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Tropiezo inesperado

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Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Miér Mayo 04, 2011 8:35 am

Demasiado bien... Por fin tenía una gran parte de la vida que deseaba. Su hermana estaba en casa y casi siempre cuando ella entraba allí estaba Leonna esperándola, o viceversa, cada vez que la puerta se habría no era para luego tener una pelea con algún ladrón sino para abrazar y besar a su hermana que ya estaba otra vez de vuelta. Su corazón había vuelto a ser el de siempre y su personalidad incluso había variado aunque fuera mínimamente. El tener a su hermana al lado había provocado en Ghatta un nuevo cambio de actitud, pero tendría que estar alerta por si pasaba cualquier cosa, no volver a desmoronarse, aunque sabía que eso era imposible. Ahora mismo no se imaginaba que Leonna tuviera que abandonarle nuevamente y, sólo había un motivo por el que Ghatta lo "consentiría", por llamarlo de alguna forma, y era que su hermana se enamorara nuevamente y esta vez, fuera correspondida y para siempre. Ya se imaginaba el día en el que Leonna le brindara con un sobrino.. ¿Os lo imagináis? De todas formas, era normal que Ghatta tuviese la cabeza en las nubes últimamente, había sido demasiado importante para ella que Leonna hubiese vuelto y también que Gilgamesh hubiese ayudado en eso.

Era una buena mañana, otoñales, y por lo tanto, hacía algo de fresco a esas horas. Ella por su lado llevaba esta vez unos pantalones largos, igualmente rasgados que siempre, botas marrones, camisa de tiras negra y un abrigo que por dentro tenía como pelaje de oveja. Tenía esta última prenda completamente cerrada y sus manos estaban en ambos bolsillos metidas, para evitar el frío de aquella mañana tan bonita, para qué cojones negarlo. La verdad es que no tenía un rumbo demasiado fijo, era muy temprano y lo que quería era comprar un buen desayuno y sino, aprovechar para hacer la compra de la casa.. Sin robar. El dinero que nuevamente le había dejado el rey por su trabajo le daba para mucho, para demasiado. Luego aprovecharía para pasarse por la tienda de muebles para ver si había algo que llamara su atención. ¡Quería renovarlo todo! Ese sentimiento se lo había contagiado Leonna, quien era la que siempre decoraba el hogar donde vivían amboas.. Pero al estar completamente sola durante dos años, había comprendido mucho el afán de su hermana y su personalidad. Eso era bueno.

Iba tan tranquila por los callejones, incluso con una media sonrisa en su rostro, aún con las manos metidas en los bolsillos cuando oyó voces gritar. ¿Qué estaba pasando? ¿¡Qué había hecho ella esta vez!? ¡Pero si no había hecho nada de nada! No era la primera vez que la guardia sea real o no la acusaba sin derecho alguno. La última vez que pasó la llevaron ante el rey... Y a la raíz de eso pasaron muchísimas cosas más, pero bueno, eso no tenía porque ser igual, al final acabaría en un calabozo oscuro por no hacer una mierda. Se había quedado justo en el filo pensativa, diseñando un nuevo plan para llegar al mercado sin pasar por los puntos claves cuando de pronto, alguien se abalanzó sobre ella, en una carrera más que larga e intensa. Ghatta abrió los ojos de par en par y de refilón sólo pudo ver unos cabellos rojizos que se había chocado contra ella. Por suerte, ella había hecho también fuerza a pesar de estar algo desprevenida y tras poner las manos sobre su pecho en aquel choque, le hizo hacia un lado de forma rápida haciendo que el chico quedara en la parde de enfrente del mismo callejón apoyado y ella en la que más cerca tenía. Frunció el ceño sin poder evitarlo y entonces le miró mejor y fue cuando se sorprendió. Unos ojos rojos pero no como los que había visto en otro ya anteriormente, tenían como algo anaranjado y además lo que más le llamaba la atención era aquella pupila negra rasgada completamente que tanto le recordaba a ella en sesiones gatunas.

En un principio le hubiera echado la bronca monumental de siglo, acusándole y además, diciéndole que por qué no miraba por donde iba, junto a algún insulto. Sin embargo no supo que le provocó esa sensación, esa sensación de conocer a alguien con un factor igual que ella. ¿Sería un hombre gato? La velocidad con la que se había chocado contra ella le había hecho algo de daño para qué negarlo, pero ahora mismo no sabía decir si iba a velocidad sobre humana o velocidad de huída. Sin embargo no tuvieron tampoco demasiado tiempo para mirarse pues la guardia no tardó nada en coronar aquel callejón. Ghatta abrió los ojos de par en par pues la miraron a ella también pero no se paró a pensar qué excusa poner, simplemente miró al chico y entonces se echó a correr.


- ¡Corre!

Se limitó a decir. Se conocía al pie de la letra cada callejón, cada escondite, cada pequeño agujero donde pudiese estar a salvo. Sabía que el chico la estaba siguiendo, es que lo sabía. ¿No podía irse por otro lado? ¡Era él quien le estaba casuando tantos problemas! A ver como se lo iba a explicar luego a su hermana... No es que me topé con un ladrón y huí... Claro Ghatta, claro. Suspiró aún en la carrera y entonces vió la antigua puerta del antiguo campanario. No tardó ni tres segundos en escurrirse por ella intentando hacer el menor ruido posible sin embargo, el tío éste había entrado más rápido que volando y Ghatta tuvo que apresurarse en volver a cerrarla rápidamente y de forma sigilosa. No había mucha luz en el lugar, más bien estaba todo completamente oscuro y un atisbo de luz salía desde arriba del todo, donde al parecer se llegaba por una especie de escalera de caracol. Se oían pasos de armadura y pronto... Dejaron de oirse. Ambos se miraban en la casi entera oscuridad, sólo podrían verse algunos rasgos y Ghatta... Seguía con el ceño fruncido. Cuando finalmente estuvieron a salvo no pudo evitar darle un empujón al chico haciéndole así hacia detrás.

- ¿Pero tú de qué cojones vas? ¡Nos podrían haber pillado!


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Miér Mayo 04, 2011 7:42 pm

-Cuando te atrapemos vas a pagarlas una detrás de otra, pequeño hijo de...
-¡Eh eh! ¡A ver si voy a tener que lavaros esa boquita con jabón!

Agravé mi expresión de manera exagerada observando a los tres guardias desde lo alto de aquel pequeño muro al que había accedido gracias al que, definitivamente, había sido el mejor salto de toda mi carrera. Oh espera, debería explicar qué hacía ahí y por qué esa necesidad de saltar muros para huir de guardias. Bueno realmente resultaría una situación divertida si lo mirabas del mismo modo que yo, pues si algo me había llevado a esa situación era precisamente eso: diversión. Muchos no encuentran lo gracioso en hacer ese tipo de cosa y, a ver, les comprendo. No todos son tan divertidos como yo pero... Dios, que me matasen si no era genial la sensación del viento chocando contra tu cara cuando huías de aquellos capullos que sólo besaban el culo del rey. Definitivamente era algo indescriptible.
Para no seguir divagando tan sólo añadiré que podía ser que aquellos tres grandullones me hubiesen pillado metiendo la mano donde no debía. Yo no le consideraba robar porque lo único que había hecho era agarrar una barra de pan de una de las cientas que llevaba la carreta que se dirigía al castillo, en concreto a las cocinas reales para hacer unos tantos platos para el rey y quienes fuesen sus invitados. La verdad esque me daba igual, pero maldita sea, ¡sólo era una barra de pan! ¡Tan siquiera se habría dado cuenta! Juro que yo no era de robar a los que tenían poco porque, para empezar, yo tenía poco... ¿Dónde quedaba ese honor de dragón?
Finalmente y muy a mi pesar tuve que abandonar la seguridad que me proporcionaba la altura del muro pues de manera muy rastrera uno de ellos me había arrojado su lanza. Sería rastrero... En fin, sólo me quedó dar un salto por el otro lado, rodar y seguir corriendo -oh, qué mala suerteee...- y cómo no, seguir divirtiéndome a costa de aquellos guardias. Sabía que no me pillarían porque simplemente nunca lo hacían, eran más torpes y patosos de lo que nadie podría imaginar nunca acerca de unos guardias. De verdad.

Me sentía bastante confiado y tranquilo porque todo iba como la seda, de hecho lo tenía todo planeado: meterme entre un par de callejones de esos que ni los rateros conocen y hala, yo a mi casa con mi pan, ésos a resolver sus problemitas y tan felices. Sin embargo ese día el azar quiso darle a aquellos dos algo de ventaja sobre mi -quizá dios se apiadó de ellos por ser tan inútiles- y al girar una de las esquinas tuve un choque con algo blandito, juraría que una persona. A lo que menos podía llamársele al accidente era aparatoso, porque lo único que recuerdo con claridad era que había acabado estampándome contra la pared de una de las casas. Lo siguiente fue un reflejo anaranjado que captó mi atención, se trataban de los ojos de la persona con la que me había topado con tanta "sutileza". Quise gritar por pura rabia puesto que apenas tuve tiempo para darme cuenta de que aquella persona se trataba de una chica, una chica bajita y delagada.
Por desgracia los guardias ya estaban en la bocacalle y me vi de pronto acorralado entre aquella mujer y los guaridas. Vamos, cualquiera me entregaría con tal de no buscarse problemas, o al menos eso creía, por lo que tenía que admitir que me sorprendió mucho y muy gratamente la reacción de aquella chica.
¡Corre!
Ni que me lo dijese dos veces; salí corriendo en dirección hacia donde iba la muchacha como alma que lleva el diablo. Ella iba delante por lo que veía todos y cada uno de sus movimientos siempre que no giraba la cabeza para comprobar con sumo gusto como los guardias parecían tener evidentes dificultadas para seguirnos por los callejones... Y eh, espera. ¿Esa chica me estaba guiando? Sí definitivamente sí, y además tenía que admitir que sabía callejear. Por mil demonios, ¡apenas necesitamos unos cinco minutos para perderlos prácticamente de vista!
Sonreí ampliamente mientras seguía corriendo agarrando la espada, que golpeaba de manera incómoda contra mi trasero cuando corría a esa velocidad. Me lo estaba pasando realmente bien, e iba mirando a la chica que corría delante de mí que parecía estar acostumbrada a tales carreras porque corría la condenada, hasta que gracias a mis percepciones -especialmente desarrolladas para hacer "el bien" - vi como se colaba en una puerta, que evidentemente no era de una casa normal. Desde luego no me iba a parar a comprobar de qué tipo de elemento arquitectónico se trataba asique me colé como una lagartija por el mismo sitio que chica se había colado.
De pronto la oscuridad nos tragó y nos sumimos en un silencio casi completo, roto apenas por los contenidos jadeos debidos a la carrera. Apenas una luz tenue se colaba por una parte superior, aunque ciertamente yo ahora estaba preocupado por lo que pasaba fuera y no sobre mi cabeza. Escuché con el corazón en la boca a los soldados por fuera con sus armaduras tintineante, refunfuñando cosas e injuriando contra mí. Al carajo, podían decir lo que quisieran porque... ¡Me había librado! Lancé un golpe al aire mientras esbozaba una amplia sonrisa que quería dejar paso a una carcajada triunfante, aunque la expresión que pude adivinar en la chica con aquella tenue luz no me dejaron ser todo lo optimista que quisiera.

- ¿Pero tú de qué cojones vas? ¡Nos podrían haber pillado!

El empujón me pilló totalmente por sorpresa y tuve que poner mi empeño en no perder el equilibrio. De verdad, juro que no lo esperaba. Amplié mi sonrisa ante aquella acción de la joven.

-Oh, vamos. Ten un poco de sentido del humor... Además, no nos han pillado al final, ¿no? - me encogí de hombros y la miré haciendome el desinteresado - Además has sido tu la que me ha salvado el pellejo guiándome hasta aquí. Claro que nos podrían haber pillado, pero seguro que no pensaste mucho en eso cuando me dijiste que corriera.

Me crucé de brazos y la examiné de arriba abajo con una pequeña molestia. Tampoco era lan de tratarme así...Aunque ahora fijándome en ella me daba cuenta que de verdad si que era bastante más bajita que yo. No había reparado en ello hasta ahora porque ciertamente las circunstancias no habían sido favorables a detalles de ese tipo. Mis ojos comenzaron a acostumbrarse a la luz y pude adivinar destellos anaranjados en sus cabellos y ojos, algo que me llamó la atención. Es raro teniendo en cuenta cómo eran mis ojos pero de mí ya estaba acostumbrado. Verlo en otra persona y con tanta mala leche resultaba bastante interesante para mí.
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Miér Mayo 04, 2011 8:02 pm

¿Pero de qué demonios iba? Encima se hacía el arrogante. Ghatta se cruzó de brazos y entones chasqueó la lengua y fue cuando lo notó, un pequeño cambio en ella. ¿Y esos colmillos? Quizás sin darse cuenta y por el esfuerzo, había sacado un poco su parte felina y ahora seguramente tendría unos ojos totalmente ambarinos y de pupila rasgada además de unos afilados colmillos.. Pues menuda gracia ¡y encima ante un extraño! ¡Un extraño arrogante! ¿Que ella había hecho qué? Ah no.. Estaba bastante equivocado ¡quizás demasiado! Y eso había que solucionarlo a la de ya. Ghatta no pudo esperar y no tardó en bufar y de paso, entornó los ojos que también se habían acostumbrado a la oscuridad y podía diferenciar algún que otro rastro del chico.

- Ah no.. Ahí te equivocas. Te dije que corrieras, pero no que me siguieras.

Y eso era cierto pues ella en ningún momento le había dicho que la siguiera es más, eso era lo menos que quería joder. Ahora deberían quedarse allí hasta un buen rato a la espera de que esos guardias dejaran de merodear y como el chico este siguiera riéndose de forma escandalosa o haciendo ruido poco iba a durar su escondite. En fin... Un suspiro salió de sus labios mientras hacia presión al cruzar sus propios brazos, como cruzándolos más fuertemente.

- Has venido tú solito hasta aquí, así que a mí no me molestes. Ahora seguro que están los guardias por ahí merodeando y no podremos salir hasta que pase un buen rato - refunfuñó - ¡Y todo por tu culpa!

¡Por fin que llevaba tiempo sin ser perseguida! Pero no.. Tenía que llegar el listillo de turno y fastidiarle la faena y el récord. No se quedó ni un segundo más hablando con él y entonces se dirigió entre cosas antiguas hasta aquella escalera de caracol. Notó que los escalones eran viejos por el crujir que tenían y además, estaba todo demasiado lleno de polvo. Entrecerró los ojos al ser apuntada de forma plena con la luz siendo así iluminada entre aquella oscuridad de forma completa. Se llevó una mano a los ojos y continuó subiendo las escaleras, pensaba largarse, como fuera.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Miér Mayo 04, 2011 8:40 pm

Abrí los ojos ahora con los labios fruncidos, evidentemente más molesto que antes.

-¡Pero vamos a ver! Me dices que corra y echas a correr en una dirección. - alcé los brazos en un gesto exasperado, como si estuviese diciendo algo muy evidente. - ¡¿Qué esperabas?! Me estaban siguiendo, ¡por el amor de Dios!

Realmente eso me había molestado... Asique resultaba que no, que no había sido un momento de compañerismo callejero si no que ahora tan sólo resultaba ser un trapa. Pues a mi no me hacía falta nadie para librarme de nada, ¡ya ves que no!

-...Ahora seguro que están los guardias por ahí merodeando y no podremos salir hasta que pase un buen rato ¡Y todo por tu culpa!

Su queja había provocado que un gruñido saliera de mi boca. ¿Pero qué...?

-¡Eh eh eh, no me eches la bronca! ¡Créeme que lo último que quería era chocarme contigo!

Me giré de manera un tanto brusca. Romper el contacto visual en ese momento quizá era bastante conveniente, porque a pesar de que no podía ver con completa claridad por la falta de luz estaba segurod e que la cara de mala hostia dela chica no iba a ayudar a que me relajase mucho. Al fin y al cabo me estaba echando en cara lo de los guardias, y, y... Por desgracia tenía razón, y eso tenía que admitirlo. Era algo que me cabreaba y lo admito, porque si era yo al quele gustaba echar un cable a quien lo necesitaba ahora precisamente por mi culpa había metido a alguien en un marrón curioso. Apreté los puños y me giré hacia ella, haciendo eje sobre mis talones y comprobé como se había alejado un tanto de mi sin decirme nada.
Ahora estaba situada en la parte baja de lo que parecían ser una es escaleras. Ése era dfinitivamente el hueco por el que se filtraba la luz y rompía un poco con el lugar tan lúgubre que la chica había escogido como escondrijo.
Me acerqué a grandes zancadas, y cuando digo grandes no exagero por culpa de la extensa longitud de mis piernas. Llegué en un segundo y aferré su brazo para obligarla a mirarme: definitivamente la ayudaría a salir de ahí... Por poco que me gustase me había ayudado y además, qué demonio, sabía que había sido mi culpa por poco que fuese a admitirlo.

-Mira, te perdonaré y todo eso y saldré para atraer su atención para... - aunque había comenzado mitad en broma mitad en serio, pronto me fui quedando sin habla a cada milésima de segundo que gastaba al mirarla.

Al mirar sus ojos directamente me vi sorprendido al ser observado a través de unas pupilas rasgadas, muy rasgadas. Desde luego no era humano...Y puedo asegurar que cuando de ojos se trataba yo era buen experto, me gustaba observarlos todos. Era la mejor manera de conocer a alguien,y aunque yo esta vez tan sólo lo había hecho por inercia me quedé sin habla ante tanta información en tan poco tiempo y con un gesto tan común como era el mirar a los ojos a alguien.
Y yo, que soy un pobre desgraciado a la hora de morderme la lengua, fruncí el ceño ya no con enfado, si no realmente extrañado y sumamente interesado.

-¿Pero qué demonios? ¿Eres rarita?

Oh dios, desde luego tenía que admitir que todo el que me rodease tenía que ir bien armado de una buena paciencia divina. Quedaba por ver si la flacucha cascarrabias la tenía.
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Miér Mayo 04, 2011 8:58 pm

Había pasado de las palabras de ese mequetrefe y se disponía a subir por aquellas escaleras de caracol cuando de pronto le agarró aquel tipo del brazo haciéndole así girarse sobre si misma y tener que mirarle. ¿Pero de qué cojones iba? ¿Quién se creía para ni tan siquiera ponerle una mano encima? No tardó en zafarse rápidamente de su agarre y fruncir el ceño ante el gesto aquel que había tenido sobre ella y sin permiso. ¡Arg! ¡Hombres! Cuando empezñó a hablar Ghatta arqueó una ceja totalmente incrédula... ¿Pero qué cojones..? ¿Había dicho lo que creía que había dicho? Paciencia.. Paciencia.. No saltes, tranquila, paciencia, no le mates, todavía no... Recuerda, paz interior, tranquilidad...

- ¿Pero qué demonios? ¿Eres rarita?

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH! No aguantó ni un segundo más. ¿Rarita? ¿Cómo que rarita? ¡Rarita su madre! No tardó ni tres segundos en cogerle por el cuello de la camisa y zarandearlo como si fuera un espaguetti recién hecho pues Ghatta tenía bastante fuerza.

- ¿Qué me perdonas el qué? Mira chaval, tú te has chocado conmigo, tú has hecho que los guardias reales de mierda nos persigan, ¡tú me has seguido hasta aquí! ¿Y te crees que puedes tratarme como te de la gana? Estás muy equivocado conmigo. - dijo de forma cabreada soltándole de golpe y subiendo las escaleras enfadada con un ruido enorme - ¡Y rarita lo será tu madre!

Lo había gritado ya dándole la espalda y continuando a subir las escaleras. Si seguían haciendo tanto ruido seguramente los guardias acabarían dándose cuenta porque eran idiotas, pero no gilipollas. Suspiró totalmente enfadada y continuó subiendo por aquellas escaleras de caracol que no sabía a dónde coño la llevarían, seguramente al propio interior del reloj donde habría una gran cristalera.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Jue Mayo 05, 2011 7:12 pm

No había prestado mucha antención cuando se libró de mí de esa manera tan desagradable porque estaba sumido en sus ojos tan raros y familiares para mí, pero desde luego que sí que pude escuchar -y sentir- perfectamente que no le había hecho mucha gracia mi piropo.
Madre mía, que bruta era para ser tan flacucha y bajita... Desde luego que me pilló sorprendido y me dejé zarandear sin oponer mucha resistencia más que nada porque, qué demonios, la había subestimado.
Mi cabeza se siguió moviendo, o bueno, más bien mi alrededor se seguía moviendo. Bueno daba igual, el caso esque al final me había soltado de forma brusca y muy, muy borde, para darme la espalda. Darme la espalda, ¡a mí! Como odiaba eso... Además, espera, había mencionado a mi madre.
Sí sí, quizá no fui el rey de las sutilezas con aquella forma mía tan natural de expresarme, y por eso no quise tenerle muy en cuenta su reproche. Pero vamos, que me había tocado la moral las maneras de aquella chica, porque por muy tocapelotas que pudiese llegar a ser -lo era, para qué engañarnos- todavía no le había enseñado ni la mitad de mi potencial a la hora de rizar los nervios, ¡y ya estaba así! Para una vez que me portaba de manera medio decente con alguien...
Subí las escaleras de dos en dos cuando recobré el sentido casi por completo y fruncí los labios en un gesto de enfado, sin saber a dónde me llevaban las escaleras, a dónde iba la chica y ni tan siquiera si ella misma conocía el lugar. Me importaba bien poco, porque lo cierto era que no solía pensar demasiado las cosas antes de hacerlas. Así en pocos segundos llegué a lo que parecía ser y si no me equivocaba la parte superior de la torre, donde un gran reloj dejaba pasar la luz a través de su cristal vidrioso que no dejaba ver ni lo que había dentro desde fuera ni lo que había fuera desde dentro. Lo que si podía verse con claridad eran las dos grandes manecillas negras que marcaban las once y poco de la mañana. Pues sí que se había hecho tarde... Pero, eh, lo importante era ahora esa chica.
La vi frente a mí casi al momento y la distracción que me había dado la visión de un lugar tan poco habitual duró poquito, pues fue entrar en contacto visual con aquel cuerpecillo y de nuevo toda la mala leche entró por mi cuerpo nuevamente.

-¡Eh tú! No me dejes con la palabra en la boca - la señalé con el dedo índice y con énfasis en la voz, esperando que se volviera hacia mí. Se me ocurría sin embargo algo más eficaz - ¡Que yo no he hecho que te persiga nadie! Tú solita te has metido en el embrollo echando a correr...

Si esa mujer se pensaba que iba a hablar, a soltarlo todo y dejarme de inútil por las buenas sin escucharme después estaba muy, pero que muy equivocada. Ya ves que sí, vamos, me iba a escuchar ahora...

-Vamos, podrías haberme impedido el paso, hacerme la putada y entregarme a los guardias y tú estarías ahora dando un paseito al sol con alguna que otra moneda extra en el bolsillo por "servicio comunitario" ¡Pero no! - abrí los brazos y grité mirando hacia ella demanera exagerada, esbozando una sonrisa socarrona que pretendía molestarla - Te decidiste por el malote, ¿eh? ¡Pues ahora no te quejes! ¡Cualquiera sabe que si persiguen a alguien, correr a su lado no es lo más lógico si no buscas problemas!

Sin darme cuenta dí un paso hacia un lateral, como rodeando de manera inconsciente y muy, muy despacio a la chica. Juro que no lo hacía queriendo, pero estaba nervioso y demasiado que estaba soportándolo sin ponerme a andar como un perro encerrado por toda aquella habitación, o lo que fuera que era eso.
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Jue Mayo 05, 2011 8:44 pm

Cómo no, para variar, el niñato había subido las escaleras y al llegar al lugar había comenzado a hablar. Durante unos segundos en los oídos de Ghatta sólo se oía lo siguiente: "Blablabla! blablablero blablá" y nada más que eso, pues no le importaba lo que le tuviera que decir la verdad, lo único que quería era salir de aquel lugar pero no sabía cómo. Debería haber una puerta trasera, ella ya había estado una vez allí ¿no? ¿Cuándo? No.. Ella no había estado allí, había estado en un lugar demasiado parecido, había estado en Erelien, en la Torre del reloj de Erelien. Casi un suspiro sale de sus labios al recordar todo eso, como fue destruída por imbéciles como el que tenía ahora mismo delante.

Cuando empezó medio a rodearla, Ghatta alzó una de sus cejas y le miró de reojo de forma amenazadora. No había casi terminado de pronunciar la última palabra cuando Ghatta y se había girado y metido un empujón, de esos que te dejan sin equilibrio y tienes que llevar una de tus piernas hacia detrás para intentar no caerte, sí, exactamente ese tipo de empujón, sólo que encima, la presión que hacía Ghatta sobre el pecho que empujaba no era precisamente poca.


- ¡No tienes ni idea! - vociferó - Además no intentes quitarte puta culpa, ¡tú la cagaste! Y por eso te siguieron, tuve la mala suerte de chocarme contigo y encima que tengo un puto gesto de recordarte que debes correr y no quedarte pasmado como un idiota, ¡me lo echas en cara!

Había apretado el puño de forma amenazante, propio de ella.

- Eres un niñato que se las quiere dar de sabelotodo. ¡Te hubieran cogido si no fuera por mí! Dame las putas gracias al menos ¡desagradecido!

Suspiro y se llevó las manos a la cabeza durante unos segundos, dándole luego un puñetazo a la primera madera que vio.

- Tanto que dices que no te entregué. ¡Pues piensa un poco por qué! - le gritó - Imbécil.

Alzó su vista hacia arriba y comprobó una trampilla. Habían unas escaleras al fondo que llevaban hasta esa trampilla que seguramente daría hacia el especie de pequeño tejado que coronaba aquel gran reloj. ¿Pero cómo saldría de ahí? Pues como un maldito gato. Sin embargo, cuando Ghatta se había callado, se hizo un pequeño silencio, un silencio en el que pudo oirse de pronto algo.

- Les he oído, era una voz de hombre y ahora una de chica, deben de estar por aquí. ¡Esta vez no se nos va a escapar!

" No me jodas... " pensó entonces, pero su cara era un auténtico poema y a pesar de que ambos se habían dado la espalda, había sido como en una coreografía pues los dos se dieron la vuelta y se miraron con los ojos desorbitados.

Ghatta no esperó ni tres segundos para echarse correr hacia aquellas nuevas escaleras y esta vez, no le dijo nada él por lo que Lagi se quedó una fracción de segundos parado, como medio paralizado por la repetina nueva carrera, aunque seguramente acabaría por perseguirla. Ghatta subió las escaleras a toda prisa y abrió la trampilla con algo de esfuerzo. La trampilla se abrió y chocó contra el techo pues se había abierto hacia afuera, haciendo algo de ruido. No tardó nada en de un pequeño salto subir y acabar pues en lo alto del reloj, como lo había sospechado. Miró hacia arriba y sólo vio el tejado hueco. El viento soplaba fuerte. Ghatta caminó hacia el extremo del lugar, apoyándose en el muro y viendo la distancia que había desde ahí al suelo. No podía saltar... Estaba demasiado alto. Quizás podría deslizarse y finalmente caer en uno de los tejados.. Sí, debía intentarlo.

Ella seguía asomada, calculando.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Vie Mayo 06, 2011 12:06 pm

De nuevo reaccionó de manera un tanto violenta, con palabras igualmente duras. Tenía que admitir que por más que quisiera seguir con aquella discusión ella llevaba razón si lo miraba de su punto de vista porque, a ver, realmente era yo el que había robado el pan. Y sí que era cierto que si no me hubiese chocado con ella no habría pasado nada, les hubiera acabado dando esquinazo a esos mentecatos y ahora estaría en casa y ella donde fuera que quisera estar. Sin embargo ese no había sido el caso y ahora tenía ante mi a una jovencita muy malhumorada que me echaba las culpas de todo, y con parte de razón.
Tuve que reprimir una sonrisilla de gozo cuando escuché lo de "niñato" y "sabelotodo". Sí sí, tenía razón pero... Lo cierto era que eran de los pocos insultos que en lugar de enfurecerme más me divertían. No sé, sería porque cuando realmente me quejaba de aquella manera no estaba sacando mi yo más serio. Aunque fuese sin querer, ¡cómo cabrearme! Si además era yo la que casi se la comía en aquél callejón. Después he de admitir que me sugestionó un poco el gesto que tuvo de golpear la madera, porque si alguien hacía eso era porque realmente se estaba cabreando y mucho. Yo lo hacía a menudo.

-¡Bueno está bien! ¡Gracias! ¡¿Está bien ya?! - detuve el movimiento circular que había comenzado y la miré ahora con los brazos cruzados.

Me había girado porque prefería no mirarla. No se, no es que fuera desagradable porque además era mi tipo. Sí, yo no me ando con chiquitas con esas cosas, si la chica me gusta me gusta y tenía que admitir que tenía su aquél con aquella actitud tan ruda... ¡Aunque seguía molesto con sus palabras! Qué demonio, yo no la había atacado directamente. De verdad que lo de rarita no había sido por atacarla, demonios.
Sin embargo todo aquél rifirafe acabaría pronto pues en aquél silencio que habría sido incómodo de no ser por la voz de los guardias me bajó los humos. De pronto me giré para mirarla a los ojos y darme cuenta de que ella estaba tan sorprendida, y que coño, acojonada como yo. Cogí aire y lo dejé guardado en los pulmones sorprendido, como si haciendo eso no nos fueran a esuchcar aunque habíamos estado berreando apenas segundos antes.

-Mierda.

Nada más terminar la palabra fui consiente de que la chica había echado a correr. ¿A donde? Ni idea, pero supongo que por eso que llaman instinto o subocnsciente la seguí: si ya seguirla una vez me había salvado el pellejo repetir no parecía mala idea del todo. La única diferencia era que ahora las opciones eran mucho no, muchísimo menores, de hecho sólo nos quedó subir unas escaleras más estechas que las anteriores que nos llevaron a una trampilla. Ella la abrió con rudeza, un detalle que me agradó, y pronto saltó con gracilidad al tejado.
Yo en cambio preferí servirme de mi fuerza porque me sentía poco ligero esa mañana: en fin, eso del espadón colgando y tal... Vamos, que me impulsé con los brazos hasta que estuvimos al fin los dos sobre el tejado. Con todo el susto y tal tan siquiera se había parado a seguir echándome las culpas ni nada de eso poque, además, parecía ser que aquella especie de torre del reloj estaba alejada tanto del suelo como de otros techos. Vamos, todo facilidades sí señor.
Apreté la mandíbula mientras caminaba de un lado a otro en el tejado mirando a todos lados pero sin observar nada, porque hiciese lo que hiciese todo suponía algún tipo de peligro.

-¡Joder! ¡¿Esque no hay un maldito edificio cerca de esta mierda?! - solté finalmente llevándome las manos a la cabeza.

Le dediqué una mirada a aquella chica. Oh sí, desde luego era lo que le faltaba para que la próxima vez que me viese por la calle se parase a saludarme. "Que alegría, que tal, cuánto tiempo" eran expresiones que seguramente no serían las que saldrían de su boca. Resoplé bastante abrumado por la situación mientras a cada minuto me imaginaba la escena de los tres o cuatro tipos esos apretujándose entre ellos para subir por las mismas escaleras por las que acababamos de acceder nosotros a la terraza. Casi lo daba todo por perdido... Pero claro, "casi" siempre marca la diferencia.
Ehcé un vistazo a la distancia al suelo y, aunque no lo descarté, desde luego quedó como penúltima opción - la última era entregarse, claro estaba-. En una de esas vueltas que daba como un descosido me había percatado de que uno de los edificios que estaban en la parte posterior tenía un tejado ligeramente más cercano, pero que también estaba más bajo. No era tanta la diferencia como con el suelo pero sería infinitamente menos doloroso, por lo que tuve el impulso de acercarme al borde y saltar para largarme de ahí. Claro, se me olvidaba algo. Me giré y miré a la chica de arriba abajo con una expresión dubitativa.
Desde luego que tenía que ayudarla, pero si iba a seguir quejándose... Ah, maldita sea. Tenía que hacerlo y punto, ¡qué remedio!
Me giré y caminé hacia ella con velocidad para agarrarla de una muñeca con toda la suavidad que sabía hacerlo y la arrastré cerca del bordillo ese para señalarle con el dedo el tejado que había visto.

-Ésa será nuestra salvación. Ahora bien, no me mates - observé complacido la cara de no entender nada de la joven. Adoraba ese tipo de caras, me volvían loco por lo que sonreí con picardía - Tendrás que perdonármelo si salimos de ésta.

Con toda la rapidez que pude para no dejarle tiempo a reaccionar me agaché y puse mi hombro en la altura de su estómago. Por suerte si que era tan liviana como había imaginado asique entre eso y el empeño no necesité mucho esfuerzo para cargarla como si fuera un saco de patatas. Al instante supe que comencaría a insultarme, golpearme, incluso amenazarme para que la bajase... Pero me daba igual, ya estaba decidido. Y aseguro que cuando se me mete algo entre ceja y ceja no hay quien me baje del burro.
Eché a correr hacia el bordillo todo lo rápido que pude, sujetando a la chica por sus ropajes y apegándola a mi para que fuese todo lo más sencillo posible hasta que sentí esa agradable punzada de vértigo al saltar al vacío. Lo cierto esque me acojoné porque por unos instantes me recorrió un escalofrío de arriba a abajo pensando que no llegábamos... Pero sí que lo hicimos, ya ves que sí. Aterrizamos con uno sonido sordo acompañado de un dolor en las piernas que sólo sentí yo, y lo cierto era que ahora sí que no me parecía que pesase tan poco. Hice una mueca con la boca que evidenciaba el dolor aunque intentaba disimularlo con muy pocos resultados, y esque no se me daba bien mentir ni para eso.

-¿V-Ves? - dije con un hilillo de voz. Dios, ¡cómo dolía!
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Vie Mayo 06, 2011 1:17 pm

Como era de esperar, él la había seguido y ahora estaba allí junto a ella seguramente dándose cuenta de que no había salida a menos que cometieran un acto suicida. Por su lado, seguía calculando que, si saltaba y se impulsaba por el muro derecho de la propia torre del reloj luego podría agarrarse a aquel tejado y finalmente... No, podría hacerse daño y demasiado, tanto como para no poder correr luego. ¡Joder Ghatta piensa! Ella era de las que pensaban y además, era bastante lista pero ahora mismo, lo estaba viendo todo demasiado negro. No quería prestarle atención al chico la verdad, estaba demasiado concentrada en intentar buscar una puta solución para poder escapar de ahí. De pronto, sintió como Lagi cogía su muñeca y entonces hacía que se diese la vuelta para después observar con el ceño fruncido el tejado. ¿Pero se creía que podía volar o qué? Se haría daño como saltara sin tener cuidado. Pero no tuvo tiempo ni de pensarlo. Después de decirle que era la única solución y ella negar rotúndamente con la cabeza Lagi la cogió. ¡La cogío como si fuera un saco de patatas! ¿Pero qué estaba haciendo?

- ¡Ni se te ocurra! ¡BÁJAME AHORA MISMO! - gritó entonces.

No tardó en empezar a patalear sin descanso sintiendo entonces como el hombro del chico golpeaba contra su estómago en la carrera. No pensaba que... No iría a... ¿Ni de coña no? No tardó en clavar casi literamente las uñas sobre la espalda del chico totalmente aterrada en ese momento.

- ¡Loco de mierda ni se te ocurra! ¡SI QUIERES MORIR ADELANTE PERO A MÍ JODAS!

Pero ya era demasiado tarde. Lagi había saltado y por inercia Ghatta había cerrado los ojos y clavado ahora si literal las uñas en su espalda con una fuerza tremenda al sentir ese sentimiento total y pleno de que se estaba tirando al vacío a más no poder. Por eso ahora mismo no podía tener más mueca en su rostro que no fuera de espanto o algo parecido, pero afortunadamente, con los ojos cerrados. Su grito se ahogó nada más oir el golpe seco y además de oirlo, sentirlo sobre su estómago por supuesto haciendo así que abriese los ojos de golpe y los labios. Parpadeó varias veces incrédula todavía. ¿Lo habían conseguido? ¡ESTABAN VIVOS! No tardó ni miedo segundo en zafarse de su agarre que ahora no era nada fuerte y ponerse de pie con una respiración más que acelerada mientras de nuevo, cerraba los ojos furiosa.

- ¡¿PERO ESTÁS LOCO!? ¡Podríamos habernos matad-...

En ese momento había abierto los ojos y comprobado como el chico no se tenía en pie como debía hacerlo, además de su voz entrecortada y su mueca en la cara. ¿Se había hecho daño? ¡Por supuesto que sí! ¿Quién puede soportar peso extra desde tan algo? ¡¿Es que era tonto o qué?! ¿En qué estaba pensando? Alzó la vista hacia la torre del reloj viendo así como los guardias los señalaban, ¡y ahora a ambos! ¡Pues en menuda buena se había metido!

- Eh tú, ¿estás bien? - quería sonar ruda, pero la verdad es que sonaba de todo menos ruda, preocupada sonaba.

Se dio cuenta y dentonces desvió la vista nuevamente hacia los guardias y tuvo que cambiar de tema más rápido que volando.


- No podemos quedarnos aquí, nos tenemos que ir cuanto antes.

No esperó contestación por su parte y cogió uno de sus brazos para echarlo sobre uno de sus hombros y agarrarle por la cintura. Un pequeño recuerdo que le vino a la mente haciendo que en su rostro hubiera una mirada melancólica, pero entonces negó con la cabeza y se concentró en ayudarte a este... Sabelotodo. Comenzó a caminar con rapidez utilizando bastante fuerza para que él no tuviera que hacer demasiado esfuerzo y entonces bajó unas escaleras estrechas, teniendo que agarrarle mejor de la cintura para que pudieran bajar ambos a la vez y nada más terminar de bajarlas, miró hacia un lado y divisó un lugar seguro. Había unas cuerdas llenas de ropa y entonces no tardó en cruzarlas, dejando que cada prenda les acariciase y de vez en cuando tapase la cara. Las apartó como pudo y entonces giró a la derecha, metiéndose en otro callejón bastante oculto por barriles.

- Aquí no nos encontrarán, pero tendremos que esperar y esta vez... Sin pelear o tendremos que largarnos otra vez.

Se sentó entonces abatida en el suelo y se llevó una mano al estómago, aún le dolía, pero no era la que más sentía dolor ahí en ese momento.

- Luego vamos a que te miren eso.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Dom Mayo 08, 2011 9:04 am

No había notado el dolor de la espalda gracias, por decirlo de alguna manera, al dolor que martilleaba mis piernas. Sabía que me iba a doler porque alguna vez había tenido que hacer algo así, pero claro, no llevaba a una chica protestona a cuestas cuando había sucedido. Recuerdo levemente que escuché sus gritos hacia mí tal y como había estado haciendo desde que nos habíamos empezado a hablar, aunque lo que si tengo todavía en mente con claridad era el tonillo que había empleado para preguntarme como estaba. ¿Acaso se preocupó por mí? Todavía tengo esa duda, porque tan sólo cambió de tema. Sin embargo sonreí durante esos poquitos segundos en los que me percaté: quizá se diera cuenta de que no era tan capullo como estaba demostrándole.
Cuando vi a los soldados -los estúpidos- suspiré aunque más con mala leche que con abatimiento, ¿ni sacrificando mis rodillas me iba a librar? Me quise levantar pero mis piernas tardaban en reaccionar y me temblaban un poco, y entonces sucedió que ella me ayudó sin pedírselo. Generalmente yo era muy orgulloso con esos temas pero... Ni tenía fuerzas para serlo ni tampoco me importaba: qué demonio, ¡me estaba ayudando de buena gana!
A pesar de que la chica me estaba agarrando por la cintura y guiando mis pasos me costaba andar. Lo cierto esque no me había esperado que el dolor o las consencuencias fueran tales, pero me daba igual. Lo que no te mata te hace más fuerte, asique a esas alturas mis rodillas tenían que ser de acero o algo parecido. Me ayudó a bajar por unas escaleras estrechas donde me tuvo que agarrar con más firmeza y ceercanía y fue ahí donde menos me costó caminar seguramente por que me sentía más seguro. Cuando acabó ese tramo estrecho volvimos a la misma posición y se me escapó una mueca silenciosa de dolor, pero evidentemente no le iba a pedir que volviera a agarrarme de la otra forma. Que no me importaba que me ayudase, de hecho me agradaba, pero que no iba a pedirle que me tomase por la cinturita, que coño, me daba vergüenza.
Las suaves telas que acariciaron mi cara me relajaron muchísimo, más de lo que podía haber llegado a imaginar. Incluso me molestó que acabase la sensación aunque ya por fin pudimos sentarnos en un callejón bastante escondidito, desde luego mis piernas lo agradecieron y lo evidencié con el suspiro de alivio que se escapó de mis labios cuando me dejé caer con la espalda pegada al muro.

- Aquí no nos encontrarán, pero tendremos que esperar y esta vez... Sin pelear o tendremos que largarnos otra vez.
-Me parece bien.

Ella me dijo algo, algo así como que luego miraríamos lo de mis piernas. Me tomé mi tiempo para responder porque de pronto me apetecieron unos breves segundos de silencio. A veces me gustaba estar callado.

-Bah... Tampoco es para tanto - sonreí de medio lado y me reincorporé un poco usando más bien los brazos que otra cosa - Cosas peores ha soportado este cuerpo blindado

Curvé mis labios en una especie de sonrisa socarrona mientras cerraba los ojos lentamente, como queriendo hacerme el interesante. Sabía que más que quedar como interesante quedaba como gilipoyas, pero no me importaba porque me encantaba la cara de la gente cuando hacía ese tipo de cosas. Era sencillamente genial ver como te miraban con cara de tenerte alergia o algo así. Pero bueno... Esta mujercita, a pesar de haberme estado gritando, zarandeando y tratándome de estúpido -con algo de razón, hay que reconocerlo - se había comportado. Me llevé las manos tras la cabeza y la apoyé en la pared mientras abría los ojos y la miraba de manera un tanto más amable que antes.

-No sé muy bien como decir esto pero... - me callé un instante para ver su reacción antes de decirlo - Gracias, o algo así. Te has portado bien a pesar de que se que por unos momentos me has querido matar y todo eso.

Miré la entrada del callejón con la excusa perfecta de que podía parecer preocupado porque apreciesen. Lo cierto esque no, no estaba preocupado, pero me daban cosa ese tipo de frasecitas. Por eso tenía que añadir mi toque, algo que lo diferenciase y que me hiciese sentir más cómodo; no me importaba dar las gracias, pero me desagradaban las ñoñeces y como no la conocía pues...

-De todas formas ya te has vengado, no creo que las marcas de tus uñas se me quiten de un día para otro. - fruncí levemente el ceño con una leve sonrisa en los labios cuando la miré - Pero reconoce que ese salto ha sido... Oh... Ha sido tan genial.

Hice ademán de estar muy orgulloso de aquél salto. A ver, lo estaba: era un logro. Sin embargo tampoco era para tanto porque al fin y al cabo sólo se había tratado de actuar sin pensar y eso era algo que hacía a menudo. La única diferencia eran las diferente consecuencias que podían traer, y ahora eran definitivamente dolorosas para mis pobres piernas.
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Dom Mayo 08, 2011 5:53 pm

No sabía qué cojones estaba haciendo. ¿Acaso no veía que no era el momento para hacerse el chulito playa? Ghatta bufó y entonces entornó los ojos. Qué típico de los hombres por dios. Suspiró de forma suave y apoyó sus brazos sobre sus rodillas que al estar sentada en el suelo y con las piernas dobladas pues estaba en una posición de lo más cómoda la verdad. Ella permaneció en silencio, no quería ni tenía por qué decir, lo que tenía que decir de momento ya lo había hecho y ahora lo que más le apetecía era esperar a que los soldados se largaran de aquel lugar. De pronto, Lagi comenzó con un mini discurso que se resumía en una simple palabra: Gracias. Le estaba dando las gracias por haberse preocupado y por haber actuado de aquella manera. Ella podía odiar a los hombres o simplemente ser ruda, pero no era cabrona ni mucho menos sobre todo si era evidente que Lagi le había ayudado a pesar de todo. No podría perdonarse y le dejaría mal sabor de boca, dejar tirado a una persona que sin conocerte, te había salvado el cuello a pesar de haberte metido esa misma persona hasta el culo de problemas.. Pero bueno, mejor no recordar esa parte.

Él había desviado su vista y por inercia Ghatta lo hizo también, por si acaso venían los de la guardia. Se levantó de forma suave ayudándose de la pared y sus propias piernas y se quedó en pie afinando muy bien su oído. ¿Ves? Ser medio gato de forma mágica tenía sus ventajas, y bastantes. Oyó pasos.. Comenzó a oir pasos pero entre que Lagi estaba volviendo a hablar pues no los oía demasiado bien. Se quedó mirando hacia él y de pronto escuchó los pasos aún más cerca por lo que no tardó en acercarse de forma rápida al chico
.

- Pero reconoce que ese salto ha sido... Oh... Ha sido tan ge-

Y no pudo continuar hablando pues Ghatta había colocado una mano sobre su boca y entonces tirado de él posando la otra sobre uno de sus hombros. Le hizo bastante presión para indicarle que se agachara y de paso, se callara la boca un rato. Se quedó con el ceño fruncido mirándole, pero estaba mirando hacia otra parte, es decir, su mirada estaba clavada en los ojos rasgados del chico y es cierto que aún la ladrona poseía los suyos totalmente ambarinos y con la misma característica que los suyos, pero ahora mismo, estaba concentrada en los pasos. No apartó la mano de la boca del chico y entonces se pudo escuchar las voces muy cerca. Ghatta cerró los ojos durante unos segundos, aún permaneciendo de cuclillas y en equilibrio porque estaban muy cerca y detrás de unas cajas y barriles que hacía un buen escondite.

Por suerte, no tardó en escuchar los guardias alejarse y entonces abrió los ojos y un suspiro salió de sus labios. Apartó la mano del hombro del chico y poco a poco quitó la mano de su boca. Le miró fijamente y entonces se dio cuenta de la cercanía. Se levantó de forma rápida algo sonrojada y entonces le tendió la mano como a quien no le importa.


- Vamos a mirarte eso anda y ni se te ocurra ser cabezota con esto. - no era una amenaza, pero iba en serio, tenía el tono totalmente imperativo.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Mar Mayo 10, 2011 1:38 pm

Podría decirse que me atacó o algo parecido cuando puso su mano sobre mi boca y me hizo agacharme de pronto. Quise protestarle pero escuché unos pasos de fondo que sólo me dejaron con el ceño fruncido pero sin decir nada, siendo sonciente de lo muy cerca que estábamos de ser pillados. De hecho con el más mínimo ruido o movimiento podría desencadenarse otra persecución, con la diferencia de que en ese momento no estaba yo para muchas carreritas.
Me vi obligado a mantener mis ojos mirando los suyos y entonces se me vino a la cabeza otra vez el pensamiento de que eran ojos raros. En serio, no quería pensar así, pero... Maldita sea, tenía los ojos rasgados. Que sí, que yo también, pero yo tenía una explicación y no era algo muy normalito y común asique ver a alguien con esa misma característica... Maldita sea, era normal que tuviese curiosidad. Vamos digo yo. En ese momento si no hubiese tenido su mano sobre mi boca seguramente habría vuelto a preguntarle sobre la forma extravagante de sus pupilas y, muy seguramente, de nuevo con poco tacto. Me di cuenta de que a veces estaba bien que mantuviesen mi boquita cerrada.
Pronto se alejaron los pasos y el tintineo del metal ya apenas se escuchaba, por lo que volví a respirar cuando tan siquiera me había dado cuenta de que contenía el aire. Habría sido la situación, eso de pasar una temporadita en el calabozo no era mi ideal de vacaciones precisamente. La miré entonces y en ese momento me di cuenta de que en algún momento había cerrado los ojos, pero ahora los había vuelto a clavar en los míos y el ámbar rasgado apenas con una línea negra me impactó. Pues sí que estábamos cerca...
Cogí aire con cierto reparo porque, primero, no había tenido nunca a una mujer tan cerca y segundo porque, por poco que lo pareciese, yo era un chico sensible... En fin, que me daban vergüenza esas cosas y tal. ¡Estaba en todo mi derecho! Por suerte ella pareció percatarse y fuese por tacto o por incomodidad se separó de pronto y lo agradecí pues de repente me sentí aliviado. Bueno y sí, me sentí más aliviado aún cuando tendió su mano hacia mí.

-Está bien, está bien... Pero verás como no es nada - agarré su mano y me apoyé con la otra en el muro para facilitar las cosas.

Al tomarla de la mano me di cuenta de que estaba algo fría. Espera, un segundo... Siempre me parecía que todo el mundo tenía las manos frías, de hecho no sabía ni por qué me sorprendía ya. Alguna vez me habría gustado sentir el tacto de alguien más calido que el mío pero eso no era tan sencillo, y pensaba en todas esas cosas estúpidas y sin sentido mientras miraba nuestras manos. No pude evitar sonreír de manera pícara y cuando iba a soltar su mano por inercia la agarré más fuerte y la sacudí de manera firme mientras que la miré con los ojos entrecerrados por la sonrisa que plasmé en mi cara.

-¡Esta podría ser nuestra presentación formal!

De pronto me sentí mucho más aliviado al saber que no éramos seguidos, y también porque había sido capaz de estar un minuto a mi lado sin gritarme... Aunque prefería obviar el hecho de que de no haber estado esos guardias pululando quizá me habría dicho algo.
Bah, se vivía mejor en la ignorancia mientras le dedicaba aquella sonrisa burlona.

-¿Y a dónde me llevarás, señora enfermera?
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Mar Mayo 10, 2011 3:11 pm

¿Se empeñaba en decir que no era nada? Pues allá él, Ghatta tampoco iba a insistir demasiado pues no era la madre de nadie. Ella le había dicho desde el principio de ver lo que le pasaba en los tobillos o rodillas, básicamente, en las piernas por dar ese gran salto pero como el tipo este siguiera insistiendo en que no era nada se iba a cabrear y bastante. Pero bueno, él había ahora aceptado su mano y se había ayudado de la pared para poder ponerse en pie. Si es que era lo que Ghatta decía, ahí había algún ligamento o hueso jodido, eso seguro. Parpadeó algo contrariada cuando el chico de ojos rasgados comenzó zarandear su mano como si fuera un saludo y añadió aquel comentario. ¿Pero qué...? Encima de tonto estaba loco, pues menuda suerte que tenía siempre con este tipo de chicos. Suspiró y negó con la cabeza como pasando de sus comentarios para no saltar a la primera.

- ¿Y a dónde me llevarás, señora enfermera?

Colleja al canto. No lo pudo remediar y su mano por inercia había ido directa hacia la nuca del chico haciendo sonar así un pequeño golpe o tortazo. Suspiró y comenzó a ayudarle nuevamente a caminar. ¿Enfermera? ¿De qué iba? En serio.. Lograba sacarle de sus casillas pero de momento no podía echarle la bronca por nada de nada, al fin y al cabo, el acto que hizo de joderse las piernas por ella había dicho mucho de él aunque no lo supiera y le jodía, pues poco a poco, los hombres le estaban demostrando por H o por B que no eran unos cabrones enfermos y eso le molestaba sobremanera... Aunque bueno, seguían estando algo locos y eran difíciles de entender.

- No soy tu enfermera, sólo estás teniendo suerte que te quede clarito.

No ser insultado y amenzado por Ghatta constantemente era tener suerte... Bajo su punto de vista claro, para otros simplemente podía parecer divertido pero vamos, normalmente no agradaba mucho que se enfadara todo el rato, ¡pero es que lograban sacarle de sus casillas! Ni que a ella le gustara estar siempre enfadada, ¡prefería reirse! Salieron del callejón y no volvieron por donde habían ido, Ghatta se quedó mirando las cuatro salidas que había y se quedó un segundo pensativa hasta que finalmente decidió girar hacia la derecha, comenzando así otro rumbo hacia lo que sería la zona hospitalaria pero desde otro lado. Tenía un don para la orientación la verdad, pero era normal después de tener el oficio que tenía... Ejem, ex-oficio.

- Y ahora suéltalo. ¿Qué coño hiciste para que te persiguieran?


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Sáb Mayo 14, 2011 6:59 pm

Abrí los ojos con sorpresa al sentir el pequeño golpecito en la parte posterior de mi cabeza. Puedo jurar y lo haré, que aquello lejos de molestarme me divirtió: primero porque el sonido sordo me hizo gracia y segundo porque significaba que había logrado molestarla. Era todo un experto en eso y me sentía orgulloso de mi don, aunque también tenía que admitir que esque me había puesto contento darme cuenta de que se había preocupado por mi.
Aunque fuera un poquito, vamos.
Después resulta que es que yo era un tío suertudo. Pero vamos a ver, quitando el hecho de que no me habían pillado... Lo más resaltable de la mañana era que casi me dejaba las rodillas ahí pegadas en un tejado cualquiera, y por ahora yo no consideraba eso como algo muy postitivo.
En seguida la miré con rapidez con bastante curiosidad por saber por qué debería ser suertudo. En fin, había conocido una joven pequeñita pero matona que me había gritado, insultado y zarandeado... Además de que me había hecho sentirme totalmente culpable, cuano desde luego yo no había elegido pegármela con ella. Refunfuñé levemente y lo disimulé con un suspiro cuando vi sus ojos y nuevamente captaron mi atención. Cómo me gustaban ese tipo de pupilas por Dios.
Habíamos echado a andar y salimos del callejón con bastante cuidado, aunque desde luego que ella parecía saber bien por dónde iba. Yo desde luego después de las habilidades que me había demostrado para orientarse por esos callejones la iba a seguir, vamos que sí. Además no me apetecía tener que encontarme ahora con algún guardia poniendo cara de extreñido al verme así de pronto y no poder atraparme. Sonreí al imaginar la escena hasta que se disolvió en mi mente con la pregunta de aquella chica peli...¿naranja?
Me llevé ambos brazos tras la cabeza y dibujé una sonrisa pícara antes de mirarla de reojo con expresión pilla.

-Pueees... Sólo quería comer pan. - fui consciente en ESE mismo instante de que finalmente ya no tenía el pan entre mis manos. A saber dónde estaba – Mierda

La última palabra la dije en voz baja, pero con un tono de bastante jodido. Si esque no podía ser, para eso me jugaba el cuello. Me repateaba hacer cosas para nada, y además había metido en mis embrollos a alguien porque sí.

-Oye te agradezco mucho todo lo que has hecho y tal, de verdad, pero esque... Yo...

Ahora me había quedado tan tieso como una vela mientras trataba de morderme la lengua. ¿Cómo se suponía que le decías a alguien que tenías que ir a "conseguir comida"? No tenía ni una maldita moneda encima, y estaba bastante hambriento. Normalmente no lo habría hecho, pero en un par de días los recaudadores de impuestos nos habían jodido con una supuesta multa que desde luego no era verdad. Aunque no lo parezca es verdad que no tuve la culpa, simplemente no sabían como chupar más dinero del pueblo. Ay Dios, cómo me enfermaban esas cosa.
Me mordí el labio inferior mientras miraba hacia otro lugar, entronando la mirada, mientras mis colmillos sobresalían por ser más afilados que, en general, el resto de la gente.

-Tengo hambre... Sí, eso. Tengo que ir a comer.

Apreté mis labios ahora. Desde luego que no se lo iba a creer y por cómo se habían dado las cosas y cómo se lo había dicho estaba seguro de que sabía de qué iba la cosa: "tenía que quitarle el pan a alguien". Además esa chica parecía más lista que el demonio, lo juro. Tan sólo me hacía falta mirarla a los ojos... Quizá por eso me sentí doblemente culpable.
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Lun Mayo 23, 2011 1:16 pm

¿Una puta barra de pan? ¿Le estaba tomando el pelo? Joder, ¿es que no sabía robar eso? ¡Si era lo más fácil del mundo que había! Ghatta no pudo evitar suspirar con pesadez y luego entornar los ojos, dejándolos en blanco durante unos instantes mientras seguía caminando. Encima, el chico éste le había dicho que tenía que ir a comer, porque él tenía hambre y no se qué rollo. Ghatta alzó una de sus cejas y entonces cogió su brazo con algo más de fuerza, como indicándole que en ese momento no se iba a ningún lado, no mientras ella estuviera ahí al lado dando de lo suyo para llevarle al puto médico. Siguió caminando un par de pasas tirando de él si era necesario hasta que se hartó.

- Mira, irás a comer luego, primero al médico. ¿Queda claro?

Realmente mandona le había salido ese comentario y tratándose de un chico sabía perfectamente como se lo iba a tomar por lo que no tardó en volver a suspirar de forma sonora y acomodarse más suavemente a él, agarrándole mejor de la cintura para que no sonora tanto el arrastre.

- ¿O es que no puedes aguantarte quince minutos? - dijo entonces - Además, yo también tengo hambre ¿sabes? Pero aquí estoy, llevándote al médico. Así que no des la vara y luego ya iremos a comer algo, o robarlo, porque algo me dice que sigues sin tener nada de dinero.

Ella era ladrona, sabía identificar las intenciones de otro... O eso creía.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Miér Jun 08, 2011 7:32 pm

No me hacía ninguna gracia sentir las piernas tán débiles, porque eso significaba quedar a merced de mis enemigos... O bueno, de la joven en este caso, que no sabía que era peor. Sentí como su brazo agarraba el mío con más fuerza y me acomodaba más, lanzando una frase con tono mordaz y alto. Vamos, que no pretendía dejar que me saliera con la mía a pesar de que no tenía ganas ni por asomo de sentirme una carga, y menos aún en ese momento.
Resoplé y le lancé una mirada fugaz y fulminante cuando me dijo aquello. Por suerte tan siquiera se había molestado en mirarme, asique agradecí que no me protestase porque la cara de mala hostia que se había implantando en mi semblante era curiosa, y algo me decía que a mi acompañante no le habría hecho demasiada gracia. Sin embargo no pude evitarlo, lo juro, me resultaba algo inevitable cuando me sentía molesto por algo; en seguida se me notaba.
Además siguió riñéndome, y aunque no me parecía algo que no pudiese soportar si hubo una parte de la frase que me dejó atónito. No era por ella... La desenvoltura que había mostrado a la hora de huir callejeando me había evidenciado que no era precisamente una dama de hogar o algo así. No, no era que propusiera robar como una opción: era que yo no quería hacerlo. Sonará hipócrita cuando una desconocida me estaba teniendoq ue cargar hacia la enfermería precisamente por apropiarme de lo que no debía, pero esque no era lo mismo... El rey tenía de sobra, tanto él como los que trabajaban bajo su mando. Una barra de pan no le habría influenciado en nada, y mi trabajo como mensajero no aportaba demasiado dinero a mi casa.
Bufé cuando noté el calor subir hasta mi cara y materializarse en unas gotas de sudor que perlaban mi frente ante el agobio de toda aquella situación que me superaba: el dolor en las piernas, sentirme indefenso, la joven regañándome, la perspectiva de tener que robar a alguien que no fuese el estúpido rey...

-Mira, no pienso robar pan. - solté de pronto con tono tajante. Me arrepentí al punto, porque sabía que de haberme controlado más no lo habría dicho de esa manera. Pude rectificar e intenté arreglarlo añadiendo algo en tono más suave - Quiero decir, ya he acabado mal por eso una vez en el día, y con eso me basta. Ya mañana veré si me apetece saltar de otra azotea o no, pero por hoy prefiero pasar un poquito de hambre.

Sé que no tenía sentido nada de lo que estaba diciendo, pero no pensaba admitir mis motivos reales. No señor, aquí yo era Lagi el Nagil: orgulloso, cabezota y con unos principios quizá demasiado marcados... El fanatismo tampoco era bueno, pero en fin. Tan sólo era otro defecto más sumado a la larga lista.

-¿Queda mucho para llegar a la enfermería? - mi tono esta vez fue más bajo. Realmente deseaba dejar de ser una responsabilidad o algo parecido.
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Mar Jun 14, 2011 4:34 pm

Se lo estaba tomando por la tangente y las cosas tampoco eran así. Ghatta no robaba para divertirse.. Bueno, normalmente no. El caso, es que en un abrir y cerrar de ojos podría robarle algo de comida al chico ya que el dinero que tenía lo tenía justo y era necesario para otra cosa, otra cosa mucho más importante que tenía un nombre forjado a unos cabellos violetas. Tiró un poco más de su brazo, sólo para acomodarse y entonces volvió a girar en el próximo callejón viendo por fin una puerta algo deteriorada con un cartel colgante, de esos que se mueven hacia delante y hacia atrás con el viento y hacen un ruido extraño, como oxidado.

- Ahí delante lo tienes.

No tardaron ambos en entrar. No era el hospital, era una enfermería normal y corriente, tipo para estos casos. Se sentaron en un banco de mandera y el médico encargado no tardó en salir. Ghatta suspiró y le explicó la situación un tanto modificada.. No podía decirle que el chico había saltado de un tejado mientras huían de la guardia porque sino de forma inmediata serían buscados. Sólo le dijo que había saltado de un muro abajo para recogerle una pelota a una niña y había caído con mal pie.. Era creíble ¿no? El médico le indicó a Lagi que pasara y miró a la ladrona con una mirada un tanto insinuante y además le informó de que si quería, podía pasar con su.. Novio. Sabía que él se burlaría de ella.. Ya había experimentado su actitud y por ello no tardó en seguirle el juego, total, sólo era un médico.

- ¿Quieres que pase contigo, cariñín? No se preocupe doctor, creo que estará bien él solito..

Rió suavemente y en cuanto se giraron, sonrió de forma burletera hacia Lagi, quien miraba de reojo hacia atrás.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Miér Jun 15, 2011 8:20 pm

Tenía que admitir que me había asustado un poco con su silencio, porque me dio la horrible sensación de que mis palabras habían sonado más tajantes que mi verdadera intención. Yo no quería, pero era así de estúpido a veces cuando se trataba de las personas.
Sin embargo si que noté como desaparecía un gran peso al oir su voz que me indicaba que ya habíamos llegado a la enfermería. Yo sabía cuál era, porque además ya había tenido que ir alguna que otra vez pero... No sé, a pesar de eso me gustó oírlo de sus labios. Me entraron ganas incluso de sonreír al ver que no la había cagado tanto como creí, pero desde luego me contuve, porque creí que sería raro.
Por suerte no había mucha gente y un hombre robusto pero algo mayor salió detrás de una cortina marrón, fina pero que se notaba no era muy nueva. A saber cuánto hacía que nadie invertía en nuevo material para aquella enfermería... En fin, el caso era que aquél hombre de aspecto campechano me echó un vistazo rápido a la rodilla mientras la chica le contaba la historia -un tanto modificada- que nos había llevado a tener que visitarle. Agradecí bastante que fuese ella la que interviniese, porque no se me daba para nada bien mentir y siempre acababa soltando incoherencias cuando me inventaba una historia. No resultaba útil, pero podía decir que era una "virtud" no saber mentir. Bueno, eso me decía mi madre y así quería creerlo yo... Aunque de más de una me habría librado de haber sabido sonar convincente tan sólo con palabras.
Pronto el tipo terminó y pareció creerse bastante bien la historia, pues con una mirada cargada de doble sentido nos fulminó a ambos y le sugirió a ella que acompañase a su novio. Durante unas breves milésimas de segundo me pregunté quién demonios era ése, pero claro, al momento caí: era yo. Tuve que ahogar una carcajada cuando miré de reojo a la joven que parecía un tanto estupefacta en un comienzo, pero que pronto adaptó la expresión de su rostro y pareció verdaderamente natural cuando con preguntó con retintín que si quería que pasase conmigo... "Cariñín". Ahí de verdad que juro que tuve que contenerme la risa. Por Dios, ni mi madre me había llamado así siquiera cuando llevaba pañales.
Realmente fue preferible que ella dijese que no quería pasar, porque de tan sólo mirarla y pensar en lo que el médico había sugerido habría tenido ganas de, o bien reírme, o bien decirle lo idiota que era a aquél pobre hombre que había sido bien engañado con las artimañas de la chica. El tipo no me dijo gran cosa, más que parecía tener una fisura en las rodillas. Quedaba creíble según la altura de la que supuestamente había saltado en la historia ficticia que mi acompañante le había contado al señor, aunque desde luego se habría sorprendido a sobremanera si hubiera sabido que el salto había sido de unos cuantos metros por encima de lo explicado. Bueno, eran ventajas de tener huesos de dragón y es que desde luego no era tan fácil fracturarlos.
Salí sonriendo con orgullo y con una cojera horrible, pero con orgullo sobre todo. Miré a la chica de arriba abajo y una carcajada ahogada se quedó atravesada en mi garganta mientras el viejo hacía algo a mis espaldas con algunos instrumentos, supuse de médicos o o algo así.

-¿Ves amor? Ya te decía yo que no hacía falta venir aquí...

Aproveché la situación para soltarlo a modo de broma, aunque sabía que ella captaría la intención. Si es que tampoco era tan débil como parecía aunque estuviese un poco flacucho...Demonios, lo que corría por mis venas era sangre de dragón.
Aunque claro, eso ella no lo sabía.
El tipo me dio unos hierbajos que se suponía me adormecerían porque cuando me acostase notaría más el dolor y bla, bla, bla... Que tenía que tomarme una infusión de esa cosa y que dejase de ir saltando muros por ahí. Agradecí el consejo con educación pero con falso interés, pensaba seguir haciendo lo que me viniese en gana, y si saltar de un muro era lo que me apetecía lo haría. Mi cuerpo, mis normas. Cuando lo machacara del todo ya pensaría qué hacer.
De pronto me encontré conque estábamos nuevamente en la calle aquella mujer y yo, aunque con una diferencia abismal y era que... Ya no había nada que nos uniese. De pronto sentí cierta presión que identifiqué rápidamente como la incomodidad, porque no era que no me apeteciese echar un rato más con ella; me parecía una chica interesante y me sacaba de mis casillas, algo divertido. Pero... Bueno, dudaba mucho que con mi comportamiento a ella le apeteciese demasiado estar a mi lado, y lo comprendía a la perfección.
No habría sido la primera vez que alguien se alejaba de mí por eso, y tampoco sería la útlima.

-Te agradezco de corazón que me ayudases en el callejón y que me acompañases a la enfermería - la atravesé con mis ojos rasgados, haciendo que su característico iris chocase con el mío también anaranjado - Nunca había tenido una novia tan servicial.

Me reí nuevamente. De verdad esperaba arrancarle una sonrisa a aquella chica antes de largarme... Que, espera, ¡no sabía ni su nombre!
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Jue Jun 16, 2011 8:23 am

Se quedó en aquel banco de madera esperando, mirando hacia las decoraciones pobres que había en las paredes.. Ya había estado antes allí o en un sitio muy parecido. No pudo evitar que por su mente apareciera su nombre y sus recuerdos. Se quedó en silencio observando aún todo y entonces comenzó a recordar más cosas, más personas.. ¿Dónde estarían? Un nudo se había formad en su estómago tan fuerte como su cabezonería. Sin embargo, todos los pensamientos se disiparon cuando aquella cortina marrón volvió a correrse. Lagi salió con una cojera inmensa pero como feliz y sus siguientes palabras sólo hicieron que una sonrisa ladeada se dibujara en sus labios para pronto levantarse y seguirle el juego mientras le cogía por le mentón y decía un "Siempre tienes razón, pichurri". Tenía unas ganas de reirse inmensas, jamás había utilizado esa parte de su vocabulario es más, no sabría ni que significaba si no hubiese ido a San Valentín en donde más apodos no podían pulular por el ambiente.

El médico le dio como una tanda de hierbajos que Ghatta reconoció al acto aunque Lagi parecía más interesado en metérselo en el bolsillo y pasar de todo que en realmente tomárselos. Cabezota.. ¿Por qué los tíos eran tan cabezotas? ¡Qué pérdida de tiempo joder! Suspiró y entonces salió del lugar a su lado no tardando en girarse hacia él. Bien cierto era que no había nada ya que les atase a seguir juntos, aunque a Ghatta le daba absolutamente igual y en cuanto el chico le dio las gracias, fue a soltar un "no ha sido nada" y añadir alguna que otra frase de las suyas, pero su último comentario provocó otra sonrisa ladeada, mirada de superioridad y un golpe con el puño cerrado en su hombro, fuerte, pero no como para hacerle daño.


- Deja de fliparla y vamos a comer algo, anda.

Comenzó a caminar sin más preámbulos con las manos en el bolsillo y entonces se dio la vuelta, para dirigirse hacia él. La verdad es que útlimamente su vida estaba dando muchos cambios y desconectar de todo eso no le vendría para nada mal. Así que no tardó en alzar una ceja.

- ¿No decías que tenías hambre? Pues vamos - le hizo un guiño.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Jue Jun 16, 2011 11:51 am

Me reí ante su comentario, pero cuando lo analicé por completo me quedé un poco asombrado. ¿Que quería comer conmigo? Vamos, algo que me sucedía todo los días: que una chica me invitase a comer tras una persecucción por parte de los guardias...
Carraspeé la garganta aunque sin poder borrar la sonrisa de mi boca, ahora un tanto más disimulada, pero poco importaba porque ella había echado a andar por delante de mí nada más que había dicho aquello. Volteó su rostro y me miró con una ceja alzada y una expresión que hizo que de pronto tuvese ganas de almorzar con ella. ¡Menuda mujer! Sí que me gustaba que fuesen así, que no se andasen con chiquitas y que hacía lo que les apetecía.
Como yo vamos.
Asentí energéticamente ante su pregunta y eché a andar aún con la cojera pronunciada y me puse a su altura con algo de dificultad. Me acomodé bien la espada a mi espalda y la tapé un poco con la capa para que no diese demasiado el cante e incliné ligeramente la cabeza hacia delante para intentar mirarla a los ojos mientras continuábamos caminando.

-Por cierto, soy Lagi. No creo que haga falta una presentación formal después de todo lo que nos ha pasado, pero por lo menos que sepas cómo llamarme. - me quedé callado apenas un segundo para que memorizase mi nombre como era debido, como todos deben memorizar el nombre de un tío como yo - Y tú, ¿cómo te llamas chica rara?

Sonreí nuevaemente mostrando mis pequeños colmillos y entrecerré mis ojos para darle a la pregunta un sentido cómico y burletero, como metiéndome con ella. De verdad que me apetecía verla saltar de nuevo, y eso que había habido un punto en el que ella me había cabreado... Pero bueno, yo era voluvle y desde luego me gustaba que hiciesen saltar las chispas dentro de mí, porque me recordaba que estaba vivo. Por eso y porque sus ojos anaranjados despertaban mi interés disfrutaba infinitamente de aquella compañía que no habría esperado para nada al comenzar el día.
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Jue Jun 16, 2011 12:03 pm

Lagi se puso a la altura de la ladrona y entonces comenzó a caminar, aunque se dio cuenta de la cojera y aflojó un poco el ritmo, pero no demasiado, eso de caminar como tortugas tampoco le gustaba mucho. Por su lado, el chico se presentó pero.. Ella no iba a hacerlo por lo menos de momento.. ¿Chica rara? No pudo evitar alzar una ceja para luego suspirar, de momento, era con ese apodo con el cual se iba a quedar eso estaba segura, por lo menos si no le decía su nombre. ¿Y si le decía uno falso? No sería la primera vez que lo hacía.

- De momento, me quedaré con chica rara - comentó - Pero no te acostumbres, Naranjito.

Un apodo por un apodo aunque ella se lo mereciera por no decir su nombre.. Y menos por lo que tenía pensado hacer. Llegaron por fin al mercado y entonces comenzó a mirar algún que otro puesto. No tenía ni idea de lo que pensaba comer es más, no sabía ni lo que el cuerpo le estaba pidiendo.. Quizás fruta, quizás un bocadillo, quizás unas buenas sardinas fritas... Lo que fuera, estaba seguro de que estaría bueno pero.. ¿Qué demonios comería Lagi? Bueno, él había robado antes un pan ¿no? Pues un bocadillo y si no le gustaba que se fuera a tomar por saco y listo.

- Bueno Naranjito - señaló un callejón no muy lejano - Espérame allí y de paso.. Mira y aprende.


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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Lagi el Nagil el Jue Jun 16, 2011 12:13 pm

Fruncí los labios al escuchar sus palabras. A ver, si no me quería decir su nombre lo entendía pero me molestó porque se me cruzó por la cabeza pensar que quizá desconfiaba de mí. Vale, quizá tampoco le había dado muchos motivos para confiar pero... Tampoco para desconfiar. No había querido meterla en aquél lío desde un principio y eso era bien cierto.
Aún así la forma en la que se dirigió a mí me hizo contener una carcajada. Desde luego era la primera vez que me habían llamado así en mi vida, a pesar de que el exceso de color naranja en mi cuerpo tanto por mis ojos como por mis cabellos era descomunal para una persona normal. Además, era un naranja muy vivo, tan siquiera podía decirse pelirrojo... No, pelinaranja. La pigmentación de mis cabellos y mis ojos era sin duda alguna porque era un dragón de fuego y formaba parte de mí y estaba bien orgulloso de ello, pero como su mote no había ido con mala intención no había podido más que hacerme gracia. Aún así no se lo hice saber ni con gestos ni con palabras
Pronto llegamos a la plaza y los puestos comenzaron a aparecer ante nuestros ojos. Eran currantes del día a día, como lo era yo o como lo era mi madre. O, en definitiva, como cualquiera que quería vivir en la ciudad y comer mínimo un plato al día. Había de todo tras aquellos puestos de madera, desde hombres robustos y gruñones hasta anciandas que si les insistías te regalaban hasta los dulces que tenían que vender. Eso era lo que más me gustaba de Camelot: las grandes diferencias... Así, cada uno era especial.
La "chica rara" me sacó de mi ensimismamiento llamándome nuevamente con aquél mote extraño y me señaló el callejón en el que debía meterme. Intuí lo que pretendía hacer, según lo que me había dicho antes.
Realmente si no lo hacía yo no podía decirle nada a ella porque cada uno hacía lo que le daba la gana, el uso que cada persona le daba a su libre albedrío no era cuestión mía. Además, qué demonios... Que comería gracias a eso. Sin embargo no pude evitar sentirme un poco mal por lo que hice una mueca con los labios y asentí tras dedicarle una última mirada cómplice y me metí en el callejón.
Era estrecho, húmedo y algo oscuro: perfecto, vamos. Unos cuantos barriles apilados servían de parapeto para la vista de cualquier curioso por lo que me metí más o menos ahí sin llamar demasiado la atención, y aunque tuve la sensación de que debía esconderme por completo la curiosidad me podía y tuve que asomarme a contemplar como la chica se alejaba, ya de espaldas a mí hacia uno de esos puestos. Sí que era chiquitita, delagada y bajita. Me gustaba porque así el blacno era más difícil de alcanzar, además si no era su primera vez robando quería decir que alguna vez se habría aprovechado de aquella agilidad que seguro la caracterizaba.
La observé con sumo interés para ver qué demonios era lo que yo tenía que aprender.
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Re: Tropiezo inesperado

Mensaje por Ghatta el Jue Jun 16, 2011 12:42 pm

Y así fue como pronto le estuvo dando la espalda. Sus pasos la llevaron hasta un puesto de bocadillos, aunque no sólo tenían eso sino alguna que otra comida preparada. Ladeó la cabeza y quedó observando cual se llevaría. Había más gente por lo que la atención del vendedor no estaba centrada en ella aún así, sabía que las miradas volaban por lo que no tardó en pasar desapercibida marchándose a otro puesto. Sin embargo, pronto volvió al mismo y no tardó en palpar dos con las manos para luego inclinarse hacia delante, dejando que se viera su canalillo, propio de ella para estos casos e hizo como si quisiera ver algo por detrás del mostrador. Pronto el vendedor la miró y preguntó que qué buscaba.. Y ella le dijo que le parecía increible que todo tuviera una pinta tan magnífica viniendo de un hombre, aunque con otras palabras más alentadoras claro y... Con esa simple distracción, Ghatta ya se había llevado los dos bocadillos tras la espalda y medio metidos por el pantalón, dejando que su capa los ocultase.

No tardó en sonreir abiertamente al hombre para luego darse la vuelta y seguir mirando algún que otro puesto, sin embargo el disimulo la cansó y se dirigió hacia el callejón donde supuestamente debería estar esperando Lagi. No tardó en divisarle y lanzarle uno de los botines para que lo cogiera en el aire y si.. No lo hacía pues se caería al suelo, qué mas daba. Desenvolvió el suyo y miró al chico.


- Y así.. Es como se hace. Sin llamar la atención y sin hacer que diez mil guardias vayan detrás tuya.

Tras esas palabras no tardó ni medio segundo en propinarle un mordisco. ¡Estaba muy bueno!


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