miedo, pues cada vez estaba mas seguro de que tendría que acabar en medio de una absurda guerra entre razas, lo cual iba totalmente contra mis ideales... Deseaba con todas mis fuerzas, que la misión fuera diplomatica, o de secuestro, o incluso de guerra abierta, pero no entre razas... Pues eso si que iba encontra de todos mis ideales, aunque si el capitán, bajo las ordenes del rey nos convocaba... No podía decir que no por muchos ideales que tuviera.. O al menos esa era la teoría, pues estaba clarisimo, que nunca renunciaría a ningun ideal por nadie, aunque eso me llevara a la horca, a la par que nunca traicionaría a un amigo, y tampoco pensaría si quiera, en dejarlo morir.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Browning Romero el Mar Oct 25, 2011 10:14 pm

Después de esperar un poco finalmente me abre la puertas del castillo siendo escoltado por dos soldados, al acercarme mas a caballo, llegue a un punto donde detuve el corcel y me baje para acercarme a pie hacia el señor Lans Tartare quien estaba hablando con otro hombre y dos mujeres, ademas cuando entre también entro un joven casi a igual que yo y cuando me pude a acercar lo suficiente hacia al señor Lans quien seria mi capitán, observe como que me hubiera parecido que había sonreído pero no le di mucha importancia. escuchaba como decía que ninguno de los presentes planea huir con el rabo entre las piernas, entonces lo siguiéramos y nos invito a entrar al castillo del Lago.

Al decir esas palabras tomo el camino de piedra que lleva a la entrada de la extrema derecha, allí entro por la puerta de gruesa madera que hace de entrada e ingreso al castillo con los demás detrás de el a igual que mi persona. de cierta forma me sentía muy atraído hacia el lugar cuando entramos por el camino del extremo derecho donde pudimos ver el comedor del castillo que tenia una gran mesa redonda de madera con sillas ciertamente lujosas, las sillas bien elaboradas del mismo material que la mesa, una gran chimenea, algunos cuadros de muchos hombres y señoras de la nobleza por sus vestimentas en sus pinturas, el suelo era de piedra muy solida y brillante. Al entrar mas profundo del castillo observaba un gran sillón al frente de la chimenea, unos muebles adornaban la habitación y arriba de ellos había copas, como algunos floreros vacíos.

Con movimiento leve de su mano derecha nos invito a tomar asiento en la mesa y nos decía que podíamos tomar asiento donde queríamos ya que estábamos en nuestras casas peor que no olvidáramos que era su casa, tome asiento en la silla mas cercana a mi persona mientras que el señor Lans se sentaba en la cabeza de la mesa y luego nos decía que para los últimos que habíamos llegado, se presentaba con su nombre y nos había convocado porque el creía que podíamos ser útiles para nuestra nación.
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Miér Oct 26, 2011 8:47 pm

Elincia caminó con el resto del grupo hasta lo que era el interior del castillo del Lago, el interior no se veía descuidado ni era el típico castillo mugriento donde el lujo y la limpieza brillaba por su ausencia sino todo lo contrario, era un castillo muy bien mantenido con mobiliario lujoso.
El grupo se detuvo frente a la mesa donde el capitán indicó que se sentasen donde quisieran además de ofrecer la hospitalidad de la que era su casa para que se tomaran las comodidades que consideraran oportunas pero Elincia ya sabía que era una forma de indicar que estuviesen cómodos pero sin sobrepasar los límites de la confianza, para ella era algo obvio y sabía como se tenía que comportar en esos casos.

Elincia tomó el asiento que tenía mas a mano entre el joven de cabello rubio y el vampiro, Elincia todavía no había caído en la cuenta de que ese hombre no era humano puesto que no era ninguna experta en identificar otras razas siendo como los vampiros idénticos a los humanos si ocultaban sus rasgos que los identificaban como tales como era en el caso de él, ahora podía estar tranquila compartiendo mesa con él pero no sabía como reaccionaría en caso de darse cuenta pues la mayoría de cuentos y leyendas sobre vampiros que se contaban a los niños y no tan niños no salían muy bien parados, siempre que se hablaba de vampiros era para anunciar que habían cometido alguna atrocidad o que habían matado a alguien y precisamente por prejuicios como aquellos no podía tener buena consideración de ellos.

Acomodada en su asiento a la mesa Elincia se sintió tentada de probar aquel vino que había servido la doncella pero finalmente decidió alcanzar la jarra de agua fresca, en un momento como este donde tenía que demostrar su valía no podía arriesgarse a perder facultades a causa de que el vino fuese un poco peleón, quería tener todos sus sentidos al máximo y para ello era mejor dejar el vino para otro momento menos tenso.
El silencio imperaba en la mayoría de los presentes por eso Elincia solo se limitó a asentir, el único que parecía hablar con calma era el hombre que demostraba tanta seguridad pero Elincia no dijo nada y decidió esperar a que se les informara sobre las instrucciones que tendrían que seguir en la misión a la que habían sido llamados.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Jue Oct 27, 2011 4:24 am

Cuando el guardia reconoció la identidad de Elaine ésta se pasó al abrirle ellos el paso, lo hizo con gesto indiferente, si es que hacía algún gesto, pensó un momento en los que se quedaron atrás, quiso voltear, pero ella nunca mira hacia atrás, entonces apareció su capitán, su inexpresivo rostro era una máscara de lo que realmente sentía en su interior cuando lo vió por segunda ocasión, sentía una gran sensación de pertenencia, se sentía a gusto en ese castillo, sabía que su lugar era en el campo de batalla, en la caza, sentía también felicidad de verle, sin duda era una oportunidad más de aprender, pues ella sabía que todos los días hay algo nuevo que aprender pues si pasa uno sin haber aprendido nada perdiste tu tiempo.

Lo vió dirigirse hacia donde estaban los chicos nuevos, notó que se había sumado otro, uno que portaba una brillante armadura, sin duda ese no era novato, en su rostro se notaba la experiencia y en las melladuras de su armadura, que aún así se veía bien conservada.

Les permitió el paso y guió a los chicos hacia dentro, Elaine se encontró al lado de él, todo el tiempo desde que apareció, entonces tras pasar por el jardín y escuchar su opción a rendirse mediocremente ella guardó silencio, esperan saber quién daría la media vuelta y se iría como cualquier débil, ella no respondió, pues quienes debían responder eran los que querían tomar la opción, sin embargo, escuchó cómo todos, algunos tímidos, otros sobreconfiados, daban su palabra a que no se rendirían, eran novatos pero sin duda sería un equipo mejor que aquel que asistió a la reunión de élite.

Los guió hasta el comedor, recordaba ese comedor, unos gustos finos del capitán que le agradaban, tomó su lugar en el otro extremo de la mesa para quedar frente a él, a ambos lados de la mesa se sentarían los demás, escuchaba al vampiro hablar, le daban ganas de fulminarlo con la mirada, pero debía ser educada, si estaba aquí era por algo, era un invitado después de todo, se propuso a sí misma la prueba de aguantarlo lo más que pudiera.

Enseguida le llegó una copa con vino, delicioso vino, lo probó, era exquisito, no tanto como probar la sangre vampírica pero era excelente.

Miró atentamente a todos los nuevos integrantes que ocupaban su lugar en la mesa, una chica que por su apariencia debía de tener algo de experiencia en combates o algunas batallas, sin duda estaba encantada y algo nerviosa con estar ahí presente, miró al otro chico se veía como un manojo de nervios, pero sin duda un sueño a cumplir estaba en su interior, Elaine casi sonríe al ver a éstos dos, en sus adentros, muy muy adentro, sonreía y se sentía bien por ellos aunque su rostro no lo expresó, como es su costumbre, el vampirillo no parecía muy comprometido, pareciese que más bien estaba ahí para ver si se convencía, una parte de ella deseaba que dimitiera, así tendría un pretexto para darle caza como desertor, el otro, el chico de la armadura, era también algo callado, sin embargo se veía también la experiencia en él, ésto no era algo nuevo para él, bajó su copa y se dedicó a escuchar a su capitán.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Sir Milo Matisse el Jue Oct 27, 2011 2:40 pm

Tragó saliva ante las palabras del capitán y lo siguió, tal como todos, hacia el interior del castillo. Nadie se había acobardado, todos parecían valientes guerreros. ¿Y él que hacía ahí? Cuando ingresaron al interior, se sorprendió por el ambiente agradable y cuidado de la habitación. Los presentes decían pocas palabras, Milo quería presentarse formalmente pero no se animaba a hablar con los demás, quienes tampoco se hablaban mutuamente. El capitán les indicó que se sentaran en la mesa que estaba en medio de la habitación y todos obedecieron. El joven Matisse no se esperaba una reunión tan "cerrada", privada, cercana... iba a llamar mas la atención de lo que él quería, porque eran muy pocas personas, solo un grupo selecto, y todos podían verse las caras ¿Acaso alguien lo había notado o aún no sabían que estaba ahí? La mayoría de los presentes lo superaban en altura y musculatura, incluso las damas, con sus esbeltos y seductores cuerpos, estaban mejor formadas y fácilmente podrían aplastarlo. Cada vez mas tímido, el joven se sentó a la mesa, tratando de no llamar la atención. A su lado estaba el joven rubio que se había sumado hacía poco y a su otro lado, una mujer alta y con expresión seria, parecían ambos muy experimentados. Se sentía demasiado fuera de lugar junto a esas personas, como si fuera un bicho raro... ¿Que estaba haciendo ahí? Si quería crecer en todo sentido, tenía que acostumbrarse a ese tipo de cosas. Lo estuvo meditando mucho tiempo y tenía que adaptarse a todo tipo de situaciones, aunque nunca había estado en una reunión tan importante. Juntó las manos en su regazo y tensionó su cuerpo, preso de los nervios. Había que romper el hielo de alguna manera para que entre en confianza. Junto a él, una copa vacía en la que una hermosa mujer le sirvió... - Agua, por favor...- Dijo débilmente, para luego agradecerle apropiadamente. Mientras tanto miraba al capitán y asentía con la cabeza todas las disposiciones que ponía y cuando comenzó a explicar las razones de la reunión, bebió un poco de agua y lo escuchó atentamente. No dijo una palabra.
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Vie Oct 28, 2011 7:57 am

Cada uno fue tomando su lugar, al ser una mesa grande cada cual podía elegir a gusto donde sentarse, al estar ya todos sentados el capitán les echo una mirada seria, como si los estuviera estudiando, solo Jhony y Matisse hablaron, apenas unas palabras pero hablaron, el resto permaneció mudo, como si les hubiera arrancado la lengua nomas al entrar. Le sirvieron a cada uno lo que pidieron y luego el capitán tomo la palabra.

-Cada uno de ustedes esta aquí por una razón, la mayoría excepto Browning que es un soldado de la armada ya activo no tiene experiencia en el ámbito militar, de seguro, la mayoría se preguntara el por que de es reunión, eso entre muchas cosas mas. Puede considerarse a cada uno de ustedes como novatos, incluso dos de ustedes esta aquí a prueba para ver si se les permite el ingreso o no a la armada leal a Arcadia, entonces ¿Por que hay novatos en una reunión de alta calibre? Están en el primer escuadrón de Élite señores y señoras, nada mas ni nada menos que el escuadrón que se encarga de las situaciones criticas que el ejercito no puede solucionar, eso, los convierte en la Élite de Arcadia, los primeros que serán llamados cuando una situacion se torne imposible para el ejercito real- Bebió el capitán un poco de vino y luego continuo con sus palabras.

-Jhony no es parte del ejercito, pero confió en que ayudara plenamente a nuestra nación a conseguir mejores resultados, el resto sera preparado aquí, en esta fortaleza bajo mi estricta tutela y la de mis allegados, la razón, muy simple, al ser ustedes novatos puedo enseñarles desde sus cimientos a ser como yo lo necesito, nada de niñerías ni llorisqueos de la capital, aquí están en la frontera, lo mas cercano a una civilización a la que están es saliendo del territorio del lago, saliendo de Arcadia, así llegarían a la villa Pendragon.
Aquí tendrán que cazar, explorar, combatir contra otros soldados, rebeldes y la propia naturaleza, deberán seguir las leyes de esta fortaleza que son diferentes a las de la capital, esto se debe, a que los primeros soldados que vinieron aquí fueron un total fracaso, el soldado Elaine Windwhisper puede darles fe de ello, me trajeron aquí a la Élite de Camelot, y lo que conseguí ver fue un par de cobardes e insubordinados sin amor a su nación, como si fuera poco, uno de ellos intento robarme el tesoro mas preciado de esta fortaleza, así están los soldados de la capital hoy día, tienen menos lealtad que mis mercenarios-
Con mucho enojo el capitán de escuadrón les explico como vivirán allí, el porque son ellos los elegidos y que esta pasando con la milicia de hoy día.

-Hoy son novatos damas y caballeros, pero mañana me asegurare de que puedan derribar un muro con sus manos desnudas de ser necesario- Lans llevo su mano derecha hasta su brazo izquierdo, allí apreso su brazalete y lo abollo primero para arrancarlo después, destrozo el acero de su armadura solo con su mano derecha, luego coloco el pedazo de metal sobre la mesa, demostrando así la fuerza de los titanes que posee delante de todos los miembros de su escuadrón, o de casi todos al menos.

-Cada uno de ustedes, con el tiempo, serán Paragones por si mismos, regresandole así la gloria a nuestra nación, tal vez no viva para verlo, pero los guiare los años que sean necesarios para que lo consigan. Porque ustedes son los soldados del primer escuadrón de Élite, la élite de la armada leal a la corona, si ustedes no pueden hacerlo entonces nadie lo hará, espero se graben esa verdad en sus mentes de aquí hasta el final-Sin palabras bonitas, sin vueltas, sin mentiras, ese es el capitán del primer escuadrón de Elite, lugarteniente de la fortaleza del Lago, Campeón y Guardián de Camelot. Tuvieron ellos la oportunidad de no entrar al castillo y regresar por donde vinieron, ahora ya no hay marcha atrás.


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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Johny Lorenz el Vie Oct 28, 2011 10:20 am

-Como vampiro, puede contar conmigo para lo que sea... Como bien a dicho usted, cuenta conmigo para todo lo que haga falta... Si tengo que dar mi vida, por proteger la vida de alguno de los aquí presente, así se hará... Si tengo que adentrarme en las filas enemigas, y hacer misiones de reconocimiento, así se hará... Solo pediré por favor, que en caso de muerte... Se me avise si se quisiera una segunda oportunidad, pues muchas veces no sé que hacer... Sé que muchisimas, demasiadas veces, a los de mi raza, se nos pinta de gente sangrienta, sanginaría, sin sentimientos, independientes... Pero... No es así... Si en vida pensabas de una manera, despues seguirías en el mismo patrón de comportamiento... Pero... Me gustaría saber que gustaría hacer, pues no quiero que se me eche la bronca por no convertir a nadie, o por dejar de convertir...- Dije con un tono algo calmado, aunque sin poder ocultar del todo el miedo al rechazo del grupo, aunque Lans ya lo debería de saber, pero el resto... No sabía si quiera el nombre del resto del grupo, por lo que temía que no, no lo sabrían... Decidí compartir la información ahora, pues mas adelante, reaccionarian igual, con el añadido de que hubiera estado sirviendo a mi patria, para luego ser expulsado, o erradicado por la misma patria que momentos atrás defendía...

-Así pues, declaro mis intenciones de ser lo mas útil que pueda a este gran país llamado arcadia, y no dejar que el miedo, guíe mis pasos...-
Volví a decir, esta vez algo mas tranquilo, pues no tardaría en ver las reacciones de la gente.. Según tenía entendido había una caza vampiros en esa misma sala... Mientras no la vea matar por gusto a uno de los de mi raza, nada iría mal... Si por un casual, esto sucediera... Yo mismo, arracaria sus venas de su cuerpo a bocado limpio...
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Anthalon el Vie Oct 28, 2011 10:35 am

El viento soplaba del este.

Los árboles dejaban que las hojas se mecieran al compás de viento y este se deslizaba suavemente entre ellas, arrancándolas como un amante arranca a una mujer de los brazos de su padre para llevarla a un viaje quizá demasiado corto, pero lleno de emociones. Y desde que se desprendían de las débiles ramas, las hojas emprendían un viaje inacabable hasta el suelo. Bailaban y se entregaban a él sin reparos hasta que finalmente, tras momentos casi perpetuos de gloria y placer, alcanzaban el suelo.

Entonces, las pezuñas de los caballos y los pies de los hombres las masacraban.

El caballo pasó veloz, levantando a su paso las hojas marchitas, que a veces también el viento levantaba en ocasiones, como si reconociera el cadáver de alguna de sus amantes. Veloz como el rayo y azuzado por la mano de su jinete, que esgrimía las correas con fuerza y golpeaba con ellas las posaderas del caballo. El animal bufaba y sudaba, después de haber corrido leguas sin descanso, sin una gota de agua ni una paja que hecharse a la boca, las fuerzas comenzaban a flaquearle, pero aun así corría.

Eso era lo que le gustaba a Anthalon de aquella bestia, la tenacidad y la fuerza que podía demostrar. En la veintena de años que llevaban juntos, jamas le había fallado.

El jinete continuó cabalgando hasta comenzar a subir la loma, tal como especificaban las indicaciones. El caballo galopó cuesta arriba y finalmente, con un cansado bufido, llegó a la cima. Una vez allí el jinete revolvió las riendas ligeramente mientras observaba el lugar. No muy lejos podía verse un lago, y en este, su destino: El castillo donde le esperaban. Pero no podía entretenerse, iba retrasado, y eso no era algo agradable para él, mucho menos para la persona que lo había mandado llamar.

Volvió a azuzar al caballo y este emprendió la carrera colina abajo, tendría que rodear la orilla del lago, pues había llegado por la parte posterior del castillo. Mientras lo hacía sus ojos se fijaron en cada uno de los detalles de la construcción. Las murallas eran altas, las ventanas distaban mucho de las aldabas, quien lo hubiera construido, sabía lo que hacía.

Finalmente, los cascos del animal repiquetearon en el suelo de madera y la bestia, llevando aún a su jinete en los lomos comenzó a cruzar el largo trecho que pasaba por sobre el lago, el puente de madera se quejaba con cada uno de los golpes de las herraduras, el caballo bufaba y sudaba con cada halón del jinete para que metiera prisa a su marcha y los soldados, al igual que con las llegadas anteriores, le frenaron.

Pero él no obedeció, no de inmediato, si se detuvo, fue a escasos metros de los guardias. No iba a perder más tiempo todavía terminando de atravezar el puente a paso lento.

Una vez en las puertas, levantó levemente la mirada, observando el lugar, estudiándolo con detalle y reparando en cada grieta de la muralla, en cada piedra que asomaba por la protección de la torre, hasta que una vez más, bajó la mirada hasta los soldados.

Se apeó del caballó con parsimonia, si hubo una pregunta, jamás la respondió. Se limitó a acecarse un par de pasos y entregar la carta al guardia, aquella que le habían entregado hacía días, citándolo a aquel lugar. Era un trabajo, y parecía ser para gente importante, había cruzado grandes distancias para cruzar y en aquellos momentos, más que lo que dijeran los soldados, le importaba el estado de su caballo.

Se acercó y lo sujetó por las riendas, acariciando suavemente su nariz.

Lo hiciste bien viento, te has ganado el descanso - Susurró mientras le acariciaba el pescuezo.

El caballo pareció responder con un ligero movimiento de cabeza y un suave relincho, mientras la figura encapuchada se volteaba hacia los guardias una vez más, en espera de que le dejaran pasar.

¿Dónde puedo dejar mi caballo? - Preguntó al más cercano
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Vie Oct 28, 2011 12:26 pm

Las palabras del capitán llenaron de orgullo y emoción a Elincia, ahora que estaba allí no podía creer que todo aquello estuviera ocurriendo. Que el grupo anterior no hubiera dado la talla daba a entender lo complicado que debería de ser dar la talla para pertenecer al escuadrón de élite pero Elincia tras observar de nuevo a sus compañeros enseguida se dio cuenta que debería de empezar a pensar como una soldado cuanto antes y asumir responsabilidades cuanto antes ya que había algo que la diferenciaba del resto de novatos y es que ellos eran todavía muy jóvenes y tenían tiempo para mejorar pero en el caso de Elincia no tenía ya esa juventud y tenía la presión de tener que demostrar cuanto antes su valía.

El primero en hablar tras el capitán fue el hombre que tenía a su derecha, Elincia no pudo evitar mostrar su sorpresa con un pequeño sobresalto en cuanto confesó abiertamente ser un vampiro, había hablado con certeza y respeto y aquella no era la imagen que tenía de los vampiros por lo que se sintió un poco confusa aunque también había que tener en cuenta de que si él estaba allí seleccionado para formar parte de esta misión era porque valía para ello.

-Yo cuento con estar a la altura, llevo muchos años preparándome para este momento y no pienso defraudar. -Comenzó a hablar Elincia tras el Vampiro. -Se perfectamente lo que significa pertenecer a este grupo de élite y que esta misión y las que la procedan no tiene que ver con la vida acomodada de la capital así que estoy preparada para partir en cuanto se me ordene. -Dijo con decisión.

Tras sus breves palabras en las que demostraba sus ansias por demostrar su valía y ser útil en el grupo dedicó una mirada de desconfianza al vampiro, no le quedaba otra que tolerarlo y acostumbrarse si iban a formar equipo pero no podía evitar pensar en todas aquellas historias de personas que habían sido atacadas por esos seres y mas teniendo en cuenta que los vampiros se alimentaban de humanos.

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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Browning Romero el Vie Oct 28, 2011 1:40 pm

Escuchabas las palabras de Lans con suma atencion, me quedaba algo sorprendido por sus palabras, cada uno de los presentes no tenia experiencia en el ámbito militar y que cada uno de nosotros podiamos considerarnos como novatos, de cierta forma esas palabras no me gustaron del todo bien pero en cierto punto era verdad, en todo el tiempo que llevaba como soldado del reino solo habia participado combates de practica y solamente realize un combate real incluso dos de los presentes estaban en una especie de prueba para ver si la armada real a Arcadia los aceptaba o no -en pocas palabras somos unos completos novatos- decia con voz serio aclarando mejor sus palabras pero luego Lans explicaba el por que estabamos nosotros aqui en una reunion para permanecer en una armada de elites, su respuesta fue muy simple "los primeros soldados que vinieron aquí fueron un total fracaso" fueron sus palabras las cuales me sorprendi al instanate, como era eso posible fue cuando el Lord Lans Tartare nos dijo que podiamos preguntarle al soldado Elaine Windwhisper y que el primer grupo eran un par de cobardes e insubordinados.

-Bueno si usted mismo lo dice debe ser cierto- decia con completa calma hacia Lans para luego escuchar sus siguientes palabras sobre que realizariamos en este lugar bajo su estricta tutela y la de sus allegados, asi fueron sus palabras, Tartare podia enseñarnos desde los cimientos a ser como el nos necesita y que ademas lo mas cercano a una civilización a la que están es saliendo del territorio del lago, saliendo de Arcadia, así llegarían a la villa Pendragon.

Me puse a pensar antes las palabras de Tartare y no me importaba mucho que tipo de entrenamiento nos daba, yo era un soldado de Arcadia y debía actuar como tal, se me acerca la joven dándome un poco de agua, mientras yo lo tomaba para darle un sorbo -Bueno Sir Lans Tartare, Cumpliré con sus expectativas sin cometer ningún fallo- eran mis palabras mientras le daba un sorbo a mi vaso antes de continuar de hablar -No me importa quienes sean ustedes o de donde provengan, lo que importa que desde este día no solo somos compañeros de Armada, tambien somos hermanos- eran mis palabras mientras tenia mi rostro serio.
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Re: El rey ordena, los soldados responden.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 03, 2011 9:22 am

Los soldados al ver al recién llegado cubierto por una capucha y montado a caballo lo miraron serio como de costumbre, al igual que a los recién llegados anteriores se hicieron oír, pero el recién llegado no respondió y camino hacia ella desmontando, los arqueros al ver eso tensaron sus arcos, estos soldados no son de los que dudan a la hora de disparar, aunque el recién llegado saco una carta y la entrego a los hombres apostados en las puertas del castillo. LA carta tiene el sello del capitán por lo cual permitieron el ingreso del recién llagado, guiaron al recién llegado a las caballerizas para que pueda dejar descansar su montura allí y luego lo guiaron adonde esta el capitán con el resto de sus invitados.

-¡Mi señor! Se presenta el soldado Anthalon- Exclamo el soldado al estar en presencia del capitán. Con un ademan de su mano derecha invito al recién llegado a sentarse junto al resto de sus compañeros.

-Adelante soldado, tome asiento- Al decir esas palabras la escolta del recién llegado regreso de inmediato a su puesto asignado, dejando ver así que no necesitan escuchar la voz del capitán para saber como actuar, conocen sus obligaciones a la perfección. Se presento el capitán al recién llegado y le explico el porque esta allí como así también porque están allí sus nuevos compañeros. Los recién llegados ya había expuesto sus ideas haciendo escuchar, solo Elaine y Milo guardaban silencio.

-Por mi parte cada cual es dueño de su propia vida, si alguien desea convertirse en vampiro para salvar su vida no se lo impediré. No necesito la muerte de ninguno de ustedes, los necesito bien vivos, así que espero se graben esa idea bien en su cabeza de aquí en mas. Sobre lo de explorar y partir de inmediato, no tendrán nada de eso aun, primero deben prepararse, dos de ustedes ni siquiera son parte de la milicia, mejor dicho, 3 de ustedes ya que Jhony esta aquí de informante, debido a su neutralidad puede darnos mas información que muchas otras personas, ademas, al ser neutral puede conseguir tratos con ciertas personas con las que la milicia no puede tratar aun.- Bebió de su copa de vino hasta vaciarla, la dejo sobre la mesa y continuo con sus explicaciones y expectativas.

-Como dice el soldado Browning desde ahora son como hermanos, eso es algo que deben tener en bien en claro si desean sobrevivir. Mañana comenzaran a entrenarse aquí, bajo mi tutela y la de otros especialistas, sin mencionar que deben conocer este castillo y su territorio como si fuera la palma de su mano, eso es algo vital, así que lo primero que haré sera mostrarles el castillo desde adentro, se debe conocer la casa de uno como ninguna otra, desde hoy esta es su casa, que no se les olvide-Con la fuerza y autoridad que lo caracteriza les dejo bien claro que es lo que harán los primeros días en ese lugar.

-Si alguno tiene algo de decir este es un buen momento, de otra forma iremos a recorres esta fortaleza- Dara un minuto el capitán para que alguien exponga sus dudas, luego de ello se levantara de la mesa y los guiara por el castillo del Lago.


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