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El primer "Gracias".

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El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 11:22 am

Era una mañana perfecta... Ghatta se había levantado con una sonrisa en los labios y rápidamente había mirado hacia la cama de al lado, que estaba revuelta porque... ¡Leonna había vuelto! Se levantó de la cama más rápida que volando y entonces se dirigió a la cocina viendo entonces como su hermana seguía preparando el desayuno con aquella sonrisa en los labios. No tardó en ir hacia ella y abrazarla por detrás, volviendo como siempre a sus bromas. No tardó en sentarse rápidamente en la mesa para entonces, comer el desayuno de tostadas y leche caliente que le había preparado su hermana. Ahora que lo pensaba... Ella no tenía eGsa comida, ¿acaso Leonna se había levantado temprano como siempre y había ido al mercado para comprarlo todo? Sí, seguramente sí, como siempre. Ghatta sonrió poniendo boca gatuna y se relamió los labios. Levantó una de las tostadas tras ponerle una sustancia amarillenta y luego algo tipo confitura de fresa encima y no tardó en darle un buen bocado. La verdad es que estaba riquísimo, era simple, pero estaba buenísimo si era Leonna la que lo había hecho, para ella. Sonrió nuevamente y entonces bebió un poco de leche y esperó a que su hermana se sentara para seguir comiendo a su lado. Le preguntó que qué tal había dormido y que sentía haberla hecho ir a comprar... Aunque por supuesto Leonna negó con la cabeza y se quedó apoyada con el codo en la mesa y su barbilla en la mano, observando a Ghatta. Ésta sonrió con las mejillas coloradas y siguió comiendo, muy contenta.

Si el día ya había sido totalmente perfecto, la tarde no dio para menos. Paseaba junto a su hermana, enseñándole la ciudad en todo su esplendor que, aunque ella ya hubiera estado varios días buscándola como le había dicho, le hacía ilusión hacerlo y siempre había soñado con ello. Pronto le enseñó la tienda de artesanía y telas donde había comprado las nuevas cortinas y alfombras de la casa. Lo cierto es que debería poder renovarla un poco más... Tenía ahorros para ello. Y hablando de ahorros, esos ahorrros se los había proporcionado cierta persona, cierta persona que no había visto desde ayer y la cual no la había llamado en ningún momento para trabajar. ¿Acaso le había dado el día libre por lo de su hermana? La verdad es que le parecía raro en realidad... O quizás no. Suspiró durante unos instantes y entonces se quedó pensativa mientras Leonna se entretenía en ver el interior de la tienda de telas, opinando al respecto y pidiendo información al artesano. La verdad, es que gracias a él podía estar disfrutando ahora mismo de la compañía de su hermana y era realmente feliz por ello, su felicidad estaba plena o al menos era eso lo que ella creía pues se sentía demasiado bien con todos en general. Sonreía a personas que jamás había sonreído y veía el mundo con otros ojos... Y todo gracias a él. Debía sacar tiempo e ir al castillo para darle las gracias, de alguna manera sentía que aún no lo había hecho del todo aunque, al decir eso, recordó el abrazo que le había dado en la propia habitación del rey y sus mejillas se coloraron mientras unos morros incomprensibles se apoderaban de sus labios mirando hacia otro lado. Pronto negó con la cabeza y atendió cien por cien a su hermana, volviendo la marcha.

La tarde cayó y con ella, unas nubes grises se aproximaron de forma peligrosa, ocultando todo el bonito cielo de Arcadia y aproximando con ellas una potente y fuerte lluvia y así fue... Para la noche, las dos hermanas estaban en la casa de la ladrona refugiadas de aquella tormenta tan fuerte que estaba cayendo. Ghatta miraba por la ventana algo pensativa, no sólo habia ocurrido lo de su hermana, también había pasado otra cosa muy importante con cierto perro... De sólo pensar su corazón se aceleraba y sus mejillas se sonrojaban y un dolor no paraba de atraversarle.. Sus ojos seguían perdidos mientras a lo lejos se veía una de las torres del catillo. Ahora tenía tiempo, pero estaba diluviando y no tenía ganas de mojarse sólo para poder hablar con él... Siguió en la ventana de su habitación, mirando por ésta muy dubitativamente. Finalmente chasqueó la lengua y apretó los dientes para ponerse la gabardina por encima, una gabardina gruesa junto a una capucha que evitaría donde los primeros minutos un empape inmediato, luego ya... Se mojaría sí o sí. Ghatta salió pues de la casa con bastante prisa y comenzó a correr hacia el castillo tras despedirse de su hermana y decirle a donde se dirigía.

Sus pasos caminaban de forma rápida, más bien corría por los callejones para acortar la distancia que tenía que atrevsar. Pronto, notaba la capucha totalmente empapada y su cabello comenzaba a estarlo. Volvió a apretar los dientes y entonces se dio cuenta que a esas horas las puertas estaban completamente cerradas.. Normal, la atención al pueblo era por la mañana. Miró al cielo y dio un pequeño respingón cuando un trueno atravesó los cielos. Abrió los ojos, los cuales fueron iluminados mientras gotas de agua caían en su rostro y tras agarrarse la capucha, se dirigió al muro del jardín, éste estaba hecho de pequeñas piedras rectangulares y tenía claro que por ahí, era por donde entraría. Pronto, con su habilidad y agilidad felina, comenzó a trepar por el susodicho muro. Cuando llegó arriba, del viento, la capucha se le hizo hacia detrás, ya estaba mojada... Qué más daba. Dio un hábil salto que la dejó media agachada en el suelo con la mano apoyada sobre el césped y algunas flores y entonces comenzó a caminar con paso rápido hacia la entrada del castillo poniéndose nuevamente la capucha. Nada más llegar a un lugar donde la lluvia ya no podía mojarla más, se hizo la capucha hacia detrás y limpió su rostro con sus propias manos, que también estaban mojadas no tardando en utilizar la camisa para por lo menos, quitar el agua y dejar sólo húmedo el rostro.

Era tarde... ¿Estaría el rey en su habitación? Pues se iba a despertar como que ella se llamaba Ghatta... ¡No lo había pensado antes! Qué tonta... Pues ahora oiría su discursito le gustara o no.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 11:24 am

With your feet in the air and your head on the ground
Una fulgurante luz blanca iluminó todo el castillo, por fuera y por dentro, de forma repentina. Tan rápido como apareció, desapareció. Pocos segundos después, un sonido estruendoso, como un terremoto hizo temblar las ventanas de todos los salones y habitaciones. Esa escena se repitió algunas veces durante toda la noche, provocada por la fuerte tormenta que se cernía sobre la ciudad. La lluvia no paraba de caer a raudales y los relámpagos azotaban la tierra con rudeza. Casi era la medianoche en el castillo real, y parecía que todos dormían salvo una persona. La cama del rey estaba lista, cuidadosamente hecha y hasta la ventana de su habitación estaba abierta de par en par y las velas encencidadas, pero Gilgamesh no estaba allí, sino que recorría los pasillos sin intenciones de acostarse en su cama... parecía un espíritu errante, ido, volteado al revés, parecía como quien acababa de despertarse, y que al salir el sol se iba a dormir. No podía darle un motivo a su estar, una justificación, no lo entendía. Se quedó quieto un momento, sin hacer ruido y mirando alrededor... nada, solo lluvia. Algo faltaba. Si bien su objetivo era que Ghatta se reencontrara con su hermana, no midió las consecuencias que ello traería. Por primera vez en su vida tenía como meta hacer algo por alguien mas, y las causas de esa decisión se llevaban de la mano con ese sentimiento posterior. ¿Por qué? ¿Por qué había hecho eso por ella solo porque sí? ¿Por qué la había acompañado corriendo a salvar a Leonna? Había decidido dejarlas solas, como era lógico, para que hablaran de todo lo que no habían podido, para que se actualizaran en todo ese tiempo que habían estado sin contacto, y quien sabe, hasta para que por fin hicieran la vida que siempre habían querido. ¿Y ahora? Ya estaba... eso era todo. Ya no le gritaba a nadie, ya no discutía con nadie, y ni hablar de... de todo lo demás. Ya no lo haría nunca mas. Esa era la cuestión, por eso no debía involucrarse con nadie, él lo sabía... lo sabía. Luego pasaban ese tipo de cosas, estaba escrito en la historia de la humanidad. Sí, solo había pasado un día desde todo lo ocurrido, solo un día... Pero había vivido y compartido tantas cosas, tan extrañas como enocionantes. Mil sentimientos distintos afloraron en solo un día, y sobre todo, había aprendido miles de cosas nuevas. Ahora sabía lo que pasaría, sabía que se iría a vivir con Leonna y se imaginaba desde ya los días siguientes, de nuevo como antes.
Gilgamesh se dirigió a la cocina, encendiendo algunas velas en el camino. Sin hacer ruido entre las ollas metálicas, abrió la despensa y sacó algo para comer. No tenía hambre, aún sin haber probado bocado en mas de un día. Ni siquiera miró el trozo de pan que había tomado. Caminó hasta el ventanal de la cocina y se sentó en el, mirando hacia afuera la lluvia caer, con la vista perdida en algún punto lejano.
Spoiler:
Faltaba algo en el ambiente, faltaba Ghatta, era obvio. Ninguna otra persona ajena a él había pisado tantas veces el castillo. Con nadie había soñadp lo que había soñado, ni sentido lo que había sentido, ni actuado como había actuado. Quería echarle la bronca a alguien, pero no podía. El joven rey sentía que solo su presencia estaba viva en el castillo en ese momento, a esas horas, pero ignoraba por completo que TODAS las sirvientas estaban siguiéndolo y cuchicheando, muy curiosas y preocupadas por su comportamiento e intercambiando posibles hipótesis de lo que había pasado. Claro, él no tenía desarrollada esa habilidad de sentir presencias ajenas. - Seguramente lo rechazó! / - Claro que no! Seguramente se pelearon para siempre / - Eso es imposible, estoy segura de que se fue a vivir a otro reino lejano. / - ¿Y eso que? Su Majestad puede viajar para encontrarse con ella, no importa la distancia. / - ¿Y si él la dejó a ella?- Todas las miradas se voltearon hacia el lugar de donde provenía esa voz, y se posaron en la persona que había pronunciado esas palabras, estupefactas. Era la joven Marianne, la mas chica de las sirvientas. Todas la miraron con cara de "Si, claro" y continuraron sus murmullos. Bien sabían todas ellas de las relaciones intimas y no íntimas del rey, o sea, no sabían nada porque no había nada que saber, ningún registro previo existía y que el monarca necesitaba de alguien. Marta por el contrario estaba callada, mirándolo de manera concentrada, como escudriñando en su mente, preguntándose que habría pasado. Nunca lo había visto así. ¿En qué estaría pensando? ¿Qué haría a partir de ese momento?

Mirando a la nada, solo lo pudo sacar de su ensimismamiento un trueno que atravesó el cielo. Se quedó mirando unos minutos hacia el cielo, sin inmutarse, a ver si otro fenómeno como ese volvía a ocurrir. Luego de unos segundos, se levantó de la ventana y se dirigió a la bodega de la cocina para tomar una botella de vino. Regresó a la cocina y se sirvió una copa. No se había dado cuenta de que en ese momento una figura había pasado cerca de la ventana. El rey regresó a la ventana con su copa en la mano y se sentó en la misma posición. Aún no había podido pensar en nada, ni sacado ninguna conclusión. Simplemente se quedó mirando como el líquido púrpura ondeaba en su copa al ritmo del movimiento de su mano. Sería una larga, larga noche... De pronto, una sombra le pareció que se movía cerca de la ventana, del lado de afuera. - Mmm tonto gato, te empapaste- Pensó sin darle importancia, pero otro trueno iluminó la escena y el gato parecía... ser bastante grande. No estaba de humor para intrusos ni tonterías. No estaba de humor para nada. Ni siquiera se había acordado que su cuarto estaba iluminado y con la ventana abierta, así que si era un intento rebelde de asesinato, tenían todos los ingredientes para lograrlo, salvo por el detalle de que no encontrarían a nadie allí.
- Tsk... y me haces levantar...- Se dijo a sí mismo, fastidiado al pensar que no podía dejar al intruso a sus anchas. Con el ánimo que tenía, lo mas probable era que matara primero y preguntara después. ¿Pero que debía hacer? ¿Salir por esa ventana y sorprenderlo o esperarlo en su habitación, para cuando subiera? La verdad ni le importaba, si fuera por él lo dejaría que haga lo quiera. Si quería robarle alguna pertenencia estúpida sin valor, que lo haga... ni ganas tenía de detenerlo, pero no podía. No podía mostrarse flaquear, no por culpa de eso, por nada. Tenía que estar como siempre. Ya encontraría a alguien a quien gritarle... seguro sería lo mismo... seguro... seguramente... Su mente iba y venía. Primero pensaba una cosa y luego otra. Solo necesitaba un buen descanso, pero dormir no podia.

Pensando en eso, el rey se levantó y a la derecha de la ventana en la que estaba sentado, había un gran armario donde guardaban especias. A la derecha del armario, habría otra ventana. Ésta estaba casi en la esquina, muy cerca de la puerta de la cocina, por donde las sirvientas estaban asomadas. Desde esa posición podría ver mejor la figura que provocaba esa extraña sombra. Seguro también podría ver por donde decidía por fin ingresar a su propiedad. Abrió esa ventana de par en par y se asomó, pero nada había allí mas que una rana que croaba en los arbustos. Las sirvientas al percatarse de sus movimientos, se desparramaron como cucarachas a la luz (analogía con la mejor intención), todas desesperadas por buscar un escondite apropiado. Bien lo lograron, algunas detrás de cortinas, estatuas, armaduras, etc... todas estaban algo tensas, pues ni siquiera había salido de la cocina, así que no podía descubrirlas.
Todas deberían estar durmiendo para ese momento, y cualquier movimiento del rey en el que pudiera descubrir el espionaje, era considerado peligroso. La oscuridad era abrumadora, salvo por un par de velas ténues. Las nubes tapaban por completo la luna y la única iluminación fuerte natural eran los tenebrosos relámpagos que invadían el cielo, a los cuales mejor no llamar, porque creaban un ambiente un tanto tétrico. Una vez mas, fue gracias a uno de esos truenos que una sombra pudo verse ingresando al salón. Gilgamesh no pudo verla, pero las sirvientas estaban en posición perfecta para observar la figura femenina que había entrado. Todas la habían reconocido, pero ninguna emitió sonido alguna, estaban de piedra, con todas las letras.

- Solo era un estúpido gato...- Se convenció el monarca, para por fin cerrar la ventana de la cocina y regresar a su desvelo. Le puso seguro a la ventana y caminó hacia la isla de la cocina, esa mesa rectangular de madera que se situaba justo en el medio de ella. Apoyó ambas manos en la mesa, de espaldas a la puerta de la cocina y se quedó mirando la copa.


Última edición por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 11:59 am, editado 2 veces


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 11:35 am

Una vez resguardada, lo que quedaba era ir a la habitación del señorito. Lo cierto es que sólo sabía llegar siguiendo UN determinado camino, uno, sólo uno. Y para llegar a ese camino, primero debía descubrir en qué parte estaba del castillo y por donde quedaba el salón principal. Comenzó a caminar de forma curiosa y alerta, esperando que ningún guardia la viese y fue entonces cuando se precipitó por un pasillo, dejando marcas de pisadas tras de ella con algo de tierra de jardín, vamos.. Que lo estaba dejando todo un poco perdido, pero sin darse cuenta. Siguió caminando con sigilo o por lo menos, todo el sigilo que sus pasos y prendas mojadas le obsequiaban. Miraba a su alrededor como si fuera la primera vez que pasara por allí y una vez estuvo frente a la gran puerta del salón, abrió esta con sigilo provocando un pequeño ruido antiguo, se maldijo y entonces entró rápidamente y la cerró a sus espaldas. Ahora sólo quedaba pasar por la otra puerta, la que le dirigiría hacia el pasillo por donde podría llegar a la cocina, habitaciones de lavandería y más adelante, a la habitación principal. Comenzó a caminar hacia esa puerta aunque mirando hacia otro lado, miraba hacia el trono, vacío. Se le hacía raro, la última vez que había visto ese trono vacío lo había quemado y efectivamente, ahora parecía más nuevo que de costumbre... Puso una pequeña mueca por sentirse culpable y entonces al mirar hacia delante, se encontró con unos 5 pares de ojos curiosos mirándola totalmente anonadados. Eso provocó que la ladrona se parara de golpe pensando que la habían pillado y entonces, se dio cuenta de que todos aquellos ojos que ahora la acosaban con miradas congeladas pertenecían a las sirvientes y entre ellas, estaba Marta.

Ghatta alzó una ceja y entonces observó como la última nombrada le hacía un gesto con su propia cabeza y ojos, con un suave movimiento ladeado, indicándole así algo, algo que Ghatta pilló por primera vez al vuelo. Era obvio que si ella estaba ahí era para verle a él, es decir, para hablar con él en ese momento y Marta le había dicho donde estaba exactamente por lo que aún en silencio, siguió caminando por el pasillo, como con miedo pues las demás sirvientas no hablaban ni nada, ni siquiera una pequeña respiración agitada como la tenía Ghatta de tanto correr y saltar muros. Se apartó algún que otro mechón despeinado de la cara y entonces se asomó por la puerta en silencio y... Le vio.

Allí estaba la persona por la que había ido hasta allí. Se quedó mirándole primero con el ceño fruncido durante unos instantes pero pronto su semblante se relajó por completo. Estaba tan acostumbrada a reaccionar así ante él que era costumbre ese fruncir de ceño. Ahora, sus cejas estaban alzadas al verle de esa manera. ¿Qué le ocurría? ¿Estaba triste? Bueno... No le conocía, así que no podía saberlo con certeza, pero era tarde y no parecía querer dormir. Se hizo un poco hacia un lado para ver lo que observaba y entonces vio que tenía una copa de vino en frente de él. ¿Celebraba algo? Se encogió de hombros y entonces una pequeña sonrisa diabólica o más bien malvada, se dibujó en sus labios. Tuvo que hacer un gran esfuerzo pero tras una zancada rápida, tocó los lados del cuerpo del chico de forma rápida, como si fuera un pequeño golpe.


- ¡Bú~~!



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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 12:02 pm

Con el sonido de la lluvia caer, no se percató de la intrusión en el castillo, ni siquiera por la ropa mojada y el sondio del agua que goteaba de ellas. La habilidad de sigilo de la chica era asombrosa y había engañado a todos, a casi todos... sino fuera porque la pobre justo pasó por en frente de las sirvientas, las cuales la miraron con la boca abierta. Marta fue la única que rápidamente comprendió la situación, siempre de mente ágil la regordeta mujer.
Ni lenta ni perezosa, le insinuó que se acercara al rey, que estaba en la cocina. Si antes las sirvientas estaban curiosas, ahora parecía una rebaja de ropa. Se amontonaban sin piedad unas sobre otras solo para tener un lugar privilegiado para observar y escuchar.
La ladrona se veía como "la elegida", la única mujer de entre tantas presentes que tenía la valentía, el carácter, la seguridad y se daba el permiso de cruzar el umbral de la puerta para acercarse a él, ante la mirada idolatrada de todas, como si pusieran todas sus esperanzas en ella.
La muralla que parecía separar el castillo del ambiente que había generado Gilgamesh en la cocina, solo se rompió cuando ella la atravesó como si nada.

El rey estaba tan perdido en sí mismo que lo tomó por completa sorpresa cuando lo tocó a los lados. En ese momento, se había llevado la copa a la boca y tenía su contenido en ella. Gran error. Del sobresalto, escupió todo hacia adelante, produciendo una atractiva lluvia de vino tinto sobre la mesa de madera y un poco sobre su ropa. De inmediato se giró para ver de quien provenía ese intento de susto exitoso. Pero ya podía imaginárselo en el trayecto en el que giraba la cabeza. Esa voz era fácilmente reconocible. Y no solo la voz, sino la confianza, atrevimiento y descaro de hacerle tal broma. Al verla, sus ojos se abrieron de par en par, y su boca se abrió. Primero pensó que se trataba de otro sueño. Si, eso tenía que ser... tenía que estar soñando. No había razón, no había forma, no había motivo por el cual ella esté allí en ese momento. No solo en la puerta del castillo, sino que se había aparecido junto a él en su cocina. ¿Tan distraído estaba? Él no solía ser así, solía saber que sucedía en todo momento en todos los rincones de donde se encontraba. Pero lo cierto es que no sabía siquiera que tenía a una ladrona, a esa ladrona, mirándole las espaldas por unos segundos, quieta y sin decir nada.
¿Qué mierda hacía ahí? El día después de recuperar a su hermana, casi a la medianoche, bajo una lluvia torrencial. No era normal... Tampoco la había llamado...¿Será que sus pensamientos y sentimientos aún siguen conectados? Y que luego de pensar en ella... Ghatta también lo habría sentido.

Se quedó anonadado observando fijamente sus ojos color miel, para luego recorrerlos por su cabello y ropas empapadas. ¿Por qué? ¿Por qué había ido? Mas le valía tener una buena razón... una muy buena razón para haberse mojado así, y dejar a su hermana. No la podría tener, no por alguien como él. No había razón para él... Cuando se empezó a componer de la sorpresa provocada por el susto y por su presencia, cerró los ojos y frunció el ceño...
para luego hacerle un pequeño toque en su frente con el dedo índice, dándole un pequeño empujón sin fuerza. - ¡Bú~ para ti! ¿Se puede saber que estás haciendo aquí?- Preguntó con la boca aún un poco manchada de vino, por haberlo escupido. De pronto recordó en que situación lo había encontrado y se avergonzó un poco, desviando la mirada. Estaba con ropas comunes de entre casa, las que también podía usar para dormir. Pantalones largos de lino y una camisa negra de seda. Toda su ropa era de calidad exclusiva de nobles, compuesta por finas telas. Calzado no llevaba, estaba en su casa... - Justo... estaba... yo... bah, olvídalo.- Intentó excusarse, cuando comprendió que no necesitaba hacerlo, una vez mas... estba en su casa!! Además con lo mal que se llevaban... no le importaba que lo viera en cualquier forma.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 12:09 pm

No pudo sino reirse de él cuando le vio soltar todo aquel líquido rojo, sin embargo intentó llevarse la mano a la boca para evitar seguir burlándose de él en su propio terreno, ya que había ido para darle las gracias y no para reirse de él. Sin embargo, se le había antojado tan divertido que no podía evitar seguir riéndose y sonriendo, aunque su mano intentase taparlo y por lo tanto ocultarlo. El rey se fue dando la vuelta poco a poco hasta finalmente, visualizarla completamente y de eso se había percatado hasta la ladrona pues éste, había abierto los ojos de par en par nada más verla. ¿Qué pasa? ¿Acaso había visto un fantasma? Aún entre risas burletera se quedó mirándole aunque poco a poco esa risa fue apagándose pero no por la tristeza sino por la expresión del propio rey. Se fijó apartándose ligeramente todo el estropicio que había causado y entonces volvió a mirarle, fijándose en sus ojos rojos sorprendidos y en su boca, de la cual corría un pequeño hilo de vino. De pronto, cerró los ojos y frunció el ceño para después, darle un toquecito en la frente que provocó que la ladrona se hiciera ligeramente hacia detrás aunque sin moverse demasiado pues no había sido con la suficiente fuerza como para ello.

- ¡Bú~ para ti! ¿Se puede saber que estás haciendo aquí?

Lo cierto es que le hubiera respondido cualquier cosa o más bien una queja por el pequeño empujón pero no pudo sino encogerse de hombros y sonreir suavemente por el gesto de antes. Cuando volvió a abrir los ojos desvió la vista hacia otro lado para luego intentar como darle una explicación sobre lo que estaba haciendo pero, decidió dejarlo como estaba mientras Ghatta seguía mirándole de forma divertida. La chica de cabellos fuego se llevó ambas manos hacia su cuello y primero desató la pequeña capa con la capucha para ponerla sobre el fregadero y que no escurriera más de lo que lo estaba haciendo y seguidamente, comenzó a desabrocharse la gabardina mientras miraba el estropicio.

- Buenas has montado ¿eh? Si es que no se te puede dejar solo... - no pudo evitar reir mientras lo decía.

Era imposible no hacerlo. Cogió un pequeño paño de color amarillo y entonces lo extendió sobre la encimera que había manchado no tardando en aproximarse hacia una servilleta. Se la tendió al rey y seguidamente miró hacia la puerta, viendo allí a todas las sirvientas intentando hacerse hueco para ver quien veía mejor y escuchaba todo con mejor precisión. Ghatta negó con la cabeza aún con la mano alzada, tendiéndole la servilleta. Alzó la vista y entonces, al estar a más distancia se fijó.. Estaba completamente normal, vestido con ropas normales a pesar de ver claramente que eran de máxima calidad... Su pelo incluso estaba despeinado, algunos mechones se había caído hacia delante y aunque estuviese aún algo hacia detrás, se notaba que no estaba arreglado y por lo tanto, el aspecto arrogante flaqueaba en ese momento.


- Límpiate aquí anda - señaló su propia comisura en los labios.

Ella se refería a la parte izquierda, pero al hacer de espejo era muy posible que el rey se limpiara la parte que veía, que sería en su caso la derecha.



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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 12:12 pm

El rey suspiró ante sus burlas, y estaba a punto de echarle la bronca, pero por un segundo recordó a la Ghatta triste que lloraba en su cuarto de baño y... simplemente no dijo nada. Preferible verla feliz que angustiada, aunque no lo admita ni diga nada. Pero eso no iba a quedar así, claro que no. Le devolvió una sonrisa de lado, y cuando se quitó la capa, observó donde la dejaba. Cuando esté distraída se la escurriría encima!! JA! si! Eso era lo que le pasaba por hacerse la graciosa.

Suspiró de nuevo, resignado, pero luego la miró como queriendo matarla. Una vez mas le estaba haciendo enfadar!! - Pero... si fue tu culpa que ahora está todo enchastrado!- Le dijo con los dientes apretados, casi gruñéndole. Se llevó una mano a la frente mientras la veía tomar un trapo y ocuparse de limpiar. Esa chica le daba dolores de cabeza!! Estaba a punto de darle un golpe en la cabeza con su mano extendida cuando se percató de este detalle... No se había dado cuenta hasta ese momento, que su presencia en el castillo no fue hostil, y aún seguía sin ser hostil... parecía que estaba divirtiéndose, parecía mas suelta, mas... feliz. Y no solo bromeaba con el rey, sino que estaba... limpiando. ¿Ella ayudarlo? ¿A él? Claro que no, seguramente estaba pensando en ayudar a las sirvientas, que tan bien la tratan a escondidas del rey. Se quedó un momento mirándola sin comprender por qué estaba haciendo eso, cuando de pronto ésta se volteó y le dijo que se limpiara. El monarca se sonrojó bastante y rápidamente trató de limpiarse con la lengua, pero obviamente se limpió del lado equivocado.-¿Ya... ya está? preguntó con suma inocencia, sin poder verse que aún tenía la mancha en el lado correcto de la cara.

- O, o, o... obviamente iba a ordenarte lo hicieras, pero has empezado tu solita ¿Que bicho te picó?- Aún no le había respondido a su anterior pregunta. Todo era muy extraño... ¿Se habrá peleado con su hermana y necesitaba compañía? No, jamás... si fuera el caso habría cientos de personas mejores que él. De repente, se le ocurrió algo...
podría ser eso, podría estar buscando el collar. Ahora que volvían a estar juntas, quería recuperar lo que le pertenecía. Creyendo comprender, la observó mientras terminaba de secar las últimas gotas de vino de la mesa. - Lo que buscas ya se lo di a tu hermana... debía devolvérselo a la dueña original.- Se excusó desviando la mirada, pero con la
cabeza en alto.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 12:14 pm

Tal y como sospechaba, el rey se había limpiado mal y encima lo había intentado hacer con la lengua preguntándole luego si ya estaba. Ghatta iba a negar con la cabeza y decirle directamente que no, que cogiese al servilleta cuando éste, ya sonrojado, le dijo que iba a ordenarle que limpiara todo lo que estaba limpiando pero que ella se había adelantado. Sólo lo limpiaba porque en parte sabía que había sido culpa suya, además, el vino podía dejar marca hasta en las baldosas del suelo y no quería que eso fuera así ya que sería difícil después para las sirvientes quitarlo... Además, de que ¿por qué no ayudar al rey con ello? Aunque algo le decía que él no sería capaz ni de tender la ropa, que era tarea fácil. Ghatta se encogió de hombros y entonces oyó lo último que djio. ¿A qué venía eso? Soltó un suspiro y frunció el ceño mientras se acercaba a él de forma lenta, casi amenzante, además su mirada volvía a ser fría a pesar de tener un aspecto algo débil por estar empapada de arriba a abajo.

Una vez cerca del rey, alzó su mano con la servilleta y entonces le limpió la comisura del labio izquierdo que efectivamente, aún seguía manchado de vino.


- No vengo por eso, estúpido - se le había escapado, ¡pero había intentado venir en son de paz y él se lo ponía difícil - Quiero hablar contigo, y tiene que ser a solas.

Alzó su vista hacia un lado y entonces señaló a las sirvientas las cuales se sonrojaron en seguida y volvieron a disperarse con la misma velocidad con la que habían aparecido. Ghatta suspiró y entonces retiró la servilleta para luego dejarla a un lado, sobre la encimera.

- Entonces ¿qué? ¿Puedo hablar o tienes algo más interesante que hacer?


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 12:17 pm

El rey observó su reacción, que parecía ser bastante diferente a lo que hubiera sido si de verdad había venido por el collar. Se acercó a él lentamente, a lo que Gilgamesh retrocedió medio paso, incrédulo. Aún no estaba del todo seguro en ese tipo de cosas, no le era familiar el contacto femenino si no era sirviente-amo y eso lo ponía bastante
nervioso. Pero Ghatta era una sirvienta también! Se le había olvidad... claro, claro... ¿Y? Aún lo ponía nervioso. No sabía que iba a hacer, pero se dejó... y en contra de todos sus pronósticos, solo le limpió el labio manchado. Evidentemente se había limpiado el equivocado. Sin decir nada, la miró un momento, suavizando la mirada y serenándola.
Tenía ganas de preguntarle por qué. Por qué se comoportaba así con él. Por qué a veces era tan exasperante y a veces tan... argh! ¿Que no podía mantenerse igual un día entero?

Su respuesta le fue muy extrañamente familiar. Es verdad, le había insultado, pero el trato que tenía con ella siempre era así, un ida y venida de insultos y groserías. De malos modos y lengua suelta y sin pelos en ella. Que le haya dicho eso no lo consideró un escándalo y ni siquiera se preocupó por ello. Quizás cuanta mas confianza se tenían dos
personas, peor se llevaban... ¿Sería así la enseñanza? El rey no entendía muy bien... pero quizás la respuesta sea que se estaba volviendo mas humano...
De todas formas, si hubiera querido responderle a lo dicho, no hubiera podido, porque las siguientes palabras de la ladrona lo dejaron de una pieza. Petrificado en su sitio. ¿Hablar? ¿A solas? Primero se preguntó que eran tan secreto e importante para que sea a solas. Como ya había reflexionado antes, a ella no le importaba que pensaran los demás, allá ellos. Pero luego le preocupó cuando insinuó que en ese momento NO estaban a solas.. ¿QUÉ? Ghatta señaló hacia la salida y una multitud de ojos parpadeaban en la oscuridad... Parecían bestias al acecho en oscuros matorrales. Que habilidad tenían todas esas mequetrefes para espíar!!! debería enviarlas a otros reinos y trabajar en otros castillos rivales a ver si les gustaba!! No podía creer que hayan visto y escuchado todo, ¿Hace cuanto estarán ahí? Vaya peligro que corría el propio rey por parte de sus propias sirvientas!! se lo comerían vivo por chusmas y curiosas si fuera necesario.

- Eh... ¿Eh? ¿Te parece que tengo algo mas interesante que hacer?- Respondió medio tartamudeando, aún boquiabierto por el descubrimiento. Sin pensarlo le señaló una puerta trasera que llevaba a otra red de pasillos, y que también desembocaban en la habitación del rey. Claro que en esa puerta también había sirvientas espiando...
Cuando no!! - Creo que estaremos seguros... en mi habitación.- Dijo algo contrariado, a sabiendas de que de seguro le incomodaría... Pero no, claro... ya había estado ahí. Solo dos personas habían entrado a la habitación de Gilgamesh. Una entró sin permiso, violando la seguridad del castillo. La otra... la había traído él para salvarle la vida. - Sígueme- Y sin mas, comenzó a caminar cruzando la puerta trasera de la cocina, adentrándose en los oscuros pasillos.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 12:18 pm

El rey parecía sorprendido por lo que había dicho Ghatta... ¿Acaso no se hbaía dado cuenta en todo este tiempo? La
chica parpadeó algo incrédula por que el rey no se hubiera dado cuenta, ¡si era evidente! Suspiró suavemente y entonces volvió a mirarle. Cuando le dijo lo primero la ladrona se limitó a bufar como diciendo, es evidente que no... Pero bueno, tampoco quería decirlo en alto quien sabe si luego le saltaba con algún tipo de encargo real o todo eso. Lo cierto es que nunca le había visto hacer nada con respecto a su puesto, ya que nunca se quedaba tanto por la mañana como para ver como daba consejos y demás a los habitantes de Arcadia... Lo único que le había visto hacer era pues practicar sus clases de baile y oir que tenía que estudiar alguna lengua rara de esas. Siguió el dedo señalador del rey, acabando éste en una puerta trasera... No se había fijado la verdad sino llega ser porque él la había señalado en ese preciso instante. Comprendió entonces que quería que ambos salieran por ahí, así que no hizo falta ni que él le dijera que le siguiese, pues ella lo haría igualmente.

Comenzaron a caminar por el largo pasillo, uno que no recordaba pero que por lo visto, también daba a su habitación. Cualquier chica se pondría nerviosa y como una loca al ser invitada a la habitación del gran rey Gilgamesh de Lagash, pero con ella no funcionaba así.. Había estado tantas veces, que había perdido ese nervio, aunque en realidad, jamás lo tuvo y eso que habían tenido situaciones bastante extrañas en aquella sala. De pronto, como si de un propio relámpago se tratara, un recuerdo volvió a atravesar su mente de punto a punto, dejándole una imagen clara, una imagen clara de un chico muy parecido a Gilgamesh besándola de forma tierna e incluso algo desesperada, como suplicando. Ghatta caminaba tras el rey, por lo que al llevarse las manos a los labios lo hizo de forma discreta a pesar de que el chico no pudiee ver nada.

Una vez llegaron frente a la puerta, Ghatta entró sin esperar mucho a que el rubio le cediera el paso y entonces miró a su alrededor. Nada estaba cambiado, sábanas sin deshacer, todo completamente ordenado. Espera, ¿sábanas sin deshacer? ¿Acaso no había dormido nada en todo el día? ¡Hasta ella había descansado! Además era tarde, y a juzgar por como estaba, la idea de que el rey se había levantado de la cama para buscar algo de comer en la cocina se había disipado completamente... Si el rey estaba ahí, era porque o llevaba ahí toda la noche o había deambulado por el castillo por lo menos, eso era lo que hubiese hecho la ladrona en su lugar, deambular por ahí e investigar aunque seguramente, Gilgamesh se conocería el castillo demasiado bien como para investigar y se le haría completamente aburrido. Al oir como el rubio cerraba la puerta tras ellos, soltó un suspiro y se giró hacia él con una mirada totalmente decisiva. Lo que ellos no sabían, es que la puerta que acababan de cerrar estaba siendo asaltadas por todas aquellas sirvientes curiosas que ahora se peleaban por mirar por el pequeño hueco de la llave que tenía la puerta. La ladrona seguía ahí, mirándole con decisión aunque no presentaba furia ni enfado, era una mirada relajada pero decisiva de esas que hacen que tragues saliva porque no sabes lo que va a venir o qué irá a decir.


- Has estado.. Desde que te conozco incordiándome. Intentando hacerme la vida totalmente imposible, tanto personal como laboral. No sólo NO me has devuelto en un principo algo que yo misma fabriqué sino que además, me has robado uno de mis primeros bailes - se lo había dicho como reproche - Para colmo, me puedes tener a tu merced cuando desees o por lo menos, de presencia física por esta pulsera del demonio - la mostró - Siempre has procurado tenerme al límite y pasar totalmente de mí y si es haciéndome daño o rabiar mejor y sin embargo - se quedó en silencio durante unos segundos y luego desvió la vista - Has hecho todo esto por mí. No sólo has hecho que uno de mis sueños más preciado vuelva de nuevo junto a mí sino que además, no has dudado ni un segundo en devolver el collar a ella y encima... Ayudarme.

Volvió a girar la vista hacia a él con las mejillas algo sonrojadas, no era fácil, pero se merecía eso.

- Así que por ser un imbécil arrogante, que me saca de quicio las mismas veces que me hace reir... Gracias.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 12:29 pm


Spoiler:
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Caminaron entre la oscuridad por los pasillos, casi de memoria. Gilgamesh sabía perfectamente hacia donde ir y Ghatta lo seguía sin dudar. Dobló por una esquina, luego por otra, derecha, izquierda, escaleras arriba. Ya se habría perdido cualquier insulso mortal. Las sirvientes, cual séquito fiel a su curiosidad y romanticismo ciego, los seguían sin titubear por los pasillos, manteniendo una lejana distancia. Seguramente sabrían que se dirigían a la habitación, Marta en especial lo sabía... ella sabía todo siempre, bruja! La habitación del rey era casi ya lugar común para ellos dos, para un encuentro. Ya no era mas el salón, un lugar público para cualquiera... Incluso había dormido en su cama... en una situación bastante extraña, pero había dormido allí, y también... El rey se sonrojó de la nada mientras abría la puerta y dejaba pasar a al chica primero. Detrás suyo cerró ambas puertas de madera y se volteó hacia Ghatta. Mantuvo su mirada en ella mientras se dirigía hacia la ventana y la cerraba también. La cama estaba perfectamente hecha, las cosas ordenadas, las velas
encendidas... parecía que hacía rato que alguien no habitaba esa habitación, y que estaba de decoración. No había ropa en el suelo, ni sucia, ni doblada. Todo estaba en su sitio. El rey no había pasado por allí desde que bajó a desayunar con Ghatta... Dentro de la habitación, flotaba un aroma ténue y suave, que apenas se podía oler. Y no era precisamente el aroma corporal del rey. La ladrona se veía pensativa, observando las cosas de la habitación. No podía saber lo que pasaba por su mente, pero tampoco era cuestión de indagar en eso. Cuando todo estuvo calmo, ella lo miró... le dedicó una mirada prolongada, profunda, que decía miles de cosas. Era un poco intimidante y segura, pero se notaba que miraba con el corazón. Gilgamesh se puso mas nervioso que de costumbre pero mantuvo la compostura. Su expresión se mantuvo seria y sin temblores, mirándola con los ojos entrecerrados y relajados. Pero no todo era así, por dentro se pregunta qué era tan importante, qué tenía que decirle. La verdad era que se moría por saberlo, bueno o malo. Ella nunca quiso hablar con él con tanta efusividad como en esa ocasión. Algo importante era, y el rey no se lo quería perder, ni desperdiciar una letra de cada palabra que pronunciaría. Así fue como comenzó a sudar profusamente, con gotas que caían por los lados de su cara, por su nariz, bajaban por su cuello... Así fue como su corazón comenzó a latir de una forma tan violenta que casi podía oírse en el silencio de la habitación. Así fue como sus manos comenzaron a temblar de impaciencia, y sus ojos amenazaron con dejar de sostenerle la mirada. - ANDA YA MUJER! HABLA!- Pensó impaciente. ¿Debía temer lo peor? ¿Qué era lo peor? Eso nunca lo había pensado...
------------------------------------------------I can kiss away the pain-------------------------------------------
Has estado.. Desde que te conozco incordiándome. Intentando hacerme la vida totalmente imposible, tanto personal como laboral. No sólo no me has devuelto en un principo algo que yo misma fabriqué sino que además, me has robado uno de mis primeros bailes. Para colmo, me puedes tener a tu merced cuando desees o por lo menos, de presencia física por esta pulsera del demonio. Siempre has procurado tenerme al límite y pasar totalmente de mí y si es haciéndome daño o rabiar mejor.
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Unos segundos incómodos siguieron a esas palabras. El rey hacía intenos por interrumpir, pero ella hablaba tan rápido y con tal desición que no pudo hacerlo. Se estaba esperando ese momento, pues, tenía razón en todo. Sabía que le echaría la bronca por todo eso, ahora que podía, ahora que era libre, ahora que ya no quería ni necesitaba nada mas del rey de Arcadia. Pero no, no todo eso era verdad... muy pocas cosas. La chica estaba completamente equivocada... Gilgamesh podía ser así, podía mostrarse así, podía actuar así obligado por su personalidad, por su orgullo... pero sus intenciones nunca fueron hacerle daño, ni por asomo. Creyó que estaba muy claro... creyó que al hacer daño, el damnificado sufriría de tal forma que dejaría a todos sus demás actos como una caricia cariñosa. Pero su forma de ver las cosas parece que no funcionaba en todos. Su cruel forma de ser había convertido al monarca en una persona que al tratar a alguien de manera indiferente, ésta se sentía satisfecha. Siempre vio los buenos tratos como una forma de debilidad. Se había ensañado con la ladrona por alguna razón, por una razón que no sabía cual era... pero siempre le hacía la vida imposible a todo aquel que podía, despreciandolo por naturaleza. Leonna había tenido un papel importante, al igual que Ghatta... De a poco, fue viendo la importancia de los objetivos de las personas, la importancia de la familia. Muy en el fondo, había nobleza dentro de su corazón, y por orgullo jamás lo hubiera demostrado, por detrás del telón habría entregado el objeto a quien pertenece, a la persona mas importante para ella y así lo hizo. El baile... fue un cretino en ese momento. Estaba cegado por un sentimiento nuevo que Ghatta le hizo aflorar, ¿como le había dicho Marta que se llamaba? Sielos? Ah no, no... Celos. Algo así era, no lo recordaba... Por alguna razón le molestó que ese guerrero anduviera junto a ella, y se desquitó con quien no debía. ¿Pasar de ella? Si supera... ¿Hacerla rabiar? Siempre. ¿Hacerle daño? Nunca. Si lo había hecho, se disculparía, al igual que lo había hecho siempre que reconocía sus errores, como lo hizo con Leonna. La única que no lo juzgó a la primera. Pero su discurso no terminaba allí...
------------------------------------------------I will stand by you forever-------------------------------------------
y sin embargo... Has hecho todo esto por mí. No sólo has hecho que uno de mis sueños más preciado vuelva de nuevo junto a mí sino que además, no has dudado ni un segundo en devolver el collar a ella y encima... Ayudarme.
---------------------------------------------------------------------
El rey desvió la vista, completamente sonrojado y con el ceño fruncido. Solo habían palabras dentro de su mente que reflejaban su expresión en su rostro. - Idiota, estúpida, tonta, idiota, estúpida, tonta, idiota, estúpida.. ¿Y ahora de que iba todo eso? No esperaba que reconociera esas cosas, no esperaba nada... Simplemente creía que se largaría sin mas... si tanto mal le había hecho... ¿Por qué no se iba del reino con su hermana? Era una idiota. Lisa y llanamente. El labio inferior de Gilgamesh comenzó a temblar y en seguida se puso de espaldas a ella, con los brazos firmemente cruzados. Sus orejas ardían en llamas y su color era como el de un ají. - Idiota... Ya se que nunca creíste en mí... pero el trabajo de un rey es cumplir sueños. Los sueños de cada habitante de su pueblo, incluído el tuyo... en especial el tuyo. Por supuesto que haría todo eso, las veces que sean necesarias.- Sentenció, con un monumental esfuerzo para que sus palabras salgan de corrido, sin entrecortarse entre las oraciones. A pesar de todo, se negaba a ser ese tipo de héroe, había definiciones que llamaban héroes a quienes ayudaban a las personas valiéndose de una máscara para ocultar su identidad real. El caso del rey Gilgamesh de Lagash era todo lo contrario. Primero no tenía identidad... luego se construyó una. Luego descubrió que esa identidad que se construyó... era la máscara que usaba diariamente, y que la verdadera identidad que le ayudaron a descubrir, era la que usaba por las noches para ayudar a las personas. Así era como las sirvientas lo querían como a un hijo, así era como casi no había pobres en su reino, como el hospital y la mayoría de las clinicas eran de excelente nivel, como cumplía cada petición que los aldeanos iban a suplicarle a diario a
su gran salón. ¿Ghatta por fin lo había visto?
------------------------------------------------You can take my breath away-------------------------------------------
Así que por ser un imbécil arrogante, que me saca de quicio las mismas veces que me hace reir... Gracias.
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¿Es que lo hacía a propósito? ¿Por qué le decía esas palabras? ¿Por qué le daba las gracias por eso? ¿Por qué...? Seguramente ni siquiera sabía que era lo que quería con todo eso... solo decirlo para sentirse mejor y largarse. Ella quedaría limpia de conciencia, bien perfecto... bien por ella. Idiota. Una especie de impotencia comenzó a generarse dentro de él. Comenzó a mover su pie, muy ansioso, a morderse el labio para que dejara de temblar, a golpear sus dedos contra su brazo, que los tenía cruzados... No quería que lo mirase, no quería verla, no quería ser visto. Quería desaparecer, no quería ese sentimiento. Quería esas palabras y al mismo tiempo no. Es que la estúpida no sabía lo que significaban para él. Ya dispuesto a mandar todo al demonio, se dio la vuelta de una vez y se acercó a ella rápidamente, frenándose de golpe a apenas escasos centímetros de su cuerpo. Ambos estaban frente a frente y tuvo que agachar la cabeza para mirarla. Respiraba muy agitado, como un toro a punto de empezar su carrera. Sentía que iba a abalanzarse sobre ella con furia, pero obviamente se detuvo. Ambos brazos temblaban porque querían moverse, querían poner en práctica ese acto mágico en el cual no era diestro que muchos llamaban
"abrazar". La mente quería pero el cuerpo no hacía caso. La miró con los ojos cristalizados y rojos... no el color rojo habitual sino... irritados. Toda una sensación nueva para él. La miraba como queriendo gritarle de todo y echarla a patadas por idiota, por haberle dicho todas esas cosas que no debía decirle, no debía decirle para que no pasara precisamente eso. - Gracias a ti, idiota... No entiendes una mierda- Y ahí, al borde del quiebre, chocó muy levemente su frente contra la suya, como una broma referia a su situación habitual de enfrentarse con sus cabezas.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 12:32 pm

No comprendía muy bien por qué se había dado la vuelta mientras hablaba. ¿Acaso había dicho algo malo? Encima que le había dicho que gracias por todo.. Para Ghatta era bastante difícil expresarse y más si se trataba de un chico. Es más, normalmente no daba mucho las gracias a menos que alguien se las mereciera de verdad, de todas las personas que había conocido a lo largo de los años y en Arcadia, contadas con la mano, le había dado las gracias a tres personas nada más y una de ellas ahora mismo le estaba dando la espalda y haciendo que la ladrona comenzara a cabrearse, aunque muy levemente de momento. ¿Por qué? Le daban ganas de ir para allá y darle la vuelta de forma brusca pidiéndole una explicación a aquel comportamiento tan infantil. Pero cuando iba a dar un sólo paso hacia delante para hacer lo que había pensado, el rey se le adelantó, dándose la vuelta y caminando de forma decidida hacia ella. Ghatta abrió los ojos algo extrañada y alzó una ceja, pero pronto cuando lo tuvo tan de cerca fueron ambas cejas y de sorpresa, las que se alzaron. Sus mejillas se sonrojaron suavemente. No recordaba haberle tenido tan cerca desde... Desde aquel maldito sueño. Al elevar la vista poco a poco, pasando por su cuello, mentón, labios, nariz y finalmente ojos, descubrió unos totalmente diferentes. No tenía aquella mirada arrogante o fría y además, estaban como irritados. ¿Qué había dicho? ¿Qué había hecho? No entendía nada y menos aún cuando el rey chocó su frente contra la de la ladrona de una forma muy amistosa. ¿Que ella no entendía? ¿Gracias a ella? Ahora sí que no entendía nada... Su mente ahora pensaba demasiado deprisa y debía buscar alguna explicació para todo aquel comportamiento sin sentido, a ojos de Ghatta. Lo peor es que esta situación le recordaba a otra y pronto, volvió a ponerse triste y un dolor surcó nuevamente su corazón.

Pronto hubo una pequeña idea o suposición... A lo mejor el rey sí que tenía su pequeño corazoncito y quizás, Ghatta fuera una de las pocas que le daba las gracias por sus actos. Quizás jamás ha recibido unas gracias de nadie, unas palmaditas en la espalda que te hagan sentir ánimos de seguir adelante con lo que estás haciendo.. Sí, era muy probable que fuera eso y la ladrona no veía otra vía de explicación por ninguna parte que no desembocara en la idea o pensamiento que había tenido con respecto al comportamiento del rey. La ladrona se quedó mirando al rubio, y entonces comprendió que si era lo que ella decía, era que realmente se sentía solo y ella había sido la primera persona en demostrarle que él estaba haciendo las cosas bien. Esos ojos irritados... ¿Tenía ganas de llorar? ¿Tan solo estaba? Bueno.. Ahora en vez de enemigos eran algo así como amigos pero con derecho a enfadarse cada tres segundos, aún así de pronto, el rey había tomado otra pinta totalmente diferente, además de su aspecto desarreglado, antes nombrado. No sabía como actuar en una situación así, la verdad es que estaba algo cortada por lo que acababa de decir.


- Y-Yo no he hecho nada... No digas tonterías - comentó entonces.

Desvió esta vez ella la vista hacia otro lado. Múltiples pensamientos recorrían la mente de la ladrona y por inercia, alzó una mano hacia su cuello del cual colgaba un collar con un corazón de color naranja.. Su collar. No tardó en palparlo y jugar con él de forma nerviosa.

- B-Bueno pues eso era lo que quería decirte...

Se dio la vuelta mirando hacia la ventana y dándole a él la espalda. Para un rey, para laguien como él, era importante saber quienes les eran reales, aunque ellos se las dieran de duros, siempre querían oir pues eso que lo hacían bien, que el pueblo le era leal por algo y no por habladurías. Suspiró suavemente mirando hacia la ventana y a pesar de estar dándole la espalda, desvió la vista nuevamente hacia otro lado, hacia una de las velas aún encendidas, una que brillaba más que ninguna y que por ello captaba la atención de la chica, aparte de porque quería desviar su vista a donde fuera y de forma inmediata.

- Supongo que te piensas que fue desde ayer pero... Siempre has tenido mi lealtad y ahora, siempre la tendrás.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 12:36 pm

La situación parecía haberse relajado un poco, ya que Ghatta se había puesto de espaldas. La tensión que acumulaba el rey se había disipado por un segundo, pero aún quedaba en el ambiente. Se secó el sudor de la frente y desvió la mirada muy avergonzado. Así que eso era todo... listo. Solo eso era y ya, como pensaba... No sabía para que había ido si le iba a soltar semejante cosa y volverse a su casa sin mas. A pesar de todo la chica estaba con la respiración un poco entrecortada. Le costaba hablar con claridad y quizás se debía a los nervios del momento. Era una idiota, una tonta, una completa idiota. Si quería decir algo, que lo dijera de una vez. Que no de vueltas...
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Supongo que te piensas que fue desde ayer pero... Siempre has tenido mi lealtad y ahora, siempre la tendrás.
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Soltó esta última frase y el rey por primera vez se relajó. No de alivio, sino de comprensión. Cerró sus ojos, suspiró, y como si de cuidarla se tratara, se acercó por detrás. Sabía que quizás le costaba decir algo así, él por ejemplo jamás diría esas palabras. - Lo se, se que lo eres... - Ya no digas nada...- Dijo con calma, mientras le rodeaba el cuello con los brazos, estrechándola en un abrazo. Acercó su boca a su oreja por detrás y le susurró con suavidad.- Estás empapada, secate y cambiate de ropa... puedes darte un baño caliente si quieres.- Luego se mantuvo unos segundos así abrazado y recompuso su postura de nuevo, pero aún sosteniéndola de los hombros. Solo quería que no se enfermara, si la ladrona pensaba que tenía segundas intenciones, estaba muy equivocada. No quería alejarse de ella, quería estar un poco mas al menos sosteniéndola de los hombros, aunque ella estaba mucho mas calmada que él, incluso el rey necesitaba silla para caer rendido, o se desmayaría en el piso.

Se pasó la manga de su camisa por los ojos para secarlos y se dirigió al baño a buscar una toalla. No solo eso, sino que también abrió el agua caliente por si quería darse un baño. Salió del cuarto de baño con al toalla y... fue extraño. En vez de arrojársela como habría hecho en otro momento, se la tendió con dulzura a las manos. Seguramente al día siguiente volverían a acutar como siempre, a lo bruto, pero esa noche tenía algo que hacía del rey, un humano que podía sentir.

Mientras ella se secaba, se dirigió al armario y sacó una camisa blanca y unos pantalones cómodos, con los que estaría a gusto. Un momento...eso no estaba allí antes... Marta!! Esa mujer se le adelantaba en todo, ya había tomado incluso esos recaudos. Que mujer metiche!! Suspiró resignado y dejó la ropa sobre la cama. Gilgamesh no tenía fuerzas esa noche para luchar contra nada... era como la noche anterior, tal cual la noche anterior. ¿Solo había pasado un día? Increíble... No podía creerlo. Si esto continuaba así... ¿Sería este el verdadero hombre detrás de la armadura dorada? Antes de dar su último paso, se acercó a ella y pasó sus dedos por los cabellos mojados, jugando un poco con ellos y peinandola de forma torpe. - Para los leales a mi, el castillo es su segundo hogar... contigo incluida. Incluido este cuarto... Así que sientete como en tu casa- Dicho esto caminó hacia la puerta de la habitación, al tiempo que pronunciaba unas palabras extrañas en elfo antiguo que solo él entendía. En ese momento, algo hizo un click en la habitación. El sello de la pulsera de Ghatta había si destruido, y ahora podía quitársela cuando quisiera. Ya no la tenía presa, ya no podía... mientras se miraba su propio brazalete, el rey se preguntaba que poderes extraños tenía además de su proposito original... ¿Realmente tenía efectos secundiaros? Lo único que sabía era que ya no quería obligarla a nada. Sentía que ya no era
necesario, no había necesidad de hacerlo... Ahora era libre, mas libre aún de lo que era ya. Confiando en que sola se iba a percartar del asunto, porque el brazalete hizo un ruido y se movió un poco, el rey tomó el picaporte de la puerta. - Iré a preparar algo a la cocina y regreso. No olvides secarte bien luego.- Dicho esto, desapareció en la oscuridad del pasillo. Una docena de pares de ojos lo espiaban desde la penumbra, eran todas las sirvientas que se habían escondido para no ser descubiertas. Inmediatamente se perdió de vista, todas quisieron entrar a lo bruto a ver a Ghatta, pero Marta las detuvo con chistidos y señas a todo dar, como quien quisiese detener un tren a vapor a máxima velocidad. Marta sabía que no era momento, sabía que era momento para pensar, para que ella piense en todo lo ocurrido y reflexione sola.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 12:44 pm

Algo había hecho que tragara saliva de forma nerviosa y que de pronto, su corazón empezara a latir a un ritmo más inusual de lo normal. En realidad no era algo lo que lo había provocado, que pudiera ser, sino era por la persona que provenía, ese quién. Gilgamesh se había acercado por detrás y había pasado sus brazos por delante de la chica para rodearla y los había entrelazado justo a la altura de sus hombros. Había sido como inercia, pero Ghatta había llevado ambas manos a los brazos del chico como para pedirle una explicación, o más bien, para zafarse de aquel agarre... Era totalmente automático para ella reaccionar de esa forma ante cualquier muestra cariñosa o acercamiento. En ese momento, en ese momento en los que sus labios se habían entre abierto para decir cualquier cosa estúpida, el rey le había dicho o más bien pedido que no dijera nada más. Ghatta abrió los ojos de par en par al sentir el cuerpo del rubio tan cerca de ella... Sólo habían estado así en otro momento y había sido en esa misma habitación aunque en otra sala, el cuarto de baño. Pero algo le decía que esto no era lo mismo, pero para nada era lo mismo... En ese momento ella estaba muy triste, y él pues había actuado como si fuera su amigo y la había consolado.. ¿Porque eso era lo que había pasado no? Cerró los ojos unos instantes como eclipsada por ese momento, como sintiendo que todo se había congelado hasta que el rey susurró aquellas palabras en su oído. Cierto, estaba empapada y no era la primera vez que reprimía un estornudo para no levantar sospechas. Sonrió de forma ladeada ante su comentario.. Recordaba como aquella vez que también se había bañado por Marta exigirlo, él le había echado la bronca por usar instalaciones sin permiso de nadie. Recordaba aquella pelea en la que le había lanzado la maldita pulsera a la cara, aquella pulsera que ahora estaba en su muñeca, de forma inexplicable por cierto pues no recordaba habérsela puesto en ningún momento.

El abrazo de pronto cesó, dejando a la chica totalmente estática y clavada en aquel lugar. Oyó algo que la hizo dudar un poco y además preocuparse, el rey había respirado normalmente ¿y qué había de malo? Pues que esta vez la respiración sonaba algo mocosa... Como si hubiera estado... No. Bueno, en realidad ya no podía decir que algo era imposible después de todo lo que le estaba pasando. Que si un sueño, que si lloraba o casi lo hacía delante de alguien, que si el rey se portaba bien con ella... Eran muchas cosas increibles en muy poco tiempo y gracias a todas esas cosas, Ghatta había aprendido a no cerrar la puerta a ninguna posibilidad en su vida. Gilgamesh se había ido en dirección al baño y pronto la ladrona escuchó como había abierto el grifo para que seguramente, el agua empezara a calentarse. Cuando volvió de nuevo a la habitación principal, tenía una toalla en mano. Ghatta ya se había dado la vuelta en cuánto el rey había ido la primera vez al cuarto de baño, por lo que ahora había visto de frente como él se acercaba hacia ella y se la tendía. La ladrona aceptó la toalla mirando hacia otro lado y entonces comenzó de forma lenta a acercarse primero la nuca, luego el rostro y a continuación siguió con su cuerpo y extremidades. La toalla blanca cual perla, se estaba quedando algo amorranada, pues al haber estado corriendo por los charcos, rastros de barro se habían quedado en su piel como era de esperar, además de que su calzado ahora que veía, no se había secado del todo y había dejado un rastro peculiar en la moqueta del rey. Hizo una mueca como de haberla fastidiado y suspiró con un movimiento de hombros hacia abajo. Pronto el rey había dejado sobre la cama unas piezas de ropa, más pequeñas de lo normal. Vamos, que se notaba que no eran del rey. ¿De quién serían? Bueno, no quería darle demasiada importancia...

El rey comenzó a dirigirse hacia la puerta, con intención seguramente de salir de allí para dejarle sola, por si se quería bañar y demás.


- Para los leales a mi, el castillo es su segundo hogar... contigo incluida. Incluido este cuarto... Así que sientete
como en tu casa


Ghatta se sonrojó y puso morros mientras se cruzaba de brazos con la toalla en la cabeza. Si no había oído mal había pronunciado luego unas palabras extrañas. ¿Qué le había dicho? ¿La había insultado? Ghatta miró hacia otro lado durante unos instantes.

- Q-Que tampoco se te suba a la cabeza lo de leal ¿eh?

Eso, eso.. Que luego pasaba como cuando le decías a alguien que era atractivo, que se le subía a la cabeza a más no poder y entonces se creían las personas más irresistibles del mundo y siempre estaban haciendo algún que otro comentario en donde recalcaran lo guapos que eran. Ghatta hizo un gesto con sus ojos, como de suspiro pero sin suspirar y siguió mirándole, observando como apoyaba la mano en el picaporte para irse. ¿Por qué se iba? B-Bueno, claro que quería tener intimidad si se iba a bañar... Pero no tenía prisa por hacerlo, sin embargo, parecía que cada vez que había algo diferente entre los dos, o las cosas se torcían o el rey huía... Bueno, la propia ladrona también huía de ello. Y allí se quedó, completamente sola en aquella habitación enorme después de que el rey le dijera que iba a ir a la cocina para preparar algo. Agradecía el baño, agradecía la ropa pero... ¡Ella no podía quedarse ahí! No había avisado a su hermana. Su cuerpo le pesaba bastante, estaba cansada, pero aún así tenía fuerzas suficientes para batallar en el combate más importante de su vida. Suspiró y se quitó la toalla de la cabeza en un arrastre rápido que le dejó los pelos más alborotados aún si cabía y con esas pintas, se dirigió hacia el baño. Este era muy diferente... Era más grande aún que el anterior y espacioso. Ghatta comenzó a desvestirse tras darle una pequeña patada a la puerta que no logró cerrarla, sino más bien rebotó un poco con el cierre y se quedó media abierta. Dejó sus prendas en un pequeño cesto y cuando miró hacia aquella especie de cuenco en mármol, se fijó en que ya estaba casi lleno de agua caliente... Uf, agua caliente... Que bien le vendría. Le recordó a las propias termas y como había toallas de sobra, tras rodearse una al cuerpo metió el primer pie dentro. Estaba en su punto, estaba perfecta... No tardó en estar por completo dentro y media tumbada, con el cuello apoyado sobre el borde en una postura totalmente cómoda, pues tenía un pequeño hundimiento el mármol precisamente para ello. Vamos, el rey tenía todos los lujos... ¿Pero qué tontería? Claro, es el rey.

Un suspiro inundó la sala de baño y su vapor. Ghatta cerró los ojos y y disfrutó de aquel baño ahora relajante para ella. Su cabello se hundía y algunos flecos flotaban a su lado no tardó en deslizarse como una niña pequeña para mojarse completamente, aunque pronto recuperó la compostura y miró hacia los lados. ¿Quién iba a ver? Pues nadie, si estaba completamente sola. Cogió una pastilla de jabón blanca y comenzó a pasarla por su cuerpo desatando la toalla cuando le fue preciso, aunque había empezado primero por sus hombros, brazos y piernas. Su pelo pronto tuvo espuma y comenzó pues a frotarla de forma suave, desde las puntas hasta la raíz, todo muy lentamente, como distraída. Miraba a su alrededor... Y ahora sólo le vino a la mente una persona. Firenze. ¿Dónde estaría? No había vuelto a hablar con él desde que le había dicho aquellas desagradables palabras... Quería volver a verle, sentía que quería volver a verle. Su corazón se encogía con tan sólo pensar en él y no podía hacer otra cosa sino esperar al día más oportuno e ir a buscarle. ¿Pero por qué no venía él? ¿Acaso no podía ir él a por ella? Quizás a lo largo de su vida le habían ido a buscar demasiado... Suspiró. Era la segunda vez que era tratada así de bien y le daba miedo acostumbrarse a ello. ¿Qué estaba pasando? No tenía la mente para pensar la verdad, estaba totalmente confundida con todo aunque bueno, por lo menos ya le había dicho su discursito al rey le gustara o no... Aunque éste parecía haberse incluso emocionado.. Si era lo que Ghatta pensaba, que seguramente nadie en general se lo agradecía de esa forma y entonces pues se había emocionado, claro, debía ser eso no había otra explicación. No podía ver más allá de lo estúpido o más bien no podía ver lo obvio. Quizás un poco típico, ¿pero qué experiencia debe tener una ladrona que jamás ha tenido a nadie a su lado con quien compartir un sentimiento único? Por el amor de dios, ni siquiera había tenido su primer beso. Ese pensamiento logró que Ghatta abriera los ojos de par en par, era como si un relámpago hubiese atravesado todo su cuerpo. Se llevó las manos hacia los labios durante unos instantes y luego le dio un puñetazo, pura inercia como siempre, al agua salpicándolo todo. Para cuando se dio cuenta se llevó la mano mojada a su rostro y se maldijo. ¡Era un estúpido sueño! ¡Ese beso no había real! Porque ella no quería que fuera real.. ¿No? Sólo que le molestaba recordarlo tan a fuego, era como si por unos instantes lo hubiera sentido de verdad, no era como si te fueras a despertar y luego pensaras "uf qué susto".. No. Era como si de verdad le hubiera estado besando pero eso era totalmente imposible, evidertemente... Por lo menos para ella. En fin, otro suspiro más y otro pequeño dejamiento, quedando así el agua hasta la altura de su nariz, dejándola aguantando la respiración durante un corto tiempo en el cual finalmente se hundió para aclararse. No tardó en llenar un pepequeño cubo con bordes de oro y llenarlo de agua para ayudarse a aclarar mejor. Una vez lista, enrolló su cuerpo con una toalla, una seca y comenzó con movimientos rápidos y contundentes a pasarse otra por el cabello para quitarle toda la humedad que podía en ese momento.

Por fin había logrado estar seca... Se quedó mirándose en le espejo unos instantes, que desarreglada parecía pero es que, ella solía ser así y le gustaba, era como su propio estilo, un estilo que había mantenido durante bastante tiempo, durante toda esa soledad. Giró su vista para buscar entonces la ropa que le había dejado Gilgamesh pero entonces, se había percatado de un pequeño grandísimo detalle. No se la había traído al baño... Bueno, ¿pero estaba sola no? Claro, ¿entonces qué más daba? Con la toalla en el cuerpo y pasos totalmente ligeros, sus pies desnudos se dirigieron hacia la habitación principal, acercándose de forma lenta a la cama para coger la ropa...


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 12:48 pm

Una vez que cerró la puerta tras de sí, lo que ocurría en la habitación solo lo sabía la ladrona. El rey, por su parte, caminó por los pasillos y bajó las escaleras hacia la cocina, pensativo. ¿Por qué había reaccionado así? No podía creerlo, solo por escuchar esas tonterías... Bueno, no eran tonterías... Para Ghatta había sido importante lo que dijo, pues no se lo decía a cualquiera, ni tampoco lo decía fácilmente, y para él... también era importante. Pero aún no sabía si era importante solo escucharlo, o sí era porque era ella en especial quien se lo decía. Era como que... cuanto mas costaba obtener algo, mas anhelo se tenía por obtenerlo, y mas a gusto se estaba cuando por fin se obtenía.
En medio de la oscuridad, llegó a la cocina nuevamente, donde veía un panorama similar al de hacía un rato, solo que todo estaba oscuro ahora y la luna era la única que iluminaba la mesa y los estantes. Aún estaba el vino y la copa sobre la mesa... Lo miró por un momento y desvió la mirada hacia el armario de las copas, buscando una segunda. Pero no estaba seguro de si sería la mejor idea en ese momento... ARGH!!¿Donde estaba Marta cuando la necesitaba? Necesitaba de sus clases en ese momento, que le explicara qué debía hacer ahora... Si tenía que confiar en su criterio propio, estaba perdido... pero en ese momento no le quedaba otra opción. Suspiró y por primera vez tomó una decisión pensando enteramente en ella, en su estado de salud, y le preparó un té. Dos, para acompañarla... ¿Como demonios se hacía té? Era una gran pregunta que Gilgamesh se hizo un poco tarde... Pero que no cunda el pánico, había visto de vez en cuando hacerlo a las sirvientas, no era difícil... Primero tenía que calentar agua. Tomó una olla profunda y vertió bastante agua dentro. Luego la sostuvo desde la base con su mano extendido, y comenzó a calentarla, haciendo la función de una hornalla. Mientras iba y venía con la olla en su mano, como un loco, pensaba en que mas haría falta. Se dirigió al armario de las hierbas para té y lo miró cuidadosamente. Había mucho para elegir, y quería ser cuidadoso. No quería que sufrieran alucinaciones o cosas raras. Quien sabe si acabarían en una pesadilla peor que la que vivieron. Finalmente tomó unas hierbas clásicas y comunes, que siempre se usaban para el té convencional. Eran inconfundibles. El agua ya estaba hirviendo así que vertió el contenido en dos tazas, pisó las hierbas y mezcló el polvillo en ellas, mientras revolvía y veía como el agua tomaba color. No sabía si estaba bien hecho así, pero le había puesto empeño, así que mas le valía tomarselo. Puso ambas tazas en una bandeja y comenzó a caminar nuevamente hacia la habitación, con cuidado. Subía lentamente las escaleras para que no se le caiga nada, mientras miraba el líquido fijamente a ver si se movía demasiado. Gilgamesh odiaba el té, le parecía horrible y no lo soportaba... ¿Entonces por qué...? Cada vez tenía mas preguntas que respuestas. Estar cerca de esa mujer era casi aprender una vida nueva, muy diferente a la que había vivido hasta el momento.

Casi como efecto de la pulsera, ambos pensaron exactamente al mismo tiempo en el beso. Para ella había sido un sueño y estaba convencida de ello, pero el rey no dejaba de pensar en lo real que fue y en lo intenso que se sintió. Hasta el momento Gilgamesh no sabía que ella lo había sentido, y le dejaba muy incómodo tanto haberlo hecho como que no se haya enterado... ¿Acabaría por decírselo? ¿Sabría que le había salvado la vida? ¿Habrá sido cierto que había funcionado, o fue parte del sueño? De alguna manera le incomodaba quedarse con el tema en la garganta, y seguramente a ella también... ¿Cuanto tiempo había pasado ya? Entró a la habitación y dejó la bandeja sobre una pequeña mesa. Todo estaba en silencio y el rey entró con mucho sigilo. Solo podía oirse la lluvia, y el sonido de agua del baño, pero que se confundía con el exterior. Bastante vapor salía por la puerta del baño, que estaba entre-abierta. ¿Estará todo bien allí dentro? Gilgamesh no tenía nada de tacto, y con toda inocencia se aproximó hacia la puerta. Iba a echarle un grito desde allí, pero se acercó justo por donde la puerta estaba un poco abierta y a pesar del humo, se veía un poco del interior. Instintivamente sus ojos se posaron en la figura femenina que se levantaba de la tina... completamente desnuda!! No no no no no podía ser. Bueno sí, estaba bañándose, pero al menos no pudo verla por completa. Se estaba levantando del agua, pero con el vapor y el largo cabello, no había visto sus partes mas íntimas, pero igual era suficiente para morirse de vergüenza. Era la segunda vez que la veía en paños menores... el día anterior la había visto cambiarse también, ponerse ese vestido negro... Y ahora la segunda vez que veía ese cuerpo, pudo ver con claridad su vientre, sus piernas y las curvas de su espalda y hombros. El cabello le cubría el pecho y se había volteado justo, impidiendo que se vieran sus nalgas. Inmediatamente se apartó de la puerta, sin esperar a que se descubriera otras partes de su cuerpo. Sus ojos parecían salir de sus órbitas y su cara estaba completamente roja. Si llevaba la bandeja en ese momento, la habría echado al suelo sin reaccionar. Su corazón latía con violencia y no sabía donde meterse, encima Ghatta estaba a punto de salir del baño! ¿Y si lo encontraba ahí? Se cabrearía seguramente... Se quedó inmovil, mirando para todos lados a ver a donde podía ir. Podría salir de la habitación y esperar a que se terminara de cambiar, pero la única forma de saberlo era que ella se lo comunicara. Ya estaba a punto de salir, así que rápidamente se dirigió hacia la puerta, abalanzándose sobre el picaporte... pero era demasiado tarde. La ladrona había salido ya con una toalla envolviéndola por completo.

- Y..yo.. no quise...no fue mi intención- Tartamudeó nervioso sin quitarle la vista de los ojos. Temía que si movía sus ojos, éstos se dirigirían hacia su cuerpo, y ella se daría cuenta sin duda. ¿Qué tenía que hacer ahora? ¿irse? No tenía tacto suficiente y estaba demasiado nervioso en ese momento, por lo que solo se dio la vuelta, dándole la espalda - No miré a propósito... lo siento- ¿Se había disculpado? ¿Quién era él? Cada vez estaba mas convencido de que esa chica lo estaba cambiando... O mas bien, que con ella era otro. ¿Era él mismo o era su máscara? No había nadie que pudiera responderle eso... solo él mismo... pero le sentaría perfecta una persona con quien hablar precisamente ese tema... ¿Leonna sería la indicada? No podía soportar solo esa presión... Pero Leonna era la hermana justamente, no era conveniente... grrr maldito mundo pequeño...


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 1:03 pm

No se había fijado... Si lo hubiera hecho, le habría visto. Cuando iba a ir a coger la ropa, por caminar con sigilo y de forma rápida pasó por alto un gran detalle... No estaba sola. Eran esas situaciones en las que pasas de largo y luego vuelves de nuevo marcha atrás para ver si realmente era verdad eso que creíste ver y en este caso sí. Ghatta giró su rostro de forma totalmente helada y pronto sus mejillas se sonrojaron. Tenía una mirada totalmente seria pero su rostro no reflejaba sentimiento alguno. Era consciente de que estaba en toalla, frente al rey... Y aunque éste le hubiera visto ya en pijama y empapada, no era lo mismo... No era para nada lo mismo. Sus ojos chocaban una y otra vez y ninguno de los apartaba la mirada. Ghatta permanecía estática con la mano alzada agarrando la ropa sobre la cama mientras seguía mirándole con temor a que, si dejaba de hacerlo, éste apartara la vista hacia otro lado de su cuerpo. Por lo menos, estaba tapada con la toalla pero aún así, no podía evitar sentir la vergüenza más grande del mundo. Algo le puso aún más nerviosa, el rey había empezado a medio tartamudear dejándole ver a Ghatta que él también estaba nervioso... Si por lo menos hubiera pasado de todo a lo mejor le quitaba hierro al asunto pero el chico estaba completamente sonrojado y pronto, se había girado quedando así mirando hacia la gran puerta de su habitación. Ghatta sin embargo seguía completamente estática mirando ahora su espalda. ¿Por qué tenían que pasarle estas cosas a ella? Si es que no debía haberse entretenido con el agua o jugueteando con el jabón.

- No miré a propósito... lo siento

¿Lo siento? Ghatta alzó las cejas sorprendida, ese lo siento, fue el detonante para que Ghatta comenzara a moverse. Pronto se había puesto la ropa interior y seguidamente la ropa en sí que le había dejado antes el propio Gilgamesh. Suspiró para si misma sentada en la cama aún mirándole con el rostro algo inclinado hacia un lado. ¿Por qué las cosas siempre eran tan complicadas y extrañas con él? Tener vergüenza no serviría de nada, sólo para formentar el corte que había entre ellos dos ahora mismo, debía hacer algo o acabaría por morirse de vergüenza... ¿Pero qué podía hacer? Se levantó y cogió la toalla y comenzó a acercarse a él, claro que él podría pensar que claramente se iba al baño pero no. El rey sostenía aún en sus manos una bandeja, por fin se había fijado... La ladrona le puso de forma cómica la toalla mojada sobre su pelo, por lo que seguramente quedaría húmedo y seguidamente le quitó la bandeja de las manos.

- Si querías darte un baño conmigo.. Sólo tenías que pedirlo - insinuó burletera.

Sí... Era una buena forma de comenzar a quitarle el hierro al asunto. Se fijó entonces en la bandeja y comprobó que lo que había traído era té.


- ¿Y esto..? - preguntó entonces.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Vie Mayo 27, 2011 1:07 pm

El rey notó unos pasos que se acercaban por su espalda... ¿Y ahora que? ¿Qué pretendía? Ya se había disculpado!! Por lo menos estaba vestida y no tenía que cuidar sus modales. Si, a pesar de todo tenía modales cuando quería. Eso le habían enseñado, pero no le habían enseñado a mantenerlos siempre y por eso los guardó en lo profundo de su ser. Al asomarse por su costado para ver la bandeja, éste la vio ya cambiada y con la toalla en el pelo. Bufó haciéndose el fastidiado, pero en realidad estaba sonrojado y nervioso. Idiota! La tonterías que le proponía!!!
- Calla, se que tu te morías de ganas por pedírmelo.- Le devolvió con una sonrisa de lado, para romper el "hielo"... claramente una ironía, porque el ambiente estaba caldeado como un volcán. Al notar la bandeja, el rey la apoyó sobre una mesita pequeña que estaba junto a él y con las manos ya libres, tomó la toalla que estaba sobre la cabeza de Ghatta, y sin quitarla, comenzó a frotar con ganas su cabello para secarlo, claro que sin hacerle daño. - Si... no... te... secas... tomarás... un... resfriado- Le dijo de forma pausada, en tono de burla como a una niña pequeña mientras le pasaba la toalla por el pelo sin dejar puntas goteando.

- Y esto, por si no lo sabes, se llama té. Es una bebida caliente muy común.- Explicó una vez mas bromeando con ella... Lo había explicado como si supiese de que hablaba, pero la verdad le había costado un ojo de la cara preparar ese estúpido té. Ni siquiera él sabía los secretos detrás de esa elaboración. - Es para beber, así que tomalo que te hará bien... Sino terminarás enfermándote.- Continuó, bromeando como si Ghatta no tuviera idea de lo que estaba hablando. De pronto se le ocurrió que a pesar de todo, aún no confiaba enteramente en él y podría pensar que la bebida tenía algún ingrediente extraño, que le había echado a propósito para ella. Con intención de adelantarse a sus intenciones y desmentir su posible acusación, Gilgamesh tomó una taza al azar y se la llevó a la boca, bebiendo un sorbo. En seguida el rey hizo una expresión involuntaria de desagrado, frunciendo la nariz y sacando la lengua.

- ¿ves? No tiene nada... - Le aseguró, y rápidamente dejó su taza apenas con un sorbo de líquido menos sobre la mesita. Gilgamesh odiaba el té... le parecía asqueroso, horrible, insoportable. Nunca le gustó y no tenía reparos en rechazarlo cada vez que se lo servían. Estúpida bebida de nobles ricos... Solo había llevado dos tazas para que no sospechara nada extraño, y también acompañarla en esa tarea. Estar en grupo y hacer las cosas solo, podía resultar bastante incómodo. Aunque no creyó que la ladrona tuviera problemas de comodidad, era algo que no podía dejar de hacer con las personas a quienes no ignoraba ni se mostraba indiferente... Si, porque solo esos tres tipos de personas existían para él. Los que odiaba, que duraban muy poco tiempo vivos... a los que le era indiferente, o sea, prácticamente todo el resto del mundo... y a quienes no entraban en ninguna de las dos categorías... Como algunas de las personas que había conocido, Ghatta y Leonna entre ellas. Aún no tenía un nombre para esa categoría... se lo preguntaría a Marta... Y la confianzuda mujer seguramente le pondría el rotulo "gente que aprecia" sin pensarlo dos veces, a lo que Gilgamesh patalearía y gritaría como niño, negando y rechazando esa definición. Si, así era una forma probable en que ocurrirían las cosas...


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 27, 2011 1:27 pm

El rey también le soltó un comentario para seguirle la broma, cosa que agradeció porque así ayudaba a quitarle hierro a todo el asunto... Sin embargo, se sorprendió cuando se colocó detrás de ella tras dejar la bandeja en una mesa. ¿Qué pretendía? De pronto se puso nerviosa, pero ese sentimiento paró cuando notó la toalla en la cabeza de la chica siendo masajeada. Gilgamesh había empezado a secarle el pelo de forma tranquila pero aún así, mientras, se estaba burlando de ella con los comentarios, tratándola como si fuera una niña pequeña. Ghatta seguía algo sorprendida por su forma de actuar pero aún así no podía quejarse. Seguro que se estaba preocupando por haber visto como había venido de empapada y se sentiría culpable.. ¡Sí! ¡Lo hacía porque sino se sentiría culpable! Suspiró cuando empezó a explicarle lo que era el té. ¡Ella ya sabía lo que era! Leonna siempre preparaba té, y aunque a ella no le gustaba, siempre conseguía hacer trampas poniendo muchas cosas dulces como el azúcar o la miel en su interior... Así, sí que se lo podía beber de la otra forma, pues no. Le parecía demasiado amargo para su gusto... Pero bueno, si el rey había ordenado hacerlo seguramente había sido para entrar en calor. ¿E-Entrar en calor? ¡Para que nadie se pusiera enfermo! Asintió con la cabeza de forma suave y cuando Gilgamesh soltó la toalla, se quitó de debajo y se hizo el cabello hacia un lado. Estaba despeinado... Luego le preguntaría si tenía un cepillo o algo por el estilo.

Miró el té y volvió a mirar a Gilgamesh, así unas dos veces más. ¡El té iba a estar asqueroso! Pero todo fuera por.. Por complacerle, pero sólo por esta vez. Sin embargo, el rey se le adelantó y cogió una taza de té para beber un sorbo y de forma inmediata poner una mueca de asco... ¿Acaso a él tampoco le gustaba? Se quedó observando como se le arrugaba la nariz de forma divertida.


- ¿Ves? No tiene nada...
- Yo no he dicho nada... - bromeó.

Seguidamente dudó pero al final.. Cogió la taza servida entre sus manos y primero sintió el calor de ésta... Era bastante agradable y se agradecía para qué engañarse. Suspiró y entonces se concentró para no hacer ninguna mueca. Sus labios se posaron sobre el borde blanca de la taza y entonces tocaron el líquido caliente. Ya, con ese roce, había sentido el sabor más amargo del mundo, pero debía resistir. Sin embargo, aunque no hubiese hecho mueca, sus cejas se habían alzado de manera rara. Finalmente pegó un sorbo... Mejor bebérselo poco a poco, si le daba un largo iba a morir. Nada más el líquido recorrer su garganta provocó una media mueca en la ladrona pero... Una mueca neutral, totalmente extraña. ( : |)

No tardó en medio toser o más bien carraspear.


- Em, está muy rico... Gracias.

Gilgamesh era como un niño pequeño, cuando hacía algo con buena intención y que encima salía medianamente bien, había que felicitarle por ello... Que, aunque él no lo pidiera, ella estaba segura de que lo que quería oir era exactamente eso, un "gracias" de aquella ladrona tan dura de pelar.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Sáb Mayo 28, 2011 6:08 pm

Observó detenidamente a la ladrona, esperando espectante a que tome de la taza. Quería ver su reacción pero la verdad es que debío de no haberla visto, porque fue terrible. De verdad parecía que no le había gustado y el rey pensó que había sido por su culpa, por prepararlo mal, pues no sabía que a ella no le gustaba el té. Tampco se
iba a hacer problema por ello, era un hombre hecho y derecho, no una mariquita... pero por primera vez en su vida quería hacer un lindo gesto y no le había salido, y eso lo cabreaba. Para su sorpresa, Ghatta respondió de forma exactamente opuesta a la que había previsto. ¿Quería ser amable con él? ¿Por qué? No era su estilo... no entendía nada... Era obvio que no le había gustado pero aún así... idiota...

- Avísale a tu cara entonces- Dijo en broma con una sonrisa, mientras se echaba a reir, no de forma exagerada pero con una soltura que nunca había tenido. Por alguna razón se sentía bien que le agradeciera... al fin y al cabo lo estaba haciendo por ella... ¿Lo estaría haciendo por eso? ¿Por un simple "gracias"? Si se lo ponía a pensar, quería que hubiese funcionado el encuentro con su hermana... pero no. Quizás si funcionaba... el gradecimiento
hubiese sido aún mas profundo y sincero. Mas bien, su felicidad sería mucho mas completa... pero recordó como se abrazaban las hermanas después de un gran momento de tensión... mas sentimiento que eso no existía.
No pudo ofrecerle ese encuentro y se sintió mal por solo poder ofrecerle una insulsa tacita de te. Aunque... Si... si, había bailado con ella... era algo que no olvidaría fácilmente... pero le provocó tristeza y todo su esfuerzo por hacer que se juntaran había sido en vano. Ahora tenía que contentarse con servir té. ¿Por qué era tan quisquilloso? ¿Por qué con eso precisamente?

- Termínalo todo- Dijo haciéndose el serio, en tono de broma. De verdad le haría bien, así que tenía que beberlo... ¿A quien se le ocurre aparecer así de la nada bajo la lluvia a medianoche? Se quedó pensando en eso unos minutos... era extraño, muy extraño.
- ¿Sabías que nadie haría lo que acabas de hacer hoy, no? Por ningún motivo...- Y era verdad... No tenía por qué haber ido... podía esperar hasta el amanecer, por alguna razón... lo veía... como un gesto muy importante.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Sáb Mayo 28, 2011 6:09 pm

- Avísale a tu cara entonces.

Ghatta se tocó la cara de forma instintiva como a quien le dice que se limpie, que siempre lo hará directamente sin esperara a que terminen la frase. Observó entonces, sorprendida, como el rey sonreía y luego comenzaba a reir de forma leve... ¿Reir? Se quedó en silencio y luego se hizo la ofendida... ¿Qué pasa? Es que no le gustaba el té simplemente pero ya que lo había preparado para ella no podía hacer menos en ese momento. Suspiró abatida por no poder decirle que en realidad lo hacía por él y entonces escuchó como le decía que lo terminara todo con un gesto serio pero aún con ese tono que indicaba que era de broma. Lo peor, es que sabía que tomárselo sería lo mejor, algo caliente para el cuerpo después del frío que acababa de pasar. Cogió la taza nuevamente entre sus manos y entonces lo miró, como quien mira al típico jarabe que sabes que está asqueroso pero que aún así te lo tienes que tomar sí o sí, o no te pondrás mejor. Por un segundo le recordó a su hermana... Ella siempre tenía que quedarse esperando a que se tomara todo porque sino... Sabía que en cuanto se diera la vuelta Ghatta aprovecharía para tirarlo por algún rincón de la casa.

- ¿Sabías que nadie haría lo que acabas de hacer hoy, no? Por ningún motivo...

Sus repentinas palabras lograron que el gesto de beber de Ghatta parase en el acto para después, sus ojos miel mirar al chico. ¿Por qué sintió vergüenza de repente? Sus mejillas se sonrojaron y aprovechó para carraspear de manera rápida.

- E-Era mi deber.. Nada del otro mundo.

Y antes de que pudiera delatarse de alguna forma, se llevó aquella taza blanca a los labios y dio esta vez un largo trago.. Por un instante pensó lo contrario que la última vez.. Si se lo tomaba rápido ya no quedaría nada y aunque el sabor amargo fuera más duradero, debía sacrificarse por el bien de su paladar. Otra mueca, ahora si más exagerada se hizo presente en su rostro.

- L-Lo siento pero es que odio el té.. - confesó por fin.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Sáb Mayo 28, 2011 7:38 pm

Parece que la pregunta le había tomado desprevenida, porque causó un efecto raro en ella. Otra vez contesto de manera aparentemente despreocupada, sin darle importancia... cosa que el rey sí hacía. Pero una palabra le había confundido, deber... ¿Su deber? ¿Desde cuando una ladrona tenía sentido del deber? Se suponía que eran personas libres de toda regla y de toda deuda, con su propio código moral. ¿Por qué era su deber? Simplemente para él sí era algo raro, y ella lo sabía, solo que se estaba haciéndo la difícil... incluso para ella también debió ser algo extraño el haber tomado esa decisión... podía haberse eperado hasta el día siguiente... Por alguna razón, el rey se alegró un poco de ese gesto, y de que haya ido esa noche. Por alguna razón era justo a quien necesitaba ver, en quien pensaba en solitario en la cocina.

Suspiró agachando la cabeza, pero mas de broma que de pena - Lo sabía... Nunca me salen bien las cosas- dijo sin pensar, resoplando. Miró ambas tazas de te y dejó la suya en la bandeja - Yo también lo odio...- Le dijo casi entre risas. La miró negando con la cabeza, pensando en ese tonto gesto que tuvo de decirle que estaba rico. Solo era una tontería, pero... ¿Ella amable con alguien? ¿Ella amable con ÉL?

Cuando ya tuvo las tazas de nuevo en la bandeja, se dispuso a bajar hacia la cocina para dejarlas, pero cuando estuvo en el umbral le dio una última mirada a la habitación. Todo estaba como hacía unos días, tal cual, salvo que ahora había una chica en ella... de nuevo. Le dedicó una mirada de unos segundos... tan... tranquila, mojada, con la guardia baja... La idea era que se sintiera cómoda allí... - ¿Quieres algo mas? No volveré a bajar...- Le advirtió con una sonrisa. Luego de su respuesta, salió de la habitación, caminó por el pasillo, bajó las escaleras y se dirigió a la cocina. El camino era oscuro y lúgubre... realmente el castillo era de temer una madrugada tormentosa. La lluvia comenzó a caer mas intensamente aún, regalando un sonido muy agradable al ambiente.

Se quedó un momento pensativo, mirando las tazas en el lavabo, y luego emprendió el camino de regreso. Pensaba en que era la primera vez que se relacionaba tanto con alguien, y era algo que había querido evitar por completo toda su vida. Siempre lo vio como algo malo, sabía que el resultado iba a ser malo, pero nadie le dijo que el proceso era tan
agradable... tanto que engañaba a cualquiera, y pesar de creerse un semi-Dios, el rey era un humano como cualquier otro. ¿Qué debía hacer? Tenía la noción de terminar todo cuanto antes y regresar a como antes... pero no tenía el poder para hacerlo... no tenía la voluntad porque ya había probado mucho de esa chica, habían tenido muchos encuentros... y lo mas intrigante era que a pesar de haber vivido muchas situaciones para el olvido, aún algo extraño
ocurría, comenzaban a llevarse bien. Como el primer hombre que mordió el fruto prohibido por la tentación, esto era parecido. Le habían hecho disfrutar de los placeres de un sentimiento agradable en su corazón, y ahora aunque él tenía la desición de dejarlo todo, era la mas difícil de su vida. ¿De verdad quería volver a su coraza impenetrable? Siempre
se sintió seguro allí y podía controlarlo todo, nada le afectaba. Pero... había salido de allí ¿Quería volver? La verdad era que todo siempre tiene un pro y una contra, equivalencia de intercambio, y a cambio de su alma de hielo y acero, no podía negar que era una vida de mierda... Como todo humano que haya visto la luz, volver a la oscuridad no era tan tentador. Todo en sentido figurado, claro estaba... El rey estaba probando un poco de su propia medicina, ya que le repugnaban esos actos amorosos y esos sentimientos agradables, solo creía que servían para hacer sufrir.
Parecía una prueba de las Diosas, que se reían de él y jugaban como si fuera una pieza mas en su tablero de juego.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Sáb Mayo 28, 2011 7:40 pm

Sus palabras y gesto le hicieron sonreir de manera burletera e iba a soltarle un comentario diciéndole que efectivamente no sabía hacer nada bien, que no sabía entonces como había llegado a rey.. Pero por alguna razón se calló esa respuesta y siguió mirando la taza. Gilgamesh lo cogió todo y tras recogerlo ante la mirada de espectación de la chica, se dirigió hacia la puerta con intenciones de salir, aunque antes de hacerlo se giró hacia a ella para ver si quería algo más. Ghatta negó con la cabeza de forma rápidamente y se quedó mirándole. ¿Algo? Ella no quería nada, y por mucho que tuviera hambre, no se lo diría, o por mucho que tuviera sed, tampoco lo haría. ¡Él no era su sirviente demonios! Y parecía exactamente eso..

- Nah.. No te preocupes, estoy bien.

Nada más observar como se iba suspiró. Bueno, ya había hecho todo lo que debía hacer allí ¿no? Se fue hacia el cuarto de baño y recogió sus ropas, que estaban esparcidas por el suelo de manera desordenada y entonces las medio extendió para que se fueran secando. Ella por su lado se había empezado a secar mejor el pelo y comenzó a investigar por la sala de baño para encontrar un maldito cepillo, aunque no tardó en encontrarlo en una bonita cesta de mimbre, de uno de los mejores mimbres seguramente. Cogió el cepillo de madera de cerezo y comenzó a desenredarse el pelo con suavidad. Le costó un poco pero finalmente quedó liso por completo aunque aún algo húmedo.

Ya no podía hacer nada más, ahora mismo tendría que esperar a que se secara por si solo. Creyó escuchar un ruido y entonces salió de la sala de baño para dirigirse nuevamente a la habitación pero no había llegado Gilgamesh. ¿Qué estaría haciendo tanto rato en la cocina? Seguro que de descuidado había tirado otra cosa más y de pronto, se había imaginado toda la cocina llena de té por todos lados. Negó con la cabeza riéndose y entonces se dirigió hacia la ventana de la habitación recordando así de forma casi instantánea el incidente con el cubo de agua después de todo lo ocurrido durante un sueño, una pesadilla.. Lo que fuera, pero muy extraño. Suspiró de nuevo negando otra vez con la cabeza y entonces se llevó una de sus manos a la frente. ¿Tenía fiebre? Nah... Ella nunca tenía fiebre, era imposible ¡era dura de pelar! Se dirigió hacia la cama durante unos instantes y entonces se sentó, poniéndose la almohada tras la espalda para intentar no quedarse dormida en esa postura y sin embargo... Nada más posar la cabeza en la pared sus ojos comenzaron a pesarle.

Cerró los ojos de formma suave dejando las manos en su regazo.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Sáb Mayo 28, 2011 7:47 pm

El rey regresó a la habitación pensativo, pero no esperaba encontrar ese panorama. Ghatta estaba durmiendo en su cama. Se había recostado contra la pared, y dormido casi sentada. Al menos se veía dormida. Estaba a punto de echarla de allí, o al menos eso habría hecho en otros tiempos... pero esta vez se contuvo, no pudo hacerlo. Se quedó mirandola unos segundos, pensando qué cosa sería lo mejor en ese momento - Supongo que no puedes irte con esta puta lluvi - Suspiró... Otra vez Ghatta en su cama... otra vez. ¿Que estaba pasando? Marta tendría que oír todos los detalles para que le de una opinión.

Ya había pasado un largo tiempo sin pegar un ojo, pero ante la presencia de la chica, por alguna razón algo en él le volvía, y sus párpados comenzaron a pesar, y mucho. ¿Por qué con ella? Se suponque que debería dormir semi despierto como siempre. Que debería estar alerta como siempre. Si tiene cerca a cualquier persona, debería permanecer en vigilancia. Confianza en los demás no tenía ni una gota, pero... Algo le estaba perturbando en un sentido positivo para la humanidad, pero negativo para él. Quería ser frío y calculador, eso anhelaba para mantener su orgullo. No sabía que se podía mantenerlo también dejando entrar sentimientos en su corazón. Aprender cosas nuevas con esa chica ya era cosa de todos los días. Una brisa fuerte entró por la ventana y apagó todas las velas de la habitación... El ténue humo que despedían apuntaba hacia la ventana y se disipaba por allí. Gilgamesh suspiró al tiempo que miraba el cuarto iluminado solamente por una capa casi opaca de luz blanca, ya que la luna estaba cubierta de nubes totalmente. Cerró la ventana y se dirigió casi a oscuras a la cama. No veía muy bien en la oscuridad, así que tuvo que tantear un poco el terreno. Al menos una cosa sabía, y era que no podía dejarla dormir así sentada con la cabeza en la pared... Que maldita mujer! ¿No podía dormir como una persona normal? Hay cosas que podría hacer y cosas que no. Podría ensordecerla a gritos sin problema, pero si la veía así le agarraban esas inquietudes estúpidas. - Grrr- Gruñó por un momento, sin saber como hacer.
Luego de unos segundos, atinó a pasar sus manos por debajo de ella, alzarla un poco y acostarla de forma horizontal en la cama, dejando que apoye su cabeza en una mullida almohada.
Luego volvió a sentarse en el lado libre de la cama, en medio de la oscuridad. - Ya no estará cuando despierte, eso seguro...- Pensó mientras cerraba los ojos. Estaba claro para él que si ella se despertaría antes, dejaría el lugar como si nada... no tenía nada mas que hacer allí por el, por ella o por su hermana. Con los ojos cerrados, su cuerpo fue cayendo de lado sin que él se enterara. Ya sus sentidos estaban apagados y el sueño lo había dominado. Ya casi dormido, dejó caer su cabeza en la almohada, mirando hacia la ladrona. Ya sin control sobre su cuerpo, acomodó una de sus manos, que quedó cerca de la de ella.

Una habitación completamente iluminada de luz natural, hexagonal. Sin muebles y con un piso de baldosas cuadriculadas blancas y negras. Cuatro sillas dispuestas enfrentadas entre sí permanecen inmóviles, pesadas, casi clavadas al suelo. Las cuatro Diosas aparecen, se sientan y discuten el pasado, presente y futuro del Rey de Arcadia. Una de ellas parece cruelmente feliz, otra fríamente indiferente, otra muy triste y la última la mas compasiva y comprensiva, tratando de mediar la situación. ¿Acaso todo era voluntad de ellas? ¿El cruce en las vidas del rey y la ladrona era producto de su juego de mesa? ¿O solo el destino del caballero controlaban, sea como sea que se den los actos? Nada estaba claro en ese sueño, pero todo se apagó para él.
Media hora había pasado del profundo sueño, y la mano de Gilgamesh estaba tiernamente apoyada en la de Ghatta, palma con palma, haciendo un poco de presión. En ese momento, las pulseras emitieron un suave brillo.


Spoiler:
Gran trabajo de Ghatta! ;)

Gran trabajo de Bell ;)


Gracias Ghatta por la firma!

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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Ghatta el Sáb Mayo 28, 2011 7:48 pm

Aún tenía los ojos cerrados, andaba totalmente pensativa con sus cosas aunque una sonrisa apareció en sus labios cuando pensó en todo lo que había ocurrido en general. Su hermana estaba en casa, estaba en casa de verdad... sin embargo no tardó en relajar otra vez el rostro y quedarse muy agusto aunque aún divagando en sus cosas. De pronto oyó unos pasos, pensó que sería una de las criadas así que lo que hizo directamente fue hacerse la dormida, para evitar cualquier tipo de interrogatorio. Hubo un silencio totalmente sepulcral en aquella sala y Ghatta había medio ladeado la cabeza hacia un lado para que diera mucho más el pego, además de que, su respiración estaba totalmente calmada. De pronto, unos brazos la cogieron de forma suave recostándola sobre la cama y en ese momento, en ese agarre comprendió que no se trataba de una sirviente, sino de Gilgamesh y como ahora mismo ella abriese los ojos y él viera que estaba despierta, se armaría una buena seguro pues él odiaba que le vieran haciendo ese tipo de gestos.

Se dejó hacer durante unos instantes y entonces sintió un pequeño hundimiento en la cama. Era el rey, que se había tumbado junto a ella, aunque no sabía si mirándola, boca arriba o bajo abajo.. Pero supuso que boca arriba, era lo típico. Siguió con los ojos cerrados esperando el momento oportuno y como estaba tan concentrada en esperara a que él se durmiera o algo, no tuvo tiempo de dormise ni nada por el estilo. Tras unos minutos, sintió un tacto sobre su mano derecha.. Era la mano de Gilgalmesh. ¿Le estaba dando la mano? Un rubor apareció de forma inmediata en las mejillas de la ladrona y sospechó que con esa reacción, el rey sabría que estaba despierta y sin embargo.. Hasta hubo una pequeña presión sobre su mano. Ghatta no pudo más y abrió los ojos contemplando así el cuerpo del rey destapado y agarrando su mano de forma tierna. Un suspiro salió de sus labios en ese momento, y se quedó mirándole en silencio. Tenía otra pinta desde luego cuando estaba dormido.. Pero totalmente.

Un escalofrío había recorrido el cuerpo del rey y se había reflejado en que su piel se había erizado muy suavemente y fue por ello por lo que Ghatta se levantó muy sigilosamente, cual ladrón en plena faena, y comprobó la ventana. Tras hacerlo, se dirigió hacia el baño y buscó algo... Ambos se habían tumbado sobre la cama así tal cual así que las sábanas habían quedado totalmente presas debajo y no podía moverlas porque sino le despertaría y demasiado movimiento había habido esa noche. Sin embargo encontró algo, un albornoz. Era como de hilo de oro, no sabía muy bien, pero era demasiado elegante, suave y brillante. Suspiró y negó con la cabeza... Tantos lujos, aún no estaba acostumbrada. No pudo evitar sorprenderse con el perfecto tacto que tenía... Pero bueno no podía entretenerse demasiado y lo que hizo fue volver a la habitación para extender el dichoso albornoz por encima del cuerpo de Gilgamesh. Volvió entonces por el otro lado a tumbarse y entonces se giró hacia él nuevamente aunque.. No posó la mano sobre él, no sabía si debía o no.. Y además le daba demasiada vergüenza porque no entendía muy bien que significaba ese gesto.. A lo mejor era agradecimiento del subconsciente..

Otro suspiro salió de sus labios mientras sus ojos ambarinos continuaban abiertos.


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Re: El primer "Gracias".

Mensaje por Gilgamesh el Dom Jun 05, 2011 11:39 pm

El rey, agotado, ya dormía profundamente. No pudo oír a Ghatta levantarse, ni la oyó al regresar a la cama. No sentía nada en aquel momento, solo una especie de calor que lo cubría y luego... una mano suave y femenina tocando la suya. El rey inconscientemente había buscado la mano de la ladrona y se había aferrado a ella.

Un sueño. El rey se vio sumergido en un sueño en el cual llegaba herido y en un aspecto desastroso al lugar al que tanto ansiaba llegar. El objetivo de toda su vida estaba justo frente a él, luego de una extensa y titánica travesía. Su anhelo mas preciado era... ¿Era ese? Gilgamesh, a escasos centímetros de lo que tanto había buscado por años, cerró los ojos, se dio media vuelta... y se marchó.

Era la primera vez en su vida que el rey dormía de forma tan profunda y relajada. Él siempre alerta, siempre con un ojo abierto, siempre atento... Esa noche había alguien mas con él, y su armadura estaba colgada.

[Fin de escena]


Spoiler:
Gran trabajo de Ghatta! ;)

Gran trabajo de Bell ;)


Gracias Ghatta por la firma!

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Re: El primer "Gracias".

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