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Persephone

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Persephone

Mensaje por Persephone el Sáb Jul 02, 2011 5:58 pm

- Apodo: La que lleva la muerte

- Nombre: Persephone

- Apellido: Desconocido.

- Fecha de Nacimiento: Desconocida, aunque se podría creer que fue alrededor del año 700.

- Edad real y la edad que aparenta: Aparenta una edad que rondaría los 20 o 21 años. Se presume que su edad Real estaría por los 300 años.

- Sexo: Femenino

- Raza: Demonio

- Clase: Invocadora

- Empleo: Ninguno.

- Bando: Neutral.

- 3 Habilidades:
Golem da Umbra (Golem de Sombra): Persephone es capaz de invocar a cuatro figuras semi-humanas de alrededor de unos dos metros de alto. Éstas están compuestas enteramente por sombras y su consistencia es blanda y suave como la gelatina. A pesar de que poseen una forma humana casi perfecta, no poseen rostro más que dos brillantes luces que simbolizan los ojos, todo el resto del cuerpo es de un profundo negro. Para generarlas debe usar sombras muy bien formadas y oscuras, por lo que en un día soleado se complica bastante, no podría generarlas a partir de la sombra de un árbol, por ejemplo. De noche es cuando tiene total libertad para levantar a estos seres desde cualquier punto oscuro que ella decida. Estos golems de sombra pueden estirarse a sí mismos y a sus miembros, como por ejemplo sus brazos, hasta diez metros de distancia. Una vez invocados, durarán alrededor de 5 posts (de Persephone) y pelearán por ella en su lugar, no dejando que nadie se le acerque. Luego de desvanecidos, no podrá invocarlos nuevamente hasta dentro de otros 10 posts.
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Anima Eleutheria (La Liberación del Alma): Una habilidad que casi nunca utiliza es la liberación de su forma demoníaca. Como habitante del inframundo, posee una forma de nacimiento que rara vez deja ver en el mundo humano ¿Por qué? Simplemente porque la considera desagradable, fea e inapropiada para una princesa como ella. Se tiene tanta confianza que casi no la necesita, pero la liberación de esta forma despliega un poder inmenso, mucho mayor que el sellado en su forma humana. Sus dimensiones son tan colosales que es capaz de destrozar casas y edificaciones con fuertes movimientos de su cola. En este estado posee la conciencia intacta pero no puede articular palabras. Podrá transformarse una sola vez cada dos temas y durará 10 posts hasta volver a su forma sellada.
Esta forma final de Perséfone se asemeja a un monstruo con forma de dragón sin alas o a una serpiente gigante. Tiene un cuerpo muy grueso y una longitud de unos 60 metros. Su cabeza se asemeja mucho a la de un monstruo con forma de dragón.
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Cordis Imaginarium (El Imaginario del Corazón): Con un simple contacto con la piel de su víctima durante un minuto seguido, Persephone es capaz de inyectar oscuridad dentro del corazón de su víctima, como si fuera un virus que se desarrolla dentro de la persona. Cuando consigue completar esta pequeña condición, Persephone recibe en su mente imágenes de los recuerdos más ocultos, tristes y difíciles de la vida de la víctima. Puede conocer sus tragedias y sus culpas y puede crear ilusiones de cada una de ellas para manipular con inteligencia el estado mental de esa persona. Muchas veces hasta inducirlo al suicidio o a una profunda depresión. Puede usar esta habilidad solo una vez por persona y las ilusiones duran 5 posts (de Persephone). Al margen de esto, mientras no utilice esta habilidad en otra persona, la demonio mantiene en su mente todas las penurias de su última víctima por tiempo ilimitado, pudiendo volver a usarlas en su contra en futuros temas. Cuando utiliza esta habilidad en otra persona, automáticamente olvida las miserias anteriores, por lo que no puede volver a atormentar a su víctima pasada.

- 3 Debilidades:
Segundo Sello de Restricción: El primer sello de su poder es su forma humana, y el segundo sello que posee es debido a una maldición, por la cual Persephone se convierte en una niña cada vez que tiene contacto o se acerca demasiado a un Ángel de Luz. Su apariencia es de una adolescente pero de aspecto inocente y no posee ningún tipo de poder especial. Es una humana normal en este estado y no posee recuerdos de aquella persona por quien lo dio todo. (Explicado en la historia)
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Subconsciente Perturbador: Persephone tiene un rechazo y al mismo tiempo una curiosidad especial hacia la gente que es amable con ella. Por su naturaleza, entre los seres de su propia especie no es normal que alguien fuera a mostrarle bondad o amabilidad, pero si alguna vez se diera el caso, las consecuencias podrían ser devastadoras. Persephone tiene muy vivo el recuerdo de ese aspecto que era característico en su amado, entonces cualquiera que desarrolle ese rasgo con ella, le provoca un descontrol de sus habilidades logrando que la habilidad de las ilusiones se vuelva en su contra y sea ella quien reviva todos sus peores momentos, y su propia mente es quien le tira la moral hacia abajo.

Unlimited Crystal Fields: A pesar de su casta y su autoridad respetada, la que lleva la muerte alimenta sus poderes de una fuente en particular. Es una fuente física, y puede ser destruida, lo que llevaría a que Persephone se debilitara sin poder hacer nada para impedirlo. Esta fuente es ni más ni menos que una gran cantidad de cristales, los cuales descansan en campo abierto, un terreno llano y desértico que parecería no pertenecer a esta dimensión. Como contiene el poder de Persephone, está tan bien cuidado que solo se puede acceder a ese lugar mediante una palabra especial que solo ella conoce, pero que también pueden llegar a mencionarla ciertos escritos antiguos. Cualquier que pronuncie esas palabras se verá inmerso automáticamente junto a Persephone en ese campo infinito de cristales. No es in lugar físico sino más bien un estado de la mente. Los personajes no se mueven de su lugar original, sino que el campo de cristales se materializa donde sea que ellos estén originalmente. El lugar no tiene fin hacia ninguna dirección y solo se pueden ver cristales enterrados hasta el horizonte. La destrucción de cada uno de ellos conllevará a una pequeña disminución de energía de la mujer demonio. Como son tantos, no la matará, pero la destrucción de varias decenas de ellos provocará que pueda caer desmayada sin remedio. La duración de la materialización es de 15 posts entre los dos participantes (solo pueden entrar al lugar Persephone y la persona que pronunció la palabra).
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- Descripción física:
Muchos la consideraron como una alucinación del bosque. Una criatura mitológica, con una belleza sobrenatural, indómita. Si bien su apariencia es la de una ninfa del bosque, es una criatura completamente peligrosa; una creación proveniente del infierno. Sus ojos y cabello rojizos como el fuego, representarían las mismas llamas del inframundo. Las finas hebras rojizas, se mecen al viento, o ante cualquier movimiento de su poseedora, representando el baile de las llamas. Sus ojos resplandecen como chispas encendidas, hipnóticos atrayendo a cualquier guerrero fuerte, o a un pobre débil de corazón. Sus labios rosados son carnosos y brillantes, tentadores como si fuera a despertar la envidia de cualquier hermosa mujer. Sus expresiones faciales son las de una mujer madura, fuerte, decidida e independiente. Su piel es clara y brillante, libre de imperfecciones… Sin duda, una belleza completamente sobrenatural.
Su cuerpo podría ser considerado como el de una doncella, probablemente la creación de alguna de las diosas. Celestial, pero mortífera. Tiene una complexión delgada y fina, resaltando sus rasgos femeninos y delicados. Sus piernas son largas y estilizadas, como las de una modelo. Sus manos son finas y delicadas, suaves al roce.
Si deseas analizar su estatura y peso, te toparías con que no mide más de un metro setenta de altura, y posee un peso que rondaría los cincuenta kilogramos. Sin embargo, esto es solo a la vista.
El andar de la muchacha, es como el de una deidad que se mueve entre los vivos. Tiene un caminar grácil y cada movimiento es parsimonioso y relajado, aunque parece calculado… clara sería la sorpresa, al ver que cada movimiento es natural.
Su modo de vestir, es como el de una diosa de la guerra. Sus atuendos rojos representan las llamas del infierno en el que nació, poseyendo un ribeteado de oro, brillante como el sol.
Imagen I • Imagen II

- Descripción psicológica:
“La que lleva la muerte”, eso significa su nombre y, rindiendo honor a ello, Persephone nos presenta una personalidad muy variada. Parece no demostrar demasiado interés por la vida de los demás. Parece ser alguien que disfrutaría de observar a otros sufrir, sin intervenir demasiado. Esto demuestra que no intervendrá, salvo que ella se vea directamente involucrada, u ocurra lo mismo con alguien que pueda llegar a considerar cercano o propio de ella.

Amante de la libertad. No tolerará que se le diga que hacer, o cualquier cosa que implique una falta a sus libertades. Es rebelde; indomable como las mismas llamas del inframundo. Por ello mismo, parece ser alguien difícil de permitir que otros se acerquen a ella, debido a que lo consideraría un atentado contra sus libertades. Egoista, incapaz de pensar en otra persona más que en ella misma, siendo incapaz de soportar un “No” como respuesta a cualquier cosa que ella demande. Este egoísmo, conllevaría que ella es un ser posesivo y celoso, completamente caprichosa; es capaz de llegar a adoptar actitudes infantiles, como hacer algún berrinche cuando no consigue lo que desea. No toleraría que le arrebaten algo que ella considera propio, independientemente de lo que sea, y por más tonto que pueda llegar a parecer. Por más pequeño que sea aquello que se le quite, ella lo consideraría como un golpe directo a su orgullo; algo que no toleraría jamás.

Es completamente narcisista y segura de sí. No existe, en su programación, algo que le haga dudar de ella misma. Fuerte, decidida y absolutamente confiada. Capaz de resolver todo siguiendo sus propios medios, usando sus propias reglas de juego y negándose a seguir las de otros. Si no puede resolverlo, negará que exista alguna otra resolución, puesto que ella no cree que haya algo que no pueda hacer. No permitirá que otros la dominen, puesto que es ella quien toma sus propias decisiones. Se negará a seguir órdenes, pero puede simular que las acepta, siempre y cuando eso cuente bajo su propia conveniencia. Esto podría dar a entender que es una persona sarcástica, capaz de “aceptar” una orden, siempre y cuando ella la considere conveniente… podría hacerlo a regañadientes, o simplemente responder con alguna clase de sarcasmo.

Seductora. Es completamente conocedora de su belleza aparentemente sobrenatural, aprovechándola al máximo para conseguir lo que añora. Sabe cómo resaltar cada uno de sus rasgos, explotándolos al máximo, y qué decir precisamente para intentar convencer al otro de darle lo que ella espera. Capaz de ocultarse bajo una máscara de dulzura, fragilidad y delicadeza bien actuadas. Una actriz nata. Sin embargo, es consciente de que no todo sale como ella podría imaginar. Sería demasiado sencillo, si pudiera lograr lo que espera con solo actuar de modo dulce o cariñoso con otros. Si no lo logra del modo sencillo, simplemente debe recurrir al otro. Su plan B, el cual es, la tortura. Es cruel y sádica, capaz de hacer cualquier cosa, implementar cualquier clase de tortura para lograr lo que busca, o incluso por simple diversión. Podría llegar a matarte a sangre fría si la desafías, o quizás solo por mero entretenimiento. Lasciva, dominante y mortífera. Una trampa para cualquier criatura inocente.

- Gustos:
» Los humanos: Más que gusto o afinidad, tiene cierta curiosidad hacia ellos. No es que los adore, simplemente llama un poco su atención aquellas criaturas tan débiles, capaces de almacenar tantos sentimientos y demostrar otros tan diferentes a ella.
» El fuego: Para ella representa poder, por lo que le gusta. Adora el poder, el sentirse ella misma poderosa.
» Someter a otros: Por la misma razón anterior… se siente fuerte y poderosa cuando somete a otro.

- Disgustos:
» Los humanos: Si, es contradictorio. Le agradan y a la vez los odia. Los odia por ser débiles de corazón, no saber lo que quieren. Los odia por aquellos motivos que despiertan su curiosidad. Quizás los odia porque ella misma no puede sentir lo que ellos.
» Los ángeles: Esos seres celestiales. Odia sentirse débil y vulnerable frente a ellos.

- Extras:
» Tiene fuerza y velocidad sobrehumanas. Sin embargo, desiste en lucirlos demasiado, porque no es “digno de una princesa”. Pero, si se pelea cuerpo a cuerpo con ella, se es capaz de notar su velocidad y fuerza sobrenaturales. Se mueve por las sombras como un espectro.
» Manejo de espadas: Es capaz de blandir una espada con maestría,

- Historia: Textos antiguos hablan de un poderoso Linaje demoníaco, cuyo nombre es tan complejo de pronunciar, que ha comenzado a creerse que era una maldición; que decirlo te haría caer en el mismo infierno, que terminarías perdido. Por ello mismo, aquel nombre se vio perdido en la historia… Sin embargo, no es algo que venga ahora al caso.

Esta estirpe de demonios, no solo era conocida por los antiguos textos, sino también entre los suyos, siendo un clan tratado como la realeza. Seres superiores entre los suyos, temidos y respetados por sus pares. Perséphone provenía de esta prestigiosa estirpe de demonios. La muchacha nació rodeada de llamas, bendecida por la oscuridad. Su nombre le fue otorgado con la intención de marcar su destino. “La que lleva la muerte” era su título, un título respetado tanto en el inframundo (su hogar) como temido en la tierra. Con aquel seudónimo venía encomendada una misión. La familia de la demonio, se movía entre los dos mundos (tierra e infierno) para llevar temor, dolor y muerte hacia los mortales. Ella misma, debía ser como una ilusión, como la última imagen que uno ve al morir.

En esta estirpe demoníaca, el silencio era una virtud. Saber callar lo apropiado te mantenía en el poder, porque nunca sabes si puedes revelar tu mayor debilidad. Cada miembro de la familia de Perséphone tenía una debilidad diferente. ¿La de ella? Oh… es tan tonto. Una palabra, una simple frase. Cada miembro de la familia callaba su debilidad, de modo tal que solo uno, además del afectado, la conocía. ¿Motivo? Evitar la traición. Sin embargo, siempre existe algún bastardo que logra hacerlo: Traspasar las barreras, conseguir lo que desea, y te apuñalan por la espalda. Un error, un descuido, que Perséphone no se permitía vivir. Esos deslices habían asesinado a varios de los suyos. Conociendo tu mayor secreto, tu debilidad más oculta, incluso un patético humano podría destruirte. Por eso no debían saberlo. Sin embargo, siempre está Judas en tu rebaño, siempre está el maldito traidor.

Su Judas, era un demonio de su misma estirpe. El único que conocía su secreto, además de ella. El bastardo había dicho el secreto a un mugroso humano, que, aparentemente, conocía la mayor debilidad de aquel ser y lo había chantajeado. La buscaba a ella. Ah… lo que su “Judas” no sabía, era que ella misma podría tomar justicia de mano propia. Inmediatamente lo asesino; no sin antes averiguar el refugio del bastardo. Un pueblucho sin demasiadas cualidades ni riquezas. Ninguna importancia.

– Mh… –Fue lo único que dijo, una vez frente a la aldea, antes de que todo ocurriera.

La gente corría desesperada, intentando escapar de los escombros, salir de las casas que se venían abajo como si fueran de palillos, tras los movimientos agitados de la cola de aquella enorme serpiente rojo sangre, la cual rugía furibunda. La serpiente clavaba sus ojos llenos de odio en los habitantes que huían buscando sobrevivir; no hacía distinción entre niños, adultos o ancianos. Los intentos de defensa de la gente parecían inútiles. Daba igual si intentaban golpearla con espadas, ella los volaba con un movimiento de su cola. Todos merecían morir.

Y así fue… no se detuvo, hasta que la ciudad se vio sumida en escombros y bañada de la sangre de aquellos que, alguna vez, fueron los habitantes de esa aldea. Sin embargo, no fue hasta que su sed de sangre y venganza se vio saciada (momentáneamente), que notó aquello. Una flecha había logrado atinarle a la altura del estómago, aunque de lado. Nada que, en medio del frenesí, hubiera llegado a notar. Pero doloroso al fin y al cabo.

Desapareció, antes de que la guardia real llegase a la escena. Se alejó hacia el bosque, ocultándose entre las sombras. Una vez a “salvo”, optó por tomar su figura humana.

– Maldición… –Soltó en un quejido, mientras se dejaba caer sentada al resguardo de un árbol, posando la espalda en el tronco. Normalmente, no le dolería pero, en medio del frenesí, no habría notado la flecha. Probablemente la había tenido por un tiempo tan extenso, que había perdido la sangre suficiente como para sentirse indefensa como un bebé. – Cazador de demonios hijo de perra. –Susurró por lo bajo, antes de quedarse dormida irremediablemente.

Despertó después de quién sabe cuántas horas, cuando algo (o más bien alguien) se acercó sorpresivamente a ella. Sus ojos rojizos se clavaron inmediatamente en el productor de aquella sensación, topándose con uno de ellos. Un humano estaba vendando su herida, SIN SU PERMISO. Claramente, atinó a apartarlo de un fuerte empujón, el cual hizo que el muchacho cayera de espaldas al suelo.

– ¡Oye! Qué mal agradecida. ¿Qué no ves que estoy intentando ayudarte? –Se quejó el muchacho, mirando a la demonio a los ojos. Clara sorpresa fue la de la muchacha, quien no esperaba que la contemplase directamente; La mayoría de los humanos (o incluso demonios) temían verla fijamente, debido a la semejanza de sus ojos con el fuego. Pero este… este la veía fijamente y sin temor. Al contrario, parecía capaz de desafiarla si pudiera.

Tras una fuerte discusión, el muchacho terminó tratando la herida de Persephone. El tiempo en el que la trató, se dio lugar a un monólogo del muchacho, dado que ella estaba demasiado ocupada intentando no vomitar. Odiaba le contacto de los humanos. Para ella solo debían morir.

Como sea… ese monólogo apareció. El muchacho se llamaba Aaron y, aparentemente, recién volvía de un viaje. Evidente era la pena del chico, que se había encontrado con su pueblo hecho trizas. Aparentemente un monstruo había arrasado con el pueblo y matado a todos sus habitantes sin piedad. Ese mismo monstruo había asesinado a su padre.

La joven Demonio lo contemplaba en silencio, mientras los semblantes del humano cambiaban a medida que avanzaba en su historia. Su padre era quien le había encomendado su viaje, tres días atrás. Fue antes de que se marchara que él le dijo un secreto. Algo que solo debía usar si era estrictamente necesario. Una frase. Los ojos rojos de la joven demonio se abrieron sorprendidos, al tiempo que miles de imágenes inundaban su mente. El pueblo arrasado, aquel cazador de demonios, siendo desmembrado bajo sus poderosas garras, las últimas palabras que le escupió con sangre: “Podrás matarme ahora, pero esto no termina aquí”. Entonces, él era su hijo. A eso se refería. Debería matarlo.

Inmediatamente como aparecieron esos pensamientos, la muchacha se abalanzó sobre el mortal, posando ambas manos en su cuello, el cual presionaban con fuerza. Él la contemplaba sorprendido, al tiempo que los cabellos rojizos caían como cascadas de sangre. Sus dientes estaban apretados con fuerza, denotando la ferocidad de sus expresiones. Sus ojos ardían furiosos, acabando por clavarse en la mirada sorprendida del muchacho, que poco a poco fue ablandándose hasta volverse tranquila. Aquello fue una sorpresa para la pelirroja quien, lentamente y de modo inconsciente, fue aflojando la fuerza de sus manos. Sus manos cayeron a los lados de su cuerpo, al tiempo que el chico tosía enérgicamente.

– Ujuhm… Haz caso a tu padre y nunca, NUNCA, uses esa palabra. –Susurró ella, mientras se incorporaba y apartaba de él. Conocía su mayor debilidad y podría usarla si sabía para qué servía. Suspiró y se llevó una mano al rostro para pensar. Entonces, ese chico no estaba en el pueblo porque su padre sabía que ella iría. Había sido para salvarlo. Pero no contó con ese encuentro.

Seguido a ese día, Persephone comenzó a seguir a aquel humano. ¿Su objetivo? Simple, cuidar que no dijera aquella palabra, que no buscara descubrir su uso y la pusiera en peligro. Él no demoró en notar que era seguido por la pelirroja, por lo cual decidió intentar entablar conversaciones con ella, pero la muchacha parecía recelosa a interactuar con él. Como si fuera cautelosa.

– Si vas a andar siguiéndome. Al menos camina a mi lado. Es algo molesto. –Musitó el muchacho una vez, cuando volvieron a encontrarse en el lago donde fue su primer encuentro. Persephone, a regañadientes, salió de entre los arbustos y lo contempló con los brazos cruzados. Él le dedicó una sonrisa gentil y le extendió una manzana.– Ten… come conmigo, ¿De acuerdo? Dime algo sobre ti. Es extraño que me persiga una desconocida. Hermosa, pero no sé nada de ti. –Comentó, al tiempo que la muchacha se aproximaba y tomaba la fruta que él le extendía. Esa tarde, ambos conversaron por primera vez. Esa primera charla, dio lugar a otras. Lentamente, ambos fueron entablando una relación particular. Ella parecía siempre reservada y recelosa, él se veía cómodo con su presencia, sorprendiéndose en ocasiones ante pequeñas actitudes de la joven. Era como si fuese una frágil humana más, como si se tratase de una muchacha común.

Ella no comprendía al humano. Él la trataba con aquella gentileza, incluso cuando ella trató de asesinarlo. Era extraño, contradictorio.

Poco a poco, su objetivo se fue perdiendo. Olvidó cuál era su verdadero motivo, por el cual seguía a aquel chico, comenzando a hacerlo por autentico interés. Curiosidad. Aquella curiosidad devino en un genuino interés por parte de la muchacha, quien solo decidió seguir a Aaron por gusto a estar con él.

Años pasaron, en los que ella permaneció junto a él. Años en los que ella nunca le dijo sobre el verdadero asesino de su padre. Años en los que él no conocía la verdadera naturaleza de la muchacha.

No lo supo hasta cierta oportunidad. Aaron y Persephone habían quedado para encontrarse en el bosque, dado que él quería decirle algo importante. Sin embargo, en el camino logró verla ir hacia otra dirección. Invadido por la curiosidad la siguió, hasta dar con un pequeño pueblo en medio de la nada. La muchacha refulgía como un espectro del bosque, preciosa, envuelta en una luz rojiza. Esa luz, lentamente, comenzó a volverse más intensa, hasta ser casi cegadora; la figura de la chica se vio cubierta completamente y cambió su tamaño, hasta convertirse en una serpiente gigante. Aaron estaba completamente shockeado, horrorizado, viendo cómo el enorme monstruo con forma de dragón iniciaba con una ronda de destrucción entre rugidos desgarradores. Inmediatamente, la imagen de su propia aldea arrasada se le vino a la mente. Entonces ella había sido la asesina de su padre.

Con los puños apretados, el muchacho corrió para intentar socorrer a algunos aldeanos, acabando por ser atacado por la misma Persephone, quien lo hirió de muerte.

Al ver lo que provocaban sus acciones, la muchacha se detuvo, helada. Inmediatamente tomó su forma humana y corrió de nuevo hacia el bosque, a donde había expelido a Aaron con un golpe de su cola. Rápidamente lo encontró, en el suelo, respirando débilmente.

– Aaron… Lo siento… yo no quería hacerte esto. Lo siento, Aaron. –Susurró inquieta. La había descubierto… probablemente la odiaría. Ella acababa de matarlo cuando en realidad… – Ahora sabes la verdad… lo que hice, el monstruo que soy. –Continuó por lo bajo, al tiempo que su vista se veía nublada por las lágrimas. Lágrimas que ella nunca había derramado. Otra sensación nueva para su repertorio.

– Persephone… Lo sé. Sé lo que eres. –Dijo él agitado, para luego alzar una mano temblorosa, hacia el rostro de la muchacha, el cual era bañado por las lágrimas.– Sé lo que hiciste, y te perdono por ello. No puedo odiarte. Porque… porque yo… –Balbuceó, mientras la mano, fría al ir quedándose sin vida, caía lentamente manchando el pálido rostro de la muchacha con sangre. Ella sujetó las manos de él y la apretó con suavidad, intentando devolverle el calor que lo abandonaba.

– Ssh… no digas nada. Vas a estar bien. Voy… voy a arreglarlo. –Susurró ella, acomodando ambas manos del muchacho a los lados de su cuerpo, para luego tomarlo del rostro. Lentamente le acomodó el cabello y, finalmente, se acercó su propia diestra a los labios. Una fuerte mordida, hizo que la sangre comenzara a salir a borbotones. Con cuidado, tomó una gran cantidad en su boca, para luego inclinarse sobre el débil humano y besarlo, obligándolo a beber su propia sangre demoníaca. Probablemente la odiaría por ello, pero quería salvarlo. Quería que viviera… no le importaba si lo hacía con odio. ¿Por qué? Porque lo amaba. Efectivamente sentía algo por aquel humano…

Al apartarse, él la contemplaba sorprendido. Sus ojos la veían fijamente y su aliento estaba levemente interrumpido por la sorpresa.

– No mueras Aaron… Te amo. No puedes irte cuando tú… –Susurró la demonio, mientras enterraba el rostro en el pecho masculino. Lo escuchó soltar un ligero suspiro, como si sonriera, para luego oírlo toser y sacudirse en convulsiones.

¿Por qué? ¿Por qué su sangre no lo salvaba? ¿Por qué debía ser tóxica para él como en aquel sentido? No… no podía morir. No.

Inmediatamente lo cargó en brazos y corrió por los bosques a toda velocidad. Ella, evidentemente, no podría salvarlo. Pero sabía quién sí podría. Probablemente era su naturaleza demoníaca, oscura, la que no permitía a Aaron vivir. Su sangre era como veneno para él. Entonces, solo debía purificarlo. Debía…

Corrió toda la noche, hasta que llegó al sitio que buscaba. El sitio más repudiado por los seres oscuros. El templo de Enuma. Miles de guardias intentaron bloquearle la entrada, pero ella los destruyó como si se tratase de moscas. No debían bloquear su camino.

Ingresó al santuario, y recostó al muchacho a los pies de una estatua de la Deidad y la observó fijamente. Juntó sus manos a modo de plegaria y cerró los ojos, ocultando el rostro en el débil cuerpo de su amado, quien había caído incosnciente.

– Te lo suplico… sálvalo. No me importa nada más. Se que yo no puedo ayudarlo. Por eso… por eso te pido que tú lo hagas. Déjalo vivir. No me importa cómo, solo quiero ver la sonrisa de Aaron, quiero verlo vivir. –Susurró a modo de ruego, sollozando, suplicando. Nada pasó. Aaron abrió los ojos, y contempló a la afligida Persephone, quien solo tomó su mano y besó sus nudillos, temblorosa. Lo había matado. Pero… así ella muriera en el intento, lo salvaría.

Fue aquel pensamiento el que logró despertar a Enuma, quien se materializó frente a la demonio y el humano.

– He oído tus plegarias y he decidido ayudarte. Sin embargo… deberás pagar un precio por ello. –Musitó la Diosa, antes de observar al humano, quien resplandeció hasta que la luz se volvió cegadora. – Humano… tomarás forma en una nueva existencia, vivirás bajo mi resguardo. Serás un ser de Luz. –Dijo hacia Aaron y se volvió a Perséphone, para acercarse a ella y alzar una mano, con la cual le tomó el mentón. – A ti… te concederé ese deseo de salvarlo, solo porque puedo sentir que viene desde lo más profundo de tu alma. Sin embargo, debido a tus malas acciones, pagarás un precio, tan grande como tu deseo. –Agregó y, dicho ello, desapareció en una luz cegadora junto con Aaron.

Tiempo pasó desde entonces. Persephone fue desterrada de los suyos, por haber recurrido a un ser de luz, por haberse enamorado de un humano. Perdió todo lo que era suyo, pero no le importaba… no mientras él estuviera vivo.

Desde el día en que todo ocurrió, la muchacha lleva en la espalda una marca maldita. Una maldición hecha por la misma Diosa Enuma; una maldición que la marcó de por vida, una maldición que le impide acercarse al que es el amor de su vida.

Por ello mismo, juró venganza… no era justo aquel precio. Un precio demasiado alto, que le impedía regresar a los brazos del único ser importante para ella.

Aquella Diosa conocería el por qué de su nombre. Sabría el verdadero significado de "La que lleva la muerte".

- Objetivos en la vida:
Podría decirse que su objetivo principal es venganza. Al ser un demonio, es una criatura rencorosa, y este está dirigido hacia Enuma, Diosa de la Luz. La odia por haberla maldito, y haberla apartado de su amado.

- Mentor:
---

- Manga/Anime/Videojuego: Shinkyouku Soukai Polyphonica
- Nombre original del personaje:Corticarte Apa Lagranges

cuidaré la ortografía

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Re: Persephone

Mensaje por Gilgamesh el Sáb Jul 02, 2011 6:45 pm

Ficha aceptada y cerrada. Bienvenida a las tierras de Arcadia.


Spoiler:
Gran trabajo de Ghatta! ;)

Gran trabajo de Bell ;)


Gracias Ghatta por la firma!

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